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Nº 781 -31 marzo de 2008

José García Abad publica en su nuevo libro las cartas inéditas en las que el padre enseña a su hijo el oficio de monarca

EL PRÍNCIPE Y EL REY

 

Por V. M.

Cuenta José García Abad en El Príncipe y el Rey (Ediciones El Siglo) que el objetivo de su cuarto libro es “otear sobre el futuro de una monarquía en la que tanto el padre como el hijo serán observados desde una perspectiva institucional”. En España, la persona de don Juan Carlos es la institución, de modo que la gran cuestión es saber si este sistema devendrá en una monarquía convencional en la figura de don Felipe, cuya misión, desprovisto de las virtudes y la buena prensa que han arropado a su padre, será demostrar la utilidad de la misma. “Con ese enfoque, las relaciones entre ambos serán materia relevante”, explica el autor de La Soledad del Rey y director de El Siglo. En su nueva obra analiza la personalidad de padre e hijo, sus afectos y también sus desencuentros, provisto de numerosa documentación y de testimonios directos que le permiten arrojar luz sobre dos personas antagónicas que deberán desempeñar un mismo papel con distintos guiones. A este respecto, las diez cartas que enviara el monarca a su heredero mientras éste cursaba estudios preuniversitarios en Lakefield College School (Canadá) son una pieza fundamental. Se trata de diez valiosas lecciones sobre el oficio de reinar, un documento inédito y de gran valor histórico que García Abad saca ahora a la luz en una publicación que, según Zarzuela, ha causado “sorpresa” en Palacio. A continuación, publicamos algunos pasajes significativos y las anécdotas más desconocidas que aparecen en el libro y que describen a sus reales protagonistas más allá de la biografía oficial.

El Rey se reinventa

“Los acontecimientos más notables sobrevenidos desde julio de 2007 a la Epifanía de 2008 [el secuestro y condena de la revista El Jueves, la quema de fotos del Rey por independentistas catalanes radicales, la campaña de Federico Jiménez Losantos pidiendo su abdicación, la utilización de la monarquía por el PP frente a Zapatero, el «¿por-qué-no-te-callas?» al presidente venezolano Chávez y la separación de la infanta Elena] han propiciado un cambio en la forma en que el Rey debe representar su papel en una nueva época en la que no podrá refugiarse en el tabú y en la autocensura [...]. En definitiva, estos hechos aconsejaron a don Juan Carlos «reinventarse», una facultad que este hombre sagaz ha aplicado en otras ocasiones de su dilatada historia”.

En campaña

“El último día del año [2007, el Rey] se personó en Afganistán para brindar con los soldados destacados en la zona más peligrosa del planeta, donde lloró emocionado ante los hurras de la tropa. Pudo volver [...] a Madrid, pero prefirió pasar la noche en la Embajada española en Kuwait [...]. Rodeado de los funcionarios de guardia, don Juan Carlos rememoró los tiempos de su exilio infantil en Estoril cuando su madre, doña María de Borbón y Borbón, se valía de una sartén y una cuchara para simular las doce campanadas [...]. En esta ocasión fue el Rey quien tomó la sartén por el mango y la aporreó con la cuchara”.

Otra raza

“Un día, cuando Adolfo Suárez, en los últimos meses de su gobierno, había caído en desgracia con el Rey, invitó a comer a Sabino Fernández Campo [...] Poco antes de levantarse de la mesa, Adolfo se atrevió a hacer la pregunta que le obsesionaba: «Oye, Sabino, ¿tú sabes qué le pasa al Rey conmigo, que antes me daba unos abrazos que me doblaban y ahora, cuando amago para abrazarle, se me echa para atrás como si manchara?». Sabino se lo explicó: «Mira, Adolfo, es que son de otra raza». Suárez repitió para sí una y otra vez: «Es verdad, son de otra raza» [...]. Una amiga del Rey coincidía en este juicio: [...] Tiene rabietas de niño chico y las paga con el primero que se le acerca... De vez en cuando se da cuenta de que es el Rey y te da un corte morrocotudo o te marca las distancias. Hay que darse cuenta de esos momentos y desaparecer... El que no sabe hacerlo se estrella. Yo he visto estrellarse a muchos...»”.

