Hemeroteca Esta semana
 
Nº 784 -21/4/2008

Joan Ridao, portavoz de ERC en el Congreso


"ZAPATERO VE AHORA MISMO A CATALUÑA

COMO UN ESTORBO"

Joan Ridao se estrena en esta legislatura como portavoz de ERC en el Congreso a la vez que capitanea junto con Joan Puigcercós una de las cuatro candidaturas en liza por el control del partido. Ridao, uno de los principales artífices del Estatut, asegura que el tripartito está a salvo de los vaivenes de Esquerra. En Madrid se ha marcado como objetivo contrarrestar las fuerzas centrípetas que en su opinión ha desatado José Luis Rodríguez Zapatero. Tendrá que hacerlo con los tres diputados que ERC conserva, después de un varapalo electoral que ha abierto un proceso de reflexión interna que culminará con el Congreso del próximo mes de junio.

Por Natalia Araguás (Barcelona)

A qué atribuye el descenso electoral de ERC en las pasadas elecciones, de ocho a tres diputados? —En primer lugar, hay factores externos como la bipolarización y el voto útil. En 2004 se creó una corriente de simpatía difícilmente repetible, en aquel momento Zapatero era una incógnita. Yo creo que el catalá emprenyat [catalán enfadado) tampoco ha ido a votar y eso nos ha perjudicado. Luego se suman varios factores internos, no todo es culpa de los otros: que el electorado no vea del todo clara la alianza de gobierno en Cataluña, no que se esté en contra, que no se vea el rendimiento de ERC, que se nos exija un perfil más nítido. Además es probable que no nos hayamos explicado suficientemente bien.

—¿Evaluaría de forma positiva la pasada legislatura española?
—Tiene dos etapas marcadas. La primera, yo la llamo el bienio progresista, en que Zapatero se compromete a dar un giro a la izquierda, de política social. Fue una época muy fructífera en la que ERC contribuyó de forma decisiva y estamos plenamente satisfechos. La segunda está marcada por la colisión frontal del Estatut, que evidenció las diferencias en el modelo de Estado. Además, Zapatero comienza a pactar con la derechadiferentes políticas, por ejemplo la reforma fiscal: empieza el bienio negro. La suma no es productiva, a pesar de que reivindico cosas muy importantes que forman parte del activo de ERC y por tanto no pertenecen del todo al PSOE. Ya en la autocrítica, ha habido momentos de la mala imagen de ERC, básicamente por haber comunicado mal.

—Como por ejemplo...
—Sí es verdad que algunos gestos simbólicos por parte nuestra no fueron bien administrados. Además, la derecha mediática provocó en las filas del PSOE una especie de pánico demoscópico. En Cataluña ERC forma parte del statu quo, pero en España es una marca dura, difícil de digerir, en tanto que partido republicano, de izquierdas y soberanista.

—En su primer discurso como portavoz del Congreso le recriminó a Zapatero que tenía ganas de perder de vista el "álbum de fotos" de la anterior legislatura.
—Eso fue muy ostensible. Zapatero fuecordial y educado en todo el momento, pero las ganas de ir por libre, de dar la imagen de que había perdido el lastre de los aliados de la pasada legislatura fueron evidentes. Clarísimamente Zapatero ha dado un giro hacia una efectiva recentralización: muscular la nación española a partir de centralizar todas las competencias, en materia social por ejemplo. Ha recuperado el viejo esquema del felipismo. Me preocupa que deje de hablar de la España plural en beneficio de la España unida y diversa, que dijo él.

—Si Zapatero volviese a instalarse en el discurso de la España federal, ¿un partido independentista como ERC tendría encaje en ese proyecto?
—Si hubiese una contraoferta federal de Zapatero cabría escucharla, sí, pero somos muy escépticos. Al margen del discurso, si lees el programa del PSOE se ve la voluntad de centralizar España, a partir del modelo de infraestructuras, por ejemplo. Toda la ofensiva y la subasta de medidas de carácter social van a costa de las competencias autonómicas y evidencian este afán por recentralizar todo el gasto. Veremos cómo se desarrolla el Estatut y qué modelo de financiación es capaz de aceptar el PSOE con las comunidades autónomas. Este año es decisivo.

—¿Cree que el hecho de que el PSC tenga tan sólo dos ministros en el nuevo Ejecutivo pese a sus 25 diputados es un ejemplo más de este cambio de tendencia?
—El PSC tiene un peso muy relativo. Prueba de ello es que Magdalena Álvarez continúa como ministra de Fomento, porque fueron más importante las presiones de Chaves que los socialistas catalanes. Su guiño a Duran i Lleida fue también un gesto muy ostensible. Zapatero dejó claro en el Debate de Investidura que no le interesa la gente de la política catalana. Ahora mismo, ve a Cataluña como un estorbo que le ha hecho perder muchos votos.

—¿Ve factible que ERC pueda volver a encontrar espacios de colaboración con el PSOE?
—Yo estoy seguro de que si el PSOE quiere tirar adelante con su programa socialdemócrata, será improbable, por no decir incompatible, con una alianza con CiU, que tiene un modelo social y de familia muy lejano al de la izquierda. El PSOE acabará buscando apoyo de ERC o de Izquierda Unida, que hemos sido socios leales en todo momento aunque no siempre se haya visto reconocido. El trato recibido ha sido injusto y desproporcionado.

—Hasta el último momento, ERC se estuvo pensando si se abstenía o no en la investidura de Zapatero.
—Zapatero quiso situar a ERC en un rincón del ring. Para cualquier votante ver su nula predisposición en relación a Esquerra, las críticas que hizo, fue francamente doloroso y duro y eso condicionó el voto. Ahora bien, no venimos a hacer política por sentimientos, así que en la medida que haya cosas importantes para ir coincidiendo, las haremos. Espero y deseo una relación general de entendimiento de cara al futuro.

