Hemeroteca Esta semana
 
Nº 787 -12/5/2008

Joan Puigcercós, secretario general de ERC

"NECESITAMOS UNA ESQUERRA

MUCHO MÁS RIGUROSA"


Tras veinte años en el partido, Joan Puigcercós se postula a presidente de ERC en sustitución de Josep Lluís Carod-Rovira. En su opinión, Esquerra debe aplicarse a la política "del mientras tanto" y aparcar las elucubraciones independentistas. De cara al congreso del próximo junio se compromete a sumar talentos pero advierte: sea cual sea el resultado, de erigirse ganador impondrá su liderazgo sobre ERC. Los que creen que las votaciones de la militancia se traducirán en un reparto de cargos por cuotas se equivocan.

Por Natalia Araguás (Barcelona)

La renovación de ERC que usted propugna, ¿en qué consistiría? —Necesitamos una ERC mucho más rigurosa, que aproveche su experiencia de gobierno para hacer un partido de mayoría. ERC es un partido soberanista pero debe hacer creíble todos los pasos que dé. Hay que convencer a quienes nos votan y a quienes no que más soberanía para Cataluña equivale a más bienestar, a más democracia.

—¿Un referéndum de autodeterminación en 2014, como propone Carod-Rovira, le parece un paso creíble?
—La política es importante pero también la sociología y la economía. Los independentistas en Cataluña son minoría, algunos no se expresan o tienen otras opciones, como el PSC o CIU. La política del mientras tanto es básica para generar credibilidad. Hasta llegar a lo que nosotros consideramos la cumbre, que Cataluña forme parte de la Unión Europea, hay que aplicar una política de rigor, del día a día. Lo que no significa renunciar ni dejar de ser coherente.

—Con las elecciones autonómicas de 2010 en el horizonte, ¿en qué cree que se debe centrar ERC?
—El Estatuto que pactó Mas con Zapatero no se está cumpliendo. Zapatero y Solbes están dejando claro que la nueva financiación no será, no ya definitiva, sino estable. No hemos podido crear un modelo de bilateralidad serio: el Estatut deja muy claro, por mucho que diga el señor Mas, que el acuerdo es multilateral aunque sea la comisión mixta Generalitat-Estat quien lo aplique. Luego hay problemas como la inmigración, que existan derechos y deberes para los recién llegados, que sepan en qué país están. Cataluña tiene una lengua y unas referencias simbólicas que también deben conocer.

—En una de sus últimas declaraciones, Joan Ridao decía: "Es evidente que José Montilla no es el delegado del PSOE en la Generalitat". ¿Hace falta recordarlo?
—Cuando Zapatero desafía a todos y dice que la financiación no se resolverá de forma bilateral Cataluña-España, sino que se trasladará al Comité Federal del PSOE está tirando un dardo al PSC. Intenta hacer creer el discurso de CiU, que el PSC no defenderá nunca intereses de Cataluña porque depende del PSOE. Yo estoy convencido de que Montilla está cumpliendo su función y en todo caso el modelo de financiación se tiene que defender bilateralmente. Estoy convencido de que el PSC estará altura de las circunstancias.

—¿Lo cree sinceramente?
—Si no, no habría hecho el gobierno de Entesa. ¿Qué acuerdo quería el señor Zapatero? Sirva como ejemplo el amago del señor Bilbao en la Diputación Foral de Vizcaya, cuando dijo que le sobraban los dos socios del tripartito vasco, Eusko Alkartasuna y Ezker Batua, y que se tenía que hacer un acuerdo PSOE. Eso es lo que quiere el sector negocios del PNV y lo que querrían para Cataluña desde La Moncloa. Un gobierno de Convergéncia débil, con el apoyo de un PSC domesticado. Este es el esquema, ahora la decisión es del PSC, que tiene que decidir qué quiere ser cuando sea mayor. Un partido catalanista con discurso propio, federado si quiere con el PSOE o, como el Partido Socialista de Navarra, no tener voz propia ni autonomía y acatar la decisión de Moncloa de dejar que la derecha gobierne en Cataluña cuando pueden gobernar ellos.

—¿A qué atribuiría la debacle electoral de ERC?
—En parte al Estatuto. ERC quería que fueraambicioso, no lo consiguió y el poder madrileño y el PP ganaron la partida, aparte de la tecnocracia de los ministerios.

—Pero en el referéndum del Estatut la abstención fue muy alta. ¿Cree que ha inclinado tanto la balanza en unas elecciones generales?
—No mezclemos temas. En aquel debate ganó el PP, que creó en España un ambiente catalanofóbico que luego sirvió al PSOE para hacer el recorte estatutario. Las circunstancias de las elecciones de 2004 fueron irrepetibles, afortunadamente. Veníamos de un atentado de Al Qaeda, no había voto útil. Esto provocó el crecimiento de ERC. Ahora hemos pasado a 300.000 votos, pero perdone: la media de los últimos 15 años de ERC eran de entre 150.000 y 180.000 votos en las españolas, ahora son 300.000. Partimos de un punto de partida muy sólido en esta etapa.