A su manera

“La verdad es que el Rey no es un icono de lo políticamente correcto [...]. Infringe las leyes de la circulación conduciendo coches y motos a velocidad endiablada [...]. Desafía también con mucha gracia la ley que prohíbe fumar en lugares públicos [...]. Fidel Castro [...] le suministra con una periodicidad religiosa los mejores habanos del mundo. El Rey está sordo de tanto cazar”.

La decepción de Franco

“Un general, que no me autoriza a dar su nombre, fue testigo del malestar que le produjo a Franco que Juan Carlos no le insistiera en que deseaba pedir permiso a su padre antes de aceptar ser el heredero: «[...] Cuando Franco llama al príncipe y le dice que le va a nombrar heredero [...] don Juan Carlos debía haberle dicho: “Señor, antes debo hablar con mi padre [...]”. Mira, eso desanimó a Franco, aunque le facilitara sus propósitos [...]. En La Zarzuela los príncipes permanecían como quien está pendiente del INEM para conseguir un empleo. Cuando don Juan Carlos volvía a palacio cada vez que se veía con Franco, doña Sofía le preguntaba ansiosa si había alguna novedad [...]. Y, cuando al fin llegó, fue la apoteosis: “Ya, ya...”.Y entonces, en lugar de decírselo a su padre por lo que pudiera ocurrir, le escribió una carta, con mucha calma, que le llevó Nicolás [Mondéjar] al día siguiente, lo que tardó el Lusitania Express». El rey Juan III, el Inédito, recibió la carta de su hijo cuando ya había salido la noticia en la prensa y se había publicado en el Boletín Oficial del Estado el nombramiento. «Sé que don Juan tiró la carta de su hijo, que era terrible.“Me sacrifico por España”, etcétera, etcétera»”.

La imprudencia y el 23-F

“Existe la convención generalizada de que el Rey se ganó la legitimidad democrática abortando el golpe del 23-F [...]. Lo importante es que el Rey lo desmontó [...], pero en honor a la verdad, [...] hay que decir que en cierta manera lo provocó, al menos con su imprudencia, en un ataque despiadado contra el presidente del Gobierno elegido por la nación [...]. El Rey [...], contra Suárez: «A ver si me quitáis a éste de encima, porque con éste vamos a la ruina», decía a cuantos se le acercaban”.

Hijos políticos, padre suspicaz

“El Rey oficiaba aquel 12 de octubre [de 2003] en un corrillo integrado por media docena de devotos [...] El tema más repetido era, naturalmente, el del noviazgo del hijo, que aunque aún no se había hecho público era un secreto a voces. Entonces dijo la frase que adelanté en la introducción: «Mira, ésta –señalaba con el brazo hacia la plaza de Oriente pues Letizia Ortiz no estaba presente–, que es muy lista, pero que muy lista, hará durar la monarquía por la cuenta que le tiene, aunque sólo sea para conservar el empleo»”.

“En otra fiesta, celebrada muchos años antes, refiriéndose a la boda de la infanta Cristina, le oí quejarse [...] de que sus hijas se casaran con gente de escasos recursos: «Al final soy yo el que tiene que estar aquí apoquinando, pagándolo todo...», mientras hacía con los dedos un gesto que expresaba muy gráficamente el verbo apoquinar”.

Las cartas o las clases de reinar a distancia

Lección 1.
Introducción a la asignatura
5 de septiembre de 1984

“Confío en que las cartas que me propongo dirigirte periódicamente sobre temas concretos e importantes sean leídas y asimiladas por ti con la misma atención y con igual cariño con que yo las escribo [...]. Aquéllos a quienes Dios ha elegido para ser reyes y para estar al frente de los destinos de un pueblo no tienen más remedio que comenzar por comprender la importancia y las características especiales de su posición, porque puede decirse que empiezan a ser mayores mucho antes que los demás muchachos de su edad”.

