|
|
|
||
|
Nº772
|
28/1/2008
|
||
|
Última batalla mediática
Es oficial. Ernesto Ekaizer, hasta ahora adjunto a la dirección de El País, se incorporará a Público a partir del día 1 de febrero en calidad de editor ejecutivo, es decir, con un área de poder independiente de su director, Ignacio Escolar. Aunque según las explicaciones proporcionadas por el diario fundado por Jaume Roures Ekaizer ocuparía el puesto del fallecido Quim Regas, que participó en el arranque del proyecto pero no pudo verlo en los kioscos, no es difícil ver en el fichaje un intento de impulsar un diario que no acaba de consolidarse y que de momento cuenta con una difusión media de 65.000 ejemplares. Pero más allá de la salida de Ekaizer, un histórico de Prisa, presente en El País desde sus inicios, y que ha pasado por las secciones de Economía, Internacional y España, además de por la dirección de Cinco Días, antes de llegar a la cúpula del diario, entran en juego dos factores: el afán de Roures en hacer que Público se convierta en una referencia de los medios españoles a costa de El País y los juegos de poder en la cúpula de Prisa. Además de intentar reflotar Público, la incorporación de Ekaizer a éste tiene como telón de fondo el próximo movimiento del fundador de La Sexta: el intento de compra por parte de Roures del Grupo Zeta. El empresario catalán se ha interesado seriamente por el conglomerado mediático presidido por Antonio Asensio, colocándose en la terna de finalistas con más opciones junto a Prisa y Vocento, después de que José Manuel Lara -propietario de Planeta y de Antena 3, La Razón y Avui- se retirase de la puja explicando que el precio solicitado por el grupo dueño de El Periódico de Cataluña es "muy alto" y que no va a entrar en contraofertas con otros posibles compradores. Y es que los mil millones de euros que pide Asensio son difíciles de digerir para cualquier comprador de un grupo que factura la mitad y tiene una deuda de casi 200 millones. Lara también ha explicado que la subasta se está llevando de una manera que no entiende "muy bien", y ha criticado que otros grupos que participan en el proceso "hayan subido su oferta diciendo que no es vinculante. Nosotros no vamos a entrar en eso. Si decimos un precio, es vinculante". Roures estaría a la espera de lo que suceda tras las elecciones. Si el PSOE consigue mantenerse en La Moncloa el empresario catalán se encontraría mucho más respaldado para intentar el asalto definitivo a Zeta, por lo que habría pedido a Asensio un poco más de tiempo hasta ver qué sucede en marzo. Por su parte, según diversas informaciones, Prisa estaría jugando sus cartas en este asunto a través de Alfonso Gallardo, el empresario que le adquirió al grupo en agosto las cabeceras El Correo de Andalucía y el Diario de Jaén. De todas formas, en Prisa tampoco son partidarios de realizar ningún movimiento antes del 9 de marzo. Sobre todo porque está pendiente la validez de la ofensiva contra el Gobierno lanzada por el rotativo, ideada por Cebrián y que no termina de ser vista con buenos ojos por Ignacio Polanco, y más si las perspectivas son seguir enfrentados al Gobierno otros cuatro años en el caso de que José Luis Rodríguez Zapatero se quede en La Moncloa. Tras el fallecimiento de Jesús de Polanco, Cebrián ha quedado como el auténtico hombre fuerte de Prisa, una posición en la que se había ido consolidando a medida que la enfermedad relegaba a Polanco de las responsabilidades empresariales. Sin embargo, los verdaderos dueños son sus cuatro hijos a través de la sociedad Rucandio, que controla el 60 por ciento de las acciones directa o directamente. Y el presidente del grupo es uno de ellos Ignacio. Así que está por ver como quedan repartidas las áreas de poder en una Prisa todavía en transición tras la desaparición de su fundador. De momento, Ignacio Polanco parece estar mucho más cerca de su primo e íntimo amigo, Javier Díaz Polanco, primer ejecutivo de Sogecable, que de su consejero delegado. Nacido de las diferencias de criterio en torno a la gestión del Gobierno, el distanciamiento de Cebrián, y por tanto de El País, con respecto a Zapatero ha llegado casi a la antipatía personal desde que el consejero delegado de Prisa cuestionara hace ya un año el liderazgo del presidente del Gobierno en un artículo y Zapatero, un día después le echase en cara en público a Cebrián que no tiene "cultura democrática" porque él "ha nacido y crecido en democracia" y Cebrián no. Por tanto, y según afirmó el presidente, "no me entenderás nunca". La pasividad del Gobierno en la operación por la que Mediapro le ha arrebatado a Sogecable los derechos de emisión del fútbol de cara a la temporada que viene, ha sido la gota que ha colmado el vaso en Prisa. El giro