Nº 734 -21 de abril de 2008
 
Hemeroteca Esta semana

De la posibilidad de que haya otro Perejil siendo Chacón ministra de Defensa

No había acabado de prometer su nuevo cargo, de flamante ministra de Defensa, cuando Carme Chacón, que sigue avanzando a gran velocidad hacia el estrellato máximo en lo que concierne a la política, como se ha certificado estos últimos días de forma impecable y poco discutible, recibió un encargo urgente de parte del diario El Mundo y en formato editorial. Que se prepare la capitana generala del Ejército español porque, como mínimo, y según el editorial del rotativo de Ramírez, la situación con Marruecos está otra vez candente. ¿Estamos cerca de otro Perejil? A juzgar por lo que puede leerse en el citado editorial, sí. Cuenta que tanto en Ceuta como en Melilla, dos plazas gobernadas por el Partido Popular, hay un descontento creciente por “la reducción de presencia del Ejército en las dos Ciudades Autónomas”. Incluso ha habido alguna que otra manifestación de mujeres de militares. Las “protestas reflejan el desasosiego que padecen los cerca de 6.250 militares destinados allí, y sus familias, desde que hace meses las primeras noticias sobre la puesta en marcha del Plan de Organización de la Fuerza del Ejército de Tierra dieron rienda suelta a todo tipo de rumores –no despejados aún por el Gobierno– sobre traslados masivos de soldados a la Península”, se puntualiza en el texto de referencia.

¿Noticias o rumores? Las dos cosas al mismo tiempo. Hay que azuzar siempre el fuego y este asunto es periodísticamente y políticamente suculento para el tipo de prensa aludida. Nada menos que hay “malestar en los cuarteles y entre la sociedad civil” porque “ha crecido alimentado por el secretismo y la información contradictoria de Defensa sobre el alcance y los plazos de su polémica reestructuración”. Se narra que “los Gobiernos de las dos Ciudades Autónomas” han enviado misivas al Rey, al presidente del Ejecutivo nacional y al jefe del Estado Mayor con el fin de hacerles partícipes de “la lógica inquietud de ceutíes y melillenses ante la sorpresa de que habrá la mitad de tropas en cuatro años, lo que supondría un mazazo para la economía local, además de un factor de desprotección”. Como se advierte, la inquietud no se ha producido únicamente a causa de la ansiedad respecto al incierto futuro de ambas ciudades, que son objetivos del Reino de Marruecos, conforme es bien sabido. Los comerciantes andan preocupados no por las banderas, sino por su negocio, legítimo sin duda. El caldo de cultivo, en todo caso, es casi perfecto para montar un número sonado, que parece que tal sea la finalidad de todo esto.

 A pesar de que el editorialista llega a insinuar que “tal vez ambos Ejecutivos (el de Ceuta y Melilla) podrían haber hecho más por mantener la calma”, la conclusión es naturalmente negativa para el Gobierno central o de España. De modo que “es cierto que Defensa debería haber resuelto todas las dudas de nuestros soldados sobre su futuro inmediato, en lugar de dejar que su malestar se trasladara a la calle”. Nada está claro, salvo la conveniencia de agitar el suceso por razones que son obvias tanto para el PP como para un periódico que se caracteriza por hinchar o no ciertos acontecimientos en función de sus intereses. Eso se observa en el párrafo en el cual el autor del editorial afirma una cosa y la contraria: “El Ejecutivo dice ahora que su objetivo es que en 2010 cada una de las dos guarniciones cuente con 750 cuadros de mando y 2.500 efectivos de tropa, lo que supondría un aumento. Sin embargo, admite que a corto plazo los contingentes se verán reducidos”.

Hay sitio en este embrollo para el patriotismo, por supuesto: “El Ejército forma parte de la identidad y la tradición de nuestras plazas africanas y es, además de un motor de dinamización y desarrollo económico y social incuestionables, un elemento disuasorio frente a las aspiraciones anexionistas de Marruecos. Disminuir nuestras tropas allí sería tanto como lanzar un mensaje ambiguo a Rabat sobre la españolidad de las Ciudades Autónomas. La nueva ministra de Defensa, Carme Chacón, ya tiene una primera tarea: despejar toda duda sobre la permanencia militar en Ceuta y Melilla”. Sepa, por consiguiente, la señora Chacón que nada hay más honroso para la primera ministra de Defensa de la historia de España que inaugurar su mandato asumiendo teorías tan emocionantes como que “el Ejército forma parte de la identidad y la tradición de nuestras plazas africanas”. Argumentos identitarios,  que para el caso de Ceuta y Melilla valen y que en cambio son condenados al averno cuando se trata de las nacionalidades llamadas históricas, que son tres, básicamente Galicia, Euskadi y Cataluña.

Mucho ojo, ministra porque vuelve probablemente el síndrome del Perejil, aquella tan española aventura que encumbró al ministro de Defensa de la época, Federico Trillo, a la gloria. Los moros no paran jamás y están al acecho. Mientras tanto, lamentable es reconocerlo, la Zarzuela y la Moncloa van a su bola y pasan de la integridad de España, una nación con dos plazas en África, guste o no a los seguidores de Mahoma. Los socialistas antes con Felipe González y en la actualidad con Rodríguez Zapatero tratan al rey de Marruecos con gran afecto y muchos miramientos. Aznar cuadró, gracias a Perejil, a los musulmanes. Éstos vuelven a estar al acecho. Las buenas gentes castrenses de Ceuta y Melilla protestan por la falta de atención que reciben desde la capital de España. Rajoy necesita con urgencia un Perejil. Y Esperanza Aguirre más aún. ¿Se imaginan a la señora Aguirre a caballo arengando a las tropas en el sacrosanto nombre de España por las mañanas en Ceuta y por las tardes en Melilla? Aguirre, sí; Chacón, no. Una es la esencia de España. La otra, vaya usted a saber; es otra charnega catalanizada. Un gravísimo peligro, como lo es Montilla.

Luis G. del Cañuelo

Hemeroteca Esta semana
© El Punto Prensa, S.A. c/ Ferrocarril, 37 duplicado - 28045 Madrid.
Tfno: 34 91 516 08 14/15/08        E-mail: siglo@elsiglo-eu.com