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Nº 786 - 5 de ma7o de 2008

Jubila a los mayores de 45 años

La ‘quinta del biberón’ de ZP

 

Despacho, secretaria, incluso chófer oficial. Pero nada de hacer política en primera línea. En su segundo mandato Zapatero está sorprendiendo a propios y extraños relegando hacia cargos sin sustancia a una parte muy significativa de quienes le ayudaron a llegar al poder. No sólo se trata de un cambio de fieles, ya detectado en el partido hace tiempo, sino también de una clara apuesta por una nueva casta de dirigentes. Atención: sólo apta para menores de 45 años. Y la intención no se queda en las jóvenes ministras Chacón o Aído. Los ex ministros Caldera, López Aguilar o Sevilla asisten perplejos desde su escaño a los ascensos de Valenciano, Hernando, López o León, apellidos que ya empiezan a zumbar en algunos oídos.

Por Inmaculada Sánchez

El 35 congreso fue el de la renovación; el 36, el de la victoria electoral; el 37 debe ser el del cambio”. Este anuncio, realizado por José Luis Rodríguez Zapatero ante el comité federal del PSOE el pasado 25 de abril, a algunos les olió a chamusquina. Más aún al oír la “explicación”: ha de ser un congreso “que consolide, nutra y dé horizonte y profundidad al impulso de cambio que iniciamos en España a partir de 2004 y en el partido a partir del año 2000”. ¿Profundizar los cambios en el partido aplicados desde 2000? ¿No es entonces cuando se empezó a laminar a la “vieja guardia”?

Cuando se escucharon estas palabras de Rodríguez Zapatero ya se conocía su Gobierno, la salida de Caldera y Narbona, el ascenso de Chacón y la llegada de Aído y Corredor. También se sabía quién iba a dirigir el grupo parlamentario, y que junto a Alonso y Jáuregui, hay tres adjuntos de los que dos se estrenan rebajando la edad media de sus antecesores en más de 20 años. Y justo la tarde antes del comité se conoció el listado de presidentes de comisión y portavoces en el Congreso. “Es una evidencia: Zapatero está apostando por los más jóvenes”, explica un diputado que se encuentra en la línea de edad donde ha sido detectada la “cuchilla” del presidente.

El tradicional retiro dorado de los ex ministros, las codiciadas presidencias de comisión del Congreso, por su relieve institucional y el sueldo y prebendas que conllevan, se ha convertido, en esta ocasión, en un envenenado premio para algunos que se suponían “todavía” dentro del coche del líder. Uno de ellos, incluso, ha renunciado al “regalo de consolación”. Es el único que ha dado muestras, a pesar de su exquisito silencio, de no querer participar en la reordenación de colaboradores que está realizando el presidente. Se trata de Jordi Sevilla, ex ministro de Administraciones Públicas y uno de los que estuvo en el famoso “desayuno de los cruasans” donde se gestó el grupo Nueva Vía, que impulsó y llevó a Zapatero a conseguir la secretaría general del PSOE.

Sevilla ya había salido del Gobierno en la última crisis de la anterior legislatura fruto de la distancia en que venía discurriendo su relación con el presidente y su posición respecto al Estatut de Cataluña. Tras intentar “porque así me lo pidió el secretario general”, según reconoce el propio Sevilla, poner orden en el PSPV, renunció a luchar por su liderazgo y candidatura.

“Nunca he aspirado a hacer política valenciana en el País Valenciano y así lo he dicho durante años a quien quisiera escucharlo”, sentencia Sevilla en su blog personal certificando lo imposible del “encargo”. Hoy, tras revalidar su escaño por Castellón, no ha querido aceptar la presidencia de la Comisión de Defensa que le ofreció el grupo y se mantiene a la expectativa.

Sí ocuparán sendas presidencias de Comisión en el Congreso otros dos ex ministros a los que, por el contrario, se les supone dentro del grupo de confianza de Zapatero: Jesús Caldera y Juan Fernando López Aguilar. El primero, además de la anunciada tarea de constituir una macrofundación de ideas para el PSOE, estará al frente de la Comisión para las Políticas Integrales de la Discapacidad, y el segundo, tras su “sacrificio” por la presidencia de Canarias, que no logró pese a haber ganado las elecciones autonómicas, presidirá la de Administraciones Públicas. Ambos han asumido sin quejas sus nuevos destinos aunque lo habitual es que se reserven para políticos “en retirada”.

Otros de los que compartieron travesía y entusiasmo con Zapatero en sus primeros años del asalto al poder, ya conocían este tipo de destinos desde la anterior legislatura. “Ministrables” como el asturiano Alvaro Cuesta o el andaluz Antonio Cuevas, uno de los pocos que apostó por Zapatero desde el feudo de Chaves, son presidentes de comisión desde 2004, aunque Cuesta, al menos, ocupa un puesto destacado en la ejecutiva de Ferraz. El también andaluz Rafael Estrella llegó a portavoz de comisión en el anterior mandato, pero antes de que concluyera fue nombrado embajador en Buenos Aires. El canario José Segura también fue “trasladado” como delegado del Gobierno en Canarias. Todos fueron destacados miembros de Nueva Vía. Pero no de los más jóvenes.

