Gabriel Elorriaga Fernández, veterano dirigente
del Partido Popular
"MI HIJO REPRESENTA
LA CONCORDIA"
Gabriel Elorriaga Fernández ha sido diputado y senador durante 25 años. Aunque
en las pasadas elecciones no iba en las listas del PP, su partido, confiesa que
seguirá con su actividad política. Fue encarcelado con motivo de las revueltas
estudiantiles de 1956, impulsadas por los deseos de aperturismo del régimen del
dictador Franco. Elorriaga además ha cabalgado en su vida política junto a Manuel
Fraga. De hecho, fue director del gabinete del ministro de Información y Turismo.
En El camino de la concordia (Debate), el ex senador relata desde una vivencia
personal los últimos 50 años políticos de España.
Por Luis Marchal
S
u vida ha estado marcada por
pertenecer a los encarcelados de
la crisis universitaria de 1956?
—Aquella circunstancia fue penosa, pero nos dio un relieve especial. Pasé de ser un joven universitario a tener un cierto nombre a nivel nacional por la difusión que le dieron a aquel encarcelamiento. Algunos de los siete detenidos, a los que nos atribuyeron el deseo de modificar el sistema de participación de los estudiantes universitarios, tenían apellidos muy sonoros como Dionisio Ridruejo o Miguel Sánchez-Mazas. Luego, nos absolvieron a todos.
—Posteriormente a su detención, encarcelaron a otro grupo en el que se encontraba el escritor Fernando Sánchez Dragó.
—Ese grupo, más preocupado por la literatura, estaba organizando un congreso de escritores jóvenes. Los dos grupos tenían en común una mentalidad aperturista.
—En El camino de la concordia repasa su paso por la política desde 1956 hasta nuestros días. ¿El servicio más gratificante fue el que prestó para asentar a Don Juan Carlos en su papel de Príncipe de España?
—Ese momento me permitió la intervención de más altura de mi trayectoria.
—¿Por qué influyó en Manuel Fraga, ex ministro de Información, para que se inclinase decididamente a favor de Juan Carlos?
—Influí en Fraga porque Don Juan Carlos influyó en mí. En mi primera entrevista con él saqué una clara impresión de que era el hombre adecuado para el papel que le esperaba. Lo que diferencia al anterior régimen de cualquier otra dictadura es que no tuvo la menor tentación de prolongarse como tal dictadura en el momento en que decidió la solución monárquica. En el siglo XX, sólo podía ser parlamentaria.
—El Rey heredó de Franco un poder total.
—El entonces Príncipe sabía desde el principio lo que iba a pasar. Además, las decisiones finales de las Cortes franquistas facilitaron la Transición.
—España es juancarlista, ¿vislumbra continuidad de la monarquía después de que se dé la sucesión al príncipe Felipe?
—Espero que sí, por el bien de los españoles. Creo que existe ese tópico de que somos juancarlistas porque la personalidad del monarca es excepcional. Arrastra tras él a quien lo conoce. De alguna forma, también hay una gran carga institucional. Para un país europeo y moderno, es muy importante tener en la jefatura del Estado una persona que represente la unidad nacional y que no esté contaminada por el partidismo.
—¿No se entiende la evolución política de Gabriel Elorriaga F. sin Manuel Fraga?
—Desde luego que no. Fraga tuvo mucha influencia en mi trayectoria.
—¿Fraga ha llegado a donde se proponía llegar?
—Siempre pienso que es una verdadera pena que una persona de su talento no haya presidido el Gobierno de España. También he de decir que creo cada vez menos en la importancia de los cargos políticos y más en la de las trayectorias. Es decir, la influencia de Fraga en la política española es fundamental. Aparte de su papel en la ponencia constitucional, es el creador del gran partido de centro-derecha española.
—¿Cómo evalúa el resultado de las pasadas elecciones?
