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 Nº 776 -25 de febrero de 2008

El fin de egislatura

por Carlos Berzosa

E I 1,4 de marzo de 2004, cuando se conoció la victoria electoral del partido socialista, grupos de personas que celebraban el triunfo con la alegría propia de esas ocasiones también daban gritos de "Zapatero, no nos falles". Al acabar ese periodo, es una buena ocasión para analizar si realmente Zapatero ha fallado o ha cumplido las expectativas que en él se habían depositado.

En primer lugar, tendré que decir que si bien mantengo posiciones críticas sobre políticas realizadas o insuficiencias de lo que deben ser unas políticas socialdemócratas, como he señalado en artículos anteriores, el balance global es realmente positivo. Lo más importante de todo este periodo ha sido sin duda la retirada de las tropas en Iraq, lo que hizo que Zapatero ganara credibilidad, enentándose a Estados Unidos y siendo fiel a su electorado y la posición de la mayor parte de la población española que tenía posturas en contra de la guerra.

Fue éste un hecho importante y significativo que conviene recordar, aunque a algunos les parezca lejano, y piensen que no se pueda mantener vivo este recuerdo constantemente y que no se puede vivir de él la legislatura, como si no se hubiera hecho otra cosa. Pero no es así, porque sobre todo hay que destacar el giro que ha dado la política exterior rompiendo el trío de las Azores y aposstando de un modo decisivo por la Unión Europea y no ser cómplice de la política imperialista actual de Estados Unidos, que tantos daños está causando. Además, otras propuestas como la Alianza de las Civilizaciones, aunque sea discutible este concepto, en lugar de aceptar el choque de las civilizaciones, son una muestra de los esfuerzos que se están haciendo con el compromiso por la Paz, el desarrollo y el entendimiento, objetivos que aunque sean difíciles de conseguir no debemos rechazar a priori y sustituirlos por la agresión y la guerra, tal como hizo el Gobierno de Aznar.

Esta apreciación positiva también la corrobora Philip Pettit en el libro que acaba de publicar con el título Examen a Zapatero, por Ediciones Temas de Hoy. En él se dice, entre otras cosas, que "el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha mantenido la fe en el modelo republicano o civicista de gobierno. Y al hacerlo ha fijado unos estándares ejemplares de honestidad, valentía y eficacia. A pesar de los enormes retos que ha tenido que afrontar en los últimos años, ha mantenido una dirección firme y uniforme y ha convertido a España en un modelo internacional de cómo puede funcionar una democracia avanzada". Conviene aclarar que el autor no utiliza el término republicano como oposición a la monarquía ni equiparable al partido republicano estadounidense, sino con una concepción que explica bien en este libro y sobre todo en Republicanismo. Una teoría sobre la libertad y el gobierno, publicado por Paidós. Estos principios son básicos para comprender lo que ha sido el avance en la igualdad en derechos y oportunidades, que han sido relevantes y fundamentales en esta legislatura que termina. De todos modos, como señala el propio Pettit, y he expuesto en otros artículos, no digo que la acción del Gobierno haya sido perfecta, pero sí significativa para avanzar en la línea de una concepción progresista, aunque aún haya muchas deficiencias que cubrir.

Los puntos débiles de la sociedad española son muchos en una fase creciente de globalización y de avance de las propuestas neoliberales. Aún así, lo logrado es superior a las carencias que aún padecemos, y se han conseguido en un contexto un tanto adverso política y socialmente hablando. Ha insistido con frecuencia de profundizar en el estado del bienestar, en la mejora de la distribución de la renta y riqueza, y sobre todo en la educación y la investigación. La educación padece problemas estructurales importantes y no observamos medidas activas para resolverlos. Urge buscar las razones de los problemas existentes y a partir de ahí poner remedios eficaces, pues no cabe duda de que nuestro futuro depende en gran parte de la mejora educativa, en todos los niveles, y en el avance de la investigación. Aún así, con todas las carencias, limitaciones y defectos, votar por la izquierda PSOE o Izquierda Unida es apostar por el progreso, hacerlo por esta derecha tan dura, y que no admite en su seno a personas tan válidas y valiosas como Piqué o Ruiz GaIlardón, entre otros, es hacerlo por el retroceso y el alejamiento de las proposiciones sobre republicanismo de Pettit.•

*Rector de la Universidad Complutense de Madrid.

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