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Nº 771 - 21 de enero de 2008

Golpea a Gallardón y deja tocado a Rajoy

…Es la chula que castiga

Cada vez está más fuerte. Y eso le permite asumir riesgos como el de la pasada semana. El órdago de Esperanza Aguirre a Mariano Rajoy, de haberlo éste aceptado, habría sido tan peligroso para la jefa del Ejecutivo madrileño –dimitir para ir de diputada– como para el candidato del PP a las generales del 9-M. El envite era pues tan seguro para ella como mortífero para Alberto Ruiz-Gallardón, al que le cerraba el paso en la lista popular por Madrid. El alcalde dice ser el derrotado. La presidenta se sabe vencedora. Y Rajoy, en medio del fuego cruzado, ha quedado tocado por una descarada lucha de poder entre los prematuros aspirantes a su sucesión. Como el personaje del famoso chotis, la dirigente madrileña castiga a todo aquel que se interponga en sus planes.

Por Virginia Miranda

Con algunas variaciones sobre el guión en función de la procedencia de la fuente, el episodio tantas veces contado sobre la reunión en la séptima planta de Génova 13 arroja un claro vencedor. Esperanza Aguirre se ha salido con la suya. Por su determinación, por la de Mariano Rajoy. Por una combinación de ambas. El caso es que la presidenta de la Comunidad de Madrid ha logrado quitarse un gran peso de encima. Alberto Ruiz-Gallardón no acompañará al líder popular en su lista.

Habrá que esperar a ver cómo se suceden los acontecimientos a partir del 9 de marzo para saber si el alcalde de la capital cumple efectivamente su amenaza de abandonar el cargo tras las elecciones. Puede incluso que lo haga para ser ministro porque Rajoy ha ganado los comicios y decide llamarle a su lado. En cualquier caso, no representará ya una amenaza para Aguirre. Porque no parte con ventaja y, en igualdad de condiciones, ella tiene las de ganar, y porque de gobernar el PP, ya no hay necesidad de enfrentarse.

Mal asunto para el candidato popular a La Moncloa que quienes dicen querer acompañarle en la lista por Madrid para ayudarle a ganar las elecciones se estén disputando su herencia antes siquiera de darle la oportunidad de escuchar el veredicto del electorado. Porque de eso se trata; de lograr la pole para mejorar sus expectativas en la carrera por la sucesión. Rajoy repite en público y en privado que se reserva el derecho a concurrir de nuevo a las urnas en 2012, pero es posible que no esté en su mano la decisión y el partido abra un proceso de renovación para el que sobran candidatos. En vista de lo acontecido, esta posibilidad cada día adquiere mayores visos de realidad.

El relato de los hechos, contado por los protagonistas y transcrito por la prensa, es el que sigue. El 15 de enero, Aguirre y Gallardón acudieron a la sede del PP a las ocho y media de la tarde, donde había sido convocados por Rajoy. Allí les esperaba el presidente del PP y su secretario general, Ángel Acebes. El primero sacó unas notas preparadas de antemano y comenzó a leer su veredicto final: dada la voluntad de ambos a concurrir a la lista por Madrid, había decidido dejar las cosas como estaban y que cada uno se dedicara a sus tareas de Gobierno, en la Comunidad de Madrid y en el Ayuntamiento de la capital. La noticia fue una sorpresa para ambos. El regidor madrileño estaba convencido de que la cita tenía por objeto darle a conocer el puesto que ocuparía en la lista. Rajoy, aunque nunca le confirmó que contaría con él, tampoco lo había descartado y no había desmentido las informaciones que, a lo largo de las últimas semanas, daban por hecho que Gallardón sería diputado. Mientras, Aguirre también pensaba que su contrincante lograría su objetivo, por eso tenía previsto lanzarle un órdago al líder del partido postulándose también como diputada, lo que llevaría implícita su dimisión como jefa del Ejecutivo autonómico, cargo incompatible con el del Congreso. Aguirre asumía así un riesgo que podría haber puesto en peligro su carrera política, de no ser por que era consciente de que Rajoy no permitiría semejante cisma a menos de dos meses de las elecciones.

