F abián
Hemeroteca Esta semana
Nº 786

5/5/2008

2008, año Francesc Ferrer i Guárdia: orgullo
del camino andado y acicate para el presente

Por Joan Tardà i Coma*

En las próximas semanas la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados debatirá a iniciativa de Esquerra Republicana la demanda al Gobierno de España de la declaración del 2008 como "Año Ferrer i Guárdia". Como en tantas otras celebraciones, la ocasión la brinda el calendario. En este caso, la coincidencia este año del 150 aniversario de su nacimiento y, a la vez, del centenario de su fusilamiento en 1908. La razón profunda; la necesidad de contribuir con tal celebración a catalizar uno de los grandes retos de las fuerzas progresistas en todo aquello relativo al debate sobre los valores de ciudadanía y los aprendizajes a impartir en los tiempos actuales a las nuevas generaciones.

Todo ello inmerso en los debates sobre los desfases existentes en cuanto a resultados académicos de nuestros estudiantes respecto a otras sociedades europeas y en de la ofensiva de los sectores políticos y religiosos más conservadores, cuya expresión más evidente la hayamos en la contestación a impartir la asignatura de la Educación para la Ciudadanía, que cuestionan la manera como deben afrontarse desde el mismo sistema la superación de las crecientes actitudes xenófobas, machistas o el mismo fanatismo ideológico y religioso. Retos, éstos últimos, sin duda inherentes a nuestra sociedad postindustrial multicultural y globalizadora, que preocupan a las fuerzas progresistas en tanto en cuanto su no resolución lleva consigo la semilla de la descohesión social para los próximos años.

En la Escuela Moderna creada por Ferrer i Guárdia en Barcelona en 1906 hallamos las bases de la gran renovación pedagógica en la que posteriormente bebieron Freinet, Piaget y el mismo Paulo Freire, razón por la cual –y aunque sólo fueran éstas las únicas razones– justificarían poner en valor la contribución desde el librepensamiento al progreso social. Ferrer i Guárdia fue capaz de formular, en los albores del siglo XX, un discurso pedagógico rupturista en tanto en cuanto en él se aunaba la enseñanza científica y racional con una formación integral del individuo basada en la libertad. Coeducación, higienismo, los valores naturales, la transmisión prioritaria del valor de la solidaridad, la asunción del sufrimiento humano, etc. al servicio de la formación de generaciones que fueran competentes socialmente para el desarrollo de su sociedad y de sus realización personal.

Conmemorar, pues, su bárbaro fusilamiento en 1908 instado por unos poderes temerosos de las potencialidades de la semilla de la educación librepensadora, amparándose en una falsa acusación de participar en el levantamiento popular barcelonés de la Semana Trágica, debe permitirnos poner en valor nuestro compromiso actual con un sistema escolar público que debe gozar de todas las excelencias si queremos que sea determinante para con la equidad social.

En 1911 Bruselas fue la ciudad elegida por la comunidad internacional para erigir un monumento expiatorio de reconocimiento a su figura y obra. No obstante, en el Estado español su figura y obra continúa ignorada, cuando no estigmatizada como se demuestra el hecho que aún cuando Pablo Iglesias había defendido en 1911 la revisión de su causa judicial todavía hoy se trata de una cuestión "olvidada".

Si andamos empeñados en hacer realidad un sistema público de enseñanza que garantice a la ciudadanía una verdadera igualdad de oportunidades, donde se fragüe una sociedad que supere los déficits heredados y los que se abaten de nuevo cuño, ya va siendo hora que publicitemos desde las izquierdas el orgullo del camino andado y el homenaje a aquellos que lo desbrozaron. •

*Portavoz del Grupo Parlamentario Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso

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