—¿Y dentro del terreno de la autocrítica?
—También está la experiencia de gobierno, ERC no gobernaba desde la República. Ahora se está haciendo un partido adulto, desde la oposición todo es gratis. La prueba es el debate que hoy existe en ERC. Hay gente en el partido que se niega a crecer, a entender que cuando gobiernas tienes que tomar decisiones, algunas contradictorias. La mayoría de los militantes de ERC tienen muy claro que un partido es un instrumento al servicio del país y que esto pasa por gobernar. La mayoría del partido quiere mantener el pacto de gobierno.

—De cara a la legislatura española, ¿qué líneas de acción se ha marcado ERC?
—La primera actitud de Zapatero, en su debate de investidura, ha sido de rechazo explícito a ERC. Lo hemos encajado deportivamente. No nos moveremos ni un centímetro de lo que hemos defendido siempre, una política socialmente avanzada y ambiental y economía productiva –en esta campaña se ha visto la peor cara de la izquierda española, el asistencialismo–. Creo que Joan Ridao hará un gran trabajo, por su rigor técnico y capacidad.

—Si usted resulta elegido presidente de ERC, al día siguiente del Congreso, ¿qué hará?
—Intentaré hacer el mejor equipo con las personas más preparadas del partido para afrontar la nueva etapa, crear un grupo de expertos para las decisiones estratégicas de los próximos diez años y, sobre todo, hacer que ERC gane en calidad política a la hora de hacer seguimiento de gobierno, y marcar una agenda clara.

—¿Unirá a su proyecto a gente de otras candidaturas?
—Yo intentaré sumar lo mejor, lo que no significa ir a un sistema de cuotas. Si alguien cree que el 20 por ciento de los votos en el congreso equivale al 20 por ciento de los cargos habrá que explicarle que esto no funciona así. Un partido se ha de dirigir, escuchando, trabajando, pero se ha de dirigir, en eso consiste el liderazgo.

—Los cargos de secretario y presidente de ERC se votan por separado, así como el presidenciable en las próximas elecciones. Si cada uno de ellos pertenece a una candidatura distinta, ¿será posible el consenso?
—Los militantes, como los votantes, no se equivocan nunca. Si quieren eso, tendrán razón. Deberemos entendernos y trabajar juntos. Yo soy una persona que por mi parte estoy dispuesto a hablar con quien sea.

—Según usted, Carod ha cumplido una etapa.
—El mismo lo ha dicho. Una etapa deéxitos, quien no toma decisiones no se equivoca nunca. Pero hace falta un liderazgo más político en el partido, propuestas del día a día con una cierta profundidad estratégica. Hablar de agua, de energía, de productividad, de modelo escolar. A ERC le falta capacidad de hacer discurso, un equipo potente a la hora de discernir y generar una posición clara para los electores de estos temas.

—En una Ejecutiva de urgencia que se celebró el verano de 2006 en Castelldefels, ERC atravesaba por un momento muy delicado, después de defender el no en el Estatuto. Gran parte de sus dirigentes verbalizaron que había llegado el momento de relevar a Carod. Usted lo rechazó. ¿Ahora se arrepiente?
—Primero está el partido que mis intereses personales. Si había una mayoría de la Ejecutiva que quería que el cabeza de listafuese yo, creí que no era oportuno abrir ese debate a dos meses vista de unas elecciones, nos podía debilitar en una situación muy difícil después del debate estatutario. Carod me pidió una segunda oportunidad y me pareció justo. ERC ha llegado gracias al esfuerzo de mucha gente pero también de los que están al frente.

—ERC está manteniendo un equilibrio difícil entre su tradicional discurso antitrasvasista y su apoyo como miembro del tripartito al minitrasvase del Ebro.
—ERC avala la posición del gobierno. La situación en Cataluña es difícil y dura, hemos acordado traer agua de Tarragona a Barcelona, algo que no nos gusta ni a nosotros ni al PSC. No obstante, alerta, se trata de una medida excepcional que no se puede convertir en un cambio del modelo. ERC ha apostado por una nueva cultura del agua que pasa por reducir consumo, reciclar y las desalinazadoras. La del Prat no entrará en funcionamiento hasta mayo del 2009 y el país necesita respuestas. Sólo queremos que eso no lo aproveche el PSC ni CiU para cambiar el modelo, que hemos hecho nosotros.

—Sí, pero ustedes estuvieron muy activos en la campaña contra el Plan Hidrológico Nacional y ahora ha habido un cambio de rumbo.
—Sí, pero oiga. ¿Qué haremos, dejar a cinco millones de habitantes sin agua por un acto de coherencia? La coherencia la hemos de demostrar al día siguiente y continuar, no se puede llevar hasta el absurdo. Las cantidades que se tomarán del río son marginales. El decreto ley habla de 50 hectómetros cúbicos, ni llegaremos a esa cantidad. El Plan Hidrológico Nacional era otra cosa, se hablaba de 1.000 hectómetros.

—¿En las futuras manifestaciones antitrasvase, habrá algún representante de ERC que también esté en el Gobierno?
—No. La prensa de Cataluña está haciendo el ridículo. ¿El problema del Ebro es esa manifestación? No, que tiene dos centrales nucleares, la fuga de Ascó, ahora les ponen otro depósito de residuos nucleares, el Euromed... La gente del Ebro se indigna cuando ve que lo único que preocupa en la prensa de Barcelona es si los representantes de ERC en el gobierno irán a la manifestación, cuando hemos dicho que no por activa y por pasiva. •


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