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Nº 785 -28 de abril de 2008

El bicentenario de la Guerra de la Independencia enfrenta a dos visiones históricas de España

EN NOMBRE DEL 2 DE MAYO


La celebración del segundo centenario del comienzo de la Guerra de la Independencia, en Madrid, está sirviendo para que se hagan visibles dos modelos muy diferentes de comprender el sentido histórico y político de aquel conflicto, y del levantamiento en armas del pueblo español. Estas fechas han sido tradicionalmente utilizadas, en beneficio propio, por las corrientes políticas que han estado presentes en nuestro país. La Restauración, los liberales, el reinado de Isabel II, el dictador Primo de Rivera, la República, Franco, los defensores de la Transición... Todos han encontrado elementos de apropiación de los valores de aquellos hechos. Hoy, desde la derecha, se pretende instrumentalizar la efeméride, resaltando el sentido patriótico y liberal, reforzando la idea de una nación –en momentos de reformas de los estatutos de autonomía–. La socialdemocracia gobernante intenta recordar ese momento histórico como el inicio del constitucionalismo y de las tendencias liberadoras y progresistas. A título local, también está sirviendo para una nueva escenificación de la bronca entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón.

Por P. A. N.

El 2 de Mayo es la fiesta de los patriotas, de los enamorados de las glorias pasadas y de aquéllos que hacen de la guerra su negocio; es la fiesta de los explotadores y burgueses. No es una aspiración hacia algo mejor, sino una mirada nostálgica hacia un pasado devastador”. Así arrancaba el editorial del periódico El Socialista, el 1 de mayo de 1908, justo un día antes de conmemorarse el primer centenario del inicio de la Guerra de la Independencia, una de las más largas y virulentas que se han dado sobre territorio español y que, pese a la victoria final –con la inestimable ayuda de las tropas británicas-, se saldaba con cerca de un millón de muertos.

Pocas cuestiones hay tan controvertidas como las constantes discusiones que se han venido manteniendo a lo largo de todos estos años acerca de la naturaleza política, y sus consecuencias, que tuvieron aquellos acontecimientos.

Frente a la visión expresada por el editorial citado, en una publicación que entonces era el órgano de expresión de un partido marxista, se han expuesto muchas otras, prácticamente desde todos los ángulos del espectro político, en la que cada uno encontraba argumentos favorables a sus posiciones y podía apropiarse de unos hechos históricos.

En un primer momento fueron los partidarios de la monarquía absoluta y del Antiguo Régimen. La aristocracia y el clero, una vez barridas momentáneamente de Europa las ideas de la Ilustración tras la definitiva derrota de Napoleón, hacían bandera de la sublevación contra la presencia francesa en territorio español como la demostración de la supremacía de su valores de una sociedad estratificada y que el pueblo llano, con su demostración de valor y su capacidad de lucha, había aceptado como propia, dentro de un orden natural de las cosas. También, según esta interesada interpretación, se trataba de una defensa popular de los principios de la religión más tradicional, y la aceptación general de su rango superior y natural. Un pueblo que tenía como metas supremas a Dios y a la patria, y que nadie como ellos podía representar.

Más tarde les llegaba el turno a los liberales. Para ellos, tanto la sublevación madrileña del 2 de mayo de 1808, como el desarrollo de la sangrienta y larga contienda, era la prueba del camino hacia la madurez de una ciudadanía que deseaba liberarse de toda modalidad impuesta, y que deseaba ser protagonista de su propio destino, que exigía –y peleaba por ello- conquistar su poder de decisión. En esta línea argumental siempre aparecen las referencias a los guerrilleros liberales, a la creación de las Juntas y a todo el proceso que desemboca en la institución de las Cortes de Cádiz y de su mayor obra, la Constitución de 1812, la primera con la cuenta España en toda su historia, y que incorpora en su redacción muchos de los principios ilustrados y las primeras líneas de apertura hacia una participación democrática de los ciudadanos en la vida pública.

