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Nº
777 - 3 marzo de 2008 |
Las firmas de El Siglo analizan el contexto preelectoral Predicciones para el 9-M El tercer encuentro de Las sobremesas de El Siglo, la sección inaugurada el pasado verano donde los colaboradores de esta revista intercambian impresiones sobre temas políticos de actualidad, ha versado, como no podía ser de otra manera, sobre las generales del 9 de marzo. Seis de nuestras firmas habituales han diseccionado las muchas variables que rodean la convocatoria electoral. Desde el resultado del primer debate entre los candidatos José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy hasta lo que cabe esperar del segundo cara a cara, la convulsa legislatura que precede a los comicios, los pactos con los que ha gobernado el presidente socialista, los apoyos que podría recibir de otras formaciones parlamentarias en la próxima legislatura si, como predicen las encuestas, gana por un ajustado margen de votos, o la necesidad de una refundación en la izquierda. Por Virginia Miranda A tan sólo unos días de las generales del 9 de marzo, seis colaboradores de esta revista se reunieron en torno a una buena mesa para participar en el tercer encuentro de las Sobremesas de El Siglo, los almuerzos-coloquios donde intercambian impresiones y reflexiones sobre temas de actualidad política. La convocatoria electoral ha centrado en esta ocasión el debate, en el que han participado Santiago Carrillo, ex secretario general del PCE; Joan Tardá, diputado de ERC; Francesc Homs, diputado de CiU al Parlamento de Cataluña; Enric Sopena, periodista y director de elplural.com; y los diputados socialistas Juan Antonio Barrio y José María Benegas. Los seis analizaron el 9-M con la vista puesta en lo ocurrido estos cuatro años de legislatura y lo que cabe esperar tras unos comicios que se presentan reñidos. El primer cara a cara entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy se había celebrado horas antes y enseguida surgieron los primeros comentarios sobre el asalto televisivo entre candidatos. “El Rajoy del debate es el que hemos visto estos cuatro años. Pretendía, sobre todo, desautorizar y ningunear a Zapatero”, empezó Carrillo. El líder socialista, en cambio, “me dio la impresión de un hombre sincero”. “Pero lo que para mí está claro después del primer debate –continuó– es que la batalla del día de las elecciones tiene una importancia fundamental”. “Si ganara Rajoy”, dijo el histórico dirigente de la izquierda, las “conquistas democráticas de la Transición serían revisadas. De hecho, esto podría ser un triste final de la Transición democrática. Parecerá muy pesimista este juicio, pero las posiciones de Rajoy y de los que le apoyan no permiten, desgraciadamente, ser más optimistas”. Joan Tardá mostró su disconformidad con el formato del debate en el que sólo participaron los líderes de PP y PSOE. “Hay una derivada en el caso catalán que nos preocupa, que es españolizar aún más la contienda electoral. Es evidente que un triunfo del PP sería desastroso para nosotros, y un triunfo holgado del PSOE, también. De manera que todo aquello que permite centrifugar la campaña y sacar a colación solamente al PSOE y al PP, para las formaciones nacionales de Cataluña y para las izquierdas plurales que van más allá del Partido Socialista Obrero Español, es preocupante”, explicó. Esto significa “redoblar los esfuerzos para que la ciudadanía de Cataluña, y hablo de nuestro ámbito, atienda a abrir el diafragma y también analice otras posiciones políticas que han tenido juego en el Parlamento español en esta legislatura. CiU, ICV, ERC... porque si no”, el llamamiento al voto útil del Partido Socialista “puede desencadenar un proceso” que, en el caso catalán, “nos preocupa”. El diputado de ERC no quiso dejar pasar la oportunidad para plantear, de entrada, su compromiso preelectoral. “Nuestra posición es muy clara. En 2004 hicimos lo que teníamos que hacer y lo volveríamos a hacer, enterrar momentáneamente al PP. Dimos la mano a la izquierda española y estamos muy orgullosos del bienio progresista. Es más, sin ERC y sin Izquierda Unida no lo hubieran hecho”. “Pero luego –aseguró– ha venido