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Nº 784 - 21 de abril de 2008

Varias muestras, un curso y un documental recuerdan a José Otero, ‘Laxeiro’

CENTENARIO DE UN GALLEGO UNIVERSA

España celebra el Centenario del nacimiento de José Otero Abeledo, Laxeiro (Lalín,1908–Vigo,1996), pintor sobre el que se prepara una retrospectiva en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía. Por el momento, se han inaugurado dos muestras sobre su obra, una en Vigo y otra en Lalín, se trabaja en dos catálogos universales sobre su trayectoria artística y vital, y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo impartirá un curso, en el mes de julio, sobre el artista. También se filmará un documental sobre su figura poética y se incrementarán las visitas escolares a la Colección Permanente de la Fundación Laxeiro.

Por Juana Meizoso

Cuando en el año 1951, viajó a Buenos Aires, Argentina, para participar en una muestra colectiva, el pintor estaba trabajando en un autorretrato. Por aquel entonces alguien le preguntó sobre la evolución de este cuadro, iniciado con trazos figurativos y acabado, ya en Buenos Aires, con un trazo informalista enmarcado en un expresionismo gestual y el pintor dijo: “En realidade son eu e pinteino por riba doutro retrato máis académico” (En realidad soy yo y lo pinté encima de otro retrato más académico). Este era Laxeiro, siempre el mismo y siempre distinto. Un ser vivo en constante renovación. Un pintor que buscaba a través de la vida y se plasmaba a sí mismo en su arte a través de su trazo en el que sentimos su gesto humano por saberse irracional, inhumano, hombre.

En otra ocasión el pintor dijo: “el dibujo es el pentagrama del creador en pintura (...) y el soporte del mensaje del pintor, sin soporte no puede haber arte”. Él comenzó dibujando. De esta parte de su obra la Casa de las Artes de Vigo acaba de inaugurar “Debuxos inéditos VI. Anatomías” (Dibujos inéditos VI. Anatomías), exposición realizada con motivo del centenario y abierta al público hasta el próximo cuatro de mayo. En esta muestra se realiza un viaje por el estudio anatómico naturalista fruto de su paso por la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, entre 1931 y 1933. La influencia de la escultura eclesiástica gallega: El Maestro Mateo, el barroco, se halla ya presente en los trazos y formas de los paisanos y paisanas de esta exposición. Y en las líneas que van creando sobre el lienzo el cotorno de estas figuras también está la influencia de Picasso, de su período neoclásico, y de lo que esto significa, pues Picasso bebió en las fuentes del arte grecolatino, del renacimiento y de la corriente que este movimiento creó en toda la creación plástica posterior, desde Rembrandt a Goya.

El joven Laxeiro, admirado por su profesora Dña. Teresa cuando era apenas un adolescente y motivado por ella para continuar el camino del arte, embarcó en L´Espagne,  rumbo a Cuba, con sólo 14 años. Viajaba con su familia en busca de fortuna y la halló al visitar dos exposiciones en La Habana, una de Ignacio Zuluaga y otra de Jesús Corredoira, artistas que lo marcaron profundamente. Poco después visita, como oyente, la Escuela Concepción Arenal y, según se comenta en uno de los catálogos dedicados a su obra, “decide ser pintor”. Tiene 15 años. A los 17 años, regresa a Galicia. Aprende el oficio de barbero y viaja con su barbería ambulante dibujando sin parar y haciendo autorretratos. A los 23 años consigue una beca del Ayuntamiento de Lalín para ir a estudiar a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid. En 1932 consigue otra beca de la Diputación de Pontevedra y permanece un año más en la capital española. Algunos de los dibujos que realizó en  estos años se hallan en la muestra mencionada.

“En esta época participa en las tertulias de café con los intelectuales gallegos que se daban cita en Madrid: Otero Pedrayo, Castelao, Risco, Villar Ponte, Suárez Picallo, Alonso Ríos, los hermanos Dieste, etcétera. Asiste también a las tertulias de La Granja de Henar, donde escucha, entre otros, a García Lorca y a Valle Inclán”, comenta el director de la Fundación Laxeiro, Javier Buján, al preguntarle sobre la relación del pintor con la política gallega. Sobre la gestación de su arte, el autor Carlos Reigosa señala: “Decidió ser pintor a los 15 años pero no supo que pintor quería ser hasta los 22. Hay una línea recta entre el Maestro Mateo, arquitecto del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela, y Laxeiro. Él une al Maestro Mateo con Rembrandt y con Goya”.

Libre pensador, tornará a su arte en lo que él quiere ser: Un universo abierto con un punto de apoyo, Galicia. Porque Galicia es su tierra, su lengua, su sentir, el lugar que marca el inicio del deslizamento de su perspectiva. Manantial de vida, mural que pintó en los años 40 para el Café  Moderno de Pontevedra, hoy Centro Cultural Caixa Galicia, nos habla de este universo. De este gallego que ya entonces es un pintor universal. “(....) mezcla conceptual de sensaciones de una forma de ver y de pensar el bucolismo rural”, comenta Javier Buján sobre este mural en el catálogo Laxeiro. Obras de la colección permanente de Vigo,  editado en el año 2001. “Laxeiro se siente un campesino pintor y como diría Spengler, busca lo eterno en el mundo que lo rodea. Así logra unir en una sola cosmovisión el mundo rural y el urbano”, reflexiona Carlos Reigosa.