La revuelta popular contra el invasor francés es invocada, sucesivamente, en el reinado de Isabel II, por los impulsores de la I República, por los políticos de la Restauración, por la dictadura de Primo de Rivera, por la izquierda en la II República, que pretendía rescatar los sucesos del Dos de Mayo como ejemplo de una insurrección popular en búsqueda de justicia que todavía era posible. Hasta los carlistas evocaban con orgullo las grandes batallas que tuvieron lugar en el País Vasco, como las de Vitoria o San Marcial, durante las celebraciones del I Centenario de la Guerra de la Independencia española.

Con especial vehemencia eran traídos al recuerdo colectivo aquellos sucesos a las ciudades sitiadas durante la Guerra Civil, especialmente en Madrid, donde el legítimo Gobierno republicano distribuyó numerosos carteles que hacían alusión a los sucesos en el Parque de Monteleón, en 1808, animando con este ejemplo a la resistencia frente al cerco y los bombardeos de las tropas de los sublevados.

También el bando franquista recurría al Dos de Mayo para insuflar valor a sus tropas. Sin haber concluido todavía la contienda, el 29 de abril de 1938, el Gobierno provisional de Francisco Franco dictaba una orden por la que la fecha del Dos de Mayo quedaba declarada día festivo en todo el territorio nacional. En la argumentación ofrecida para tomar esa decisión, la literatura fascista que acompañaba al decreto comparaba el levantamiento de 1808 con la “gloriosa” jornada del 18 de julio de 1936, ya que, en ambos casos se había optado por “defender a la patria” contra el “afrancesamiento”, en el primero, y contra el “terror bolchevique”, en el segundo.

Más cerca de nuestros días tampoco faltaron voces que compararon la dura resistencia de los ciudadanos contra la invasión francesa, con la que había tenido la sociedad española contra la dictadura franquista y que –esta vez, pacíficamente– había conseguido el final del régimen autoritario, trayendo de la mano un régimen democrático conseguido a través de una modélica transición basada en la palabra mágica “consenso”. El heroísmo –por continuar con las analogías- de estos nuevos españoles no habría estado en su determinación para tomar las armas, sino en su generosidad con los restos del régimen dictatorial (a quienes no se les exigiría cuentas, en aras de la convivencia), y en su sentido de Estado y patriótico.

La realidad de aquel 1808, no sólo en España, sino en Europa, parecía un poco más compleja que casi todas las simplificaciones posteriores e interesadas que se han hecho. Las ideas de la Ilustración estaban cambiando la faz del Viejo Continente. El triunfo de la Revolución Francesa sentaba las bases definitivas para el fin histórico del Antiguo Régimen. La ejecución de Luis XVI extendió el pavor entre los poderes constituidos en las viejas monarquías, y ese temor estaba justificado porque la llegada al poder de Napoleón Bonaparte desencadenó una serie de guerras que tenían como objetivos a todas las monarquías absolutas de Europa, no para instaurar un régimen popular y revolucionario, sino para impulsar los tiempos hacia el predominio de la burguesía.

Junto a la nueva clase emergente, también nacía el proletariado, que jugó un papel de actor necesario en los cambios, aunque tardaría mucho tiempo en poder beneficiarse de ellos. Aunque eso es otra historia.

En el interior de España, el analfabetismo alcanzaba al 85 por ciento de la población, y en el reinado de Carlos IV, con Manuel Godoy de primer ministro, se intentaban aplicar los principios del despotismo ilustrado. “Pan y luces, que traen el pan y preparan los tiempos”, era la máxima de Godoy, que intentó promocionar el conocimiento, extender la educación, promover la industrialización. Abolió las corridas de toros y, a punto estuvo de hacer lo mismo con la Inquisición. Sin embargo, siguiendo el principio de “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Sus pretensiones parecían demasiado osadas para una aristocracia y un clero instalados en lo más rancio del continente. Para muchos historiadores, el Motín de Aranjuez, por ejemplo, no constituyó un levantamiento popular contra los invasores franceses, sino un intento de golpe de estado por parte de los elementos más reaccionarios, aprovechando un momento confuso y de aparente vacío de poder. Godoy, al final de todo este proceso que ahora conmemoramos, acabó en el exilio para siempre.