un bienio negro a partir del punto de inflexión del recorte del Estatuto de Autonomía y el no cumplimiento de la palabra dada por parte de Rodríguez Zapatero. ¿Ahora qué decimos? Que si no pueden evitarnos nos llamarán, pero nosotros no iremos a ninguna reunión si no publican antes del 1 de abril las balanzas fiscales”. Francesc Homs, que dijo compartir la opinión de Tardá sobre la formulación del debate, consideró que ninguno de los candidatos “ha estado a la altura que se correspondería con el Estado español. Refleja un déficit de cultura democrática en relación a las formas, en cuanto que el Estado español es algo más plural que esta simplificación de dos únicos líderes políticos”. Desde el punto de vista de los contenidos, se ha reducido “a la contraposición de titulares”, prescindiendo “de que existía la ocasión para interaccionar. Fue un olvido y, si hay ocasión de enmendarlo, espero que el próximo debate se pueda subsanar”. “Lamento no coincidir”, dijo Sopena. El periodista defendió el modelo empleado en el debate, “un cara a cara tradicional en muchas democracias”, y aseguró que “después de quince años sin tener debates en las televisiones tendríamos que estar, al menos yo lo estoy como ciudadano de este país y como periodista, muy satisfechos”. En cuanto a las intervenciones de Zapatero y Rajoy, comentó que le pareció “un gran debate, los dos candidatos reflejaron su manera de pensar y de ser y su estilo de cómo se entiende la política”. “Tal vez no estuvieron a la altura de las circunstancias, pero me parece un paso histórico que me gustaría que se instituyera” también en cada una de las autonomías, añadió. El diputado Juan Antonio Barrio subrayó esta idea. “Lo importante es que, a partir de ahora, se va a instalar como una necesidad. La sociedad española merece el debate entre las dos personas que pueden ser presidente del Gobierno”. Después, el socialista explicó por qué el PP ha acabado aceptando los debates. “Me consta –subrayó– que al principio no quería porque pensaban que, incluso un debate ganado a los puntos, el efecto movilizador era peor. ¿Por qué ha cambiado? Porque Rajoy se ha dado cuenta de que la única posibilidad de mantener el liderazgo, si no gana por los pelos y si resulta derrotado de forma honorable, era haciendo los debates”. Barrio también se aventuró a hablar del segundo cara a cara. “El debate del 3 de marzo tiene más importancia porque es la última referencia que le van a quedar a los espectadores, mucho más extensa que los mítines de última hora”, y será “más de proyecto que el anterior”, que fue de balance. Antes de finalizar su primera intervención, manifestó: “No sé si es la pasión política, pero creo que esta derecha no merece ganar. Necesitamos una derecha que no nos de miedo que gane”. El primer turno lo cerró José María Benegas, que entrando ya a valorar lo que cabe esperar del último debate de candidatos y contestando a la pregunta de qué consejos les daría, explicó que “los datos y las fichas quizá eran necesarios, pero creo que se abusa en el debate”. Por otra parte, y dirigiéndose a Zapatero, consideró que “hay que razonar más sobre el por qué de las cosas y saber poner en valor lo que se ha conseguido”, y comentó haber echado en falta más pedagogía política cuando el presidente dedicó un minuto de su intervención al crecimiento en términos de PIB de España, el 3,8%, en el contexto en el que estamos viviendo. Hay que transmitir “de verdad a los españoles de dónde venimos, cuál ha sido el esfuerzo que se ha hecho en estos años y qué posibilidades de futuro tiene este país”. Hay que explicar, dijo, que la política territorial “ha supuesto un gran desarrollo no solamente desde el punto de vista de la descentralización, sino que ha contribuido a crear una España muy dinámica”. Que las políticas sociales que se han puesto en marcha en esta legislatura no tienen “parangón en el mundo”. Y en cuanto al tema del terrorismo, “hay que contestar con absoluta contundencia y explicar que un presidente tenía la responsabilidad de ver si de verdad podíamos estar en el final de ETA. No se ha conseguido pero, de lo que no cabe la menor duda, y no me gusta hablar de víctimas, es que el balance es