F abián
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Nº 780
24/3/2008

ESLOVENIA: LO PEQUEÑO ES BUENO

Por Joaquín Roy (Eslovenia)

D urante el primer semestre de 2008, Eslovenia, dos millones de habitantes situados entre Trieste y Croacia, lindando con Austria y Hungría, preside la Unión Europea, que enfrenta retos notables. ¿Es bueno que un estado minúsculo dirija la más exitosa organización de integración regional de la historia moderna?

El proyecto europeo no hubiera podido llegar al nivel actual (ejemplo de paz, seguridad, progreso económico y social) sin el enriquecimiento de la soberanía de los pequeños estados, su influencia externa, y su papel moderador. Los socios originales en 1950 que aceptaron la oferta del ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Robert Schuman, leyendo un guión escrito por Jean Monnet, no se redujeron a la coalición entre una Francia debilitada por la guerra y una Alemania derrotada. Sin la adhesión de Bélgica y Holanda, y la minúscula Luxemburgo, el proyecto europeo se hubiera quedado en la oportunista y trágica estrategia entre potencias en pos de su hegemonía. Los pequeños estados sirvieron de moderación ybalance.

A pesar de la globalización, la proliferación de pequeños estados (producto de desmembración de entidades seudofederativas) ha desmentido su inviabilidad. Desde el final de la Guerra Fría no se han producido espectaculares muestras de surgimiento de nuevos estados en el mundo, con la excepción del colapso de la artificial Unión Soviética. Es precisamente en el gran vecindario europeo y sus aledaños donde se ha dejado sentir con más fuerza la fiebre nacionalista que ha dejado atrás la atosigante dominación de grandes potencias. El caso más notable, todavía inacabado, se da en la antigua Yugoslavia, el macroestado inventado, con éxito solamente en vida del dictador Tito. Paradójicamente, fue tolerado tanto por Estados Unidos como su relativa autonomía apoyada por la Unión Soviética.

La primera fuga del dominio opresivo serbio fue la pequeña Eslovenia, que no solamente era la región más cercana a la Europa Occidental, lindando con la italiana Trieste. Eslovenia compartía con sus vecinos historia y religión (católica como Croacia), pero poseía una lengua diferenciada, nítidamente instalada en su territorio. Era tambiénla parte de Yugoslavia más desarrollada que indicaba su viabilidad como entidad autónoma. Ese solamente sería el primer paso para la plena inserción del nuevo país en la nueva Europa.

Eslovenia fue el primer estado del conglomerado yugoslavo que se convirtió en Miembro de la Unión Europea en 2004. Además, fue también el primer componente de la espectacular ampliación de la EU que adoptó el euro, gracias a su situación económica. La satisfactoria entrada ha servido de ejemplo para demostrar la eficacia de la unión monetaria, ratificada por la reciente adhesión de Chipre y Malta. Finalmente, Eslovenia es ahora el primer país anteriormente bajo dominio comunista que preside la UE, en lo que probablemente será el último ciclo de presidencias rotatorias, si a partir de 2009 se adopta el nuevo sistema de presidencia más estable.

Bajo la cerrada mirada de Francia, que en julio heredará el timón semestral de la UE, el gobierno esloveno deberá encarar el primer tramo de la adopción del nuevo Tratado de Lisboa, plasmado como sustituto de la fallida Constitución. A lo largo del año, Eslovenia y Francia deberán presidir la finalización del proceso que fue precisamente diseñado para darle a la UE una estructura más funcional para administrar la ampliación de 15 a 27 miembros.

Las preocupaciones de Ljubljana se centran en conseguir un consenso en la compleja UE con respecto a la imparable independencia de Kosovo, hasta ahora bajo tutela de la ONU ya OTAN, y pronto protegida por la UE. La semejanza con Eslovenia con respecto a su especificidad frente a Serbia es notable, pero sus diferencias son obvias.

Kosovo tiene una población semejante a Eslovenia y su mayoría de raíz albanesa comparte el distanciamiento esloveno de Serbia. Pero es la región de la antigua Yugoslavia más atrasada y, su tejido religioso es complejo, con una mayoría de religión musulmana. Para encarar esta tarea espinosa, Eslovenia deberá ser convenientemente arropada por los más importantes socios del proyecto europeo, cuyo éxito último depende a su vez de la viabilidad de los pequeños estados. •

*Catedrático Jean Monnet y director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami.

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