En la actualidad las interpretaciones interesadas reaparecen. En un contexto en el que el debate territorial se convirtió en el primer caballo de batalla de la crispación, al comienzo de la pasada legislatura, coincidiendo con las reformas de varios estatutos de autonomía –especialmente, el catalán-, la oposición del Partido Popular encontraba en la fórmula de la unidad de España amenazada un asidero político, y casi teórico, con el que atacar y debilitar al Gobierno del Partido Socialista. Después llegaría la negociación con ETA y las acusaciones de que se estaban ofreciendo concesiones políticas a esta organización y, muy especialmente, en cuanto a la vinculación de Navarra con el País Vasco. Una vez más, la amenaza de la ruptura de España.

El 2 de agosto de 2007, la Comunidad de Madrid, mediante decreto, impulsaba la constitución de la denominada Fundación Dos de Mayo. Nación y Libertad, cuya finalidad es la de “impulsar y difundir los valores de nación y libertad que simboliza esa fecha histórica de la que somos herederos en nuestra Constitución de 1978”. Para ello ha promovido una serie de actividades y ha programado exposiciones, conferencias, conciertos e impulsará y financiará estudios para la “promoción de los valores del patriotismo y la libertad”.

Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, que, a su vez, también lo es del Patronato de esta fundación, declaraba que “la celebración del Dos de Mayo es una fiesta por la grandeza de España”. Esta fundación, abierta a la cooperación con la iniciativa privada, tiene vocación de permanencia, al menos durante cuatro años, en los que se celebrará también el Bicentenario de la primera Constitución española, promulgada en Cádiz, en 1812, dos años antes de que concluyese definitivamente la Guerra de la Independencia.

La idea confesa de la presidenta madrileña –ahora también embarcada en una confusa operación precongresual en su partido, en la que aún no ha quedado definitivamente claro si piensa optar a la presidencia de esta formación el próximo mes de junio- con las celebraciones que está impulsando desde su Gobierno regional y desde esta fundación es la de “reforzar la idea de España como nación”.

Por su parte, aunque algunos meses más tarde, el Gobierno central ponía en marcha la Comisión Nacional para la Celebración del Bicentenario de la Guerra de la Independencia. La idea de fondo parece bastante diferente a la expresada por Aguirre, tanto en el enfoque, como en la concepción y la apertura a la participación. Se llevarán diversos actos conmemorativos a las distintas comunidades autónomas en las que sucedieron hechos relevantes durante la larga contienda de seis años. Ya se han aprobado distintas celebraciones en Andalucía, Aragón, Asturias, Castilla-La Mancha, castilla y León y el propio Madrid.

Del mismo modo, a diferencia de los motivos expuestos en el decreto de Esperanza Aguirre, las razones esgrimidas para la constitución de la Comisión Nacional para la Celebración del Bicentenario de la Guerra de la Independencia se basan en “estimular el conocimiento del alcance de la Guerra de la Independencia en la evolución de las ideas políticas y sociales modernas, con el fin de que se conozca la aportación española a las mismas”.

Como puede comprobarse, intencionalidad política –aunque de diferente signo- no falta tampoco en esta propuesta.