clarísimo: esta es la mejor etapa de toda la democracia en la lucha contra el terrorismo. Y hay que decirlo. Aunque un muerto es mucho muerto. Aunque cuatro muertos son muchos muertos. El balance de la etapa de Aznar es 67 muertos de esa ETA acabada y 192 del terrorismo islámico. Ahora llevamos cuatro años con cuatro muertos. Luego desde el punto de vista de las víctimas mortales, el balance no puede ser mejor. Sobre todo cuando el ataque no es honesto, cuando se habla del agravio a las víctimas, hay que responder con contundencia”. Comenzado ya el almuerzo-coloquio, las intervenciones de los colaboradores de El Siglo siguió por distintos derroteros. Joan Tardá lamento que la izquierda española, dijo, “vive el vértigo de la demoscopia”. “Nos encontramos que en un momento histórico muy importante, con una democracia consolidada, y vemos con tristeza que el PP ha ido ganando la batalla ideológica. Es más, algunos discursos que hoy son asumidos por el PSOE respecto a la inmigración o la Iglesia es factoría FAES”, afirmó. El republicano catalán continuó enumerando las prioridades de su partido tras la celebración de las generales. “Lo que haremos”, si es “posible”, será “garantizar que el PP nunca, aunque sea de manera indirecta, se vaya a beneficiar de ERC”. Además, “no aceptaremos que el nombre del presidente de Cataluña se decida en Madrid. Sea de forma directa por parte de Rodríguez Zapatero o sea con la complicidad de CiU”. Y ante la relación fiscal y financiera con España de “desequilibrio, haremos es un llamamiento a la unidad de todo catalanismo político”. Otro catalán, Enric Sopena, fue breve en su segunda intervención. El periodista, contestando a la pregunta planteada por El Siglo de qué pronóstico hacían los comensales sobre el resultado electoral del 9 de marzo, aseguró que habrá “entre cuatro y siete-ocho puntos de diferencia a favor del PSOE. Y el PSC, por cierto”. Por su parte, Santiago Carrillo quiso contestar a Tardá. “¿Qué nos anuncia nuestro amigo? ¿Qué Cataluña va a unirse frente a Rajoy y frente al PSOE mañana, después de las elecciones, y no va a querer ningún trato con la izquierda española? Lo que puedo decir es que eso no va a ayudar a que Cataluña avance ni un solo paso en el camino de la conquista de sus libertades nacionales. Hay que tener en cuenta que en España hay una derecha nacionalcatólica muy fuerte” y, de ganar las elecciones, “el retroceso, en este país, puede ser sensacional”. “Discrepando de algunas cosas –continuó–, me parece que la suerte de las reivindicaciones nacionales catalanas, vascas o gallegas depende en buena parte de que haya una izquierda española que colabore con esas fuerzas”, y quien visiblemente puede hacerlo “sería un hombre como Zapatero. La clave está en si tiene o no voluntad de renovar y refundar la izquierda española. Una necesidad histórica que IU no resuelve ni creo que pueda resolverla”. El diputado de CiU en el Parlamento catalán introdujo una nueva reflexión. “Lo que me sorprende, en relación al hipotético resultado del 9 de marzo, es que estemos en estos momentos debatiendo quién va a ganar. Porque con una economía como la que ha tenido Zapatero estos cuatro años, con una oposición como la que ha habido, con estas presuntas radicales transformaciones que se dice que se han hecho, ¿cómo es que se esté debatiendo si va a ganar o no?”, preguntó. —“En mi partido hay mucha gente que diría ‘claro, porque ha sido demasiado proclive al tema territorial’”, dijo Barrio. —“Será por lo que sea –continuó Homs–. Lo que quiero es poner encima de la mesa este dato. Con lo que ha tenido a favor, ¿cómo no ha sido una persona modernizadora, refundadora? Discrepo en esta visión tan catastrofista de que con el PP podemos ir a lo peor de 40 años atrás. Creo que esto es exagerado”. —“Sí, yo ya he oído eso hace 70 años”, intervino Carrillo, provocando las risas de sus compañeros de mesa. —“Algo ha cambiado en este país”, contestó Homs. —“Pero no tanto”, aseguró el histórico dirigente de izquierda. —“Sí que ha cambiado, don Santiago –insistió el catalán–. Y las generaciones en las que me puedo sentir representado viven las cosas, en este sentido, de otra forma”. “Me preocupa que, en