Hemeroteca

Lista Al trasluz

Buscador
787
12/5/2008

Biología y soberanía popular

Ha amainado el viento que, durante un tiempo reciente, golpeó con fuerza a la familia real y, sobre todo, a Juan Carlos I. Pasó la borrasca —a lo que contribuyó el presidente de la República de Venezuela, Hugo Chávez, con sus torpezas— y las aguas han vuelto a su cauce. Pero ha quedado en el ambiente un poso antimonárquico superior al que había antes. El Rey cumplió 70 años y fue agasajado por todo lo alto. Sin embargo, ha llegado a una edad que se acerca más a la jubilación que a seguir ostentando Corona. De modo que el mecanismo hereditario es posible que deba ser activado —por causas diversas— en cualquier momento.

Aunque el mecanismo sucesorio propio de las monarquías no incluye a las urnas, los príncipes de Asturias se esfuerzan en protagonizar una especie de campaña electoral que les aproxime —cuanto más, mejor— a la ciudadanía. Así, Letizia Ortiz, el 26 de marzo, en Barcelona, pronunció en catalán la mitad de su discurso ante un numeroso grupo de mujeres, con ocasión de la entrega de los IX Premios de la Fundación Internacional de Mujeres Emprendedoras. Recibió una sonora ovación porque, en este tipo de cosas, los catalanes/as son singularmente agradecidos.

Algo parecido hizo, días más tarde, el príncipe Felipe con motivo del homenaje a Diego María Gardoqui, primer embajador de España en EE UU, solemne episodio celebrado en Bilbao, concretamente en el Museo Guggenheim. El heredero habló también en euskera y recibió intensos aplausos por parte de los asistentes y de las autoridades presentes, todas vinculadas al PNV.

Por cierto, y a propósito de la utilización de las dos lenguas referidas, habría que apostillar que más vale tarde que nunca, aunque cabría encontrar aislados antecedentes en los discursos de Juan Carlos I. Lo que hubiera tenido que ser normal es que el gallego, el euskera y el catalán, en todas sus variables, hubiera sido empleado con la mayor naturalidad por los integrantes de la Casa Real. Y no como condescendencia, sino como deber de quien representa al conjunto de los españoles. El castellano es la lengua común y oficial. Pero las otras lenguas también son, de acuerdo con la Constitución, españolas y cooficiales. O se entiende y se practica esto o no se entiende apenas nada de la realidad lingüística española.

En todo caso, el republicanismo da la impresión de que se haya incrementado. El alcalde de Puerto Real (38.000 habitantes) José Antonio Barroso, IU, ha proferido gruesos insultos contra el monarca: "El Borbón de condición deleznable, el presente, no es menos deleznable de lo que fue su padre. Es hijo de un crápula, de una persona de condición licenciosa, deplorable, deleznable. No menos licenciosa que la de su esposa. El rey, señores, porque su procedencia lo es, es corrupto". Tras decirlo, manifestó: "Pues nada, que me metan en la cárcel. Ahora, si me procesan, yo voy a tratar por todos los medios que el caso se convierta en un proceso contra la monarquía".

El catedrático de Historia Felipe Fernández Armesto, hijo del reputado periodista —hace años fallecido— Augusto Assia, sostiene que "España ya es una república: una república donde la Jefatura del Estado es heredable". Lo decía en un artículo periodístico. Y tiene bastante razón. Esta monarquía encarna muchos valores republicanos. Pero le falta la legitimidad de las urnas y le sobra la ilegitimidad de origen. La herencia no es un mecanismo democrático. La biología nunca podrá suplir a la soberanía popular.•

 
Hemeroteca

Lista Al trasluz

Buscador

© El Punto Prensa, S.A. Plaza de España, 18 28008 Madrid.
Tfno: 34 91 516 08 14/15/08        E-mail: siglo@elsiglo-eu.com