Los candidatos de Zapatero
MÁS FIELES, MÁS JÓVENES
Y MENOS 'VIEJA GUARDIA'
No hay como estar en el Gobierno. Mientras en el PP se cocía la crisis de Gallardón
a cuenta de la candidatura
de Madrid, el PSOE de Zapatero aprobaba
por unanimidad y en menos de 15 minutos de reunión las listas para
las elecciones del 9 de marzo. No todo el mundo está encantado pero Ferraz y ZP
mandan. Por eso, en estas listas hay más zapateristas que nunca, están todos
los ministros y ex ministros, la edad media de los candidatos baja y nombres
como
el de Trinidad Jiménez o Juan Fernando López Aguilar sustituyen a históricos
como los de Joaquín Leguina,
José Acosta o Manuel Marín.
Por Inmaculada Sánchez
Ferraz ha tenido que retocar algunas listas propuestas por las respectivas federaciones, pero los problemas apenas han dado que hablar. Zapatero ha conseguido que todos sus ministros y ex ministros (salvo honrosas excepciones como Maria Jesús San Segundo, "retirada" en el cómodo destino de embajadora de España en la UNESCO) encabecen candidatura. Por otro lado, incómodos veteranos, como Manuel Marín o Joaquín Leguina, han dejado de ocupar sitio en las siempre apretadas listas sin más ruido del esperado, huecos que el aparato ha reservado a destacados zapateristas, como Trinidad Jiménez, Juan Fernando López Aguilar o Jesús Quijano, y a significativos jóvenes, como Eduardo Madina.
En total la renovación de las candidaturas es de nada menos que de un 38 por ciento respecto a las de 2004, porcentaje que sube al 40 por ciento en el caso de los cabeza de lista. La obligada inclusión de mujeres derivada de la Ley de Igualdad ha colaborado en ello, pero también la decisión de la dirección del partido de que el futuro grupo parlamentario sea, cada vez más, el fiel reflejo de la generación que actualmente gobierna el PSOE.
Así, quien fuera considerada en su día como musa y madrina de la "Nueva Vía" que impulsó a Zapatero a disputar el liderazgo del PSOE, Trinidad Jiménez, ocupará, por fin, un escaño de diputado. Después de haber pasado la travesía del desierto en el ayuntamiento de Madrid con Gallardón como alcalde y de haber sido rescatada por el presidente hace año y medio para nombrarla Secretaria de Estado ha sido ubicada en el relevante puesto número 6 de la candidatura por Madrid, sólo después del presidente, tres ministros (Solbes, Cabrera y Narbona) y el portavoz parlamentario, López Garrido.
Otro insigne miembro del núcleo duro del presidente retorna a la vera del líder con un escaño asegurado bajo el brazo: Juan Fernando López Aguilar, anterior ministro de Justicia que tan a regañadientes abandonó el cargo para disputar la presidencia de Canarias en las últimas autonómicas, encabeza la candidatura de Las Palmas. El ex ministro, que no consiguió ser presidente a pesar de haber ganado las elecciones debido al pacto entre Coalición Canaria y el PP, deberá abandonar su escaño autonómico y dejar, por tanto, huérfana de líder parlamentario a la oposición socialista en las islas. Ello ocurrirá a menos de un año de haber llegado al archipiélago para tomar las riendas de la federación, algo que no todo el mundo ha entendido dentro del partido. La incorporación al futuro grupo parlamentario de los fieles del presidente parece haber primado sobre otras consideraciones.
Otro de estos fieles que se une al grupo de futuros diputados, en esta ocasión por primera vez, es Jesús Quijano, quien fuera secretario general del PSOE de Castilla y León entre 1990 y 2000 y uno de los principales apoyos de Zapatero en su carrera hacia Madrid. Quijano dejó su escaño en las Cortes de Valladolid en 2003 y hasta ahora estaba dedicado a la docencia.
También será recompensado Fernando Moraleda, actual Secretario de Estado de Comunicación, que ocupa el puesto número
dos en la lista de Ciudad Real, su localidad natal, detrás de la histórica Clementina Díez de Baldeón, la esposa del actual presidente manchego, José María Barreda.
