Las razones son obvias,¿no Alteza?
L
a presencia de los Príncipes de Asturias en el IV Congreso de las Víctimas del Terrorismo no ha sido la mejor manera de festejar institucionalmente los cuarenta años de Don Felipe de Borbón, quien acompañado de su esposa, Doña Letizia, abrió oficial y formalmente las sesiones de trabajo. Y ello porque ese Congreso no fue más que la tapadera de un mitin político.
Diseñada a la medida de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) –que no representa ni de lejos a la mayoría de las víctimas del terrorismo que hay ahora mismo en
España–, tal iniciativa acabó siendo, como era de
prever, una burda plataforma de la derecha para
atacar la política antiterrorista del presidente del
Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero.
No cabe argüir ignorancia alguna. Ya sucedió en el
Congreso de Valencia, en
febrero de 2006, y se ha
vuelto a repetir hace unos
días. Con el agravante de
que nos hallamos a la vuelta de la esquina de las urnas del 9 de marzo. ¿Cómo se entiende que el heredero de la Corona se preste a tamaña manipulación? No afirmo que esa fuera la intención de los Príncipes. Sin embargo, sostengo que ha sido –aun involuntario– un error. Un grave error.
Las víctimas se merecen todo el apoyo, la solidaridad y el cariño de la ciudadanía y de quienes la representan. Pero aquellos que se aprovechan de forma partidista o electoral de las víctimas –de una parte de las víctimas, para ser exactos– sólo merecen el desdén y la reprobación general por su conducta sectaria.
El Congreso incluyó el desembarco de José María Aznar, de Mariano Rajoy y de diversos iconos políticos del PP o de susafluyentes. Se lanzaron duras soflamas contra el Gobierno. Francisco José Alcaraz, el líder de la AVT, escribió el miércoles 23 de enero, en el diario La Razón, debajo de la foto de los Príncipes, un artículo demagógico, escrito a mayor honor y gloria de los candidatos conservadores.
Asevera Alcaraz: "(...) La experiencia vivida por las víctimas españolas este año, en sintonía con toda la legislatura, ha sido dramática. No sólo nos han ignorado. En muchas ocasiones nos han atacado, han mentido para hacernos daño, y han
mercadeado con la sangre de nuestros familiares.
(...) Por querer ceder al
chantaje de los asesinos.
Les han tratado mejor a
ellos que a las víctimas
del terrorismo (...)"
Y de inmediato esta
bomba fétida lanzada contra Zapatero: "Eso sí, señor
Rodríguez Zapatero, hay
que ser honesto, no mentir y tener valentía y determinación. Es lo mínimo
que le podemos pedir las
víctimas del terrorismo, a
usted y a cualquier Gobierno democrático". Lo escrito es una vergüenza, ciertamente. Una vergüenza que tanto Alcaraz como el PP han transformado en costumbre.
Lamento –con el respeto debido y con mi respaldo como ciudadano a esta Monarquía constitucional y parlamentaria–que los Príncipes de Asturias avalaran de nuevo semejante manipulación. Cuando las concentraciones contra el terrorismo etarra eran unitarias, si Don Felipe de Borbón hubiera estado presente se habría hecho acreedor de los más grandes elogios. Pero cuando un Congreso como el citado se torna en asamblea de partido, los representantes de la Corona sobran. Las razones son obvias, ¿no, Alteza? •
Enric Sopena |