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 Nº 780 - 24 demarzo de 2008

América Latina ante el cambio de ciclo

por Carlos Berzosa

En el mes de febrero tuve ocasión de visitar Argentina con motivo de la inauguración de la Escuela Complutense Latinoamericana en la Universidad de la Plata. Esta escuela cumple su sexta edición y se realiza entre dos universidades, una de de aquella región y la Universidad Complutense. Tiene una duración de quince días en los que convivimos profesores de ambas instituciones en una variedad de cursos que cubren todas las áreas del saber. La visita me sirvió para comprobar personalmente la recuperación de la economía argentina, tras la crisis del corralito, hablando con profesores que me indican el crecimiento habido y su repercusión en la mejora de sus salarios y de los fondos destinados a la investigación. Comienzan a respirar de algún modo, aunque la desaceleración de la economía mundial creaba cierto pesimismo. La situación era, indudablemente, mejor que la que se vivía dos años antes que fue mi anterior visita a la Argentina.

La realidad es que, tras la crisis del corralito, no parecía que se pudiera dar una situación de crecimiento y saneamiento como la que ha tenido lugar. No obstante, se ha dado, sobre todo, por la expansión habida en la economía mundial y que ha repercutido favorablemente en las exportaciones argentinas, que siguen fundamentalmente basadas en productos primarios. A pesar de este crecimiento, la economía argentina sigue sufriendo muchas debilidades, como es la composición de sus exportaciones, que la hacen muy vulnerable a la evolución de la coyuntura internacional, y la gran desigualdad existente. En todo caso, ni ellos mismos podían sospechar hace unos años que fuera posible una situación como la que han vivido en los últimos tiempos.

Esta recuperación económica ha sido generalizada en toda América Latina. Así en el mes de diciembre el secretario ejecutivo de la Cepal, José Luis Machinea, presentaba, en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense, el balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe de 2007. En este balance se señalaba que la región crecería un 5,6% en el 2007, situándose Argentina en segundo lugar tras Panamá con un 8,6%. En la región del Caribe el crecimiento iba a ser más moderado, situándose en un 3,9%.

En el año que acaba de finalizar se mantienen las características positivas, aunque algunas se debilitan. El superávit en cuenta corriente se mantiene, pero decrece por primera vez desde 2001, a pesar de la mejora en los términos de intercambio. Para 2008, suponiendo constantes los términos de intercambio, se proyecta un déficit en cuenta corriente. La inversión sigue siendo el factor más dinámico de la demanda, aunque el consumo acelera su crecimiento, impulsado por la mejora del empleo y el aumento del crédito. El ahorro también crece en este último año, pero menos que en 2006. Las exportaciones se desaceleran. En todo caso, hay que señalar que las exportaciones crecen más por preciosque por volumen, aunque aquí tienen lugar diferencias entre países.

En consecuencia con este crecimiento la tasa de desempleo disminuye y se encuentra en niveles similares a los de la primera mitad de los años noventa. Se generan no solamente más empleos, sino de mayor calidad. Ha habido, por tanto, una mejora de los indicadores del mercado de trabajo.

Se puede observar que, aun con las mejoras conseguidas, el año 2007 empieza a mostrar síntomas de debilitamiento resultado de los menores crecimientos que se han dado en el conjunto de la economía global. Las previsiones de futuro no son, por tanto, muy optimistas, a pesar de que los años de bonanza han traído consigo una menor vulnerabilidad externa de la mayor parte de las economías de Latinoamérica y el Caribe.

Pero entre las preocupaciones principales de este balance se encuentran la volatilidad de los mercados financieros, que crea una gran incertidumbre, y de la apreciación del tipo de cambio real y del aumento de la tasa de inflación. En todo caso, la expansión económica que ha tenido lugar en estos primeros años del siglo XXI ha sido realmente buena y para encontrar un período similar en la historia económica reciente de la región hay que remontarse a 40 años atrás. Es posible que una vez más se trunquen, como consecuencia de la crisis en la economía de Estados Unidos, las esperanzas que se han creado en América Latina con esta bonanza, porque si bien ello ha permitido mejoras significativas, aún siguen pendientes muchos problemas, siendo el más principal la grave desigualdad que se sigue dando. •

*Rector de la Universidad Complutense de Madrid.

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