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Nº
775 - 18 de febrero de 2008 |
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| Hemeroteca | Esta semana |
Cayó Gallardón, cayó Zarzalejos y… ganó Losantos Gran movida en el ABC que por fin vuelve a ser, vencido y desarmado el ejército zarzalejil, el “ABC verdadero”, según el argot de Federico Jiménez Losantos y, más aún, el de Luis María Anson, cuya última aventura, la de promover un periódico digital llamado El Imparcial parece, por cierto, que está siendo un fracaso monumental. El director destituido del diario madrileño de Vocento y de los restos de la familia Luca de Tena, ha sido José Antonio Zarzalejos. Fue fulminado hace unos días y cabe considerar su despido como efecto colateral de la caída en desgracia de Alberto Ruiz Gallardón. ¡Vae victis!, que repetían los romanos cuando Roma era un Imperio poderoso y temible. ¡Ay de los vencidos! Zarzalejos curiosamente llegó al cargo, en su primera etapa de director de ABC, gracias al impulso soberano de José María Aznar, siendo uno de los hermanos de este periodista bilbaíno hombre de confianza máxima del presidente del Gobierno hasta el punto de que ese otro Zarzalejos, de nombre, Javier, participó en las negociaciones con ETA y en la actualidad ocupa un alto cargo en la FAES. José Antonio Zarzalejos sucedió en la dirección de ABC a Francisco Jiménez Alemán, a su vez sucesor de Luis María Anson. No deja de ser paradójico que Jiménez Alemán sea un gallardonista, nombrado por el entonces presidente de la Comunidad de Madrid, Ruiz-Gallardón, director general de Telemadrid. Salió del cargo, acabada la legislatura, casi por piernas. Esperanza Aguirre quería una televisión para su consumo personal, hecha a la medida de su conveniencia política, y no estaba para majaderías de pluralismo y de veracidad informativa. Aguirre es partidaria de la voracidad política y no de la veracidad periodística. Jiménez Alemán era una de las excepciones moderadas y sensatas en el universo mediático del PP neocon, que es el hegemónico con Mariano Rajoy y, en la retaguardia, con Aznar; conviene no engañarse acerca de cómo van las cosas en la derecha de este país. De modo que no deja de ser significativo que el antecesor de Zarzalejos, sacrificado en su momento por órdenes de Aznar, se hiciera gallardonista convicto y confeso y el propio Zarzalejos, aparentemente bien visto por Aznar, haya cavado su propia tumba defendiendo a Gallardón. Ángel Expósito, nombrado ahora director de ABC, pasa por ser flexible y parece alérgico al periodismo de tiro en la nuca del adversario, siniestro ejercicio que practican muchos de los medios cercanos al Partido Popular, singularmente la radio de los señores obispos. A Expósito, sin embargo, lo han pinzado entre José Alejandro Vara, José Antonio Navas, Pablo Planas y Tomás Cuesta, fichados en un golpe de efecto y procedentes todos ellos de La Razón. Vara, director del periódico de José Manuel Lara hasta su retorno súbito a la casa de ABC, regresa como director editorial de Medios Nacionales y estará, por consiguiente, por encima del flamante director, al que además le han colocado dos subdirectores como son José Antonio Navas y Pablo Planas, ambos también huidos a La Razón y convertidos en hijos pródigos más bien poco evangélicos y sí muy coperos (por la COPE, claro). Tomás Cuesta era, aparte de columnista de La Razón, director de Programación de Libertad Digital Televisión y tertuliano con Losantos. Gallardón fue derrotado. Ganó Esperanza Aguirre. Es decir, vencieron los halcones del PP, una vez desaparecidos los pocos centristas que quedaban. Zarzalejos ha perdido la batalla. Ha triunfado plenamente su enemigo a muerte el predicador matinal de la COPE, Losantos. Zarzalejos denunció el periodismo amarillo de la emisora católica y lo ha pagado muy caro. A Gallardón le pasó casi lo mismo. En la España del PP enfrentarse a Losantos resulta muy arriesgado para quien lo intenta. Zarzalejos se opuso decididamente a la teoría de la conspiración sobre la autoría del 11-M. No se lo perdonaron. Lo que está sucediendo con ABC es muy ilustrativo. Los disidentes, mínimos disidentes por otra parte, han sido expulsados del templo. Se ha tenido que ir Zarzalejos por la puerta de atrás. Habrá que observar qué les sucede, por ejemplo, a Darío Valcárcel o a Eduardo Sanmartín. Los centuriones de la derecha radical no se andan con chiquitas. No están para gaitas y otras menudencias. Escribió Zarzalejos un editorial contra la COPE de Losantos diciendo que “los obispos tienen un problema”. Ya no lo tienen. Han castigado al hereje. El hereje, cosas veredes, era él, era Zarzalejos. Así es de verdad la derecha española. Y en ese territorio no hay sitio para gallardones ni zarzalejos. A la vista está. Luis G. del Cañuelo |
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