Estas dos concepciones pueden chocar con las que se proponen desde otros colectivos o por parte de otros historiadores. Para el Colectivo La Felguera, defensores de los valores más radicales de la ilustración y de la Revolución Francesa, “conmemorar es la frenética y costosa (pero muy rentable comercial e ideológicamente para unos cuantos) actividad del nuevo patriotismo. Conmemorar, porque con este espectáculo de la memoria se pretende suprimir cualquier otra y generar una legitimación buscando un consenso retrospectivo, por medio de un proceso de identificación con unos supuestos ‘héroes’ ejemplares, cuando, en realidad, aquella rebelión (que luego tomase la forma de guerrilla) fue controlada por curas absolutistas, bandidos reaccionarios y por buena parte de los elementos más autoritarios, tanto de la burguesía, como de la aristocracia, que no dudaron en masacrar a los pocos que quisieron ir más allá y poner en duda sus privilegios”.

En el terreno interno, los actos conmemorativos y los distintos enfoques de las entidades encargadas de ponerlos en marcha, también han servido para volver a escenificar un nuevo enfrentamiento entre al presidenta de la Comunidad de Madrid y el alcalde de la capital. Alberto Ruiz Gallardón aceptaba la invitación efectuada por el Gobierno central para que presidiese una de las dos subcomisiones para la Celebración del Bicentenario de la Guerra de la Independencia. Ante este hecho, Esperanza Aguirre invitaba al alcalde a que formase parte también del patronato de su fundación, a lo que respondía que estudiaría primero los estatutos. Esta invitación, efectuada el pasado mes de octubre ha obtenido la callada por respuesta, ya que, a día de hoy, el alcalde no aparece en el organigrama de Dos de Mayo. Nación y Libertad.

La batalla ideológica está a punto de librarse en un nuevo escenario, en este caso, en el de la memoria colectiva y el de la historia. Como recuerda Arturo Pérez-Reverte, académico de la Lengua y autor de la novela “Un día de cólera” ambientada en el 2 de mayo de 1808, “ahora, al coincidir el segundo centenario con el desafío frontal a la Constitución de 1978 por parte de los nacionalismos radicales vasco y catalán, un interesante debate sobre las palabras España y nación española se anuncia en torno a cuanto el 2 de mayo hizo posible e imposible. Esa fecha tiene hoy más actualidad que nunca: sugerente para nuevos tiempos y nuevas inteligencias, clave para entender la certeza de esta nación, discutible quizás en su configuración moderna, pero indiscutible en su esencia colectiva, en su cultura y en su dilatada historia. Antes de que la actual clase política convierta, como suele, también la fecha del segundo centenario en pasto de interés particular, mala fe e ignorancia, convendría tener todo eso en cuenta. El 2 de mayo, con sus consecuencias, a ningún español le es ajeno”.

FESTEJOS ESTATALES

L a Comisión Nacional para la Celebración del Bicentenario de la Guerra de la Independencia se constituyó día 26 de diciembre de 2007. El acto tenía lugar en la sede de Presidencia de Gobierno, y en él se tomaba la decisión de crear dos subcomisiones, una, la encargada de supervisar y coordinar los actos conmemorativos relativos al levantamiento popular del Dos de Mayo, que está presidida por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, a  propuesta del Ejecutivo. La otra, cuyo cometido es el de poner en marcha las actividades en torno a los Sitios de Zaragoza, está encabezada por el edil de la capital maña, Juan Alberto Belloch.

La Comisión Nacional, adscrita al Ministerio de Cultura, ejerce las funciones de preparación, programación, organización y coordinación de las actividades destinadas a conmemorar el Bicentenario de la Guerra de la Independencia a lo largo de este 2008, y en la que están integradas las Administraciones especialmente involucradas en el evento, tales como comunidades autónomas y ayuntamientos en los que tuvieron lugar hechos de especial importancia en la guerra.

La Comisión Nacional que se constituía bajo la presidencia de la vicepresidenta del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, y tiene carácter interministerial, ya que participan en ella los ministerios de Defensa, de Cultura y de Educación. También forman parte de la misma la Real Academia de la Historia y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. Esta entidad, que surge con motivo de la conmemoración de la efemérides del Bicentenario de la Guerra de la Independencia, también nace con el cometido de coordinarse con la Comisión Nacional de Bicentenario de las Independencias Americanas, y con la Comisión para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812, que se celebrarán en el 2012.