Cataluña, el PSOE nos ofrece como gran proyecto ‘vótenme para que no venga el PP’. Puede ser un argumento, pero no el argumento. Esto es lo que ilustra la falta de proyecto que debería tener y no tiene, a mi entender, el señor Zapatero. Aquí debe fallar alguna cosa que no es todo culpa del PP o de los que no somos ni lo uno ni lo otro. Y le falta visualizar un proyecto en positivo atractivo”. En este punto del debate intervino José María Benegas. “¿Qué por qué no sabemos todavía si vamos a ganar las elecciones? Porque se rompen los consensos de la democracia y se centra toda la atención de la opinión pública en todos los temas más complicados desde el punto de vista de la capacidad de movilizar sentimientos. Primero fue el plan Ibarretxe, después el Estatuto de Cataluña y, al lado de todo esto, el tema del terrorismo. Haciendo una utilización vergonzosa. Además, para la derecha con efectos positivos, que esa es la desgracia de lo que ha ocurrido”. A continuación, también él quiso contestar a Tardá. “No somos iguales. Tú te preocupas de Cataluña, y haces bien, y un Partido Socialista de ámbito estatal se tiene que preocupar de Cataluña y de muchísimas más cosas”. El socialista también lamentó que “siempre chocamos con un nacionalismo insaciable”. “El nacionalismo catalán, el vuestro, acaba siempre en la discusión de la perra –dijo–. Toda ideología al final se comprime en más dinero y más inversiones. Al final en el Parlamento siempre estamos discutiendo de dinero para Cataluña. Nosotros tenemos que ver cómo se distribuyen los ingresos del Estado en un país que tiene desigualdades. No se puede estar todo el día llorando cuando habéis sido los más ricos. Entonces, busquemos los puntos de encuentro entre izquierdas si somos diferentes. Con esta posición de no hablaremos con nadie si no se publican las balanzas fiscales antes del 1 de abril, ¿sabes lo que estás haciendo? Dejar el camino libre a CiU a un posible pacto”, aseguró el socialista. Juan Antonio Barrio también se dirigió al republicano. “Joan Tardá construye el relato muy bien, pero es un relato en blanco y negro. Ni 2004-2005 fue tan bueno, ni 2006-2007 tan malo. Eso hay que verlo en perspectiva. Es verdad que un tema decisivo para vosotros pareció romper cierto clima de confianza, pero no todo es eso. Lo de las balanzas fiscales para el 1 de abril, para los mítines puede estar bien, pero es un poco exagerado. Que el Gobierno en funciones tenga que publicarlas antes del 1 de abril, según el resultado, no se van a poder exigir para esa fecha con tanta fuerza”. Por otra parte, y al hilo del argumento planteado por Santiago Carrillo con el que dijo estar de acuerdo, añadió: “Vamos a ver si somos capaces de llegar a un nuevo encaje entre la izquierda española y otras izquierdas. Con calma, en función del resultado y teniendo en cuenta que hay una oposición muy fuerte y que además tiene una capacidad de hacer demagogia probablemente superior a la que habíamos calculado. Y me voy a mojar; estaremos al final, si no hay nada que vaya en contra del proceso de aquí al 9 de marzo, entre la media que dice Enric Sopena y en escaños creo que puede suponer entre 169 y 173”. El director de elplural.com intervino entonces para retomar la pregunta planteada por Francesc Homs. “Tú preguntas, ¿qué ha pasado? Pues que Zapatero ha puesto en la agenda toda una serie de temas que a la derecha española le excitan extraordinariamente. La ley de memoria histórica, el matrimonio entre homosexuales, decir que quizá la Iglesia es buena pero no tanto... Y han reconstruido el imaginario colectivo del franquismo. Aquí recordamos aquello de los ateos, rojos, separatistas y masones de Francisco Franco. Es lo que ha hecho esta derecha cuando ha visto que este chico al que tenían por tonto era un tipo reformista”. “Esta es una derecha –continuó– que no existe en el resto de Europa. Sí en Cataluña, sí en el País Vasco. Al menos el centro derecha. En el cual yo, a lo mejor soy muy atrevido, sí incluyo a tu partido. Cuando los catalanes sabemos que gobierna Convergencia, a los que somos de izquierdas no nos gusta que gobernéis, pero no nos sentimos atemorizados porque lo hagáis. Porque sabemos que hay un nexo