Teresa Cunillera, vicepresidenta primera
del Congreso
"CHACÓN VA A PONER
EN VALOR AL EJÉRCITO"
Sucesora en el cargo que ocupó su amiga Carme Chacón antes de ser nombrada
ministra de Vivienda, Teresa Cunillera muestra orgullosa la fotografía que preside
su despacho en la que aparece con la actual responsable de Defensa, de quien
afirma que "vale un montón". Por ello, sin dejar de señalar lo "estéril" que resulta "ser mujer y tener que estar explicando continuamente que estás en los sitios
porque vales", la veterana dirigente del PSC y diputada por Lleida saca algo
positivo del "debate molesto" en torno a las nuevas ministras, y es que "es bueno
que se sepa que todavía hay gente muy de derechas, aunque se hagan los
modernos". Además, Teresa Cunillera señala la que es, a su juicio, principal "preocupación" del PSC a día de hoy, que "la gente sienta que el Estatuto ha valido
la pena".
Por Manuel Capilla
Prevé una legislatura más tranquila que la anterior con Soraya Sáenz
de Santamaría y José Antonio Alonso como portavoces del PP y del
PSOE?
—Si hacemos caso a lo que han dicho miembros del PP, lo lógico sería pensar que sí. Sería bueno que todos hubiésemos hecho una reflexión acerca de los últimos cuatro años, que fueron muy productivos desde el punto de vista legislativo, porque se aprobaron leyes importantísimas, pero como había ese ambiente de confrontación podría parecer que no lo hayan sido tanto. Si somos capaces de cambiar esa sensación en la gente, le habremos hecho un gran favor a todo el mundo.
—¿Qué diferencias habrá en la presidencia del Congreso entre la que ejerció Manuel Marín y la que ejercerá José Bono?
—Las que pueda haber a nivel personal entre ellos. Marín tenía su personalidad, su manera de entender el Parlamento, de entender la dirección de los debates, y Bono tendrá la suya. Espero que, en la línea de lo que han sido los dos discursos institucionales, la toma de posesión y la sesión de apertura, estemos ante una legislatura donde la presidencia del señor Bono se caracteriza por la convivencia, el diálogo y, sobre todo, por mucho respeto institucional.
—Como veterana del PSC, ¿cómo valora el nombramiento de Carme Chacón y Celestino Corbacho? ¿Qué pueden aportar en Defensa y Trabajo e Inmigración respectivamente?
—En el caso de Carmen, ha habido una tentación a la que algunos no se han podido resistir de quedarse en lo que es más llamativo: en el hecho de ser mujer, de estar embarazada, de ser catalana...
—Pacifista...
—Claro. Lo que representa esto es un compromiso muy grande del presidente del Gobierno de llevar a la práctica los compromisos adquiridos en la campaña electoral. Carmen Chacón vale un montón, Carmen Chacón es una persona muy consecuente con sus ideas. Por tanto, para ese ejército que te dos queremos, que nos está haciendo seni orgullosos en misiones de paz, esa unida de emergencias a la que no se le ha dado valor que tiene, por decirlo suave, Carme lo va a gestionar, lo va a administrar y lo va a poner en valor. Celestino es un personaje importante en el socialismo catalán, pero también en el socialismo en general. Ha sido un grandísimo alcalde de Hospitalet, un grandísimo presidente de la diputación, un hombre que ha sido un referente y que representa mucho lo que es la Cataluña de hoy. Esa persona que llega a Cataluña adolescente, hace en Cataluña y la representa con esa dignidad con que la representa. Estoy segura porque él va a ser un ministro dedicado, con ideas y con voluntad de llevar esas ideas a la práctica, de que al igual que ahora los catalanes nos podemos sentir muy orgullosos, en poco tiempo serán todos los españoles los que nos podamos sentir muy orgullosos
—¿Con los nombramientos de Chacón Corbacho y el suyo en la mesa del Congreso han quedado colmadas las aspiraciones del PSC?
—El PSC, de entrada, está supercontento con los resultados electorales. Nosotros hemos dicho a los ciudadanos de Cataluña que les valía la pena apostar por el PSC porque hacerlo era apostar por una Cataluña, una España de progreso. No queríamos volver al blanco y negro de situaciones anteriores y queríamos estar presentes en lo que tiene que ser la España del siglo XXI. Estamos muy orgullosos de que nuestro mensaje se haya recibido. Ese es el primer reconocimiento. Luego lo demás es, como diríamos en catalán, de más a más.
—Entonces, ¿no aspiraban a que Zarpatero les reconociera aún más esos resultados?
—Planteado así, en el 'yo te doy, tú me das', esto no funciona. Nosotros hemos aportado a la victoria de Zapatero un número considerable de diputados y diputadas, un número considerable de votos, y por tanto el presidente sabe que tiene allí un apoyo importantísimo. Además, el presidente considerado la valía de aquellas personas en las que depositaba su confianza, y por tanto ahí se han conjugado toda una serie de intereses.
