Artur Mas, presidente de CiU
"SI EL PSOE NO TIENE
CASTIGO EL 9-M ES QUE
LOS CATALANES SOMOS
MASOQUISTAS"
Asegura no estar resentido con los socialistas, que le impidieron ser presidente
de la Generalitat al reeditar el Tripartito tras las últimas autonómicas, pero
tampoco oculta que se fía "muy poquito" de Zapatero. El presidente de CiU
afronta las próximas elecciones generales con esperanza: aspira a que su
formación suba en diputados y vuelva a ser decisiva para el Gobierno de España.
Si esto es así, advierte, quien gane tendrá que asumir el desarrollo íntegro, "sin
tocar ni una coma", del Estatuto de Cataluña, incluído un sistema de financiación
bilateral. Le resultaría "más cómoda" una victoria raspada del PSOE porque el PP,
afirma, les ha tratado aún peor.
Por Inmaculada Sánchez
S e acercan las elecciones generales... ¿también, dependiendo de los resultados, su mejor momento político?
— No necesariamente. No lo contemplo en términos personales. Sí creo que se puede aproximar un buen escenario para Cataluña.
— Por qué?
— Porque puede ocurrir que el futuro gobierno español quede al albur de unas mayorías en el Parlamento que hagan imprescindible la colaboración del nacionalismo catalán que representa CiU. Y creo que se ha demostrado en la historia que, cuanto más peso tiene CiU, mejor para Cataluña.
— ¿Todavía sigue considerando injusto estar en la oposición en Cataluña, después de haber vencido en número de escaños al PSC?
— Yo no me lo planteo en términos de injusticia. No estoy resentido, ni rabioso, ni cabreado. Estoy, simplemente, al pie del cañón, haciendo el trabajo que me toca hacer. Ahora, sí considero que es un déficit de calidad democrática no respetar la lista más
votada. Y lo es en cualquier sitio que ocurra siempre y cuando no se avise antes de las elecciones. Por ejemplo, en Galicia, todo el mundo sabía, porque se había explicitado así, que si el PP perdía la mayoría absoluta, se haría un gobierno entre el PSOE y el BNG. Por eso nadie fue a votar engañado. En Cataluña fue exactamente al revés: casi todo el mundo fue engañado. Esto sí que me preocupa. Tanto es así que en nuestro programa electoral de cara a marzo vamos a poner medidas de calidad democrática.
— Entre ellas que se respete la lista más votada?
— Entre ellas. Aunque no será la única.
— Recientemente el presidente del Gobierno ha lanzado a los nacionalismos moderados un guiño para después del 9 de marzo. ¿Le cree? ¿Podrá usted hablar con el PSOE después de las elecciones?
—Hablar se puede hablar. Yo me he dado un hartón de hablar con el PSOE, y también con el señor Zapatero.
— Pero una cosa es hablar y otra fiarse de ellos. Podemos hablar con ellos, pero fiarnos, nos fiamos muy poco.¿No se fía usted de Zapatero?
— En el momento de la verdad, no me ha dado muestras de la confianza necesaria.
— A pesar de ello, tras las elecciones generales, ¿ve posible llegar a algún entendimiento si fuera necesario?
— Me imagino que sí. Pero ello pasa por una cuestión principalísima: si nosotros somos decisivos, que no sé si lo seremos -no voy a presumir de nada antes de conocer el resultado-, hay que asumir el programa de CiU para Cataluña y para España. Y nuestro programa para España es un Estado plurinacional, y para Cataluña, el desarrollo íntegro, sin tocar ni una coma, del Estatuto de Cataluña, incluido un sistema de financiación bilateral.
— ¿Lo pone difícil, no?
— Si somos decisivos no lo vamos a poner fácil. Nuestra función no es ponerlo fácil sino defender unos intereses.
— ¿No pondrían como condición, por ejemplo, que no repitiese la ministra Magdalena Alvarez?