Lección 2.
Ventajas e inconvenientes
27 de septiembre de 1984

“Has tenido la suerte de nacer en el seno de una familia y dentro de una situación que suponen para ti innumerables ventajas. Eres el heredero de la Corona; estás llamado a los más altos destinos; tienes la admiración y la consideración de innumerables personas; dispones de comodidades, de beneficios y podríamos decir que hasta de caprichos. Las personas que te rodean te respetan, te obedecen, están dispuestas a complacer tus deseos [...]. “De mí puedo decirte que he tenido en mi vida momentos muy delicados, llenos de incertidumbre, en los que he debido soportar desaires y desprecios, incomprensiones y disgustos que tú, gracias a Dios, no has conocido. Pero precisamente esas circunstancias de prueba, que hay que soportar con la sonrisa en los labios, devolviendo amabilidades por groserías y perdonando para ser perdonado, me han permitido madurar, endurecerme y recibir las lecciones necesarias para que ahora pueda mirar atrás con orgullo y con satisfacción”.

Lección 3.
Qué significa ser Príncipe
17 de octubre de 1984

“Has de pensar con detenimiento en quién eres. Pero no para que te envanezcas de ello y te limites a aprovecharte de lo que tu posición te proporciona, sino para que recapacites y te des cuenta de las responsabilidades que recaen sobre ti. Eres príncipe de Asturias, heredero de la Corona de España [...]. Piensa en la importancia que encierra el que todos los españoles –e incluso podríamos decir los habitantes del mundo entero– te mirarán con el máximo interés y estarán dispuestos a hacer sobre tu figura y tu conducta un juicio y una crítica. Esto supone para ti muchos renunciamientos, muchos esfuerzos, mucha dedicación y mucho tacto. [...] En estos tiempos ya no es posible pensar en que nos son dados graciosamente por nuestro nacimiento y por nuestra situación todos los derechos y todos los privilegios. Es preciso ganarlos, conservarlos y acrecentarlos día a día, con espíritu de entrega y de servicio. Porque hoy ya no se nos da nada que no sepamos merecer”.

Lección 4.
Cómo comportarse en público
3 de noviembre de 1984

“Acostúmbrate a mirar cara a cara a las personas, fijando tus ojos en los suyos, prestándoles atención y demostrando interés por su presencia, por lo que digan, por lo que hagan. En ocasiones, es más difícil saber escuchar lo que los demás nos cuentan que contarles algo amable e interesante. No mires nunca con indiferencia, como si no vieras a la persona que tienes frente a ti, sea quien sea, como si estuviera hecha de una materia transparente que tu mirada atraviesa sin detenerse en ella, ignorándola o despreciándola. Y saluda en todas las circunstancias, muéstrate atento con cuantos tengan relación contigo [...] si te sientes tímido es indispensable que aprendas a vencer la timidez [...] pregunta, pregunta siempre: cómo están, cómo está su familia, cómo le va en su profesión, en su empresa, en su actividad, en su misión. Procura sentir el interés que muestras, pero muéstralo aunque no lo sientas”.

Lección 5.
Cómo relacionarse con los militares
18 de noviembre de 1984.

“Es preciso que se establezcan lazos afectivos y de mutua confianza con tus compañeros. Debes compenetrarte con las normas, usos y costumbres de la institución militar. Y no puedes por menos de conocer la estructura militar en su conjunto, especialmente a su más alto nivel. Sólo de esa manera podrás después comprender la especial psicología de quienes van a ser tus compañeros y después tendrán a su cargo las misiones de mando en los ejércitos”.

Lección 6.
Qué licenciatura debe cursar el Heredero
6 de diciembre de 1984

“Me parece urgente que medites bien cuál es tu vocación y que la combines en cuanto sea posible con la conveniencia de adquirir los conocimientos que te permitan en su día el diálogo con los personajes de la política [...], con cuantos, en fin, hayan de tratar contigo y deban recibir de ti la impresión de que conoces la terminología, las nociones y las materias que normalmente han de ser objeto de tus conversaciones, audiencias o despachos [...]. A tal efecto es preciso reconocer que la carrera de Derecho ofrece considerables ventajas. La mayor parte de sus asignaturas tienen una relación muy directa con las cuestiones que más interés presentan a efectos de la política y de la gobernación del Estado. [...] La justicia y la equidad son las virtudes integrantes de ese poder moderador que el Rey debe ejercer como función fundamental que la Constitución le encomienda, y para ello es preciso introducirse plenamente en el mundo del Derecho”.