democrático que hasta ahora ha funcionado”. Después fue Tardá, respondiendo a los socialistas Benegas y Barrio, quien tomó la palabra. “Nosotros éramos y continuamos siendo muy conscientes de que gobernar con el aliento de nueve millones de votos del PP en el cogote no es fácil. Es más, precisamente porque somos conscientes de esto hicimos lo que hicimos en 2004 y durante esta legislatura. Pero creíamos que Zapatero mataría al padre. En términos freudianos. Que mataría a la vieja guardia”. –“No quedamos nadie, entonces”, dijeron los socialistas divertidos. –“Estoy hablando en términos freudianos –se explicó Tardá–. Porque si no hubiera sido por la generación de Txiki [Benegas], hoy no estaría Zapatero”. “Qué casualidad que las dos leyes más importantes del segundo bienio, la reforma de la seguridad social y la reforma fiscal –continuó–, el Gobierno decidiera pactarlas con CiU. Hay un punto de inflexión. El punto de inflexión es el Estatuto. Y a partir de entonces, IU y ERC son desplazadas. Están en medio de la mesa, interlocutando con el PSOE durante dos años todas las leyes más progresistas de la legislatura y, curiosamente, las dos últimas leyes de cariz más social, resulta que el Ejecutivo español opta por cambiar de pareja. Lo cual no deja de sorprender y creo que ratifica nuestra visión de que hay un frenazo. Es decir, el PP empieza a ganar batallas”. “Mira Txiki [Benegas] –prosiguió el también diputado–, y lo digo con todo respeto. En ERC hoy día por ejemplo está parte del alma del PSU de Cataluña. Y es una de las izquierdas nacionales. Esto a nosotros tampoco nos acompleja, somos de izquierda y republicanos, entendiendo por izquierda lo que se entiende hoy en día en Europa, un partido socialdemócrata avanzado. Pero nosotros, lo que pretendíamos del PSOE es que de una vez por todas se subiera al tren de la modernidad. La izquierda española ha sido capaz de reivindicar desde la tribuna el uso de la lengua catalana, gallega y vasca en las instituciones europeas, y en el gran escaparate del Parlamento español, donde se podía hacer pedagogía a las nuevas generaciones de todo el Estado, ha sido incapaz de asumirlo. Incluso en aquellos aspectos que eran estrictamente simbólicos, pero que permitía ganar la batalla ideológica, ha sido remiso”. –“Dices ‘yo mientras no hagan esto no hablamos con nadie’. Dejas abierto tú el camino a la derecha”, le respondió Benegas. –“Creo que ha sido una oportunidad perdida y lo pagaremos caro”, continuó Tardá. “Y creo que, a medio plazo, lo pagaréis vosotros. Porque no habéis querido matar a la derecha –cuando digo esto ya me entendéis–. No habéis querido aprovechar la coyuntura. Lo pagaréis caro y luego vendréis con las milongas de siempre de la unidad de la izquierda. Y te voy a dar un ejemplo de vuestro desdén: no hay ni una sola revista teórica del PSOE, ni una sola, que haya sido capaz de hacer un artículo de diez folios evaluando la experiencia histórica de que hayamos interlocutado con vosotros. Para lo bueno y para lo malo. Lo cual demuestra que vuestra apuesta era estrictamente táctica, mientras que lo nuestro era estratégico”, le reprochó el republicano. Francesc Homs tomó entonces la palabra. “Me sorprenden dos cosas de los comentarios que se han dicho aquí –dijo–. Este poco espíritu crítico respecto a cómo se han hecho las cosas pudiéndose haber hecho mucho mejor. Esto del PP me parece excesivo. A mí una de las cosas que me sonrojan de los dirigentes del PSOE es que siempre acabamos las conversaciones con ‘es que el PP’. Esto no lo puedo concebir porque, ¿aquí quién gobierna? ¿Quién ha dispuesto de mayorías estables en el Congreso de los Diputados? ¿Quien ha tenido ocasión de impulsar la agenda política en el Estado español? Pues entonces, a gobernar. Y a no quejarse. Porque todos nosotros somos los que le estamos dando en parte cancha al Partido Popular”. “A veces no se ve la gravedad de la situación”, intervino José María Benegas. “Quizá desde el País Vasco no se ve y desde Cataluña tampoco la división social. Sobre todo en Madrid –aseguró–. Aquí ha habido momentos de tensión con el tema del terrorismo en que salir a la calle para determinada gente era el insulto e incluso la agresión