Hemeroteca Esta semana
 
Nº 781 -31/3/2008

Su relación con los socialistas, clave para la legislatura


URKULLU, EL LADO PRAGMÁTICO DEL PNV

Llegaba en diciembre de 2007 a la presidencia del PNV como hombre de consenso entre las dos corrientes del partido, aunque también parecía claro que iba a seguir los pasos de la nueva línea trazada por Josu Jon Imaz. Con fama de persona muy tranquila y comedida en sus expresiones, es un gran conocedor del aparato de una formación política en la que lleva militando desde su adolescencia (1977), lo que le ha permitido estar siempre bien colocado y, finalmente, hacerse con las riendas de la organización. Su clara apuesta por el entendimiento con los socialistas y su distanciamiento de la propuesta de referéndum efectuada por el lehendakari Juan José lbarretxe constituyen el ejemplo personificado de que algo está cambiando en el seno del nacionalismo vasco.

Por Pedro Antonio Navarro
L o que la ciudadanía ha dicho es que no quiere frentismos ni confrontación, y lo que reclama de los partidos políticos es, por encima de cualquier otra consideración, la transparencia, la claridad de los planteamientos y, sobre todo, la voluntad de acuerdo político. Y reconocemos como partido que, en relación a ello tenemos mucho que mejorar". Esta primera reflexión la realizaba el presidente del Euskadi Buru Batzar –órgano de dirección colegiado- del Partido Nacionalista Vasco, Iñigo Urkullu, al conocerse los resultados de las pasadas elecciones generales, celebradas el 9 de marzo, en las que su partido dejaba de ser la fuerza hegemónica en el País Vasco, siendo superado con claridad por el Partido Socialista y, además, en las tres circunscripciones electorales.

Casi de inmediato, la táctica desplegada por el PNV ha consistido en varias maniobras de aproximación al PSOE, culminadas con el ofrecimiento de un diálogo para alcanzar un acuerdo de legislatura con los vencedores de los comicios estatales. Pese al roce producido en torno a la propuesta socialista de José Bono para la presidencia del Congreso –en el que el diputado nacionalista Josu Erkoreka llegaba a calificar al ex presidente castellano-manchego de "cabestro", recordando la beligerancia antinacionalista de éste-, los mensajes que se envían a José Luis Rodríguez Zapatero desde el EBB están en clara clave conciliadora, siguiendo la estela de un cambio profundo de actitud emprendido por el anterior presidente de la formación, Josu Jon lmaz.

La derrota del partido que ha ejercido el gobierno en Euskadi desde el comienzo de la democracia, y la pérdida de nada menos que 117.000 votos han hecho saltar las alarmas en la formación nacionalista que, además, contempla con preocupación la perspectiva de unas elecciones autonómicas que están casi a la vuelta de la esquina, y que pueden verse afectadas por el efecto y la inercia de unas recientes elecciones generales en las que el PSE ha obtenido grandes réditos con sus planteamientos.

El propio Iñigo Urkullu analizaba que el PNV "no ha sabido entender ni adaptarse en toda su intensidad a la evolución de la sociedad" vasca, reconociendo, de hecho, la existencia de una transformación socio-política en Euskadi, entre una población harta de tantas tensiones y violencia, y que va prestando paulatinamente más atención a las cuestiones de la política y la economía cotidianas que a la esencia nacional.