Otra decisión directa de la cabina de mandos socialista ha aupado a varios dirigentes de Juventudes Socialistas. Eduardo Madina, su secretario general en Euskadi hasta diciembre de 2005 y que se estrenó como diputado en la legislatura que acaba de concluir, se ha convertido nada menos que en el número uno de la candidatura de Vizcaya. Quienes conocen la estrecha relación que el joven vasco, víctima de ETA en 2002, ha desarrollado con Zapatero en los últimos años (Ver n°737 de El Siglo: "El móvil de ZP. Con quiénes habla antes de tomar decisiones") no se han extrañado.
Junto a él otros dos dirigentes de JSE, el secretario general de La Rioja, César Luena, que ha desplazado al histórico Angel Martínez San Juan de la cabeza de la candidatura, y el de Ceuta, José Carracao, que lidera la de su ciudad autónoma, han hecho un hueco hasta ahora inédito de los jóvenes cachorros del PSOE en sus listas a las generales. A ellos hay que sumar a Herick Campos, líder nacional de JSE hasta 2007, que mantiene su puesto en la de Alicante.
Zapatero tampoco ha dejado de atender otras "obligaciones" a la hora de dar su placet a las listas electorales. Su excelente relación con el secretario general de la UGT, Cándido Méndez, le ha llevado a forzar la inclusión en la apretada candidatura de Madrid de Manuel de la Rocha, con el que el PSM de Tomás Gómez no había contado en su propuesta inicial. Ha sido Ferraz, por indicación del sindicato, quien le ha colocado en un puesto con escaño asegurado.
El antiguo líder de la corriente Izquierda Socialista no ocupaba un sillón en las Cortes desde 1996. Actualmente es miembro del Consejo Económico y Social a propuesta de UGT, a cuya ejecutiva federal lleva años asesorando, y puede convertirse en el diputado-puente con el sindicato, un puesto vacante desde el divorcio entre el partido y la central sindical, en tiempos de Nicolás Redondo.
También en la lista por Madrid ha encontrado su hueco Rafael Simancas, ex líder del partido en la región y a quien Zapatero forzó a dimitir tras los resultados de las municipales y autonómicas del pasado mayo. El pago por no resistirse llegará el 9-M en forma de escaño.
Aunque todas estas incorporaciones, y las de no pocas mujeres debido a la obligada paridad, han desplazado a no pocos veteranos de los escaños socialistas la denominada "vieja guardia" aún contará con destacados nombres en el Congreso. Aparte del conocido José Bono, que aspira a presidir la cámara, Juan Barranco deja el Senado y ocupará escaño por Madrid. El histórico Francisco Fernández Marugán sigue siendo el número dos de la candidatura de Badajoz, Ramón Jáuregui encabeza la de Álava y José María Benegas ha pasado del puesto dos al tres en la de Vizcaya, algo más difícil para alcanzar escaño, pero con posibilidades. •
lEl último mohicano
Todas las reglas tienen sus excepciones y si consideramos que las candidaturas socialistas para el próximo
9 de marzo están caracterizadas
por la renovación y la inclusión, en mayor medida que nunca, de jóvenes, mujeres, dirigentes que no habían tenido escaño hasta ahora y entusiastas zapateristas, el número uno de la candidatura por Sevilla es la excepción perfecta.
Alfonso Guerra podría convertirse en la próxima legislatura en el único diputado que mantiene su escaño desde la constitución de las actuales Cortes democráticas, en 1977.
Cumplirá 68 años a las pocas semanas de las elecciones y es el cabeza de lista del PSOE de mayor edad que concurre a ellas.
Zapatero lo ha cuidado desde que es líder del partido dado que fueron las huestes guerristas quienes resultaron decisivas para su triunfo sobre Bono en el congreso del 2000. Al contrario que Felipe González, Guerra ha querido mantenerse como diputado y en esta legislatura ha ejercido como presidente de la comisión de mayor prestigio, la Constitucional.
De cara al próximo 9 de marzo Guerra ha vuelto a pedir encabezar la candidatura sevillana.
Y Zapatero no le ha podido decir que no. |