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Nº 778 - 10 de marzo de 2008

ZP reduce su dependencia de los minoritarios

Otro paso a la izquierda


Zapatero seguirá siendo presidente del Gobierno los próximos cuatro años. Así lo han decidido los españoles que, con sus votos, han dibujado un Parlamento en el que los dos grandes partidos, PSOE y PP, ganan aún más espacio en perjuicio de los pequeños, que ven mucho más reducida su capacidad de influencia. El PSOE ha conseguido aumentar sus diputados en el Congreso y reducir su necesidad de pactos a sólo siete escaños con lo que se enfrenta a una legislatura, a priori, más gobernable que la anterior. ERC e IU, sus primeros socios, se desploman mientras CiU sube y PNV baja. Rajoy ha conseguido subir en votos y escaños aunque mantiene la distancia con los socialistas. Tras la sorpresa de su triunfo en 2004 Zapatero ha revalidado con firmeza su condición de líder y presidente. La noche electoral prometió gobernar pensando, antes que nada, “en los que no tienen de todo”.

Por Inmaculada Sánchez

Hace cuatro años me dijisteis que no os fallara y no lo he olvidado ni un solo día”, les dijo Zapatero a los socialistas que festejaban la noche del 9 de marzo la segunda victoria del PSOE bajo su liderazgo en unas elecciones generales. “Los españoles han hablado con claridad y vamos a abrir una etapa sin crispación y con diálogo”, añadió.

El presidente se dirigía a una militancia eufórica que había ido atemperado su entusiasmo según avanzaba el recuento tras unos primeros datos que la hicieron soñar con la mayoría absoluta. La realidad del final del recuento, sin embargo, no empequeñecía el triunfo: el PSOE volvía a ganar y conseguía cinco diputados más, logrando reducir de 12 a siete escaños la necesidad de pactos.

El asesinato del ex concejal socialista de Mondragón, Isaías Carrasco, el último día de campaña había llenado de rabia e indignación al PSOE. Las primeras palabras del presidente fueron para recordar su memoria y la de las otras cuatro víctimas mortales de ETA en la legislatura. Por el contrario, Mariano Rajoy no lo citó en ningún momento de su intervención de la noche y Pío García Escudero sólo habló del atentado en su segunda alocución pública para valorar resultados tras reconocer que no lo había hecho la primera vez. A pesar de todo, la petición de voto masivo que la hija de Carrasco había realizado al pie de su capilla ardiente parecía haber tenido efecto: la participación ha alcanzado el 75,35 por ciento, casi la misma cifra que en 2004 (75,66 por ciento).

El secretario de Organización socialista, José Blanco, fue más allá que el presidente y calificó sin ambages de “gran victoria” el resultado. “Es la victoria de una forma de entender la política, del diálogo, de la pluralidad, y la derrota de la estrategia de la crispación y la deslealtad”, añadió poco después de las diez de la noche.

A pesar de su satisfacción, los socialistas tendrán nuevamente que gobernar con acuerdos y con un PP a la misma distancia que promete continuar con la estrategia de acoso al Gobierno practicada en la anterior legislatura de acuerdo con las palabras de Rajoy en la noche electoral. “Somos previsibles. Todo el mundo sabe en lo que yo creo, mis principios y mis convicciones, y eso es lo que vamos a seguir defendiendo”, señaló ante una enfervorizada muchedumbre de militantes que parecían sentirse satisfechos con la dimensión de la derrota.

Quien no puso ningún parche a la herida fue Izquierda Unida. Su coordinador general, Gaspar Llamazares, asumió toda la responsabilidad de la pérdida de más de 300.000 votos y la reducción de cinco a dos diputados, con lo que la formación no sólo pierde el grupo parlamentario sino que se sumerge en el peor resultado de su historia.

Llamazares no tardó en anunciar su retirada y la próxima convocatoria de una asamblea de la formación en la que no se presentará a la reelección como coordinador general. Tampoco dejó, a pesar de reconocer el fracaso, de criticar lo injusto del sistema electoral y el “tsunami bipartidista”, como lo calificó varias veces, que ha invadido toda la campaña. “Ha sido un golpe a la pluralidad de este país”, sentenció.

Con el encogimiento a sólo dos diputados de la representación de IU, el PSOE ve muy reducido el apoyo que podría prestarle quien más se había destacado durante la campaña en sus ofrecimientos para apuntalar un gobierno socialista.