— Yo no quiero poner condiciones respecto a personas. Sería impropio de una formación política seria y nosotros somos serios. Pero es evidente que nosotros no queremos que Magdalena Alvarez siga de ministra, no a partir de marzo, sino a partir de ahora mismo. Hemos intentado que en los parlamentos catalán y español se pidiera su dimisión. En el catalán lo conseguimos con una amplísima mayoría –los únicos que se escaquearon fueron los socialistas- y en el español también lo hemos conseguido porque en el Senado se votó mayoritariamente. La señora Álvarez, sin embargo, hace oídos sordos.
— Al margen de la propia ministra, ¿quién cree que va a pagar más caro en las urnas las recientes crisis que ha sufrido Cataluña en los trenes de cercanías y en otras infraestructuras?
— Los únicos que deberían pagar son los responsables del desaguisado. Tienen nombres y apellidos y son socialistas. No hay otros responsables porque llevan cuatro años gobernando en España y en Cataluña. El problema de la llegada del AVE a Barcelona no ha sido un problema de inversión, no ha faltado dinero, sino de gestión, de ejecución de la obra. Por las prisas de cortar la cinta y de apuntarse tantos electorales se ha hecho un desaguisado monumental. Encima se ha
hecho con Cataluña, que fue la primera que pidió el AVE y el ancho de vía europeo. Este proyecto nació en Cataluña: fuimos los primeros en hablar de esto y vamos a ser los últimos en tenerlo. Los responsables son el PSOE en Madrid y el Tripartito aquí. Unos por acción y otros por omisión.
—¿Cuánto dicen sus sondeos que pagarán los socialistas por ello?
—No lo sabemos. Dependerá de cómo lo encajen los ciudadanos. Yo sólo digo que si el Partido Socialista no tiene castigo en estas elecciones los catalanes vamos a demostrar que somos masoquistas porque vamos a dar un premio a aquel que nos hace daño. Tampoco hay que pegarle pero, al menos, distanciarse de él. Y la única lección que entenderá el señor Zapatero es que en Cataluña no tenga un buen resultado. Porque si encima de hacer lo que ha hecho tiene un buen resultado, seguirá haciendo lo mismo e, incluso, peor. Evidentemente, tampoco por dejar de votar al señor Zapatero se puede votar al PP, porque el PP todavía nos ha castigado un poco más. Afortunadamente, en Cataluña hay una alternativa distinta.
—¿Qué expectativas manejan desde CiU para el 9 de marzo?
—Creo que subiremos. Nuestro resultado del 2004 fue anormalmente bajo: 10 diputados para CiU son muy pocos. Incluso creo que, aparte de subir, quizá seamos decisivos. Si lo somos, el futuro gobierno español tiene que entender que Cataluña tiene que pasar a ser una prioridad absoluta en la política española. Cataluña no puede volver a quedarse en el recibidor de entrada, sino que tiene que entrar en el comedor de la casa.
— ¿AI vaticinar su subida da por descontado que ha ganado a ERC la batalla por el espacio reivindicativo nacionalista frente a Madrid?
—Con todos mis respectos a ERC, cuando ha tenido voz y voto en Madrid se ha visto mucha gesticulación y mucho pataleo y mucha concesión de cara a la galería pero muy poco trabajo efectivo. El gran tema de la última legislatura, que fue el Estatuto, no pasó por ERC. Y de todo lo demás no han conseguido nada. De los papeles de Salamanca, que los pusieron como un tema principal para votar a Zapatero, han venido cuatro papeles. La mayoría están fuera de Cataluña... Si un partido que tenía la llave de la gobernabilidad en España no lo ha sabido utilizar y no ha obtenido resultados concretos es un partido que no defiende los intereses catalanes. Lo que me hace suponer que habrá catalanes que digan: vamos a hacer una apuesta más segura. Y CiU es una apuesta mucho más segura en términos catalanistas que ERC.