Otra exposición inaugurada con motivo de la celebración del Centenario del pintor es “Laxeiro y amigos de la Colección Caixanova”. Una muestra en Lalín, en la que se refleja la influencia del maestro gallego en otros artistas y las influencias que marcaron a este representante de la cosmología norteña y en este sentido, de una Galicia que conserva elementos en común con el medievo centroeuropeo, cuando a Galicia llegaba y partía un torrente de conocimiento por el Camino de Santiago, algo que todavía continúa.

Cuando Laxeiro viaja a Buenos Aires, en 1951, para formar parte de la muestra colectiva, antes mencionada, ya ha pintado Trasmundo en 1946, una obra que algunos expertos consideran crucial y simbólica en la trayectoria del maestro gallego. Por ello, Laxeiro llega a Buenos aires, donde se quedará 20 años, siendo ya un renovador de la estética gallega y española, y en Buenos Aires su mano recoge y filtra, con un sentido crítico y creativo, las influencias del momento, entre ellas la del holandés Karel Appel, quien propuso una vuelta al primitivismo europeo para reivindicar la pintura en estado puro, produciendo así un expresionismo salvaje que renegaba del refinamiento académico del momento. Poco a poco, todo lo asimilado por Laxeiro, incluida la propuesta analítica y fría del cubismo, se integra en una obra que arranca de las mismas entrañas de la acción creativa. Una acción, en la que el pintor torna en religioso a lo profano y viceversa, a través de un análisis del que nace una pintura donde encontramos lo grotesco, lo esperpéntico y lo más dulce de la mitología, el arte y la literatura de Galicia, desde los trasgos a los antroidos, desde Valle Inclán a Álvaro Cunqueiro y su Merlín.

“Laxeiro consigue sintetizar una iconografía gallega con un tratamiento formal contemporáneo. Lo mismo sucede cuando evoluciona hacia lenguajes informalistas, adelantándose, en Buenos Aires, a autores como Saura, con los que sin embargo tiene grandes paralelismos en esa tradición del ‘negrismo español”, detalla el director de la Fundación Laxeiro.

Rotura, obra pintada en 1970, muestra el talante renovador de Laxeiro. Su insatisfación. El arte povera pasa también por el filtro de la mano-verbo del pintor en esta obra. Tapies, Luis Muñoz, Millares, artistas contemporáneos a Laxeiro, utilizan también esta influencia. Otros cuadros de este tiempo son Homanaje a Lola y Autorretrato, ambos de 1977. En la transición democrática española, Laxeiro vive entre Galicia y Madrid, es un pintor reconocido internacionalmente, se halla en el circuito galerístico internacional y es amado por los pintores gallegos, entre ellos por Antón Lamazares. Es ya, junto a Maside, Seoane o Jorge Castillo parte de la historia de la pintura contemporánea gallega y universal.

Medalla Hojas de Roble del Ayuntamiento de Lalín, Laxeiro consigue también en vida el Pedrón de Ouro del Patronato Rosalía de Castro, la Medalla Castelao de la Xunta de Galicia, la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Vigo, y recibe homenajes en Santiago, Vigo y Buenos Aires. También tiene la fortuna de vivir restrospectivas y antológicas sobre su obra, entre las que destacó la realizada por el Colectivo Atlántico en el antiguo ayuntamiento de Vigo, hoy Casa Gallega de la Cultura, reconocimiento de los entonces jóvenes artistas de Atlántica, a la capacidad de influencia de este maestro en las nuevas generaciones. De estos años 80 es también la muestra que tuvo lugar en el Auditorio de Galicia, en 1989.

En los años 90, y en plena vitalidad creativa, va aligerando el trazo. He ahí la obra Calvario, 1995. Obra agridulce llena de inocencia y saber. Poco después, el Centro Gallego de Arte Contemporáneo realiza una Gran Retrospectiva sobre su obra. Es el año 1996. Laxeiro es maestro en su tierra. Muchos jóvenes miran hacia su huella, ese trazo personal al que se mantuvo fiel. Laxeiro muere ese mismo año. Hoy están a punto de culminar las gestiones para hacer una exposición retrospectiva de Laxeiro en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía. “Este es el objetivo máximo hacia el que se orientan todas las actividades de la celebración del centenario del nacimiento de este creador. Todavía no existe un compromiso por parte de la nueva dirección del Museo, dirección recién nombrada, pero existen expectativas razonables de que en el año 2009 o en el 2010 se haga realidad esta antológica”, comenta el autor y periodista Carlos G. Reigosa.

Laxeiro tendrá este año dos nuevos catálogos razonados sobre su obra, el primero elaborado por artista, Luis Caruncho, y el segundo por la Fudación Laxeiro, y el próximo mes de julio, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo le dedicará un curso de verano, del que posiblemente salga también una publicación. Por otro lado el realizador Diego Antomé, hará una película documental sobre la figura poética del pintor que nunca dejó de autorretratarse, y miles de niños y adolescentes renovarán su memoria en “Conoce a Laxeiro”, proyecto de visita escolar de la Fundación Laxeiro.

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