por parte de sectores de la derecha. Cuando la confrontación política se traslada a una división social, algo que no había ocurrido desde la etapa de la Transición, estamos en una situación peligrosa que el Gobierno tiene que medir. Porque la responsabilidad es de hasta dónde puede llegar un Gobierno cuando te están creando el caldo de cultivo que se creó durante la República y al final, lo que se estaba buscando era el enfrentamiento social y civil. Porque el enfrentamiento político no nos debe preocupar. Nos debe preocupar que está hecho con tan mala intención y moviendo determinados sentimientos que te llevan al enfrentamiento entre los ciudadanos”. “No digo que no tengas razón”, dijo Homs. “Pero amedrenta quien tiene alguien a quien amedrentar. Introduzco la reflexión, simplemente, incluso para subrayar que se puede tener confianza. Creo que le ha faltado confianza a la dirección socialista y al presidente Zapatero para hacer las cosas que ha hecho. Algunas veces ha dudado demasiado. Y la duda le hacía débil”, aseguró. El dirigente de CiU se dirigió entonces a Tardá, que había aludido a los acuerdos alcanzados por el PSOE con su formación en Madrid: “No tengo exclusivas de nada, por tanto no sé qué es moderno y qué no es tan moderno, pero el planteamiento de análisis de la izquierda que introduces no creo que sea exactamente lo que se lleve en el siglo XXI. Creo que a partir del 9 de marzo haremos lo que nos convenga a unos y a otros. El PSOE, si puede gobernar solo, lo hará. Y si no, ya se ha visto en esta comida que tiene un repertorio para elegir que yo ya lo quisiera para mí”. A continuación, Santiago Carrillo tomó la palabra. “Cuando se ha producido esta presión de la derecha fortísima dentro del PSOE se ha producido una división –aseguró–. No es casual que Rajoy haya utilizado argumentos de militantes socialistas, porque en la formación se desarrolló una corriente jacobina, así les he oído expresarse, que en el fondo coincidía con las posiciones centralistas, españolistas de la derecha. Creo que eso ha sido un freno real que Zapatero no se ha sentido con fuerzas para superarlo. Por eso mi opinión es que hace falta una renovación en la izquierda. Y la izquierda hoy la domina, fundamentalmente, el PSOE. De modo que haría falta un Partido Socialista que fuera tan abierto en las cuestiones de la estructura del Estado como Zapatero. Y haría falta un Partido Socialista que en política económica se diferenciara más de el liberalismo dominante en el mundo occidental”. El Siglo preguntó en este punto del coloquio cuáles iban a ser, según los asistentes, los temas claves que van a decir el voto el 9-M. “¿Cuál será el tema? No lo sé –contestó Sopena–. ¿Qué le preocupa al PP? Creo que una especie de sopa variada en la que cabe absolutamente todo lo que signifique el descrédito sistemático de Zapatero, el PSOE, los socialistas y en general a toda la izquierda. La economía, los matrimonios homosexuales, la persecución dicen de la Iglesia, la ‘agresión’ a las víctimas... Será lo que toque, no les importa, da lo mismo”. “A Rajoy –comentó Juan Antonio Barrio–, el gran mérito entre comillas que hay que adjudicarle es que mantiene unida a una derecha siendo muy conservador en los valores, muy conservador en lo socioeconómico, y tremendamente conservador en política exterior”. De Zapatero dijo que “tendría que marcar un punto diferencial en política socioeconómica. El tema de responsabilidad social corporativa no entendida como marketing, la participación de los trabajadores... son temas a los que no se ha dado suficiente respuesta, habiendo muchos otros asuntos decisivos que se han hecho muy bien. La ley de dependencia, el tema de las libertades, la ley de igualdad... Profundizar en esos cambios sigue siendo decisivo, pero hay otros cambios que también se tendrían que impulsar”. “Este país ha votado siempre muy sabiamente –consideró Benegas–. Y el proyecto que más esperanza puede suscitar en un futuro mejor, progresista, sin discriminaciones, luchando contra las desigualdades sociales y pacifista, se va a ver con claridad que es el proyecto del PSOE y el proyecto de Zapatero. Ahora está envuelto en los líos que hemos tenido de