Los repartos de portavocías en el grupo parlamentario han terminado por dar la clave a quienes indagan en las intenciones de futuro de Zapatero. “Este grupo es, claramente, como lo quiere Zapatero. Alonso es su larga mano en él y no hay duda de que ha querido abrir una puerta a otra generación, algo más joven que la suya”, señala un diputado socialista que también vivió de cerca el reparto de responsabilidades en la legislatura pasada.

Los que tienen descrita esa intención rejuvenecedora de Zapatero señalan varios nombres como los más significativos para la nueva etapa. Aunque no ha habido “tabla rasa” y veteranos como Francisco Fernández Marugán, Jesús Quijano o Jesús Cuadrado, asumen o repiten como portavoces de Presupuestos, Constitucional y Defensa, respectivamente, es altamente significativa la confirmación de Antonio Hernando –poco más de 40 años- en la portavocía de Interior, en la que sucedió al también veterano Angel Martínez Sanjuán durante la anterior legislatura.

Hernando es un hombre de confianza de José Blanco, secretario de Organización del PSOE y uno de los pocos que se mantiene en el núcleo duro del presidente desde el principio.  Blanco también viene promocionando hace tiempo a dirigentes jóvenes como método para extender su control en el partido (Ver nº 734 de El Siglo: “La trastienda de Ferraz. Asesores, estrategas y “fontaneros” al servicio de Blanco”) y Hernando ya había sido “fichado” por el gallego como adjunto para Organización. La coincidencia con el interés de Zapatero por dar responsabilidades a cuadros entre cinco y diez años más jóvenes que los que ganaron el 35 congreso ha situado al número dos del partido detrás de más de un joven de los promocionados.

De su órbita, por ejemplo, procede también Elena Valenciano, nombrada portavoz de Asuntos Exteriores, área de la que ya es responsable en la ejecutiva federal desde hace un año, cuando Trinidad Jiménez tuvo que abandonarla al ser nombrada secretaria de Estado. Valenciano es sólo unos meses más joven que el presidente pero su trayectoria, hasta ahora ligada a Europa, donde ha sido eurodiputada durante dos legislaturas, y su relación con la gente más pujante de Ferraz y el lobby de mujeres más jóvenes la convierten en una auténtica novedad en el grupo parlamentario.

Aunque, sin duda, el joven que va a dar el salto más importante en esta nueva etapa es Oscar López, mano derecha de Blanco desde que llegara a la secretaría de Organización del partido. López estrenó escaño con 31 años en 2004 gracias a la “mano de su mentor, Blanco, además de portavocía en la comisión de control de RTVE, una de las menos codiciadas, por categoría, pero  más relevantes en cuanto a control político.

Esta legislatura López repite al frente de la comisión y, además, el próximo verano será la única candidatura a la secretaría general del partido en Castilla y León por lo que es casi seguro que se convertirá en uno de los barones más jóvenes del partido, aunque en un tradicional feudo del PP. “Precisamente, es donde más falta hace la sangre nueva”, apostilla un diputado entusiasta de la estrategia renovadora de Zapatero.

A estas apuestas, además de las más que conocidas ministras Chacón –37 años recién cumplidos, embarazada– y Aído –31, la ministra más joven de la historia de España–,  habría que sumar las significativas llegadas de nuevos dirigentes al restringido círculo monclovita (Ver recuadro “Relevo en la fontanería de Moncloa”) y la irrupción de más de una decena de diputados entre los 30 y los 40 años al grupo de portavoces del grupo parlamentario socialista.

Entre ellos destaca Eduardo Madina, 32 años, víctima de ETA, cuadro respetado en el PSE y miembro del restringido círculo de confidentes “del movil” de Zapatero –amigos y cercanos a los que el presidente consulta a través de su teléfono personal sobre los más diversos asuntos al margen de sus asesores oficiales–. El joven Madina repite como portavoz de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

Nueva en el selecto club de portavoces es Soraya Rodríguez, 44 años, y emergente miembro de la ejecutiva federal en temas de medio ambiente, los mismos de los que se ocupará en el Congreso, donde aterriza después de haber sido candidata de su partido a la alcaldía de Valladolid, apoyada por Ferraz y Moncloa. También debuta otro valor del que ya muchos hablan en el PSOE, Juan Moscoso, joven y brillante economista –41 años–, hijo del ministro de Felipe González, Javier Moscoso, y que tras estrenar escaño en 2004 ya fue el pasado 9 de marzo el cabeza de lista de su partido por Navarra. Esta legislatura llevará la voz del PSOE en la comisión mixta de Relaciones con la Unión Europea.

Un nombre más esperado en la cúpula del grupo y con algún año más –acaba de cumplir los 50 pero sólo lleva desde 2004 en la política de Madrid– es Inmaculada Rodríguez-Piñero, secretaria de Economía en Ferraz y valor en alza en el círculo de estrategas del partido, con posibilidades en la etapa post-Solbes, para la que ya se detectan movimientos en el partido. Piñero ya formó parte del equipo electoral en la pasada campaña y será la portavoz económica en el Congreso en esta legislatura, apoyada por la veterana del PSC  Montse Calldeforns, portavoz para temas de Hacienda y el histórico e incombustible guerrista Francisco Fernández Marugán, en la comisión de Presupuestos.

