Hemeroteca Esta semana
 
Nº 777 -3/3/2008

Las elecciones andaluzas, pieza clave para el PSOE en las generales

CHAVES SE PREPARA PARA OTRA MAYORÍA

ABSOLUTA

A menos de una semana de la doble cita con las urnas que tendrán los votantes andaluces, el Partido Socialista se perfila como claro vencedor de las Elecciones al Parlamento de esta comunidad autónoma. Pese a perder algo de fuelle, a tenor de lo publicado por todas las encuestas, el PSOE mantendría más de un diez por ciento de diferencia con respecto al PP, que se recuperaría ligeramente del batacazo de 2004, pero muy lejos todavía de amenazar la supremacía de las huestes de Manuel Chaves que, caso de celebrarse los comicios en estos momentos, volvería a conseguir una nueva mayoría absoluta.

Por Pedro Antonio Navarro

Si hemos de hacer caso a los estudios demoscópicos, la situación postelectoral en la Comunidad Autónoma de Andalucía parece mucho más clara que la que presentan estas mismas encuestas para el caso de los resultados nacionales de las elecciones generales. Si respecto a estas últimas –pese al despegue en la última semana del Partido Socialista- se había llegado a hablar de "empate técnico", los números de los sondeos despejan toda duda en los comicios autonómicos andaluces, y prometen una nueva mayoría absoluta socialista, eso sí, no tan holgada como en 2004.
Por tomar un ejemplo, el estudio preelectoral confeccionado por la empresa Sigma Dos, y publicado a mediados de la pasada semana en el diario –nada proclive al PSOE- El Mundo, establece que la formación diri-
gida por Manuel Chaves conseguiría el 46,38 por ciento de los votos emitidos, lo que le proporcionaría un número de escaños ubicado entre los 55 y los 57 (en la actualidad cuentan con 61), en un Parlamento n el que se sientan 109 diputados. Ese porcentaje ofrecido por el sondeo menos favorable a los socialistas, equivaldría a tres puntos menos de los cosechados hace cuatro años.
Según la encuesta efectuada por esta compañía, los populares se recuperarían algo de las pérdidas sufridas en 2004 –entonces el PP perdía nueve actas de diputado con respecto a 2000, una en cada provincia, excepto en Huelva, donde perdían dos de golpe-. Todos esos escaños fueron a parar directamente al haber de la federación andaluza del Partido Socialista. El próximo 9 de marzo, según Sigma Dos, el Partido Popular podría llegar a los 45 escaños, con una previsión máxima del 38,4 por ciento de los votos ciudadanos.
En el caso de esta subida, no se produciría un trasvase exacto de las pérdidas socialistas hacia las candidaturas del PP, sino que el crecimiento que puede experimentar el partido conservador también proviene del previsible hundimiento de Coalición Andalucista, nueva formación configurada tras el acuerdo entre el Partido Socialista Andaluz y el Partido Andalucista. Hasta ahora, esta última fuerza política contaba con cinco representantes en el Parlamento autonómico y, según todas las encuestas, podría quedarse en dos, uno, y hasta perder toda representación institucional en este foro. Salvo en la provincia de Huelva, donde la beneficiaria de esta caída podría ser Izquierda Unida, las prospecciones auguran que esos escaños perdidos por CA irían a parar al Partido Popular.
Las perspectivas para Izquierda Unida, pese a descender ligeramente su porcentaje, son las de que podrá mantener sus seis escaños actuales, e incluso incrementarlos en uno más, en función de lo que pueda suceder en Huelva.
Otras batallas interesantes se darán en Málaga, Cádiz o Córdoba (y también en las elecciones generales), provincias en las que las diferencias para conseguir la última acta de cada una fueron las menores.
El PP podría ser la fuerza más votada en Almería, circunscripción que desde estos comicios cuenta con un diputado más (12) por razones demográficas, aunque ambos partidos igualarían a seis actas. Las otras provincias en las que el PSOE también podría perder un escaño son las de Cádiz y Córdoba, circunscripción que, al contrario de lo sucedido en Almería, pierde un escaño de representación desde ahora. En este caso, el PP se beneficiaría de la prácticamente segura desaparición de Coalición Andalucista, que perdería su actual acta, precisamente por contar con una menos el conjunto de la provincia. El resto, muy probablemente, quedaría tal y como está en la actualidad.