Lección 7.
Cómo actuar ante la clase política
21 de enero de 1985

“Hoy pretendo tratar contigo nada menos que de la política [...]. Hubo autores que consideraban como un poder más el moderador, aquél que [...] corresponde en las naciones al jefe del Estado y, concretamente en España, al Rey, como titular de la institución monárquica [...]. No hay duda de que en el ejercicio de esas facultades moderadoras que la Constitución Española señala al Rey es de sumo interés estar preparado en materia política, seguir con afición e interés la que en cada momento se realiza en el país, y ser capaz de juzgarla para tratar de influirla con prudencia y con tacto. Por eso el Rey no puede inclinarse decididamente por una opción política determinada ni poner de manifiesto jamás sus simpatías, sus preferencias o sus animadversiones y repulsas. El Rey ha de estar con todos los partidos políticos en general y con ninguno en particular, si bien ha de colaborar lealmente con el que en cada momento se encuentre en el poder como consecuencia de unas elecciones libres y acordes con la ley. Tampoco debe poner de manifiesto preferencias en cuanto a las personas, en cuanto a los políticos [...]. La independencia, la imparcialidad, el sentido de la justicia, deben caracterizar siempre la actuación del Rey en lo político, precisamente como garantía de su independencia, de su continuidad y de su justicia”.

Lección 8.
Cómo ganarse el favor de los españoles
26 de febrero de 1985

“De ahí la necesidad de que el Rey se esfuerce en adquirir, mantener e incrementar esa auctoritas que le es indispensable [...]. La confianza y el poder que al político conceden los votos de sus conciudadanos y que ha de ganar con la adecuada exposición de su programa y el éxito en las elecciones, han de ser obtenidos por el Rey a base de dignidad, de personalidad, de observar en todo momento una conducta seria y ejemplar, de demostrar activa y constantemente que una institución tradicional como la monarquía –con apoyo en la Historia y en la  continuidad– ofrece indudables ventajas en la organización política de un país”.

Lección 9.
Cómo actuar ante la prensa
24 y 25 de abril de 1985

“Muchas veces no tiene nada de agradable verse poco menos que asaltado por quienes tienen como profesión ejercer esa actividad de información y de comunicación [...]. Hay que huir de cuanto pueda transmitirse [...] en un sentido desfavorable para tu persona o para tu familia y la institución en la que estás plenamente incluido [...]. Es preciso mantener siempre la serenidad y el gesto amable, porque una respuesta apacible puede aplacar el más encendido furor. La cadena de la indiscreción es como un reguero de pólvora [...]. Tienes que comprender que cuanto más elevada es la persona indiscreta, más interés hay por parte de los que reciben la indiscreción de divulgarla y extenderla, porque siempre parece de buen tono decir que lo que se sabe y se cuenta procede del personaje más elevado posible. Por eso, piensa constantemente que lo que tú digas, por sencillo, anodino e intrascendente que te parezca, tendrá una difusión singular, será objeto de interpretaciones dispares, correrá el riesgo de ser deformado y, en cualquier caso, encerrará una importancia completamente distinta de la que tendrían las mismas palabras dichas por otra persona que no estuviera a tu altura [...]. Todos somos un poco esclavos de la prensa, porque maneja unas armas que pueden encumbrar o derribar a una persona o a una institución, aumentar su fama o destruirla y llevarla a la vulgaridad y al ridículo. Pero esa sensación [...] tampoco debe inspirarnos un temor exagerado que se traduzca en una servidumbre ciega e irreflexiva. Hay que respetar a la prensa, pero hay que hacerse respetar por ella manteniendo en todo caso una actitud equidistante entre ambos extremos: el miedo y el desprecio a la ignorancia.