—Pero sí se puede decir que tras los sultados de las elecciones el PSC ha ganado en influencia en el PSOE.
—Nosotros venimos al Gobierno, a las Cortes, a colaborar. Venimos a que retos importantes que tiene Cataluña en este momento, como el desarrollo estatutario o el compromiso de la inversión del Estado en Cataluña que fija la adicional tercera, salgan y salgan bien. Es el compromiso que tenemos y la voluntad con la que trabajamos. Y estoy segura de que es la misma que tiene el presidente Zapatero.
—El conseller de Economía, Antoni Castells, ha reabierto el debate sobre la necesidad de que el PSC tenga grupo parlamentario propio en el Congreso, ¿cuál es su opinión al respecto?
—Como no es un debate nuevo, ni es la primera ni la segunda vez que esto se plantea, es un debate que ya hemos tenido y que está resuelto. A los ciudadanos y ciudadanas, que esperan que cumplamos con nuestra responsabilidad de ser partido de gobierno, no les preocupa tanto el hecho de que tengamos un grupo parlamentario propio o el hecho de que en el grupo parlamentario socialista, donde hay 169 diputados y diputadas tengamos un papel y colaboremos. Nosotros tenemos un papel muy importante e influyente en la toma de decisiones del grupo. Que haya compañeros que les gustaría más otro sistema, pues es posible. Pero estamos haciendo un buen trabajo y va seguir siendo así. Hemos tenido cuatro diputados más, así que el mensaje de lo que estamos haciendo aquí habrá llegado.
—Sin embargo, ¿el que esa corriente de opinión continúe existiendo dentro del PSC se debe a que se interpreta que desde el grupo parlamentario socialista no se defienden correctamente los intereses de Cataluña? —A mí no me lo parece. El conseller Castells sabe como yo lo importante que es tener una relación fluida y productiva. Creo que va por otros derroteros, a lo mejor filosóficos. Pero es un tema resuelto, no es un tema que en nuestro partido esté en el eje de las preocupaciones. Ahora tenemos una preocupación a la que debemos de dar respuesta: cómo desarrollamos el estatuto. Cómo lo hacemos de tal manera para que la gente sienta que el estatuto le ha valido la pena.
—¿Qué opciones se contemplan si el Tribunal Constitucional no da su visto bueno al Estatut?
—A veces tenemos unas angustias que no se corresponden con la realidad. Vamos a dejar que hable el tribunal. Aquí hicimos una labor importante en las Cortes, con algunos de los que están preocupados con el Constitucional, Convergencia i Unió, que tienen poca fe en su trabajo, porque estuvimos muchos días trabajando para que el estatuto fuera constitucional. Estoy convencida de que hicimos un estatuto constitucional. Estoy tranquila esperando la sentencia y espero que Convergencia i Unió tenga el mismo convencimiento, porque si no ¿qué estuvieron haciendo? No colabora haciéndole el juego al Partido Popular. No colabora a que Cataluña vaya pensando en su objetivo más inmediato, el desarrollo del estatuto y las inversiones necesarias.
—¿Cuál cree que será el tema de estrella de esta legislatura?
—Espero que seamos capaces en esta legislatura que acabáramos de rematar esas cosas que todavía tenemos sobre la mesa, como la reforma de los órganos de la justicia. No hay quien pueda comprender que el PP no sea capaz de no querer ponerse de acuerdo para renovar el Consejo General del Poder Judicial. Pero sobre todo, debemos avanzar en una España integrada en las economías más dinámicas y más modernas. Tenemos que ser capaces de que nuestros jóvenes encuentren puestos de trabajo donde nuestros jóvenes se encuentren realizados, con una vida mucho más plena.
—¿Ha advertido algún cambio en Zapatero desde que accedió al Gobierno en 2004?
—Ha adquirido experiencia, soltura, y en eso ha cambiado a mejor. Pero no ha cambiado en aquello que le significa como persona: el afecto, la sonrisa, el saber estar con la gente...lo cual para mí es sumamente meritorio porque han sido cuatro años intensísimo, y conservar esa proximidad de dar afecto y recibirlo me parece muy importante.
—¿La economía puede amargar la legislatura al Gobierno?
—En todo caso a quien amargaría sería a aquellos quienes sufren las consecuencias. La economía es un tema en el que es muy fácil hacer demagogia. Es verdad que se crece menos de lo que estaba previsto, pero nadie ha dicho que no vayamos a crecer. Hemos tenido la suerte de tener un gran vicepresidente económico y una política que ha producido que tengamos un colchón que permite afrontar ese futuro con más sosiego. Y estoy segura de que muchos países querrían abordar la crisis igual que nosotros. •
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