— Pero hay un problema interno en CiU que, en esta ocasión, se está percibiendo mucho más nítidamente que otras veces y es la falta de unidad entre Convergencia y Unió. Justamente en la reivindicación catalanista, en la que usted ha avanzado mucho más de lo que se esperaba desde que se hiciera con el liderazgo de CDC, es donde parece haber más diferencias. ¿Tanta distancia hay entre usted y Durán i Lleida en este tema?
— Tenemos diferencias de matiz, en algunos casos, y, en algún otro, de concepto. No lo niego. Pero en lo sustancial no, creo que no. Y la prueba es que llevamos treinta años juntos. Se habla mucho de los problemas de CiU pero se olvida que somos una pareja que lleva treinta años conviviendo bajo el mismo techo. Y no nos hemos separado.
— Pero ahora tiene otros líderes...
— Ya, pero ya hace bastantes años que estamos los nuevos líderes. Desde 2003 Pujol dejó la primera línea... Vamos ya para casi cinco años. Puede haber diferencias de matiz, alguna de concepto, de vez en cuando, alguna riña, y alguna que va más allá de lo que debería ir, no lo oculto... Pero, a pesar de todo, seguimos juntos y nos volvemos a presentar juntos a estas elecciones. Defendemos un programa común que, cuando es común, nunca es el cien por cien de lo que desea cada uno. Creo que, en lo fundamental, Convergencia y Unió nos podemos entender.
— Hasta las elecciones, al menos?
— Y después, también.
— Si son decisivos puede que vuelvan los problemas sobre con quién pactar. ¿Coincide Unió con Convergencia en con quién interesa pactar?
— Todos sabemos, tanto en Convengencia como en Unió, que para nosotros es más cómoda una victoria por la mínima del PSOE. Pero eso no depende de nosotros así que no podemos decir más que: "que gane el mejor"... si se puede hablar del mejor. Yo diría el "menos malo de los dos".
— Acaba de decir que, para ustedes, es el PSOE.
— No. He dicho el más cómodo.
— ¿Cuál es el menos malo, entonces?
— A eso no voy a responder. Que lo digan los ciudadanos, que son los que van a votar. A lo que yo aspiro es a que el futuro gobierno español no tenga una mayoría sólida porque, si no, después de lo que ha ocurrido, Cataluña lo va a pasar muy mal. Por lo tanto, la única alternativa que tiene Cataluña para que las cosas le salgan bien es que el futuro gobierno español tenga una mayoría muy delgada que obligue a un entendimiento con los partidos catalanes que tienen las manos libres, es decir con CiU, no con el PSC o el PP catalán.
— ¿Qué prevé que pasará con el esperado fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña?
—Primero, un escenario muy complicado para las relaciones entre Cataluña y España porque habría un choque de legitimidades brutal: el pueblo de Cataluña ha dicho "sí" en un referéndum a este Estatuto y el Constitucional, peleado y con signos de desprestigio crecientes, diría que "no". La legalidad del Constitucional contra la democracia que exige el pueblo de Cataluña y su derecho a decidir. Y segundo, creo que tendría que haber una reacción catalana profunda y tan unitaria como fuese posible. Yo mismo he llegado a proponer que debería hacerse un gobierno de concentración de todos los partidos sin excepción siempre que todos acepten una doble condición: defender los objetivos de autogobierno que propuso el Parlamento de Cataluña antes de la negociación
en las Cortes españolas, y comprometerse en firme a votar lo mismo en Madrid que en Cataluña.
—No obstante, no contemplan que el fallo vaya a darse antes de las elecciones generales, ,no?
— Creo que no.
— ¿Del gobierno presidido por José Montilla qué cree que es lo mejor y lo peor?
— Empecemos por lo bueno. Lo mejor es que no hay tanto ruido como en el primer
tripartito. Lo peor es que sigue siendo un muy mal gobierno.
