Hemeroteca Esta semana
 
Nº 771 - 21/1/2008

Gaspar Llamazares, coordinador general de Izquierda Unida

"APOSTAMOS POR SER DECISIVOS

PARA EL GOBIERNO"

IU ha sido una fuerza aliada del Gobierno determinante en muchas ocasiones a lo largo de esta legislatura, especialmente en su primera mitad. Su coordinador general repasa su aportación en estos cuatro años, analiza los cambios que, a su juicio, se han dado en la actitud gubernamental, y reclama un cambio de un
sistema electoral que perjudica claramente a su formación, como condición para suscribir acuerdos futuros ante una hipotética victoria socialista en las próximas elecciones generales.

Por Pedro Antonio Navarro
Cómo ha visto la legislatura que ahora termina?
—Una legislatura que comienza con el espíritu del cambio, el cambio de izquierdas y el "no nos falles", y que termina entre las reformas y el continuismo, con un sabor agridulce, porque, si bien, al principio se toman decisiones, como la retirada de Iraq o la ley de matrimonios, en la segunda fase, el Gobierno ha pretendido vivir de las rentas de esas decisiones iniciales.

—¿Y en cuanto a Izquierda Unida?
— Nosotros hemos hecho nuestro papel. Hemos representado ese espíritu de cambio, y hemos intentado profundizar las reformas en materia de derechos civiles, de derechos sociales, en materia ambiental. Y hemos criticado el continuismo y las cesiones del Gobierno. El continuismo en materia de política económica y las cesiones que se han realizado, por ejemplo a la jerarquía eclesiástica en la última fase de la legislatura.

— ¿Se sienten satisfechos de su papel? ¿Han influido como querían?
— Creo que IU ha influido más allá de su grupo parlamentario, más allá de la fuerza que le dieron los electores. Quizá, hemos tenido la suerte –a pesar de que el resultado, en número de diputados fue insatisfactorio- de que hubiera un Gobierno en minoría, y una dinámica social que había empujado el cambio y que ha estado muy presente en la legislatura. Nosotros estamos satisfechos; si tuviera que poner una nota a IU, diría que ha tenido sobresaliente. Globalmente, IU ha conseguido muchas reformas que no estaban previstas en el calendario del Gobierno. Por ejemplo, el derecho universal a la atención a la dependencia, la reforma de la Ley del Suelo, la adopción en los matrimonios homosexuales, la Ley de la Memoria Histórica. Por otra parte, aquellos temas que no hemos logrado cambiar, los hemos puesto en la agenda política. En esa agenda está el laicismo, el republicanismo o el cambio del modelo de desarrollo en España, hacia un modelo sostenible.

—Teniendo en cuenta ese giro del PSOE en la segunda parte de la legislatura, ¿Va a mantener IU su disposición a la colaboración tras las elecciones, en caso de nuevo triunfo socialista?
—Parar nosotros, en primer lugar, está la voluntad de ser firmes frente a la derecha y, en ese sentido, si depende de Izquierda Unida, ni por activa ni por pasiva va a pasar la derecha al Gobierno en este país y, en segundo lugar, vamos a ser más exigentes, porque el espíritu inicial de la legislatura quetermina era el espíritu de sustituir a la derecha de Aznar, que había protagonizado un intento de régimen. En este caso, el espíritu debe ser el del cambio de izquierdas, por lo tanto, una mayor exigencia. Que las reformas ya no bastan, que el continuismo es insatisfactorio, y que debe haber un cambio de izquierdas y, consecuentemente, una mayor exigencia programática y política desde IU. También depende del respaldo de los electores; nuestra voluntad es la de ser exigentes, y también decisivos. Tampoco nos vamos a conformar con estar fuera del área de Gobierno, sino que apostamos por ser decisivos dentro del área de Gobierno. Luego, el grado y la intensidad de esa participación dependerá del programa.

—¿Cuáles son los ejes programáticos de IU?
—Creo que están muy apuntados en la experiencia de la legislatura, y dada la situación económica, también están muy presentes. En primer lugar, el cambio del modelo de desarrollo; de un modelo basado en la construcción, con empleo precario y con un impacto ambiental muy fuerte, a un modelo de desarrollo justo y sostenible. En segundo lugar, un programa de convergencia social con la Unión Europea; en estos momentos, tenemos nueve puntos menos de gasto social. Por tanto, mediante una ley y una memoria económica tendría que establecerse un calendario de convergencia. Es un aspecto amplio que afecta a la sanidad, a la vivienda, a la dependencia, a los servicios sociales. En tercer lugar está todo lo relativo al cambio ambiental que, para nosotros pasa por la Ley de Ahorro y Eficiencia Energética, la Ley de Movilidad, en relación a las infraestructuras, y un calendario de cierre de las centrales nucleares. Por último, está todo lo relativo a lo que podríamos denominar derechos civiles y regeneración democrática. Ahí está la cuestión de la separación Iglesia-Estado, que tiene mucho que ver con la Ley del Aborto, con la financiación de la Iglesia Católica, con la denuncia del Concordato. Y luego, regeneración democrática, porque hemos visto en esta legislatura que tenemos un problema importante, no solamente en los aparatos del Estado, sino también de regeneración institucional. Ahí, el principal elemento es la reforma del sistema electoral. Para IU no hay acuerdo fuerte si no hay compromiso de reforma de un sistema electoral que es escandaloso porque margina a la tercera fuerza política del país y hace depender la estabilidad de los acuerdos con los nacionalistas.

