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| Nº 785 - 28 de abril de 2008 |
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Nuevo Gobierno: política y pedagogía
por Juan Antonio Barrio Decía Rafael Campalans, hace ya más de ochenta años, que "política quiere decir pedagogía". He recordado esta frase, título de una de sus obras, junto con otro libro suyo, Hacia la España de todos, a propósito de la formación del nuevo Gobierno que inaugura la legislatura. La imagen de una socialista catalana pasando revista a las tropas parece pedagógica en sí misma: véase las desaforadas reacciones de la derecha extrema. O las de Silvio Berlusconi burlándose del "excesivo número de mujeres" en el Gobierno Zapatero. Habrá, además, un hombre –Miguel Lorente– en primera línea de la lucha contra la violencia machista. También pedagogía. El nombramiento de Celestino Corbacho, considerado el mejor gestor municipal en inmigración, también trasmite un mensaje muy claro. O la apuesta por la sociedad del conocimiento, con la creación del Ministerio de Ciencia e Innovación. No obstante, en mi opinión, algunas decisiones implican riesgos bas- 2 tante claros. Por ejemplo, la formación También suscita duda la pérdida de la educación universitaria por parte del Ministerio de Educación, al que se añaden sin embargo Asuntos Sociales. La idea, claro, es dar un nuevo impulso a la colaboración pública/privada en investigación y a la investigación universitaria. Veremos si el medio es el adecuado a tal fin; habría que partir de una visión no demasiado productivista de la investigación en España. El incremento de patentes es importante pero no debe ser el único criterio. Algunas ideas parecen haber perdido fuelle en el discurso, como por ejemplo la Alianza de Civilizaciones. O la España plural, matizada ahora de muchas maneras. Ciertamente las políticas deben adaptarse a la realidad y no permanecer inmutables, sino evolucionar. Pero los principios básicos, sin caer en nominalismos estériles, deben implicar una cierta dosis de perseverancia que es clave en toda buena pedagogía. Hace poco, Paul Krugman (El País, 13/04/08) señalaba, refiriéndose a Estados Unidos que "el movimiento conservador vela por una continuidad de objetivos que no se da entre sus rivales políticos. Así lo ilustra el hecho de que, una vez Jimmy Carter hubiera intentado, sin éxito, establecer una política energética que redujera la dependencia estadounidense de las importaciones petroleras, la cosa quedara allí y nadie esperase que Bill Clinton retomara esa cuestión donde Carter la había dejado. Por el contrario, cuando Ronald Reagan trató en vano de reducir las prestaciones ofrecidas por la Seguridad Social, los miembros del movimiento conservador encajaron aquel chasco como un mero revés táctico. Esa misma estrategia subyacía al intento de George W. Bush por privatizarla, de modo que hasta que el movimiento conservador no se vea derrotado –o a menos que ello suceda– con la misma rotundidad que el conservadurismo que imperaba antes del new deal, no dejarán de repetirse sucesivos intentos en el futuro". La cita es larga, pero me parece una reflexión muy interesante y aplicable a Europa. ¿No está perdiendo la izquierda europea una cierta capacidad de perseverancia (y, por ende, de pedagogía) en la batalla ideológica? La izquierda española, y en concreto el PSOE, debe, en mi opinión, asumir una mayor responsabilidad en esa configuración de un proyecto común de la izquierda europea (no muy boyante ahora mismo, véase el triunfo de Berlusconi) empezando por las elecciones europeas de 2009. Los nombramientos de Bernardino León y Diego López Garrido parecen apuntar en este sentido. Pero para todo ello hará falta una buena dosis de pedagogía: menos rebajas ideológicas.... y más perseverancia. • *Diputado del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso. |
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