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| Nº 783 - 14 de abril de 2008 |
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La soledad de Zapatero en Bucarest
por Santiago Carrillo L
a foto de José Luis Rodríguez Zapatero, sentado solo ante una gran mesa, sumido aparentemente en ¿Por qué estaba tan aislado del grupo de notables, solo y cabizbajo Rodríguez Zapatero? A lo mejor los inquietos comentaristas están tratando de encontrar respuestas transcendentales y el hecho tiene la explicación más sencilla del mundo: Zapatero estaba, simplemente, cansadísimo y aprovechaba aquellos instantes para reposar, como podría sucederle a cualquier humano. Al fin y al cabo, acababa de concluir una dura y larga campaña electoral; después sus responsabilidades políticas no le habían dado ni un solo día de descanso, mientras Rajoy, su rival se había tomado tres semanas de reflexión. La explicación más exacta de la foto probablemente es ésa. Con ese gesto, que podría entrañar un cierto despego hacia los colegas allí encontrados, Zapatero liberaba su albedrío, hacía lo que le venía más en gana en ese momento. Esto sí es más chocante en una reunión donde el libre albedrío es un privilegio de una pequeña minoría y, si se me apura mucho, hasta podría decir de sólo una persona, o dos, si contamos a Condoleezza. Quizá en ese momento, Zapatero llegó a considerar un privilegio, y no un engorro, no saber inglés, pues esto podía excusar esos instantes de reposo e impedir que nadie lo interpretara como indiferencia o alejamiento de los circunstantes. Como estos personajes, los circunstantes no van a leer este artículo pues EL SIGLO no se edita en inglés –me arriesgo a exponer hasta el fin mi interpretación de la soledad del presidente en la foto de Bucarest–, aunque si él se enterase seguro que lo desmentiría. Zapatero, además de cansado se hallaba profundamente aburrido en ese momento. Porque esas reuniones son fantásticas solemnidades, transmitidas sensacionalmente por los medios de comunicación, movilizan decenas de miles de personas –contando cocineros, chóferes, policías, militares, traductores y otros técnicos–, cuestan una millonada y las más de las veces no pasan de ser un gran show mundial,pues los expertos han preparado y decidido previamente las variantes de acuerdo que allí van a sancionarse. Y, además, tampoco aseguran la transparencia de la política internacional que se nos impone. ¿ Vd., lector, ha comprendido porque hay que ampliar el Tratado del Atlántico Norte a las fronteras europeas y asiáticas de Rusia?... ¿Ha comprendido que es lo que hacemos en Afganistan? ¿Comprende Vd. por qué la OTAN recibe misiones políticas en los más diversos rincones existiendo la ONU? ¿Entiende Vd. por qué los jefes de Estado consideran necesario instalar los misiles de Bush en las mismas fronteras de Rusia? ¿Entiende Vd. que se gasten billones de dólares en esos disparates, mientras tanta gente muere de hambre en el mundo diariamente? No me extraña que Zapatero estuviera en Bucarest como... ausente, sabiendo que allí no se podía hacer gran cosa, mientras tanto trabajo le esperaba en España. Y a la vez tenía que sufrir la prepotencia de alguien como Bush. Quizá en ese momento le consoló pensar que dentro de un año es posible que muchos de los que estaban allí le envidien haber sido malquisto por el hombre de Texas. A lo mejor, entonces, eso es un plus de dignidad. • |
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