En una segunda línea aparece un grupo de diputados que no superan los 40 y a los que Alonso, y Zapatero, han querido dar su oportunidad para bregarse en la pelea parlamentaria.

En este grupo figuran la catalana Lourdes Muñoz, portavoz de la nueva comisión para la Sociedad de la Información, miembro del Consell Nacional del PSC desde 1993 a pesar de no tener más de 39 años, la jovencísima Carmen Montón, diputada del PSPV  de 32 años, que será la portavoz de Igualdad, o la andaluza de 36 Ana María Fuentes, que estará al frente de la comisión de Vivienda.

En la cúpula del grupo que dirige el ex ministro Alonso repite Mamen Sánchez, que este año cumplirá los 40, como portavoz adjunta, y junto a ella se estrenan Daniel Fernández, hombre de confianza de José Montilla que en la pasada legislatura fue el coordinador de los diputados del PSC, 43 años, y la asturiana Mariví Monteseirín, de 48.

Pocos dudan de que Zapatero ha querido lanzar una señal con estos nombramientos. Quizá no quiera decir que Caldera o López Aguilar hayan agotado ya sus posibilidades –aún hay futuro, crisis de Gobierno por venir y cargos que disputar– pero la tendencia  no les sitúa entre los valores emergentes.

A pesar de su edad, por el contrario, Miguel Sebastián, que ya ha cumplido los 50, aparece afianzado en el renovado círculo de confianza del presidente y su peso se ha dejado sentir en más de un nombramiento de este gobierno como ya informó El Siglo en su número de hace un par de semanas (Ver nº 784: “ZP impone el “sebastianismo”). El cese de Carmen Alcaide como presidenta del Instituto Nacional de Estadística respondería a sus antiguos desencuentros con el titular de Industria cuando coincidieron en el servicio de Estudios del BBVA y a la sintonía de éste con el secretario de Estado de Economía, David Vegara, aunque persona de confianza de Solbes.

En el PSOE todos miran, pues, al futuro, y al siguiente reparto de puestos que se muestra en el horizonte: el congreso federal previsto para junio. De él debe salir, por ejemplo, la “categoría” de la fundación encomendada a Caldera, por el presupuesto y herramientas de las que se la dote, o su mismo cargo en la ejecutiva, del que ya el ex ministro viene hablando. Será la próxima señal del líder, al que cada vez se vislumbra más lejano en su despacho de Moncloa.

Relevo en la ‘fontanería’  de Moncloa

Uno de los más relevantes cambios realizados por Zapatero en este segundo mandato radica en el significativo espacio del palacio presidencial. Si en su primera legislatura el novato Zapatero hizo caso del consejo de Felipe González de llevarse como fontanero mayor a José Enrique Serrano, quien ya fuera director del gabinete de Presidencia en la última legislatura del sevillano, en esta ocasión el presidente aún no le ha relevado, pero le está preparando la sucesión, según interpretan todos los que conocen cómo funciona por dentro La Moncloa.

La salida de Serrano había sido ya materia de comentario en las quinielas de ministrables y se le situaba bien como posible titular de Presidencia, restando esta competencia a  De la Vega, un empeño imposible dadas las resistencias de la vicepresidenta a ceder el más mínimo terreno de su espacio político, o bien, fuera de Moncloa, conocida su “diluída” confianza con el presidente desde hace tiempo (Ver nº 725 de El Siglo: “La Moncloa de ZP: Intrigas en el ala oeste de Palacio”) .

Reacio a las aventuras en vacío, Zapatero parece haber optado por encumbrar a dos personas de su confianza aunque todavía bajo la batuta de Serrano, como director del Gabinete, pero con vistas a ascender en el medio plazo.

Se trata de su primo y asesor personal desde la legislatura pasada, José Miguel Vidal Zapatero, profesor de Derecho Constitucional, sólo un año mayor que el presidente y ascendido a adjunto de Serrano,  y Bernardino León, diplomático de 44 años, nombrado secretario general de Presidencia con inéditas competencias en la agenda internacional del presidente, tal como confirma que ya haya viajado a Estados Unidos para entrevistarse con los principales candidatos de sus próximas presidenciales para preparar la deseada mejora de relaciones con Washington.

El rejuvenecimiento de la fontanería monclovita y de la gente más cercana a Zapatero, a pesar de la preeminencia de la vicepresidenta, también incluiría la llegada de la periodista Nieves Goicoechea a la Secretaria de Estado de Comunicación. Con  42 años y aterrizada desde el ejercicio de la profesión en la Cadena Ser, se la supone nombrada directamente por el presidente a sugerencia de otro de sus cercanos extraoficiales, el consejero delegado de la Sexta, José Miguel Contreras,

Los amigos del príncipe y Maquiavelo, por Enric Sopena


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