— ¿En qué sentido?
— No toma decisiones importantes, no tiene un proyecto común, fundamenta su política en ir contra CiU, que está paralizado en buena parte y que, además, tiene signos de contradicción interna, aunque ahora sean menos ruidosos por la personalidad del señor Montilla.
— ¿Cree posible un cambio de relaciones entre Zapatero y Montilla si ustedes llegaran a ser necesarios para la formación del gobierno español? ¿Ve factible un escenario político diferente en el gobierno de Cataluña tras las generales?
— No lo sé. Me imagino que no porque el PSC no va a renunciar a la silla a ningún precio. Siempre va a subordinar el interés del país al de la persona y el partido. Ese es su código de conducta. Lo que los socialistas en España tienen que entender es que si necesitan a CiU en España no pueden maltratar a CiU en Cataluña. Porque para CiU es más importante lo que ocurra en Cataluña que lo que ocurra en España.
— ¿Es decir que, o se entienden Zapatero y Montilla en cómo tienen que tratarles o no hay nada que hacer?
— Evidentemente. O se entienden ellos dos y ellos dos conjuntamente con nosotros, o no habrá manera de que hagamos nada con ellos. Y no pasa nada: cada uno a defender lo suyo.
— ¿Mantiene la exigencia de que el gobierno de la Generalitat tendría que ser de CiU?
— Yo no lo he planteado así nunca. Lo único que he dicho es que si dos partidos tienen que hacer cosas importantes entre ellos, tienen que respetar unas reglas de juego democráticas que pasan porque quien gana las elecciones es quien tiene que gobernar. Como el PSOE no lo entiende igual... Ya nos dirán ellos en su momento qué piensan hacer en su relación con CiU. Nosotros no estamos obligados a colaborar, sino a defender un programa.
— Puede vivir CiU, entonces, sin ser decisivo en Madrid y sin gobernar en Cataluña?
— Lo estamos demostrando.
— ¿Y sus relaciones con el PP? Durante esta legislatura Josep Piqué tuvo que dimitir como presidente del PP catalán.
—El PP está más español que nunca, más intransigente que nunca, más prepotente que nunca y más displicente que nunca. Y ahí estamos. Por eso Piqué tuvo que marcharse.
— ¿Se mantendrá, en su opinión, Rajoy al frente del PP si no gana las elecciones.?
— Ya he dicho cómo veo al PP pero no me voy a meter en lo que pueda pasar dentro si las cosas les van mal. Tampoco creo que les vaya a ir tan mal. El PP no lo ha hecho bien estos últimos cuatro años y, en circunstancias normales, debería perder. El problema es que el PSOE tampoco lo ha hecho mejor. Y eso que se ha estrenado en el gobierno. La impresión que tengo es que han desaprovechado estos primeros cuatro años de gobierno. Y donde podían sumar más: Cataluña y el País Vasco, porque tenían temas importantes puestos en la mesa por Zapatero, han creado un ejército de descontentos.
—¿Dónde cree que ha estado el principal error de Zapatero, según su análisis?
— En la falta de consistencia.
— ¿Cómo líder?
— Como líder y como proyecto. Eso es lo que puede dar ventaja al PP: lo mal que lo ha hecho el PSOE.
— El Rey Juan Carlos acaba de cumplir 70 años y de tomar una serie de iniciativas para relanzar su imagen y la de la monarquía. Fue en Cataluña donde se quemaron fotos del monarca este verano. ¿Cree que el rey necesita reivindicarse en este momento?
— Más que él, que creo que está bastante consolidado, lo que necesita es afianzar la monarquía, que es distinto. Y ahí no se puede dejar de trabajar nunca porque el sistema monárquico en España no ha caído del cielo sino que hay que ganárselo cada día. A la monarquía no se la vota pero se la entiende más o se la entiende menos y se la acepta más o menos. • |