Numerosos actos por toda la geografía española han sido programados para 2008 con motivo del Bicentenario de la guerra de 1808 - 1814. De momento están previstos ocho congresos internacionales, conciertos, publicaciones, un ciclo de teatro y más de diez exposiciones, entre las que destacan las tituladas “Nación en armas”, “Goya en tiempos de guerra” o “Ilustración y liberalismo en España y América”.

El ministro de Cultura, César Antonio Molina, ha calificado esta celebración “como una fecha fundamental en la historia política de la España contemporánea, sobre la que vamos a trabajar de una manera conjunta las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos implicados”.

En lo referente a la subcomisión encargada de los actos conmemorativos de los Sitios de Zaragoza, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha decidido el nombramiento de cuatro personalidades de reconocido prestigio en el mundo de la cultura y la investigación para que formen parte de ella. En concreto, han sido designados José Antonio Armillas, comisario del Bicentenario; Alberto Gil Novales, catedrático emérito de la Universidad Complutense; Herminio Lafoz, catedrático de Historia; y Carlos Forcadell, director de la Institución Fernando el Católico.

Además de seis comunidades autónomas, en la Comisión están presentes los ayuntamientos de Madrid, Zaragoza, Aranjuez, Cádiz, Bailén y Móstoles. La Comisión Nacional cuenta también con representantes de los ministerios de Asuntos Exteriores y de Cooperación, de Justicia, de Economía y Hacienda, de la Presidencia, de Administraciones Públicas y de Cultura. Igualmente está integrada por los presidentes de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, de la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales y de la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior.

Una de las primeras actividades de envergadura es la exposición “España 1808-1814. La nación en armas”, en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, que arrancó el pasado 12 de febrero, y que continuará hasta el próximo 11 de mayo. La exposición, organizada por el Ministerio de Defensa y por el Ministerio de Cultura a través de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, ilustra, por un lado, los principales acontecimientos militares, políticos y sociales que se desarrollaron en España durante la Guerra de la Independencia, y, por otro, trata de mostrar la complejidad de un proceso histórico que convirtió la lucha contra el invasor en una profunda ruptura con el pasado. L

LA VÍA DE AGUIRRE A 1808

L as noticias sobre los enfrentamientos que en las calles y plazas de Madrid tuvieron lugar el 2 de mayo, y la represión de los días posteriores, convirtieron a los combatientes en héroes nacionales. Los sacrificios de los hombres y mujeres que entregaron sus vidas por la nación española sirvieron para ilustrar las virtudes cívicas del patriotismo. Transformaron la insurrección en un mito liberal y nacional, un ejemplo que movilizó a muchos españoles durante el conflicto. (…) Esta Fundación tendrá por objeto la organización de los actos conmemorativos del 2 de mayo y, en general la difusión y promoción de los valores de patriotismo y libertad que simbolizó la lucha de los madrileños en aquella fecha histórica, así como la Constitución de Cádiz aprobada en 1812”. Así es el argumentario con el que se expone el preámbulo del Decreto 120/2007, de 2 de agosto de 2007, publicado en Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, por el que se constituye la Fundación Dos de Mayo, Nación y Libertad.

Desde la dirección de este organismo se explica que su objetivo fundamental será el de organizar, a lo largo de 2008, los actos conmemorativos del Bicentenario del 2 de Mayo y de la Guerra de la Independencia, y contribuir al conocimiento de los hechos históricos que rodearon dichos acontecimientos.

Según sus actuales gestores, “la Fundación Dos de Mayo, Nación y Libertad, nace con vocación de continuidad para, en años sucesivos, preparar la celebración del Bicentenario de la Constitución de Cádiz de 1812, e impulsar y difundir los valores de nación y libertad que simboliza esa fecha histórica de la que somos herederos en nuestra Constitución de 1978”.