—No es el que me hubiese gustado, pero hay ciertos aspectos positivos. Los dos grandes partidos de ámbito estatal han obtenido el 90% de los votos, lo que supone la existencia de una conciencia de Estado. Creo que el PP ha aumentado en votos y escaños procedentes del centro y que el partido puede seguir creciendo en sucesivas elecciones. Por otra parte, considero que el crecimiento del PSOE ha llegado al límite. La crisis actual puede ser abordada con la fuerza de los grandes partidos nacionales.
—CiU, con once diputados, y PNV, con seis, se han consolidado como la tercera y cuarta fuerza política del Congreso respectivamente.
—Lo importante es que se ha consolidado el bipartidismo entre el PP y el PSOE.
—En su libro, las críticas al presidente del Gobierno, actualmente en funciones, José Luis Rodríguez Zapatero, son constantes. Ejemplo de ello es su rechazo a la Ley de
Memoria Histórica.
—Por supuesto, es un error tremendo.
Hace unos días se descubrió una fosa común de la Guerra Civil en la madrileña localidad de Alcalá de Henares, con los restos de al menos cinco personas. Tras estar creando tensiones y guerras de esquelas de muertos de uno y otro bando, resulta que cuando aparece una fosa común vinculada a la desaparición de Andreu Nin, líder del POUM, por los propios enfrentamientos dentro de la República, se silencia. Están desenterrando unas cosas que más valiera también que la izquierda procurase olvidar. Es un error grave del Gobierno de Zapatero, aunque no tan grave como el de su política con ETA.
—¿Cree que la política antiterrorista será más dura a partir de ahora?
—Lo importante de la política antiterrorista es que sea legal, que se base en la ley con todo su rigor a través de los instrumentos judiciales y de la actuación de las Fuerzas de Seguridad del Estado. El problema es cuando uno se sale de ese camino. Y se salió en su tiempo Felipe González con el GAL
(Grupos Antiterroristas de Liberación) y se ha salido Zapatero con la negociación. Y siguió negociando sin verificar el cese de la violencia.
—Zapatero ha reprochado al PP que no le haya apoyado en la lucha antiterrorista. —Es que él no pedía que se le apoyase en la lucha contra ETA, sino en la negociación con ETA. En la lucha contra ETA, claro que se le ha apoyado. No se le ha puesto ningún control a las actuaciones del Ejecutivo desde el Ministerio del Interior.
—El PSOE alega que todos los presidentes intentaron el contacto con ETA, incluso el popular José María Aznar.
—El contacto de Aznar fue una toma de temperatura para ver si estaban dispuestos a dejar las armas. Nunca para plantearse cam-
bios en la organización territorial del Estado. De hecho, jamás hubo representantes del PP en esos contactos. Los hubo de la presidencia del Gobierno, mientras que los socialistas vascos han estado metidos de lleno en las negociaciones.
—Un reproche generalizado es que Aznar llegó a denominar a ETA "Movimiento de Liberación Nacional Vasco".
—Es una cuestión semántica que no obedece a ninguna actitud de Aznar. Nunca se comportó como si ETA se tratase de un Movimiento de Liberación.
—Cambiando de tema, su hijo, Gabriel Elorriaga, tiene el mismo papel en el PP que usted tuvo en AP.
—Mi hijo tiene otra proyección profesional, yo tengo una historia periodística antes
de mi vida política, mientras que él es inspector de Hacienda del Estado. Es un elemento muy positivo en el conjunto del equipo del PP. No es un extremista y representa una línea fácil para la concordia, que es quizá la que tiene más porvenir dentro del partido.
—¿Qué opina sobre las declaraciones de su hijo al rotativo británico Financial Times sobre cómo "toda la estrategia" del PP pasa por "sembrar dudas" entre los votantes socialistas" para así lograr que el día de las elecciones se quedasen "en casa"?
—Es una reflexión que se ha hecho mucha gente. Si había dudas entre los votantes socialistas, serían provocadas por la propia conducta de Zapatero, no por el Partido Popular. • |