En el PP hay quienes insisten en que su presidente tomó la decisión de forma autónoma. “Independiente”, según sus propias palabras. De ahí que llevara un discurso preparado a la reunión. Pero otros han advertido que el envite de Aguirre fue previo y, por tanto, condicionó el veredicto final de Rajoy. Según una de las versiones, la líder regional hizo saber en Navidades a Acebes su deseo de ir en las listas para que éste se lo hiciera saber al presidente del partido y forzarle así a desistir de su intención. Esta información deja sin efecto la noticia filtrada por el entorno de la jefa del Ejecutivo madrileño para que Aguirre no parezca la mala de la película, según la cual también el dirigente autonómico, Francisco Camps, había amagado con dimitir para ir en las listas con la idea de impedir que Eduardo Zaplana fuera de número uno por Valencia [ver recuadro Los otros protagonistas del culebrón]. La jugada de la presidenta fue previa a la de su compañero de filas y, por tanto, sólo a ella se le puede achacar la responsabilidad de sus actos. Fuentes de la formación insisten en este extremo y dicen que mucho se ha dicho acerca de la postura de Ruiz-Gallardón, pero también Aguirre ha reiterado su ofrecimiento, aunque en su caso y a diferencia del alcalde, lo ha hecho en privado.

Por más que insista en que él sólo responde ante los ciudadanos y el proyecto político está por encima de las personas, el culebrón no deja al candidato Rajoy en muy buen lugar. Y por más que se atribuya la autoría de la decisión, nadie duda de la decisiva influencia de Aguirre y su entorno. Porque a diferencia de su eterno enemigo, la presidenta autonómica cuenta con un ejército de fieles diseminados entre el PP de Madrid –gracias a ellos sometió a Gallardón a su primera humillación pública en octubre de 2004, cuando su mano derecha, Manuel Cobo, retiró su candidatura a la presidencia de la formación regional tras comprobar su práctica ausencia de apoyos–, Génova –Acebes es su enlace con la cúpula del partido– y la vieja guardia: al igual que hiciera semanas antes Ignacio González, número dos de Aguirre, Francisco Álvarez-Cascos apeló poco antes de la famosa reunión al artículo 7 de los Estatutos del partido para decir que un alcalde no puede ser diputado –disposición que no ha impedido que otros seis alcaldes populares sí concurran al Congreso como cabezas de lista en sus respectivas circunscripciones–. Mientras, los apoyos de Gallardón apenas tienen trascendencia. Un puñado de delegados (concejales) en el Ayuntamiento y su padre político, el senador Manuel Fraga, que ha calificado la exclusión del alcalde de “mala noticia”  que “hará perder votos” al PP.

Esta es desde luego una posibilidad a la que se arriesgaba Rajoy, no tanto por prescindir de un hombre que presume de gobernar durante 16 años con mayorías absolutas como por la imagen de división y debilidad que trasladaba al electorado y la previsible crítica del resto de formaciones políticas, que han coincidido en acusar al principal partido de la oposición de escorarse hacia la derecha extrema. Así las cosas, el plan era soltar la bomba informativa la noche del día 15 y amortiguar sus efectos el 17 con el anuncio de que Manuel Pizarro, ex presidente de Endesa y hasta ahora consejero de Telefónica, le acompañaría en su lista de número dos. Sin embargo, una filtración días antes alteró el orden de los factores afectando y de qué manera al producto.

También entre la prensa se puede hablar de vencedores y vencidos. Los primeros, el diario El Mundo y la cadena Cope. Los segundos, El País, la Cadena Ser y Abc. Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos no disimulan su afecto por Aguirre. Los medios de Prisa y la cabecera de Vocento tiene debilidad por Gallardón. De ahí que los editoriales de unos y otros sobre el espinoso asunto de la pelea por la sucesión hayan sido tan antagónicos. Desde la páginas del periódico de Unidad Editorial celebran que Rajoy haya prescindido del alcalde. Desde los más veteranos Abc y El País lamentan que haya cedido a las presiones de la presidenta regional. Lo cierto es que en ambos casos se da por hecho que la autoproclamada “lideresa nacional del PP” es la gran vencedora de la pelea. Y si bien el “derrotado” ha sido el regidor madrileño –así dijo sentirse en su primera comparecencia ante los medios tras conocer que no iría en las listas–, no puede decirse que el líder popular haya salido indemne. A tan poco tiempo de las generales será difícil que Rajoy logre sacudirse de encima el fantasma de la sucesión, que algunos dicen él mismo ha alimentando permitiendo que la pelea llegara tan lejos y dando alas a la que ya era la más y mejor dotada para tomarle el testigo en un hipotético cisma tras el 9 de marzo.

