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Nº 769 - 7 de enero de 2008

Reúne a los políticos de su reinado, visita a las tropas y relanza su imagen

El Rey, en campaña

“Aquí el sueldo hay que ganárselo todos los días o te botan”. Don Juan Carlos, autor de la frase, es también quien mejor la viene representando desde hace tres décadas. A pesar de ello, en 2007 ha vivido un tímido aunque ruidoso conato de moverle de la silla y, para evitar males mayores, ha decidido redoblar esfuerzos sacando músculo. Ha visitado por sorpresa en Nochevieja a las tropas destacadas en Afganistán, zona de conflicto donde siguen registrándose ataques contra los soldados españoles; ha logrado la complicidad de la prensa afín para apuntalar su imagen pública, que con la excusa de su 70 cumpleaños ha recordado que la monarquía es el modelo de representación institucional del Estado preferido por los españoles, y ha organizado una cena en el Palacio del Pardo prevista el 9 de enero, a la que asistirán los representantes de las instituciones establecidas en la Constitución del 78 que le han acompañado durante su reinado.

Por Virginia Miranda

El año que acabamos de dejar atrás ha dejado cierto poso de amargura en don Juan Carlos. La portada de El Jueves y toda la polémica que siguió al secuestro de la publicación, la quema de fotos de los Reyes en Cataluña a manos de independentistas radicales, la insistencia del grupo parlamentario de ERC para conocer el desglose de las cuentas reales y su propuesta para que deje de ser el mando supremo de las Fuerzas Armadas, los comentarios jocosos o en tono de reproche sobre sus cacerías en Europa del Este, las palabras del influyente periodista Federico Jiménez Losantos pidiendo su abdicación desde la emisora de los obispos, la separación de la infanta Elena, el altercado en la cumbre Iberoamericana con el venezolano Hugo Chávez... Todo ello ha originado lo que se ha dado en llamar el Annus horribilis del Rey, que en medio de semejante escalada de ataques y dificultades para la Corona, durante la apertura del curso de la Universidad de Oviedo a principios del mes de octubre, se reivindicó a sí mismo hablando del “más largo periodo de estabilidad y prosperidad en democracia vividos por España, en el marco del modelo de Monarquía parlamentaria que sustenta nuestra Constitución”. 

Aquel fue su primer acto de campaña en defensa de la institución a la que representa y, por ende, en defensa propia. Campaña porque no se trata de un hecho aislado y porque cuenta con un ejército de aliados que ya han empezado a demostrar su complicidad con el monarca y su propósito de contrarrestar los posibles efectos de los ataques que viene sufriendo desde el verano. Tal vez ellos se encuentren entre los destinatarios de la parte del mensaje de Navidad en la que dijo: “aprovecho para agradecer las numerosas muestras de afecto personal e institucional hacia la Corona”.

Sin duda, el acto estelar en la estrategia de don Juan Carlos tendrá lugar el 9 de enero. Según la agenda de Zarzuela, a las 20:30 se celebrará una “Cena con motivo del 70 aniversario de Su Majestad el Rey” en el Palacio de El Pardo. Fuentes de la Casa Real explican que se trata de una “cena en la que el Rey invita a la mayoría de las personas que durante su reinado han tenido presencia y protagonismo institucional en todos los ámbitos” siguiendo el  esquema “de la Constitución del 78 que contó con el impulso” del monarca. Es decir, a todos aquellos que han tenido responsabilidad en el Gobierno, las Comunidades Autónomas, el Consejo de Estado, en las Cortes Generales, en los altos tribunales... desde la aprobación de la Carta Magna hasta nuestros días. Al cierre de esta edición, la Casa Real no facilitó el número de asistentes, pero mencionó que el salón del Pardo que albergará el evento tiene capacidad para entre 400 y 500 personas.

Se trata por tanto de un acto inédito, que nada tiene que ver ni con los habituales encuentros organizados por Zarzuela con motivo de la onomástica de don Juan Carlos con personalidades de relevancia pública, ni con las recepciones en el Palacio Real tras el desfile militar del 12 de octubre. En esta ocasión, aunque la convocatoria hace mención a su 70 cumpleaños, la cita no tiene carácter festivo sino institucional. Y a pesar de reunir esta última condición, no es tanto la institución como la persona de don Juan Carlos el objeto de la celebración.