No parece que vaya a servir de mucho el retorno de Javier Arenas a la primera línea de combate autonómico, tras su paso por Madrid entre 1996 y 2004. Bien es cierto que cuando él fue el candidato de los populares a la Presidencia de la Junta de Andalucía –en 1994 y 1996-, el Partido Socialista no alcanzó la mayoría absoluta. En 1996 el PP conseguía 44 escaños, lo que, hasta ese momento era su récord histórico -posteriormente, en 2000, y con Teófila Martínez como cabeza de cartel alcanzaron las 46 actas-.
En sus mensajes en esta campaña, Arenas ha tratado de mostrar un rostro diferente al del PP en el conjunto del Estado. Moderado en las formas, ha tratado de transmitir el mensaje de campaña: "El cambio a mejor es posible", aunque las propuestas, especialmente en materia económica, tributaria, inmigración y políticas sociales, es un calco de la que hace su partido para todo el país. Ha insistido en que representa "la moderación, centrismo y propuestas frente a la crispación, la dramatización y la tensión".
Durante el debate a cuatro celebrado el pasado 26 de febrero en las instalaciones de la televisión pública andaluza, Canal Sur, mantenía una compostura moderada que lo diferenciaba de las actuaciones de los dirigentes de su partido que están participando en la campaña electoral de las elecciones generales.
Al igual que el resto de los participantes, Manuel Chaves, por el PSOE; Diego Valderas, por Izquierda Unida; y Julián Álvarez, el candidato de Coalición Andalucista – a la hora de cerrar esta información aún no se había producido el segundo debate previsto (esta vez, sólo entre Chaves y Arenas)-, que ofrecieron un duelo de guante blanco, muy centrado en la problemática autonómica, en el que se vieron propuestas diversas por parte de todas las formaciones que actualmente tienen representación parlamentaria en Andalucía. Javier Arenas incidía en las rebajas de impuestos como mejor aplicación de política social, al tiempo que criticaba (como el resto de los participantes) la política sanitaria y educativa de los rectores de la Junta. El candidato de IU, Diego Valderas, además de poner de relieve la existencia de 500.000 personas por debajo del umbral de la pobreza en esta autonomía, reclamaba más inversión pública en gastos sociales y lanzaba la propuesta de la creación de una Ley andaluza de Fiscalidad Ecológica, para disuadir de lo que calificó como "malas prácticas urbanísticas", y dirigida fundamentalmente a las viviendas vacías, los campos de golf y las grandes superficies. Fue el único de los candidatos que se opuso a la extensión de las líneas de alta velocidad, apostando por la creación de una red de ferrocarriles convencionales por toda la comunidad para incrementar su cohesión territorial.
El andalucista Julián Álvarez hacía la curiosa propuesta de la construcción de un túnel –similar al que une Reino Unido con Francia, bajo el Canal de La Mancha- entre Andalucía y Marruecos, así como una línea de AVE entre el Algarbe portugués e Italia, recorriendo toda la costa andaluza. En su discurso también se oponía a las propuestas económicas del PP, a las que acusaba de pretender "reducir el Estado del bienestar".
El presidente Manuel Chaves defendía con tranquilidad su –ya muy larga- gestión, mientras ponía sobre la mesa sus nuevas propuestas de construcción de 25 nuevos hospitales públicos y el incremento constante en inversión en políticas sociales: "estamos a la cabeza en gasto social", aseguraba esgrimiendo las cifras públicas. Se le notaba tranquilo. Todavía tiene, además, el as en la manga de la Ley regional de Derecho a la Vivienda, por la que se pretende garantizar el disfrute de este bien reconocido como derecho en la Constitución, a todas aquellas personas con rentas inferiores a los 3.100 euros al mes, garantizando que no se pagará, en ningún caso, más de un tercio de la renta por ellas, tanto en caso de compra, como de alquiler. También se incluye en esta propuesta estrella, que las rentas inferiores a 500 euros nunca pagarán más de un 25 por ciento por el acceso a vivienda pública en régimen de alquiler. Sus oponentes le recordaban que para hacer esto efectivo han de construirse, al menos, 300.000 viviendas públicas.
Pero Chaves no parecía alterado; sabe que tiene muy fácil renovar su ya clásica mayoría absoluta. •


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