También están entre sus finalidades declaradas, las de organizar todo tipo de exposiciones, cursos, conferencias y eventos en general relacionados con los sucesos en Madrid de hace 200 años. Tienen prevista la promoción, coordinación y difusión de la realización de todo tipo de investigaciones y estudios en relación con los fines de la Fundación. Igualmente, la financiación de toda clase de publicaciones, incluidas las audiovisuales, que estén en relación con los eventos en torno a los que se ha creado esta sociedad.

Está también prevista la adquisición de estudios históricos y objetos en general relacionados con los acontecimientos del 2 de Mayo para organizar exposiciones. Anuncian la creación y concesión de becas de estudio y su intención de mantener relaciones nacionales, e internacionales con organizaciones e instituciones con fines similares a los suyos, aunque no se precisa en qué sentido, ni se adelantan los nombres de ninguna institución similar en particular, ni siquiera con la Comisión Nacional para la Celebración del Bicentenario de la Guerra de la Independencia.

Desde la dirección se anuncia la intención de obtener recursos financieros para la realización de todas las actividades anunciadas y, en ese sentido, están contando con determinadas líneas de patrocinio privado para las que han solicitado al Estado que otorgue algunas ventajas fiscales. La dotación pública inicial con la que nacía la fundación fue de 600.000 euros aportados por la Comunidad Autónoma de Madrid.

Entre las muchas actividades programadas por esta fundación encontramos conferencias, congresos, cursos, conciertos, representaciones, como la que recrea el Motín de Aranjuez y diversas exposiciones. La denominada “Proclamas y Bandos de la Guerra de la Independencia” presenta los bandos realizados por las Juntas creadas en las distintas provincias que se sublevaron contra el “Gobierno afrancesado”, asumiendo la soberanía nacional en ausencia de los reyes.

Otras llevan por título: “1808: La respuesta de los madrileños”, “Madrid por la Libertad”, o “Levantamiento, Libertad y Ciudadanía” que pretende expresar los valores de libertad y de resistencia ciudadana que inspiraron los levantamientos del 2 de mayo de 1808 a través de los fondos de la colección de arte contemporáneo de la Comunidad de Madrid.

El patronato está presidido por la propia Esperanza Aguirre, y como segundo de a bordo, el vicepresidente de la Comunidad y Portavoz del Gobierno regional, Ignacio González. En él también se encuentran otros consejeros, aunque, como única persona ajena al Partido Popular aparece el ex presidente de la comunidad madrileña, Joaquín Leguina. En su momento llegó a especularse con la posibilidad de que también formase parte del mismo el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, que fue invitado expresamente a sumarse, pero tras un inicial “ya veremos”, el que también fuera presidente de esta autonomía ha declinado formar parte de esta fundación, aunque no presidir una de las dos subcomisiones de la comisión Nacional para la Celebración del Bicentenario de la Guerra de la Independencia.

Como director de la fundación está el catedrático de Historia de la Universidad de Deusto Fernando García de Cortázar.

Guía de actos conmemorativos

El bicentenario del inicio de la Guerra de la Independencia, además de la instrumentalización, más o menos evidente, que de un hecho histórico de estas características quiere hacerse en clave de las líneas políticas que actualmente confrontan en nuestro país, también va a dejar un auténtico reguero de actividades culturales y conmemorativas por todo el territorio nacional a lo largo de este 2008. Algunas de ellas ya han tenido lugar –aunque por su importancia son mencionadas en la siguiente guía-, pero la mayoría de ellas van a celebrarse durante los próximos meses.