Sintomático resultaba el desmarque público que hacía la dirección del PNV de la propuesta de consulta popular –prevista para el próximo 25 de octubre– efectuada por el lehendakari lbarretxe, cuando Urkullu aclaraba que ese referéndum sobre el modelo de relación de Euskadi con España era una "propuesta institucional", pero que el lehendakari y el PNV hacían política "en dos planos diferentes". No es que el nuevo presidente de la formación nacionalista reniegue de la idea de otro modelo de relación entre el País Vasco y el Estado, pero sí parece que no lo considera uno de los objetivos prioritarios en estos momentos. Desde el 9 de marzo no ha dejado de proclamar la intención de alcanzar un acuerdo de legislatura con el Partido Socialista, aunque lamentando que el PSOE coloque como primera condición para la negociación que se retire la convocatoria de esa consulta popular. Sin embargo, Urkullu, demostrando cuáles son sus prioridades, también ha asegurado que si "hay verdadera voluntad, también los plazos del referéndum pueden tenerse en consideración"; es decir, una oferta de, en principio, retrasar la polémica consulta. Además, insiste en que esa nueva situación que se reclama para el País Vasco tiene cabida en la constitución. El presidente del PNV aseguraba que "dentro del marco actual hay mimbres suficientes para abordar esta superación del estatus del País Vasco. Y además la Constitución, digo yo que no será inmutable".

De momento, en las negociaciones que se están manteniendo con objeto de buscar apoyos a la investidura de Zapatero, lo que el PNV ha puesto sobre la mesa, fundamentalmente ha sido el blindaje del sistema de Concierto Económico para Euskadi.

En el seno del PSOE se reconoce que algo fundamental ha cambiado en las relaciones con los nacionalistas vascos. El anterior portavoz parlamentario socialista, y flamante secretario de Estado para la Unión Europea, Diego López Garrido, reconocía que "los nacionalistas vascos han cambiado la música, es una música distinta". Otro guiño provenía del ministro del Interior en funciones, Alfredo Pérez Rubalcaba, que, en referencia a las demandas de una nueva relación entre Euskadi y España, opinaba que "conviene discutir políticamente lo que es una propuesta política y olvidarnos de los tribunales", aunque sobre la convocatoria de la consulta popular dejaba claro que "un gobernante no puede hacer un referéndum si no está en su marco legislativo. No es legal y yo creo que el señor lbarretxe es un lehendakari responsable que respeta las leyes".

La trayectoria en la dirección del PNV que está siguiendo Iñigo Urkullu en los meses que lleva ejerciendo esta responsabilidad parece indicar una línea continuista con los planteamientos de su predecesor, Josu Jon Imaz. Urkullu se afiliaba al PNV en 1977, con tan sólo 15 años, y desarrolló su primera labor política en el seno de la organización juvenil del partido, Eusko Gaztedi Indarra (EGI), de la que llegó a ser presidente. Ha desempeñado numerosos cargos orgánicos e institucionales. En 1984 era elegido miembro del Bizkai Buru Batzar, órgano colegiado de dirección en Vizcaya, pasando a presidirlo en 2000. También fue presidente de la Mesa de la Asamblea Nacional de su formación entre 1992 y 1994.

En cuanto a los cargos institucionales, fue director de Juventud y Acción Humanitaria de la Diputación foral de Vizcaya de 1987 a 1994; parlamentario vasco entre 1994 y 2005, siendo el presidente de la Comisión de Derechos Humanos y de la Ponencia de Víctimas del Terrorismo del Parlamento Vasco.

Se le ha considerado una persona con gran conocimiento del aparato y sin una identificación clara con ninguna de las dos grandes familias del PNV, con una capacidad de movimientos transversales, lo que le ha permitido construir consensos entre familias durante muchos años. Sin embargo, en la historia quedan algunos enfrentamientos políticos, nunca verbales, con el que fuera presidente del partido Xabier Arzalluz, como cuando en 1996, su lista conseguía la victoria frente a la propuesta por Arzalluz en Vizcaya, o por idénticas razones, en 2003, en la batalla de la presidencia de la Diputación Foral de Vizcaya, donde Urkullu conseguía imponer a su candidato, José Luis Bilbao, frente al de Arzalluz, Josu Bergara.

Su pragmatismo y su habilidad para los consensos le permitieron hacerse con la presidencia del partido en diciembre del año pasado, sin que nadie presentase una candidatura alternativa. •


Hemeroteca Esta semana
© El Punto Prensa, S.A. c/ Ferrocarril, 37 duplicado 280045 Madrid.
Tfno: 34 91 516 08 14/15/08        E-mail: siglo@elsiglo-eu.com