Preguntada por el momento en que se inscribe este acto oficial, después de aquellas palabras del Rey del pasado octubre en defensa de la monarquía en medio de los ataques procedentes de diversos frentes, Zarzuela asegura que éstas “siempre tienen el mismo valor, sea en las circunstancias que sea”, y las ha venido repitiendo “durante sus años de reinado”. El motivo, por tanto, lo desvinculan de dichas circunstancias y dicen que no es otro que el 70 aniversario del monarca y los 30 años de vigencia de la Constitución, que quiere celebrar “acompañado de los representantes institucionales del país”.

A este acto le preceden otros acontecimientos significativos. Es el caso de la visita sorpresa del Rey a las tropas españolas destacadas en la base multinacional de Herat, en Afganistán, donde ha celebrado el fin de año con los soldados destacados en esta misión de paz y acompañado del Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), Félix Sanz Roldán, y el ministro de Defensa, José Antonio Alonso. Este ha sido el tercer viaje de don Juan Carlos como mando supremo de las Fuerzas Armadas a las tropas en el exterior (ver recuadro Las otras visitas a las tropas), aunque en esta ocasión se ha considerado un “golpe de efecto” de Su Majestad cuidadosamente preparado durante semanas con José Luis Rodríguez Zapatero, uno de sus principales aliados en su campaña de imagen, que aunque no puede decirse que haya quedado dañada, sí se considera que necesita algunos refuerzos. Además, y aunque Bosnia y Kosovo, los primeros destinos del monarca, también registraron bajas españolas y seguían siendo zonas de pacificación, Afganistán es, en estos momentos, mucho más peligroso: desde que en 2002 llegaron a este país los primeros efectivos españoles, se han producido 86 bajas, y aún hoy, el nivel de alerta es alto. De ahí el valor de este viaje en vísperas de Año Nuevo, festividad que don Juan Carlos acostumbra a pasar en alguna estación de esquí con su familia.

Con la excusa del 70 cumpleaños del Rey, algunos de los medios de comunicación más influyentes del país  han hecho su propia aportación a esta estrategia. Significativa ha sido la del grupo Prisa. El diario El País, en el último suplemento Domingo del año 2007, le nombra “personaje del año” y dedica las primeras páginas a hablar sobre el modo en que se ha visto inmerso en el clima de crispación política y en la manera en que ha salido en su propia defensa. Se hace eco también de las críticas sobre la opacidad de las cuentas reales y las compara con las de otras casas europeas, mucho mejor remuneradas por sus respectivos Estados. Y recuerda que el 69% de los españoles dice preferir una Monarquía parlamentaria como la actual a una República, porcentaje superior incluso al de su mayor momento de popularidad tras el 23-F. Horas antes de las uvas, Cuatro emitía un programa especial presentado por Iñaki Gabilondo donde hacía un repaso a lo que había dado de sí 2007. Mención especial merecía también el monarca, que recibía semejante tratamiento en la televisión generalista de Prisa.

Como era de esperar, también TVE ha venido emitiendo programas especiales sobre don Juan Carlos. El más llamativo consiste en 70 felicitaciones de 70 personajes de relevancia política, social, cultural o deportiva que jalona la programación a diario. El piloto Ángel Nieto, el restaurador Juan Mari Arzak o el político Manuel Fraga son algunas de las personalidades que han dejado grabada su dedicatoria de apenas un minuto al Rey con motivo de su cumpleaños.

Incluso la prensa del corazón, tan temida a veces por su tratamiento de la Familia Real, especialmente de los hijos de los Reyes y sus parejas, ha decidido abandonar o al menos relajar su tono frívolo para felicitar al monarca en su 70 aniversario. Hola ha echado el resto. A lo largo de más de 40 páginas  que arrancan con un “¡Felicidades, Majestad”, recupera “las imágenes que ilustran la vida de un Rey que se ganó un Reino y del ser humano que recorrió un largo camino de rosas y espinas”. El amplio reportaje es una biografía su vida, aunque lo más destacado aparece en las últimas páginas. “Las imágenes que ilustran estas páginas hablan del largo pasado que separa dos generaciones y, por supuesto, del futuro, de la continuidad de la dinastía”. “Si el Rey es el hombre de la transición, que nace con una clara misión histórica, a su hijo, futuro Felipe VI [...], le corresponderá ayudar a construir la España del siglo XXI sin dejarse arrullar por lo que su padre hizo”. “A lo largo de estas tres décadas, don Juan Carlos ha demostrado que estaba dispuesto a ser lo que prometió el día de su entronación, en 1975: el Rey de todos los españoles”. Las citas aparecen en los sumarios de esta revista del corazón, tal vez más política que nunca.