editorial experimentado por El País a manos de Cebrián es de tal calibre que, además de suponer la ruptura del 'prisoe' consolidado durante los gobiernos de Felipe González, ha supuesto el acercamiento a él de Mariano Rajoy, influido también por el desapego del director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, que ha llegado a afirmar que Rajoy no ganará las elecciones. La ofensiva del periódico dirigido por Moreno contra RTVE por una supuesta connivencia del ente público con los dirigentes de Mediapro y La Sexta, los enemigos de Prisa en la 'guerra del fútbol', fue secundada por Rajoy, que dio orden de preguntar al Gobierno en el Congreso por el tema. Es más, Rajoy se negó a debatir con Zapatero en RTVE, porque "es una televisión gubernamental desde el primero al último de sus programas". Una afirmación cuanto menos curiosa si se tiene en cuenta que el actual presidente de la corporación, Luis Fernández, ha sido el primero nombrado por el Parlamento, no por el Gobierno, y votado tanto por PSOE como por PP. Por otro lado, la marcha de Ekaizer no es sino un episodio más en la deteriorada situación de la redacción de El País durante los últimos meses. El roce más reciente ha sido el ocasionado por la ausencia de Moreno en el debate del programa de TVE '59 segundos' -producido por Mediapro- que reunió a todos los directores de los diarios nacionales y en el que el director de El País declinó la invitación para participar. Una decisión que no fue entendida en el seno de la redacción por lo que afectaba a la imagen del periódico. También tuvo una repercusión importante en la redacción de Miguel Yuste el editorial sobre el Che Guevara aparecido en octubre, con respecto al cual el diario de Prisa terminó publicando una carta del comité de redacción que manifestaba el desacuerdo de más de dos tercios de la plantilla con lo afirmado en el editorial, por ejemplo que "Ernesto Guevara perteneció a esa siniestra saga de héroes trágicos, presente aún en los movimientos terroristas de diverso cuño, desde los nacionalistas a los yihadistas, que pretenden disimular la condición del asesino bajo la del mártir". Está claro que el mandato de Moreno al frente de El País está lejos de ser tranquilo. Procedente de la dirección de Cinco Días, donde llevó a cabo una regulación de empleo y un rediseño del diario, Cebrián le encargó el relevo generacional de los funda dores del diario, lo que supuso la salida de algunos históricos, como Miguel Angel Noceda, que dejó de ser redactor jefe de Economía, Félix Monteira, que de la subdirección pasó a ser el responsable de la edición gallega del diario, o Jesús Mota, relegado a Opinión. El resultado del relevo es que los cuadros medios del periódico están copados por personas más jóvenes que han levantado las suspicacias de los veteranos, crecientemente marginados ante
el ascenso de figuras como Vicente Jiménez o José Manuel Romero, subdirectores del diario. A río revuelto, ganancia de pescadores. Las turbulencias que vive Prisa desde hace unos meses no van sino a favorecer las aspiraciones de un Roures que parece que no va a darse por vencido hasta que pueda equipararse a Cebrián en el panorama mediático nacional. De momento, ya cuenta con un canal de televisión, La Sexta, que tiene en su haber el maná publicitario del fútbol. Si finalmente consigue hacerse con el Grupo Zeta estará mucho más cerca de su objetivo de tratar de igual a igual a Cebrián. • Cebrián prescinde de Slolchaga Aunque haya pasado desapercibido, en el seno del Grupo Prisa se ha producido un nuevo movimiento ejecutado por Juan Luis Cebrián que pone de manifiesto que la distancia entra La Moncloa y el grupo fundado por Jesús de Polanco es cada vez más amplia. Y es que el ex ministro de Economía con Felipe González, Carlos Solchaga, ha sido relevado del cargo de presidente del Consejo de Administración de Estructura, la editora del diario económico Cinco Días. Aunque desde Prisa no se hace oficialmente ningún comentario al respecto, Solchaga puede considerarse una baja de la guerra del fútbol. El ex ministro constituía una baza importante para Prisa en el intento de normalizar las relaciones con el Ejecutivo, al ser una persona cercana al presidente del Gobierno y que le apoyó en el congreso del PSOE del que salió como secretario general. Pero los escasos avances al respecto han terminado por provocar la salida del ex ministro. Todavía se desconoce el futuro del ex ministro que desde que dejó el Gobierno ha desarrollado una importante trayectoria en los medios de comunicación. Antes de incorporarse a Prisa en 1999 ocupó el cargo de presidente del consejo editorial de Expansión y Actualidad Económica durante cinco años, desde 1994. |
| Hemeroteca | Esta semana |