Los que, por el contrario, han visto fortalecida su condición de posible “novia” para un futuro gobierno de Zapatero son los nacionalistas catalanes. Convergencia i Uniò pretendía aumentar su representación en estas elecciones, y lo ha conseguido: los diez diputados de la anterior legislatura supusieron un duro varapalo para quienes, bajo la batuta de Jordi Pujol, habían gozado desde la Transición de entre 15 y 19 escaños.

A pesar de haber aumentado sólo un escaño, los 11 diputados logrados se vivieron en la sede de CiU como un gran triunfo.  No es de extrañar ya que los nacionalistas catalanes vuelven a situarse como el primer grupo tras PSOE y PP y como el único con los suficientes escaños para garantizar la estabilidad del gobierno.

La situación en Cataluña, sin embargo, se lo va a poner difícil a Zapatero y a Mas para lograr un acuerdo estable. Montilla no sólo gobierna la Generalitat para disgusto de CiU, sino que, en las elecciones del 9-M ha arrasado en votos duplicando a los nacionalistas y revalidando su liderazgo en el PSC y de cara al PSOE.

ERC, por su parte, ha confirmado el desastre que anunciaban las encuestas rebajando sus históricos ocho diputados de la anterior legislatura a tres. Pierde el grupo parlamentario y, muy difícilmente, volverá a contar para Zapatero en el Congreso puesto que ya durante la campaña el presidente descartó a los republicanos como socios por su “excesiva radicalidad”, según dijo.

El resto del hemiciclo ha quedado para el PNV, único que con CiU mantiene grupo parlamentario propio aunque pierde un escaño y se queda con seis, el BNG, que conserva sus dos escaños, Coalición Canaria, que reduce su trío a dos, Nafarroa Bai, que mantiene su diputado, y la sorpresa de la jornada, el partido Unión Progreso y Democracia que ha conseguido un escaño para Rosa Díez. EA y la Chunta desaparecen.

Zapatero tiene ante sí variadas combinaciones de pactos. Los nacionalistas, catalanes y vascos, están los primeros de la fila pero no hay que descartar otras posibilidades. El PSOE, ahora, tiene más margen.

Rajoy se salva tras una derrota dulce

Por V. M.

Los pronósticos se cumplieron. Con menos ventaja para el PSOE de la esperada y con mayor subida de la prevista para el PP. En su caso sin embargo no ha sido suficiente para desbancar a los socialistas, pero sí para salvar el tipo. Mariano Rajoy ha logrado incrementar el número de diputados –cinco más que en 2004– y defender su liderazgo dentro del partido durante otra legislatura.

Gracias a sus mejores resultados, las comparecencias de los dirigentes del PP desde el cierre de los colegios electorales hasta la última oleada de escrutinios, a pesar de las primeras valoraciones que apuntaban incluso a la posible mayoría absoluta de Zapatero, pudieron contar con ciertas dosis de optimismo, pero avanzado el recuento, hubo que reconocer que, a pesar de todo, habían perdido las generales. Aún no eran las once de la noche y apenas se superaba el 80% del escrutinio cuando el coordinador de campaña del PP, Pío García-Escudero, admitió la derrota. Lo hizo dedicando sus primeras palabras a felicitar al Partido Socialista. “Parece que la victoria es clara, en buena lid. Desde el PP quiero que quede constancia esta felicitación”, dijo. Después destacó la gran subida de su formación. Un “gran resultado”, aseguró, con un incremento “muy importante en porcentaje de votos, también en escaños”, que valoró con “satisfacción”. En la despedida, destacó el crecimiento los dos partidos de ámbito nacional “en detrimento de los nacionalistas”, agradeció a militantes, simpatizantes y votantes haber depositado su confianza en el PP y anunció el “firme compromiso” de la formación para la próxima legislatura en “seguir defendiendo principios y valores” del partido.