terrorismo, de tema territorial, de enseñanza, el de la Iglesia movilizándose, también parte de las víctimas del terrorismo... Pero cuando el ciudadano piense qué país quiere para el futuro se va a inclinar por su modelo. Incluso la diferencia creo que va a ser un poco más amplia que la que tenemos ahora”. Aprovechando la ocasión, Joan Tardá cambió de tercio “para hacer un reconocimiento público a Santiago Carrillo desde ERC. Esto lo hemos hablado en la Ejecutiva y me atrevería a decir en el conjunto del catalanismo político. Y pondré un ejemplo. El día en que desembarcó el Estatuto de Cataluña en Madrid, las entidades catalanas fletaron un avión con representantes de la sociedad civil catalana y hubo aquí un encuentro” en el que el partido esperaba encontrar a políticos e intelectuales madrileños y españoles a los que se invitó a través de centenares de cartas. “Pues bien –dijo–, solamente estaban el señor Carrillo y su esposa. Echamos en falta al mundo de las letras, al mundo de la intelectualidad española. Pero ellos no faltaron. Esto fue motivo de reconocimiento en la Ejecutiva y corrió como la pólvora en nuestras secciones locales y casales”. Y antes de retomar el hilo del debate, el catalán comentó que “ahora todo el mundo se queja del PP, pero CiU votó siete de los presupuestos del señor Aznar. Y el octavo no lo votó porque decidió prorrogar. Mientras, el PSOE votó la ley de partidos. ¿Os imagináis que el Estatuto de Autonomía de Andalucía hubiera dicho que la lengua de Andalucía es el andaluz? Pues el PSOE y el PP pactaron, en contra de la opinión incluso de la Real Academia Española, que la lengua del País Valencià es el valenciano, en contra del mundo universitario de aquí y de Europa. Una lengua como la nuestra, minorizada y minoritaria, ha tenido que pasar en pleno siglo XXI por este trágala que no nos merecemos”. Por último, volviendo a su reclamación y dirigiéndose a los diputados socialistas presentes en la tercera edición de Las sobremesas de El Siglo, Tardá consideró que “si nuestro programa es socialdemócrata, que tiene muchas similitudes con el vuestro, qué sentido tiene esta pirueta histórica de volver a las andadas. Por qué este ofrecimiento descarado a Duran i Lleida en fundamentar la segunda legislatura de Gobierno socialista. Esto para nosotros no es modernidad. ¿Te acuerdas de eso que dijo aquel de ‘al final todo es economía, estúpido’? Pues al final, por desgracia, todo acaba siendo España. Porque es la manipulación que hace la derecha española”. El debate se cerró con la última intervención de Santiago Carrillo. “Como final de este debate creo que se impone sacar una conclusión: en las elecciones próximas hay que derrotar al PP y favorecer el éxito de Rodríguez Zapatero. Con todas las reservas que puedan tenerse –dijo–, cualquier demócrata español, catalán o vasco hoy tiene que preferir esa solución. En segundo lugar, es evidente que hay en la izquierda una situación de crisis clara. Al día siguiente de esas elecciones, quizá sea el momento de empezar un debate serio sobre qué es la izquierda de hoy y cómo debe estructurarse. Las estructuras futuras de la izquierda tienen que estar sobre la base de alianzas, de movimientos muy amplios. El drama de este periodo es que la ideología de la derecha, la ideología liberal neocom, ha penetrado profundamente incluso a la izquierda. Y la izquierda no se encuentra. Y aquí creo que las fronteras son un obstáculo. Los problemas de la izquierda real afectan igual a Cataluña que al resto de España y al resto de Europa, si pensamos en la necesidad de cambiar el mundo. De momento, en España, un paso decisivo es que venza Zapatero en estas elecciones generales. Y después vamos a discutir. Y después vamos a tratar de articular las posiciones de izquierda. Y después vamos si queréis a tirarnos los trastos a la cabeza. Pero liberaos ya de la preocupación de un sistema político que si gana el PP va a sufrir una radical involución. Lo peor de todo podría ser que el resultado electoral fuera tan medido que se evitara el Gobierno de la derecha, pero no una clarificación de los objetivos y de los instrumentos de la izquierda”.
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