La entidad que, dentro de su papel integrado en la Comisión para la Celebración del Bicentenario de la Guerra de la Independencia, más actos ha programado es el Ministerio de Cultura, y por eso se presentan aparte sus iniciativas:

MINISTERIO DE CULTURA

Exposiciones

—España 1808-1814. La nación en armas.  Centro Cultural de la Villa, Madrid. Del 12 de febrero al 11 de mayo de 2008.

—España, 1788-1814. Ilustración y liberalismo. Palacio Real, Madrid. De octubre de 2008 a enero de 2009.

—Palacio Real y Reales Sitios de Aranjuez. Principios de 2009.

—Goya en tiempos de guerra.  Museo del Prado, Madrid. Del 14 de abril al 13 de julio de 2008.

—Miradas sobre la Guerra de la Independencia. Biblioteca Nacional, Madrid. Entre marzo y mayo de 2008.

—Vivencia y memoria de la Guerra de la Independencia en la colección Lázaro. Fundación Lázaro Galdiano. De mayo a julio de 2008.

—Libertad. Igualdad. Fraternidad. Cádiz, Madrid, Palma de Mallorca. Otoño de 2008. (Interesante exposición organizada por la SECC que, comisariada por la española Isabel Durán y el francés Bernard Marcadé, propone una hipotética invasión cultural de Francia por España, dos siglos después de los sucesos militares de 1808. Se trata de plantear un diálogo entre Francia y España en uno de los ámbitos de más intenso enriquecimiento humano: el del arte. Treinta artistas vivos, franceses y españoles, serán los interlocutores en ese diálogo.

Reuniones científicas

—La Guerra de Napoleón en España: reacciones, imágenes, consecuencias. Congreso internacional. Universidad de Alicante y Casa de Velázquez, Madrid 26, 27 y 28 de mayo de 2008.

—La Guerra de la Independencia y el primer liberalismo de España y América. Congreso internacional. A Coruña. Del 7 al 9 de julio de 2008.

—La época de Carlos IV (1788-1808). Congreso internacional. Oviedo y Gijón. Del 15 al 18 de octubre de 2008.

—L´Espagne en 1808: ¿régénération ou revolution? Congreso internacional. Maison Méditerranée des Sciences de l´Homme, Aix-en-Provence. 24 y 25 de abril de 2008.

—Afrancesados y Anglófilos. Ciclo de mesas redondas. 2008.

— Floridablanca (1728-1808), la utopía reformadora. Simposio 2008.

Música

—Ciclo de música hispano-francesa.

—Concierto español.

—Festival Internacional de Úbeda, 2008.

—Festival de Música Renacentista y Barroca de Vélez Blanco,

—Festival Internacional de Música y Danza de Granada, 2008.

—Festival de Música Antigua de Aranjuez, 2008. Zaragoza, 2008. Madrid, 2008.

—Ópera Compendio sucinto de la revolución española. XII Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza. Del 22 de noviembre al 7 de diciembre de 2008.

Publicaciones

—Jean René Aymes. Los españoles en Francia (1808-1814): la deportación bajo el primer imperio.

—André Fugier. Napoléon et l´Espagne 1799- 1808. [París, Libreirie Félix Alcan, 1930].

—Ceferino Araujo, Recuerdos de algunas estampas populares españolas de fines del siglo pasado y una parte de éste.

Otros

—Escena Ilustrada y Modernidad. Congreso internacional. Cádiz, otoño de 2008.

ACTIVIDADES ORGANIZADAS POR OTRAS ENTIDADES

 —Ciclo de mesas redondas sobre «Afrancesados y Anglófilos», organizado por la Sociedad estatal de Conmemoraciones Culturales. 2008.

—31 marzo-4 abril 2008. VI Congreso de Historia Militar. “La Guerra de la Independencia. Una visión militar”. Zaragoza, Academia General Militar y Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza.

—1-4 abril 2008. Congreso Internacional Baylén. Bailén.

—2-6 abril 2008. Congreso Internacional  “Napoleonic empire and new cultural politic in Europe”. Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales y Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Historia, Centro de Ciencias Humanas y Sociales.

