Hemeroteca Esta semana
 
Nº 785 -28/4/2008

Incierto futuro en la AVT tras su etapa de complicidad con el PP

LA 'ERA ALCARAZ' TOCA A SU FIN

Uno de los principales arietes contra el Gobierno durante la pasada legislatura se retira. Francisco José Alcaraz, el rostro más reconocible de lo que se llamó"rebelión cívica", que sacó a la calle a miles de españoles contra la política antiterrorista de Zapatero, ha dejado su cargo de presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en manos de José Antonio García Casquero, el hasta ahora delegado de la asociación en Madrid. Alcaraz, criticado desde dentro de la AVT por su excesivo protagonismo, se marcha dejando como herencia una organización totalmente politizada, siempre en colaboración con Génova y ahora marginada por el propio PP cuando el terrorismo ha dejado de ser usado como arma arrojadiza. La incógnita en la nueva etapa es saber si la AVT sabrá reconvertirse en una asociación de víctimas del terrorismo verdaderamente representativa.

Por Manuel Capilla

Sin desperdiciar la ocasión de criticar públicamente a Zapatero, explicando que le hubiese gustado "haber coincidido con un Gobierno que no negociara con los terroristas", Francisco José Alcaraz ha puesto punto final a su etapa al frente de la AVT en la asamblea de la organización celebrada el 19 de abril. Cuatro años en los que Alcaraz no se ha cansado de repetir que Zapatero "traicionaba" a las víctimas al abrir un proceso de diálogo con ETA. Cuatro años en los que la AVT se personaba como acusación en el juicio del 11-M para terminar defendiendo a los imputados, en un intento de encontrar pruebas con que sustentar la ya famosa teoría de la conspiración. Cuatro años, en fin, ejerciendo de fuerza de choque del PR Sin embargo, ahora que los populares parece que suavizan su discurso de oposición, a la AVT le toca reinventarse a sí misma y dejar atrás la impronta de politización que ha dejado Alcaraz en la organización.

Tras ser elegido oficialmente como nuevo presidente con el apoyo del 97 por ciento de los socios representados en la asamblea, José Antonio García Casquero respondía a los periodistas que "nosotros vamos a estar en contra de cualquiera que quiera llegar a una negociación con los asesinos" y que "si por continuista entendemos no querer que se ceda a ningún chantaje, entonces la nueva Junta sí es continuista".

Pero a pesar de estas declaraciones de principios y del respaldo mayoritario a la candidatura de García Casquero, similar al que arrojó la votación sobre la gestión de la dirección saliente, en la asamblea se dejaron notar las opiniones de que ciertas cosas tienen que empezar a cambiar.

Algunos socios intervinieron para solicitar un cambio en la imagen que la AVT transmite a la sociedad y en el excesivo protagonismo que ha tenido a lo largo de estos años la figura del presidente, además de para criticar la gestión poco transparente que ha venido desarrollando Alcaraz, especialmente con lo relativo a cómo y cuándo anunció Alcaraz su renuncia a presentarse.

Y es que el hasta ahora presidente de la AVT hacía público que renunciaba a renovar su mandato cuando ya se había cerrado el plazo de presentación de candidaturas y la de García Casquero era la única que se había presentado. Por las simpatías demostradas por Alcaraz a García Casquero, quizá una buena forma de dejarlo todo atado y bien atado de cara a la sucesión, evitando sorpresas y asegurando que el mando recae en una persona de su confianza.

Según ha explicado el propio Alcaraz su retiro se debe única y exclusivamente a "motivos personales". Deja la primera línea de la AVT para dedicarse a sus negocios de tratamiento capilar, según afirmó en la rueda de prensa de despedida, y sin estar influido de ninguna manera por la querella interpuesta contra él por injurias al Gobierno, el muro con el que ha terminado chocando en su huida hacia delante. Entre las perlas dedicadas al Ejecutivo recogidas en el expediente del caso se encuentran algunas como que el proyecto de ETA "es el proyecto asumido por el Gobierno" o que "hay pruebas más que suficientes de su connivencia con los asesinos". Pero por si fuera poco, el día que testificó en la Audiencia Nacional Alcaraz se despachó afirmando ante los periodistas que "hoy es un día donde el Gobierno estará compartiendo la alegría de ver al presidente de la AVT entrando por la puerta de la Audiencia Nacional, tiene que estar compartiendo alegría con los terroristas, los separatistas y el brazo político de ETA".

Aunque Alcaraz niegue que se retire mediatizado por la querella, es evidente que el hecho de que durante los últimos meses su nombre, a veces a título personal y a veces detrás de las iniciales de la AVT, haya estado relacionado con varias causas judiciales no ha ayudado a suavizar su imagen de hombre polémico. Y como la mayor parte de esas iniciativas judiciales han estado relacionadas con la opacidad de la gestión de los fondos de la asociación y la supuesta gestión irregular que Alcaraz haya podido ejercer, el ya ex presidente de la AVT se preocupó de dejar claro en su despedida que "la labor que realizamos los miembros de esta Junta Directiva es altruista. No cobro ni sueldo ni dietas. Yo vivo de mi trabajo y de mi negocio y después de cuatro años al frente de la asociación es hora de volver a dedicarme a lo que me da de comer a mí y a mi familia".

Precisamente ha sido su familia, y concretamente su mujer, Carmen Álvarez, en la que se han centrado muchas de las críticas de los socios de la organización por la alta responsabilidad que ha alcanzado en el organigrama. Los estatutos de la organización fueron modificados en 2004 a instancia de Alcaraz para permitir que personas que no son familiares directas de las víctimas, como es el caso de su mujer, pudieran ingresar.

Una vez dentro de la AVT, Carmen Álvarez pasó a ocuparse del gabinete jurídico sin tener ningún tipo de formación en la materia. A partir de ese momento, las informaciones, no demostradas, de cómo la pareja se beneficiaba de los fondos de la asociación comenzaron a sucederse.

Así las cosas, a García Casquero le queda el reto de pilotar la transición de la era Alcaraz e imprimir una nueva imagen a una organización que debería dar cabida al mayor número de sensibilidades posible. •

García Casquero, el heredero


Incapacidad laboral permanente. Este es el estatus del nuevo presidente de la AVT, que no ha podido volver a ejercer su trabajo como Policía Nacional desde que el 24 de mayo de 1992 resultase herido en un atentado de ETA en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón, en Madrid. Juan Antonio García Casquero formaba parte de una patrulla encargada de mantener la seguridad en el partido entre el Atlético de Madrid y el Logroñés, y se dirigía a ocupar su puesto cuando un coche bomba explotó al paso del vehículo en el que viajaba. En el atentado, además del nuevo presidente de la AVT, resultaron heridos siete policías nacionales y dos viandantes. La consecuencia de ese día para García Casquero fue el desarrollo de lo que los médicos conocen como estrés postraumático. Poco tiempo después del atentado, García Casquero ingresa en la AVT.
Desde su puesto de delegado de la organización en Madrid, ha conseguido contar con los suficientes apoyos para situarse como el sucesor 'in pectore' de Alcaraz desde que éste anunció que se retiraba, encabezando la única candidatura que se presentó a la asamblea del 19 de abril. En la composición de esa candidatura destacan Carmen Miranda, cuyo marido, capitán del Ejército de Tierra, fue asesinado por ETA en febrero de 1992 en Madrid y que repite como secretaria general y Ángeles Pedraza, vicepresidenta, cuya hija falleció en los atentados del 11-M.


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