![]() |
||
Nº
773 - 4 de febrero de 2008 |
||
| Hemeroteca | Esta semana |
De las mentiras en democracia, según Rajoy El Mundo continúa rastreando la pista que le facilitó a su director, Pedro J. Ramírez, el propio presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, cuando hace unas semanas le concedió una prolongada entrevista, salpicada de algunas puyas y de no pocas complicidades, al favorito de Esperanza Aguirre a la hora de repartir prebendas vinculadas con el 2 de mayo. Zapatero le confesó en sus ocho horas de cháchara que sí, que tras el atentado de la T-4 de Barajas él había autorizado contactos con la banda terrorista ETA. En el pecado, Zapatero lleva la penitencia. Sus revelaciones a Ramírez se han vuelto en contra del presidente. Cría cuervos y te sacarán los ojos. El lunes 4 de febrero apareció como gran exclusiva en el diario mencionado que el ex ministro socialista y ex fiscal general del Estado, Javier Moscoso, y un enviado especial del actual ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se habrían encontrado con representantes de ETA después de los dos muertos ocasionados por la brutal explosión de uno de los parkings de la nueva terminal madrileña. Naturalmente, estas precisiones provocaron un enorme regocijo a toda la tropa periodística que actúa a las órdenes más o menos directas del Partido Popular. No faltó al día siguiente una información redactada a mayor gloria y honra de Mariano Rajoy. El candidato conservador a la presidencia del Gobierno de España declaraba: “Lo que publica El Mundo es la constatación del engaño que se ha hecho al conjunto de los españoles, porque el señor Rodríguez Zapatero dijo solemnemente en La Moncloa y en el Congreso de los Diputados, después de la muerte en Barajas de dos ciudadanos ecuatorianos, que jamás iba a tener contacto con ETA, y ahora hemos sabido que el señor Rodríguez Zapatero, a pesar de haber dado su palabra, ha mentido a los españoles”. Rajoy añadía: “Ahora vemos cómo se faltó a la verdad a los españoles que es lo peor que se puede hacer, porque tú puedes pensar de una manera, puedes equivocarte, puedes tener una idea que no comparta la mayoría, pero la puedes defender. Lo que no puedes, y sobre todo en un tema como éste, es engañar, y el señor Rodríguez Zapatero ha engañado a los españoles (…) Es lo que yo llevo denunciando durante varios años, y por eso he sido muy criticado y muy poca gente ha salido en mi defensa (…) Mentir en democracia, en muchos sitios, hace que ya ni te puedas presentar a las elecciones porque es una mentira que demuestra la falta de fiabilidad de un dirigente político”. No dejan de ser curiosas como mínimo esas palabras de Rajoy. Si las mentiras en democracia invalidan a un “dirigente político”, el presidente del Partido Popular debería haber prescindido hace años de Ángel Acebes y debería asimismo haber invitado a irse a su casa a Eduardo Zaplana. Y no hablemos de José María Aznar con la guerra de Iraq y sus historias para no dormir, fabricadas por la CIA y creídas a pie juntillas por el lugarteniente español de George W. Bush. O de él mismo atendidas las cosas que llegó a contar a propósito del Prestige. Con el atenuante o casi eximente para Zapatero de que fue él quien rompió el silencio y divulgó la realidad de los contactos, por otra parte, perfectamente comprensibles y aun exigibles. ¿Cómo que no se debía contactar con ETA para evaluar la situación y el futuro inmediato? Claro que sí. Todo responsable político en circunstancias como ésas necesita información de primera mano para mover las piezas del tablero en uno u otro sentido. Mientras, Batasuna va propagando que el PSOE teme la revelación de los contactos de Loyola. La crónica del periódico que dirige Ramírez explicaba que “horas después de que Pernando Barrena y Patxi Urrutia fueran detenidos, los pocos dirigentes de la ilegalizada Batasuna que quedan en libertad convocaron una rueda de prensa (…) Karmele Aierbe y Josetxo Ibazeta aseguraron que los arrestos responden “al pánico, terror y miedo” que tiene el PSOE a que la izquierda abertzale desvele las conversaciones que tuvieron lugar en Loyola”. Dijeron los portavoces que harán públicos los detalles de tales encuentros en los que estuvo además el PNV. Según apuntaron se establecieron las bases para el “reconocimiento de Euskal Herria y su derecho a decidir”. ¡Menudo notición! ¡Se sentaron las bases con Navarra por medio! Pero olvidan que al final no se llegó a ningún acuerdo, que es el dato fundamental de toda esta película. Eso sí, el peliculón podría alimentar los deseos de morbo y de calumnia que tanto aprecian los periodistas en la órbita pepera, y muchos de los políticos de la derecha española. Luis G. del Cañuelo |
| Hemeroteca | Esta semana |
| © El Punto Prensa, S.A. c/ Ferrocarril, 37 duplicado - 28045 Madrid. Tfno: 34 91 516 08 14/15/08 E-mail: siglo@elsiglo-eu.com |
