Hemeroteca

Lista Al trasluz

Buscador
786
5/5/2008

Los amigos del príncipe y Maquiavelo

Nunca nueve votos produjeron tantas sorpresas, tantas alegrías y, para algunos –al cabo de los años– tanta amargura.

José Luis Rodríguez Zapatero en el 35 Congreso del PSOE, clausurado el 23 de julio de 2000, venció a José Bono por sólo nueve decisivos votos. Obtuvo el 41,69 por ciento de los sufragios. El entonces presidente de Castilla-La Mancha logró el 40,79.

El discurso del triunfador incluyó una referencia implícita a sus amigos de la denominada Nueva Vía, que así se denominaba la plataforma de apoyo a un candidato en aquella época anónimo. Dijo Zapatero: "Quiero agradecer también a todos aquellos compañeros y compañeras que durante estos intensos meses nos han transmitido su aliento para trabajar, para construir un proyecto desde la ilusión, desde la apuesta por este partido y que han colaborado de manera extensa".

Por cierto, hay dos fragmentos de ese discurso altamente significativos. El primero alude a cómo creía él que debía ejercer el PSOE su papel opositor: "Una oposición no es la exaltación del orgullo y de la furia; no practicaremos ni la crispación ni la infamia, ni la injuria; no buscaremos la destrucción de nuestro adversario... porque ellos también son parte necesaria en esta sociedad". Todo eso lo llevó a cabo el PP durante la Legislatura recién terminada.

El otro fragmento es asimismo de enorme actualidad, a raíz de la guerra interna en el PP y del Congreso de junio, donde todo parece indicar que sólo habrá una candidatura única, la de Mariano Rajoy. "Resulta sorprendente –subrayó Zapatero– que, después de 22 años de aprobar la Constitución, muchos nuevos guardianes de la democracia se escandalizaran de que en un partido hubiera varios candidatos, varios proyectos que compitieran en igualdad de oportunidades por el apoyo de sus afiliados. Pero ésta es la tradición y hasta el instinto de los socialistas: resolver los problemas con la discusión de las ideas y finalmente gozar de I ibertad".

¿Qué se hizo de las gentes de la Nueva Vía, ocho años después? La salida del Gobierno de Jesús Caldera –a quien se consideraba el número 2 de facto de Zapatero– ha proyectado en la opinión pública la imagen de que el reelegido presidente ha empezado a desprenderse de sus compañeros de antaño.

De modo que, llegado a La Moncloa, se habría olvidado progresivamente de los suyos. Preguntado en el programa especial de 59 segundos, del lunes 28 de abril, acerca de la caída en desgracia de algunos de sus antiguos seguidores, Zapatero negó la mayor para, no obstante, deslizar que él, como máximo responsable del PSOE y del Gobierno, ha de "elegir en cada momento, sin mirar si los elegidos le apoyaron más o menos".

Pero no es menos cierto que la ministra estrella, titular de Defensa –singularmente elogiada por el presidente en TVE– es Carme Chacón y que Trinidad Jiménez continúa en la órbita de la proximidad con Zapatero, mientras que José Blanco sigue siendo hombre de su estricta confianza. Hay ejemplos para todos los gustos, aunque los casos de Caldera, Jordi Sevilla o Juan Fernández López Aguilar son bastante más que una anécdota.

¿Tenía razón Maquiavelo? Y es que los príncipes, según él, no tienen amigos. El poder acostumbra a generar cortes y cortesanos. El poder provoca celos, envidias, frustraciones y tentaciones de venganza. Dicho de otro modo, sostiene Maquiavelo que es más fácil para los príncipes hacerse amigos de sus enemigos que no de los amigos que le ayudaron a conquistar el trono. •

 
Hemeroteca

Lista Al trasluz

Buscador

© El Punto Prensa, S.A. Plaza de España, 18 28008 Madrid.
Tfno: 34 91 516 08 14/15/08        E-mail: siglo@elsiglo-eu.com