—8-11 abril 2008. Congreso Internacional del Bicentenario de la Guerra de la Independencia Española”. Madrid, Universidad Complutense.

—17-18 abril 2008. III Simposio “La razón jurídica: Bicentenario de 1808: Bases axiológico-jurídicas del constitucionalismo español”. Madrid, Grupo de Estudios Lógico-Jurídicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Área de Filosofía del Derecho de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

—24-25 abril 2008. “L’Espagne en 1808: ¿régéneration ou revolution?” Aix-en-Provence, Maison Méditerranée des Sciences de l´Homme.

—9-10 mayo 2008. II Jornadas de Historia en Mérida. “La Guerra de la Independencia. Mito y realidad”. Mérida, Biblioteca y Archivo Histórico Municipal.

—26-28 mayo 2008. “La guerra de Napoleón en España. Reacciones, imágenes, consecuencias”. Alicante, Universidad de Alicante y Casa de Velázquez.

—21-22 junio 2008. “Las élites y la Revolución de España”.  Madrid, Casa de Velázquez.

—7-9 julio 2008. “La Guerra de la Independencia y el primer liberalismo de España y América”. La Coruña, Sociedad Estatal de Conmemoradciones Culturales y Fundación Juana de Vega.

—7-10 octubre 2008. Congreso internacional “La Guerra de la Independencia en el mosaico peninsular. 1808-1814”. Burgos, Universidad de Burgos.

—15-18 octubre 2008. “La época de Carlos IV. 1788-1808”. Oviedo y Gijón, Sociedad Española de Estudios del Siglo XVIII, Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales e Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII de la Universidad de Oviedo.

—24-26 octubre 2008. Congreso Internacional “La Guerra de la Independencia en Extremadura”. IX Jornadas de Historia en Llerena. Llerena-Zafra, Sociedad Extremeña de Historia.

—3-4 noviembre 2008. “200 años de Junta Suprema de Canarias”. San Cristóbal de La Laguna, Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife.

EXPOSICIONES

—12 febrero-11 mayo 2008. “España 1808-1814. La nación en armas”. Madrid, Centro Cultural de la Villa.

—Marzo-Mayo 2008. “Miradas sobre la Guerra de la Independencia”. Madrid, Biblioteca Nacional.

—Marzo-Diciembre 2008. “La respuesta de los madrileños”. Madrid, Fundación Dos de Mayo.

—14 abril-13 julio 2008. “Goya en tiempos de guerra”. Madrid, Museo del Prado.

—25 abril-19 octubre 2008. “Guerra y territorio”. Madrid, Museo de Historia.

—25 abril-19 octubre 2008. “Ciudad y protagonistas”. Madrid, Museo de Historia.

—Desde el 26 de abril 2008-Mayo. “1808-2008. Madrid, un pueblo, una nación” Madrid, Canal de Isabel II.

—1 mayo-31 julio 2008. “Vivencia y memoria en la Guerra de la Independencia en la Colección Lázaro Galdiano”. Madrid, Fundación Lázaro Galdiano.

—2 mayo -10 septiembre 2008. “Levantamiento, libertad y ciudadanía”. Móstoles (Madrid), Centro de Arte Dos de Mayo

—Septiembre 2008. “Proclamas y bandos de la Guerra de la Independencia”. Madrid, Real Casa de Correos.

—Septiembre-diciembre 2008. “1808 visto por Galdós”. Madrid, Bibliotecas Públicas.

—Otoño 2008. «Libertad. Igualdad. Fraternidad». Cádiz, Madrid y Palma de Mallorca.

—Octubre-Diciembre 2008. “El Madrid de José Bonaparte”. Madrid, Biblioteca Regional.

—Octubre 2008-Enero 2009. “España 1788-1814. Ilustración y liberalismo”. Madrid, Palacio Real de Madrid; Aranjuez, Reales Sitios.

 

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