Lo que resulta imprescindible es adquirir una especie de entrenamiento y lograr una cierta profesionalidad en este campo de los contactos con los representantes de los medios de información para adoptar siempre la medida exacta. Es preferible mostrarse amable y hablar mucho, pero con prudencia y sin hacer afirmaciones importantes, que mostrarse desagradable y decir poco, cuando este poco es delicado y comprometedor o lo suficientemente significativo para que puedan hacerse especulaciones e interpretaciones que encierren un riesgo o un compromiso”.

Lección 10.
Lección final
6 de junio de 1985

“Es necesario no exagerar los extremos: ni hacerte antipático por una excesiva rigidez y por un alejamiento pronunciado, ni caer en el inconveniente de conceder demasiada confianza a las personas y esforzarte en aparecer muy próximo con una simpatía constante y ficticia. La combinación no es fácil, pero tiene importancia intentar conseguirla en los términos más adecuados para mantener continuamente esa majestas que es imprescindible, en el sentido de imponer respeto y mantenerse normalmente un tanto distante, para que se aprecien más los gestos de amabilidad y de aproximación en determinadas circunstancias”.

Las posdatas

El propio Rey explica en su correspondencia que envía las cartas mecanografiadas por culpa de su mala letra. Sin embargo, en ellas aparecen algunas anotaciones a mano de carácter más personal. En ellas habla de la familia e incluso de las noticias de actualidad y hace comentarios cariñosos. A continuación reproducimos algunas de ellas.

“Por aquí las cosas no van mal, no paramos de ir de un lado para otro, pero en fin: C´est la vie... Qué se le va a hacer, ¿no?”.

“Tu papaíto está fenómeno, en plena forma y haciendo gimnasia todos los días para estar en forma [...] y que no me dejes [...] muy atrás esquiando. ¡Je, je, je!”.

“El presidente del Gobierno ha ido hoy a Nueva Delhi a los funerales de la pobre Indira Gandhi. ¡¡Qué horror!! ¿No?”.

“Estos días hemos tenido a Li-Xiannian, presidente de la República Popular China, muy simpático. Habla poco, pero amabilísimo, y ha mostrado un gran interés por España y por aumentar y profundizar las relaciones de todo tipo”.

“La noticia ha sido que han capturado a casi todos los que conocemos del GRAPO, unos dieciséis. Faltan dos o tres que parece que están en Francia; ha sido un éxito de la policía y un buen trabajo”.

“Al industrial Urteaga lo liberaron [los miembros de ETA] a los dos o tres días, supongo que previo pago de buenos millones, porque si no, de qué lo van a soltar”.

“Hoy, día 25 [de abril de 1985], tenemos el funeral por la reina Victoria, tío Alfonso, tío Jaime, tío Gonzalo en El Escorial [...] Ya no queda más que mi hermano Alfonso en Estoril”.

“Fue muy interesante [un reciente viaje a Argentina]. Lo tiene muy difícil Alfonsín, pero espero que salga del agujero, pues en realidad es el único que lo puede hacer, no tienen alternativa; tienen una inflación del 30 por ciento al menos. ¡Imagínate qué barbaridad!”.

“Bueno, te tengo que confesar que me encantó el reportaje [una entrevista del Príncipe en TVE] y que las posibles críticas que te hice son meros comentarios, estoy orgullosísimo de ti”.

“Acuérdate, Felipe, por favor, de escribirnos, aunque sean cortitas las cartas”.

“¡¡¡Lo que te agradezco mucho son... las cartas que me has escrito!!! No seas vago, hombre, que a lo mejor nunca más tengo oportunidad de recibir cartas tuyas”.

“And kisses from your loving. Mamá [postdata de la Reina]”.

“Un fuerte abrazo de tu padre y espero que amigo también” Firma: “Padre (guste o no guste)”.

“Hasta muy pronto, recibe todo el cariño de quien sabes te quiere de verdad, hace y hará lo que sea por y para ti. Un fuerte abrazo. Tu padre”.

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