Nº 780 - 24 de marzo de 2008
 
Hemeroteca Esta semana

De un artículo de Isabel y una bronca sobre Aznar

LLa prensa más adicta al aznarismo ha lamentado estos días, y en realidad continúa lamentando aún, la caída en desgracia de Eduardo Zaplana y probablemente de Ángel Acebes, a pesar de que cuando escribo este artículo para El Siglo se desconoce cuál será el destino del actual secretario general del PP y ex responsable de Interior, Ministerio de gran importancia, donde este amigo y colaborador de José María Aznar, debido a la inmensa desgracia del 11-M, se hizo tristemente célebre. Algunos medios, como El Mundo y la COPE, fundamentalmente, con La Razón  de acompañante, así como otros periódicos de menor impacto, lloran con cierto desconsuelo mezclado con la irritación la marcha de Zaplana.

Es lógico porque el ex portavoz parlamentario del PP, ex portavoz del Gobierno Aznar y, asimismo, ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales; ex presidente de la Generalitat valenciana y ex alcalde de Benidorm, siempre fue pródigo o muy dadivoso con sus amigos periodistas y, sobre todo, con determinadas empresas del ámbito mediático. Siendo presidente de la Generalitat, castigó al máximo al diario editado en Valencia Levante a través de serias restricciones en la publicidad institucional. Por el contrario, benefició con abundancia al diario Las Provincias. Levante es un periódico de orientación progresista, mientras que Las Provincias ha sido tradicionalmente muy conservador. Por otra parte, apoyó cuanto pudo, y eso en los años difíciles para La Razón que se inventara Luis María Anson, al proyecto que terminó tiempo después comprando José Manuel Lara Bosch, quien así hizo méritos ante Aznar para adquirir a muy buen precio el conglomerado Antena 3 y Onda Cero. En cambio, sus relaciones con ABC fueron nulas o incluso nefastas precisamente por su complacencia hacia La Razón.

Una muestra del periodismo de loa a Zaplana y también, cómo no, a Acebes fue el artículo de Isabel San Sebastián en El Mundo, el pasado 13 de marzo, viernes. Argumenta Isabel: “Como en España es costumbre muy arraigada hacer leña del árbol caído, se detecta en el ambiente un despiece meticuloso de los dos puntales que han acompañado al líder a lo largo de la legislatura pasada: Ángel Acebes y Eduardo Zaplana, como si la derrota fuese imputable a ellos dos y el crecimiento (…) a quienes han permanecido en un segundo plano hasta el momento de la campaña o a los dirigentes territoriales que atraviesan el Gobierno de sus respectivos feudos. Nada más lejos de la realidad. Sin desmerecer ni un ápice la tarea de esos barones y baronesa, cuya brillante gestión constituye el más poderoso argumento para votar al PP (…), lo cierto y verdad es que tanto a Zaplana como a Acebes les ha tocado bailar con la más fea y lo han hecho con eficacia, con valentía y, sobre todo, con lealtad. Desempeñar el papel de malo es algo que a nadie agrada. Poner la cara (…) para recibir las bofetadas dirigidas a las siglas resulta agotador y doloroso. Pero ellos dos lo han hecho sin rechistar, preservando con sus nombres al líder a fin de que éste saliera lo más indemne posible de la contienda cotidiana (…) Acebes y Zaplana dan paso (…) a otro equipo de gente nueva que se enfrenta a grandes retos. Se van. Pero se van habiendo cumplido y con el honor intacto”.

Se van, por consiguiente, los héroes del PP y a raíz de este suceso la coronela San Sebastián redacta una arenga a mayor honra y gloria de los jubilados. “Se van. Pero se van habiendo cumplido y con el honor intacto”. Brillante discurso con ribetes militares de la brava periodista pepera. Luchó el otro día, codo a codo con Miguel Ángel Rodríguez, contra el dúo María Antonia Iglesias y Pilar Rahola. Fue en Telecinco en un programa de madrugada que, de cuando en cuando, dirige y presenta María Teresa Campos. El personaje era Aznar, la historia de Aznar. El reportaje de Telecinco, claramente crítico con Aznar, excitó a los defensores del ex presidente del Gobierno. Clamó Rodríguez: “Es incomprensible la inquina de calificarle como franquista”. Estalló Isabel San Sebastián: “No se trata de matar al mensajero, se trata de la selección que ha hecho el mensajero (…) No es Aznar es una caricatura siniestra de Aznar”.

Batieron el cobre con energía la pareja aznarista. “En el laberinto de Aznar sólo hubo bronca”, podía leerse el día después en el diario Público como titular equidistante. ¿Fue la bronca culpa de de Iglesias y de Rahola? ¿Fue culpa de San Sebastián y Rahola? Lo ignoro. Yo no vi ese programa, que se emite a horas prohibidas por mi médico de cabecera. Leí, en cambio, el reportaje en el periódico más connotado de tendencia zapateril. No saqué el agua en claro respecto a quiénes provocaron la bronca. A mi edad me ocurre que a menudo no entiendo nada. Me asombran cosas como éstas. Unos y otros en el mismo nivel, en idéntico platillo. Cerca de los noventa y cinco años, quizás todo esto sea un desvarío mío. No albergo duda ninguna. El responsable soy yo. A los dinosaurios nos sucede a veces. Nos falta cintura. Haber vivido la guerra y haber estado en el exilio no es bueno. A uno se le dispara el corazón y acaba siendo sectario. Y eso es una vulgaridad. Pido mil perdones. La bronca fue compartida. Adiós, hasta pronto.

Luis G. del Cañuelo

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