—¿Cómo pueden conseguir ese cambio de la Ley Electoral ante la excusa permanente de que no hay consenso suficiente?
— Nosotros desearíamos que fuera una reforma que recuperara la proporcionalidad, y eso, evidentemente, requeriría del consenso y de una reforma constitucional. Pero hay una que puede hacerse a corto plazo con mayoría cualificada, que es la creación de un fondo de restos con 50 diputados que permita un mayor equilibrio en la representación política de todas las fuerzas estatales, como IU. Será lo que demandaremos para que se produzca un acuerdo fuerte con el próximo Gobierno.

—¿Qué expectativas tienen en la coalición ante estos comicios?
— Creo que subir, subir moderadamente y mejorar nuestra representación parlamentaria, de modo que podamos ser decisivos en la configuración de una mayoría de izquierdas; estar por encima de los seis, siete diputados, y conseguir que esos escaños sean preciosos para una mayoría de izquierdas.

— ¿La situación ideal para ustedes sería un triunfo socialista, pero no con mayoría absoluta?
—Creo que cada vez es más evidente quee va a producir un triunfo del Partido socialista. El PP, aunque mantiene sus posiciones, no logra entrar en un electorado nuevo, no consigue incrementar su movilización electoral. Está en el tope, en torno a 150 diputados. Creo que va a haber una diferencia para el PSOE que no le va a permitir gobernar en solitario, y que va a requerir de una disyuntiva, es decir, si mantiene su espíritu de izquierdas y, por tanto, pacta un programa de cambio, o si gira al centro, como está haciendo en campaña electoral, y pacta con la derecha nacionalista.

— ¿Se siente reforzado tras su triunfo en las primarias de su formación?
— Yo creo que soy el candidato con más fuerza en esta campaña electoral. En primer lugar, no sólo porque me siento fuerte en relación a mis compañeros y compañeras, que son quienes me han votado en una elección libre, sino también, porque soy el candidato que realmente ha experimentado un proceso participativo en el seno de su fuerza política. Me siento un candidato fortalecido que, además, forma parte de una fuerza renovadora, revitalizadora de la democracia.

— Las encuestas le sitúan por encima de Mariano Rajoy en valoración. ¿Por qué luego eso no se traduce en resultados electorales?
— Porque existe un sistema electoral canalla que, no solamente penaliza, sino que disuade. A nosotros nos cuesta un diputado cuatro veces más votos que al PSOE y al PP. Eso la gente lo sabe. También, porque hay un modelo de medios de comunicación mayoritarios aún más bipartidista que los propios partidos. Y, por otra parte, porque no es lo mismo la valoración de una fuerza política que la votación hacia esa formación. Si en España existiera un sistema como el alemán, o el irlandés, con distintas opciones, o un fondo de restos, seguramente tendríamos un mucho mejor resultado. Con el actual sistema electoral tenemos cinco diputados; con el mismo porcentaje, aplicando las matemáticas, tendríamos 17 diputados. Con un sistema mínimamente corrector estaríamos en 10. Como espero que subamos más de un punto, es decir, más de un 20 por ciento de nuestro electorado, creo que, incluso con este injusto sistema electoral, tendremos, al menos, dos diputados más.

— Por qué se ha producido el cese de tres miembros de la dirección federal de IU?
— Me ha llamado la atención que para unos medios ha sido cese, para otros, purga, y creo que parte de un prejuicio. Ninguna de estas personas deja de estar en el órgano de dirección; alguno se queda sin cartera, y lo que se ha hecho es una remodelación. Una dirección debe tener unos mínimos de corresponsabilidad. Cuando esa corresponsabilidad no existe, tú sigues estando en la dirección, aportando tus ideas, pero no puedes llevar a cabo la representación de la gestión del día a día.

— ¿No teme que el PCE termine decidiendo su independencia política de IU?
— No. En estos momentos, la inmensa mayoría de los militantes del PCE se sienten tan comunistas como militantes de IU. No existe ese riesgo de fractura. Lo único que yo le planteo a la dirección del PCE es que en la resistencia tiene poca posibilidad de condicionar la línea política, y que en la propuesta, en la alternativa, en la iniciativa tiene muchas posibilidades de condicionar la línea de IU. Que ellos elijan.

— ¿Cuáles habrían de ser las políticas de izquierda en caso de llegar una recesión económica que aparece hoy como amenaza?
— Hay que admitir que la situación es seria; no es catastrófica. En ese sentido, no cabrían los ajustes brutales que recaerían sobre los ciudadanos y los trabajadores, que plantea al PP. Pero tampoco es una situación para la alegría ni para la euforia. Yo recomendaría al PSOE que en la propia campaña electoral no oculte la realidad. No se puede decir que se van a bajar los impuestos y, al mismo tiempo, decir que se van a continuar con mejoras de las políticas sociales. Eso es engañoso. Hace falta un diagnóstico serio y una propuesta política comprometidamente de izquierdas, que significa, en primer lugar, una propuesta que hace de la política social y la convergencia el elemento fundamental. Porque va a haber damnificados, para los que debe haber un fuerte colchón social. No tenemos estado del bienestar que garantice ese colchón. Y, por otra parte, una política de modernización de la economía para lograr un tejido económico menos injusto y menos insostenible, que reparta mejor la riqueza, y que en materia de energía y transporte evolucione hacia un tejido económico sostenible ecológicamente. •


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