—Carod-Rovira habla de convocar un referéndum para la independencia de Cataluña en 2014. ¿Usted y Puigcercós cómo lo ven?
—Ésa es una fecha para la democracia pero no sé si será en 2014, espero que sí. Ahora bien, para poder apelar al principio democrático hace falta una mayoría social y política detrás que ahora mismo no existe. Otros países ya lo han hecho, no debe asustar a nadie. Antes de 2014 está 2010, con unas elecciones en el Parlamento de Cataluña donde la mayoría soberanista debe avanzar sustancialmente. Hay que ser conscientes de que el independentismo oscila entre un 8 por ciento y un 16 por ciento de la población. Antes de 2014 hay que hacer los deberes.

—¿Cree que a ERC le ha perjudicado su estrategia de pactos en Cataluña?
—Yo creo que no se cuestiona, entre otras cosas porque buena parte de nuestro electorado ha dado el voto útil al PSC. Si tanta alergia les provocase difícilmente lo habrían votado. Otra cosa es que nosotros seamos capaces de trazar líneas rojas. Que la gente sepa que hay unos límites que justifiquen lapresencia en este gobierno. La estrategia es buena y en todo caso el balance tocará hacerlo en 2010.

—Con Montilla, ¿no se ha visto a una Esquerra demasiado silenciosa?
—Los únicos episodios de confrontación han venido de la mano de ERC, en temas como la tercera hora, el aeropuerto, el agua o el Cuarto Cinturón. Los únicos momentos de tensión han sido porque ERC ha exigido determinadas cuestiones. Aun así, siendo un modelo de coalición y el PSC el partido hegemónico, puede haber gente que piense que ERC ha sido demasiado sumisa, entregada. Esto a menudo depende de que sepas explicar qué has hecho en el gobierno, encontrar siete o diez iconos de esta legislatura y visibilizarlos. Se tendrá que explicar mejor de cara a 2010.

—¿La pugna por el liderazgo de ERC puede hacer peligrar el tripartito?
—Yo creo que no, ninguna de las corrientes cuestiona abiertamente el pacto. El más crítico se limita a decir que ahora haría muy mal efecto que por culpa de ERC hubiese elecciones anticipadas. El pacto de gobierno no puede ser gratuito ni eterno, se puede revisar en el tiempo, pero todo el mundo es consciente que en todo caso acabará a partir de 2010. Hemos de ser serios y cumplir los compromisos que tenemos.

—Carretero, otro de los candidatos a presidir Esquerra, sí ha cuestionado la idoneidad de seguir en el gobierno.
—Aunque no tiene una trayectoria muy lineal, yo lo máximo que le he leído fue en un acto en Manresa este fin de semana, donde dijo que nadie entendería que por nuestra culpa hubiese elecciones anticipadas. Esta es la máxima demostración de que nadie está dispuesto a deshacer el gobierno.

—¿Y contemplan una alianza con CiU?
—No se puede decir que no, es una posibilidad. También es permanente la especulación sobre la sociovergencia, somos tres partidos PSC, ERC y CiU, sobre los que pi-vota el electorado catalán. Es normal que se especule con un cambio de piezas. —¿Qué virtudes le reconoce a Carod-Rovi ra?
—Supo modernizar el partido, aunque luego en el gobierno tuvo altos y bajos. Lideró el debate del catalanismo e incorporó al imaginario colectivo conceptos que antes no existían y que ahora todo el mundo reconoce.

Pero creo que ya ha cumplido una etapa. —¿Y defectos?
—Prefiero no entrar en eso en la fase precongresual en la que estamos.
—El modelo de partido asambleario de ERC, ¿puede ser objeto de debate en el próximo Congreso?
—Es un patrimonio exclusivo de nuestro partido, un valor importante. Nadie se cansa de aplaudir las primarias en Estados Unidos. Yo creo que se tendrá que plantear el debate cuando haya madurado, intentar conciliar todo, dar voz a la militancia en temas importantes mediante referendos, por ejemplo. No obstante, en el próximo Congreso tenemos que renovar la dirección, yo veo esta cuestión más propia de un congreso extraordinario.

—¿Cómo lleva ser el portavoz de un partido independentista en Madrid?
—No acompleja nada ser independentista. Contrariamente a lo que opina mucha gente, que en Madrid no se nos ha perdido nada, sería del género tonto renunciar a tener un papel destacado en la política española porque repercute en Cataluña. Y además, como partido de izquierdas queremos contribuir también a los intereses generales del Estado, con mejoras que puedan beneficiar a todos. Al margen del modelo de Estado, podemos coincidir con la izquierda española.

—¿Sigue insomne por culpa del Estatut?
—Me he recuperado un poco pero duermo mal desde esa época, un período muy intenso. Antes dormía mejor, no por mala conciencia, sino porque descansaba más, he perdido mucha calidad de vida pero ahora estoy mejorando. Me gusta el trabajo que hago.

—¿Qué opina del minitrasvase del Ebro? Durante el último gobierno de Jordi Pujol, ERC mostró una firme oposición a cualquier aportación de agua desde este río.
—No tiene nada que ver con el Plan Hidrológico Nacional, sólo es una interconexión de redes. Se trata de una medida temporal y reversible, no se va a coger ni una gota más del Ebro.

—Temporal y reversible, pero con una instalación permanente.
—Sí, pero sólo en caso de extrema necesidad y por un tiempo limitado. Aprovechar el agua sobrante es un mal menor. En tiempos de crisis hay que poner en marcha medidas, después de años en que gobiernos anteriores dejaron correr el tema. •


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