A las once y media de la noche se produjo por fin la esperada aparición de Rajoy en una tarima situada frente a Génova, 13. Acompañado por el secretario general del PP, Ángel Acebes; su mujer, Elvira Fernández Balboa; el número dos por Madrid, Manuel Pizarro; la secretaria Ejecutiva de Política Autonómica y Local, Soraya Sáenz de Santamaría; y el coordinador de campaña, Pío García-Escudero; el presidente popular agradeció el apoyo que acababa de recibir en las urnas. “Hemos llegado hasta aquí gracias a vosotros”, dijo a centenares de personas congregadas ante la sede del PP. Apenas logró explicar que acababa de felicitar a Zapatero por su victoria porque sus simpatizantes comenzaron a proferir abucheos contra el candidato del PSOE en una de las muchas interrupciones que sufrió Rajoy durante el tradicional saludo de la noche electoral. A trompicones, intentando hablar mientras le jaleaban, continuó dando las gracias. A los que han dado al PP su confianza y “a todo mi equipo, encabezado por su secretario general, que me han apoyado en cuatro años que han sido difíciles”. Igual que hiciera García-Escudero minutos antes, celebró que “somos el partido político de España que más ha subido, en escaños y en porcentaje de votos. Y ahora, quiero deciros algo. Amigas y amigos, todo el mundo sabe lo que es el PP. Todo el  mundo sabe lo que yo pienso. Y mis valores y mis principios es lo que este partido político va a defender. Estaremos a la altura de las circunstancias. Quiero deciros más. No voy a defender en mi vida, porque no lo he hecho nunca y por tanto a estas alturas menos, más que los intereses generales de los españoles y de mi país, una gran nación que es España. Adiós”.

La ausencia de anuncios concretos para la oposición que le espera en la próxima legislatura y la escueta despedida fueron objeto de los primeros comentarios de radio y televisión en la noche electoral, aunque nadie se aventuró a predecir que, habiendo logrado la mejor de las derrotas posibles, el candidato del PP se plantee otra posibilidad que no sea seguir al frente de la formación. Otra cosa es que haya logrado ahuyentar el fantasma de la sucesión. Esperanza Aguirre, la que mayores posibilidades parecía tener tras ganarle el pulso a Alberto Ruiz-Gallardón en el caso de que se abriera un proceso de renovación en el partido, ha sido la gran triunfadora popular en estos comicios. El PP de Madrid ha obtenido en las generales unos resultados históricos en una región donde más del 80% de los censados han acudido a ejercer su derecho al voto y ha logrado una distancia del PSOE de casi diez puntos. Así, el PP ha logrado 18 diputados en Madrid frente a los 15 del Partido Socialista. Su secretario de Comunicación, Juan José Güemes, ha destacado que la victoria del PP de Aguirre es “la mayor obtenida en unas elecciones generales en la historia” de la democracia, un nuevo éxito en el palmarés político de la presidenta regional que mejora aún más sus posibilidades futuras de “lideresa nacional” del PP, aunque la derrota dulce de Rajoy la obligue a esperar más tiempo del deseado.

La mención genérica de Rajoy a la defensa de sus valores y principios el la próxima legislatura remite a los dos pilares que han sustentado su política de oposición en los últimos cuatro años y sobre los que previsiblemente continuará girando su discurso: la política autonómica y la antiterrorista. Dos frentes de batalla que le han abocado a la soledad parlamentaria en los que sin embargo ahora contará con un nuevo aliado. La líder de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez, se dio de baja en el PSOE y fundó esta nueva formación que ahora se estrena en el Congreso precisamente por oponerse al proceso de paz y a las consecuencias de reformas estatutarias sobre la “unidad de España”. En su comparecencia ante los medios tras saberse que UPyD había logrado un escaño que ella misma ocupará dijo que trabajará en la Cámara Baja “para que los nacionalistas no boicoteen las políticas nacionales, de Estado”. Un discurso y una filosofía que sintoniza con el de los populares, de quienes, por otro lado, sólo se puede esperar, de haberlos, cambios en el tono y no en el fondo del mensaje. Al fin y al cabo, con él han concurrido a unas generales donde, si bien no han vencido a Zapatero, han obtenido una honrosa derrota. 

ETA intentó influir en las elecciones

“Pido a los que quieran solidarizarse con mi padre y con nuestro dolor que acudan masivamente a votar para decir a los asesinos que no vamos a dar ni un solo paso atrás”. Ese era el llamamiento de Sandra Carrasco, la hija mayor del ex edil socialista de Mondragón Isaías Carrasco, apelando a la respuesta de la democracia apenas 24 horas después de que su padre recibiese cinco disparos en el momento en el que se disponía a arrancar su coche, estacionado en la calle Navas de Tolosa muy cerca de su vivienda. Pero, visiblemente emocionada aunque con firmeza, hacía otra petición, “que el asesinato de mi padre no sea manipulado por nadie”, exigió, porque “no lo vamos a tolerar ni mi familia ni yo”, un mensaje claramente dirigido al Partido Popular, después de que Mariano Rajoy afirmara en su segundo debate con Zapatero que el presidente del Gobierno había “agredido a las víctimas del terrorismo”.