Hija del pueblo de Madrid, Aguirre tiene el carácter y el desparpajo para hacer esto y mucho más. Según las crónicas sobre la tensa reunión de Génova, cuando Gallardón mencionó dolido sus victorias en la capital, la presidenta madrileña contestó que ella ha “ganado hasta en Pinto”. Su siguiente contrincante, que se vaya preparando.

Los otros protagonistas del culebrón

Los secundarios del culebrón vivido por el PP la pasada semana se han visto eclipsados por el protagonismo de Rajoy, Gallardón y Aguirre. Pero el futuro les depara sin duda papeles estelares en próximos episodios.

Francisco Camps aún prefiere mantenerse en un segundo plano. Es lo que les ocurre a los conocidos como tapados, los que aguardan discretamente a que surja la oportunidad de salir a escena en el momento más adecuado y hacerse con el poder con la ventaja de no haber sufrido desgaste. Por eso no le ha beneficiado que los partidarios de Aguirre filtraran su amenaza de dimisión a Rajoy en el caso de que colocara a Eduardo Zaplana en la lista de Valencia, porque le equiparan así a la dirigente madrileña y le sitúan en la misma pelea sucesoria.

Ana Botella es, por el momento, el único nombre mencionado hasta ahora como posible recambio de Alberto Ruiz-Gallardón de ser cierto que abandonará el Ayuntamiento tras el 9-M. La delegada de Medio Ambiente y segunda Teniente de Alcalde mantiene buena relación con Esperanza Aguirre y por tanto con el cupo de delegados –nombre de los concejales en el Consistorio de la capital– que logró introducir en el Ayuntamiento, pero también ha hecho buenas migas con los fieles el alcalde, de modo que ante una eventual elección de nuevo regidor madrileño y tras la previsible renuncia de la mano derecha de Gallardón, el vicealcalde, Manuel Cobo, contaría con el apoyo del equipo de Gobierno municipal.

El tercer secundario –debía haber sido el gran protagonista, pero la polémica surgida en torno al alcalde de Madrid ha frustrado los planes de Rajoy– es Manuel Pizarro. Abogado del Estado, ex presidente de Endesa y hasta ahora consejero de Telefónica es el fichaje estrella del PP para las generales. Al líder popular le ha costado convencerle de que  se sumara a su candidatura y dicen que José María Aznar, gran amigo de Pizarro, ha tenido que intervenir para que diera el sí a Rajoy y fuera de número dos en la lista popular por Madrid. Conocido por su férrea oposición a que Endesa fuera adquirida por Gas Natural en un episodio derivado de la reforma del Estatuto de Cataluña, se presenta como la gran baza del PP en política económica y, aunque no ha habido confirmación al respecto –él incluso dice que prefiere la cartera de Justicia–, suena como posible vicepresidente económico. Horas antes de que el comité electoral nacional del PP anunciara el nombre de los números uno provinciales, comparecía con el presidente del partido en una rueda de prensa poco después de afiliarse a la formación. “Vengo, como se dice en términos futbolísticos, a sudar la camiseta como uno más. Soy en estos momentos el último afiliado del PP, al que Rajoy le da la oportunidad de acompañarle para trabajar en esta campaña electoral y para hacer todo lo que sabe y lo que puede en beneficio del PP [...] y en interés de todos los españoles”, aseguró.

