F abián
Hemeroteca Esta semana
DESDE LA ULTRAPERIFERIA
Nº 786

5/5/2008

Las Islas Canarias y su futuro europeo

Por José Segura Clavell*

He aceptado la invitación a cooperar con la revista que me ha canalizado mi buen amigo el director, Sr. García Abad, y hemos decidido titular esta sección de esta manera, "Desde la ultraperiferia", para poner de manifiesto que la escribe un diputado socialista canario que tocará temas de actualidad y los escribirá desde una isla española calificada ultraperiférica por la Unión Europea. Por ello comenzaré esta colaboración con la descripción del origen jurídico de tal denominación.

El Tratado de la Unión Europea firmado en Maastricht el 7 de febrero de 1992 representó una etapa más en el proceso de creciente integración comunitaria al que España se había incorporado en 1986. En su parte final se recogieron 33 declaraciones de principios que habrían de irse definiendo en sucesivas etapas y en concreto en la vigesimosexta se refirió por vez primera a las "regiones ultraperiféricas de la Comunidad" en los siguientes términos:
"La conferencia reconoce que las Regiones Ultraperiféricas (Departamentos franceses de Ultramar, Azores, Madeira y las Islas Canarias) padecen un importante atraso estructural agravado por diversos fenómenos (gran lejanía, insularidad, escasa superficie, relieve y climas difíciles, dependencia económica respecto de algunos productos) cuya constancia y acumulación perjudican gravemente a su desarrollo económico y social.
Considera que, si las Disposiciones del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea y del derecho derivado se aplican de pleno derecho a las Regiones Ultraperiféricas, ello no obsta para que se adopten disposiciones específicas en su favor mientras exista una necesidad objetiva de adoptar tales disposiciones con vistas a un desarrollo económico y social de estas regiones. Estas disposiciones deberántener por objetivo a la vez la realización del mercado interior y el reconocimiento de la realidad regional, con vistas a hacer posible que las Regiones Ultraperiféricas alcancen el nivel económico y social medio de la Comunidad".

Con posterioridad, en el Tratado de la Unión Europea de Ámsterdam, en el punto segundo del art. 299, explícitamente reiteraba los conceptos anteriores. Uno de los valores clave en la construcción europea es la solidaridad. Y una muestra particular de cómo la solidaridad se recoge en el nuevo Tratado suscrito en Lisboa lo constituye el tratamiento que en él se da a las Regiones Ultraperiféricas de la Unión Europea (Guadalupe, Guayana francesa, Martinica, La Reunión, San Bartolomé, San Martín, Las Azores, Madeira y las Islas Canarias ).

El Tratado de Lisboa mantiene, por supuesto, el reconocimiento de un estatuto especial para estas regiones que ya estableció el Tratado de Ámsterdam en 1999, como consecuencia tanto de sus características geográficas (gran lejanía en relación con el continente europeo, insularidad, reducida superficie, relieve y climas adversos) como de sus estructuras sociales y económicas (dependencia económica de un reducido número de productos, proximidad a mercados en desarrollo, densidad de población relativamente elevada con carácter general), con las consiguientes dificultades que cabe imaginar a la hora de realizar economías de escala y rentabilizar grandes inversiones.

El Tratado de Lisboa contiene, además, aportaciones dignas de ser destacadas: la principal es la de que el Tratado de Reforma resalta el carácter verdaderamente transversal del estatuto de las Regiones Ultraperiféricas y que para las Islas Canarias corresponde modular a España. •


.*Diputado socialista por Santa Cruz de Tenerife

Hemeroteca Esta semana