Así las cosas, después de cuatro años de crispación entre PSOE y PP en relación a la política antiterrorista, no es extraño que el asesinato de Isaías Carrasco haya propiciado la enésima polémica, en este caso entre el secretario general del PSE, Patxi López, y la presidenta del PP del País Vasco, María San Gil. Según San Gil, nada más llegar junto a Mariano Rajoy a la capilla ardiente de Isaías Carrasco, el secretario general del PSE de Guipúzcoa, Miguel Buen, y el propio Patxi López les increparon en “un tono desairado”, en “uno de los episodios más penosos” de su vida. La presidenta del PP vasco ha explicado que Rajoy acudió “con la clara voluntad” de estar con la familia de Carrasco y de trasladarles “su cariño y su afecto”, ya que recibieron el “visto bueno por parte de Patxi López” para ir a la capilla ardiente.

Patxi López ha salido al paso de las declaraciones de San Gil y, desde su blog personal, ha explicado que fue la familia de Isaías Carrasco la que decidió que Rajoy “no se acercara al féretro o a ellos”, añadiendo que cuando el dirigente del PP entró y le dio el pésame le dijo: “lo acepto, pero espero que nadie más de tu partido diga de ni un solo socialista que agredimos o traicionamos a las víctimas o que cedemos ante el terrorismo”. En este momento, y siempre según el secretario general del PSE, San Gil señaló que no era “el momento justo” porque habían ido “a dar el pésame”, a lo que López le contestó que “lo que no era justo era lo que habíamos tenido que soportar cuatro años”.

Chaves mantiene su poder

Por Manuel Capilla

E l último de los barones socialistas que sigue en el poder, Manuel Chaves, volverá a ser presidente de Andalucía por sexta legislatura consecutiva y, al igual que en estos cuatro años, con mayoría absoluta a pesar de los buenos resultados del Partido Popular, que de nuevo con Javier Arenas como cabeza de cartel ha alcanzado diez escaños más que los conseguidos en 2004. Unos buenos resultados del PP que han estado directamente relacionados con la debacle de los andalucistas, que han desaparecido del Parlamento andaluz.

Así pues, Chaves cuenta con una nueva mayoría absoluta, aunque no tan holgada como la conseguida en 2004, cuando logró el 50,3 por ciento de los votos y 61 diputados. Esta vez se ha quedado en 56 escaños –sólo uno por encima de la mayoría absoluta- y con el 48,2 por ciento de los sufragios. El Partido Popular pasa de 37 a 47 escaños con un 38,5 por ciento de los votos, siete puntos más que hace cuatro años e Izquierda Unida, a quienes las encuestas auguraban unos resultados no muy halagüeños, en los que su candidato a la presidencia, Diego Valderas, no tenía claro conseguir su acta de diputado por Huelva, mantiene los seis diputados de la actual legislatura, aunque pierde más de 20.000 votos. Y visto lo sucedido con IU en las generales, la federación andaluza de la coalición puede considerar un éxito estos resultados.

La cruz de la jornada electoral ha sido para Coalición Andalucista, formada por el Partido Andalucista y el Partido Socialista Andaluz, que pierde 150.000 votos, los cinco diputados que consiguió en la anterior legislatura y desaparecen, por tanto, del mapa político regional. Los andalucistas son los grandes perjudicados de una campaña marcada por las fuertes personalidades de Chaves y Arenas y de la corriente de concentración del voto en los dos grandes partidos que se ha vivido en todo el país.

A lo largo de la campaña, Arenas se ha esforzado en presentarse como la renovación que necesita Andalucía, con una imagen más moderada que los dirigentes nacionales de su partido, aunque las líneas programáticas sean idénticas. Esta táctica quizá le hubiera reportado mejores resultados de no ser por los palos en las ruedas que le han ido poniendo sus propios compañeros de partido y que han dado la oportunidad a Chaves de contraatacar. Por ejemplo, durante el agrio cara a cara que protagonizaron ambos candidatos, en el que los programas se dejaron de lado para pasar a duros ataques personales, mientras Arenas trataba de poner en duda la credibilidad de Chaves por haber declarado sólo 3.000 euros de patrimonio y por llevar 30 años en cargos públicos, el presidente de la Junta no dudó en hacer referencia a las palabras de la popular Ana Mato en las que llamaba “analfabetos” a los niños andaluces, las del número dos del PP por Madrid, Manuel Pizarro, donde explicaba que “a los andaluces hay que enseñarles a pescar en vez de ponerles un plato de peces” o las de Esperanza Aguirre afirmando que “los andaluces deben salir del adocenamiento y acabar con el caciquismo de los socialistas”.

ZP se lo merecía por Enric Sopena


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