23 caras nuevas, seis alcaldes y varias incógnitas

El comité electoral nacional del PP aprobó el 17 de enero los cabezas de lista provinciales al Congreso. La principal novedad es la renovación del 45% de los números uno con 23 nuevas caras. La curiosidad, que seis de ellas pertenecen a alcaldes, a pesar de que Ignacio González y Francisco Álvarez-Cascos apelaran días antes a los estatutos del partido para hablar de incompatibilidad. Y la incógnita tiene que ver con lo que no se ha anunciado, y es quiénes acompañarán a Rajoy en los primeros puestos de la lista por Madrid tras Manuel Pizarro. Despejada la duda sobre si aparecería en ella Gallardón, los nombres que más suenan son los de Soraya Sáenz de Santamaría, secretaria ejecutiva de política territorial, Eduardo Zaplana, portavoz parlamentario del PP, o Ana Mato, ahora eurodiputada.

Castilla-La Mancha y Extremadura renuevan sus cabezas de lista. Por Albacete el candidato es Sixto González; por Ciudad Real, el alcalde de Tomelloso Carlos Cotillas; por Cuenca, María Jesús Bonilla; por Guadalajara José Ignacio Echaniz; y por Toledo, el ex secretario general del PP en la región, Arturo García Tizón.

En el caso extremeño, los números uno son el presidente regional del PP, Carlos Floriano, por Cáceres; y Mariano Gallego, alcalde de Don Benito desde 1995, por Badajoz.

En Andalucía, la alcaldesa Teófila Martínez por Cádiz; Concepción de Santa Ana por Granada; Gabino Puche por Jaén; y Soledad Becerril  por Sevilla, son los nuevos cabezas de lista de estas provincias; mientras que por Almería, Huelva y Málaga repiten Rafael Hernando, Fátima Báñez y Celia Villalobos, respectivamente.

En Canarias, la nueva número uno por Las Palmas es Carmen Guerra y por Tenerife repite Pablo Matos.

En Cataluña se renuevan los números uno de Girona y Lleida, la portavoz de Interior en el Congreso, Alicia Sánchez Camacho; y José Ignacio Llorens, respectivamente. En Barcelona vuelve a encabezar la lista Dolors Nadal y en Tarragona, el viceportavoz de Exteriores en el Congreso, Francisco Ricomá.

En Castilla y León, el alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio, encabeza la lista de la provincia; en Palencia, el senador y portavoz de Interior esta legislatura, Ignacio Cosidó, es el número uno por primera vez; y en Zamora, Antonio Vázquez, alcalde durante doce años hasta 2007, es el encargado de abrir la lista. Ángel Acebes en Ávila; Juan Morano en León; Gonzalo Robles en Salamanca; Jesús Merino en Segovia; Jesús Posada en Soria; y Miguel Ángel Cortés en Valladolid repiten como números uno.

En el caso de la Comunidad Valenciana vuelve a presentarse el coordinador del programa electoral para las generales, Juan Costa, por Castellón; y Federico Trillo lo hace por Alicante. Mientras, en Valencia, el portavoz popular en las cortes autonómicas, Esteban González Pons, estará al frente de la lista.

En las listas del País Vasco, el secretario ejecutivo de Libertades Públicas, Ignacio Astarloa, vuelve a encabezar la lista por Vizcaya; por Guipúzcoa repite José Eugenio Azpiroz, portavoz estos últimos cuatro años de la comisión de Trabajo y Asuntos Sociales en el Congreso; y en Álava se estrena el que fuera alcalde de Vitoria durante los últimos ocho años y presidente del PP de Álava, Alfonso Alonso.

Por lo que respecta a las comunidades que no varían, Aragón mantiene a Luisa Fernanda Rudi por Zaragoza; Santiago Lanzuela por Teruel y Angel Pintado por Huesca.

En las regiones uniprovinciales, son novedad los alcaldes de Asturias, Gabino de Lorenzo, y Murcia, Pilar Barreiro, y Juan Antonio Gómez Trinidad en La Rioja. Baleares, Cantabria, Ceuta, Madrid y Melilla repiten con María Salom, José Joaquín Martínez Sieso, Francisco Antonio González, Mariano Rajoy y Antonio Gutiérrez Molina, respectivamente.

El asador de manteca por Enric Sopena


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