En el resto del papel couché también aparecen reportajes más modestos aunque semejantes. Incluso la ligera Qué me dices publica en portada una imagen de los Reyes en la que dice, superando la cifra de El País, que “el 86% de los españoles prefiere la monarquía”. En otras revistas del género dan en cambio más protagonismo a las navidades solitarias del duque de Lugo, que este año ha asistido con los Marichalar a la misa funeral por su padre en Soria acompañado de sus hijos y sin la infanta Elena. Bien es verdad que su “cese temporal de la convivencia” ha acaparado portadas y ha sido objeto de multitud de análisis: cuándo comenzó la crisis de la pareja, cuáles han sido sus causas, cómo han transcurrido las primeras semanas separados, las primeras navidades... Un asunto incómodo para Zarzuela pero también un mal menor; con la excepción de los comentarios de algún tertuliano de televisión, la ruptura apenas ha salpicado al Rey y la opinión mayoritaria ha sido que situaciones de este tipo ocurren en cualquier familia.

Los baños de multitudes siempre han sido un bálsamo para el monarca, un método con el que, más que medir las simpatías que despierta entre los españoles, los pone en escena, lo que es lo mismo que demostrar que su popularidad sigue intacta. La reciente visita de don Juan Carlos y doña Sofía a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla no fue tanto un acto de campaña de la institución monárquica y su baluarte como una estrategia política de Zapatero en época de precampaña que le acarreó un conflicto diplomático con Marruecos que estaría a punto de finalizar –al cierre de esta edición, el Gobierno había iniciado gestiones para el regreso a España de su embajador–. Sin embargo, el entusiasmado recibimiento de ceutíes y melillenses a los Reyes consiguió contrarrestar el efecto de la quema de fotos de don Juan Carlos y doña Sofía en Cataluña.

El Gobierno, los medios de comunicación y los representantes institucionales de 30 años de democracia. El monarca se ha rodeado de lo más granado de la sociedad española para que nadie le amargue la edad dorada de su reinado.

Las otras visitas a las tropas

El viaje de don Juan Carlos a la zona afgana de Herat es el tercero de cuantos ha realizado para visitar a las tropas españolas en misiones de paz. Los otros dos tuvieron lugar en 1998 y en 2002. El primero, para celebrar su 60 cumpleaños con los soldados que supervisaban en Bosnia el cumplimiento de los acuerdos de paz en la antigua Yugoslavia. “¿Qué manera hay mejor que ésta de estar con mis tropas para celebrar mi cumpleaños?”, dijo entonces. En la localidad de Medjugorje, acompañado por el aún secretario general de la OTAN, Javier Solana, y por quien fuera ministro de Defensa, Eduardo Serra, el Rey aseguró ver “cumplido un deseo que mantengo desde que los primeros soldados españoles pisaron tierras de la antigua Yugoslavia en 1992”. En aquella visita, el monarca rindió homenaje al sargento Santiago Arranz, que falleció el 2 de enero en acto de servicio, y a los 18 militares españoles que desde 1993 había muerto mientras realizaban su misión, primero durante la guerra y, más tarde, desde hacía dos años, tratando de afianzar una inestable paz en Bosnia. En memoria de todos ellos, don Juan Carlos depositó una corona de laurel ante el monolito a los soldados españoles levantado en la Plaza de España de Mostar, bautizada con ese nombre en 1995 en agradecimiento de la ciudad a la labor de los soldados españoles en la región.

Después del acto en el centro de la ciudad, el Rey se dirigió al destacamento español en Mostar, donde saludó a sus integrantes y visitó las cocinas, los hangares y las zonas de descanso de los mandos y la tropa. Después fue cuando se desplazó en helicóptero a Medjugorje para visitar el cuartel general de la Brigada Aragón, donde los soldados le cantaron el cumpleaños feliz.

La segunda visita del monarca a las tropas en el exterior fue el 29 de mayo de 2002. El motivo: la celebración del Día de las Fuerzas Armadas –la primera que ha tenido lugar fuera de España– en Kosovo. El Rey, acompañado por el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, viajó a Istok, donde se encontraba desplegado un destacamento español integrado en la KFOR (Fuerza Internacional de Intervención en Kosovo).

Vestido con uniforme de campaña de capitán general del Ejército de Tierra, don Juan Carlos agradeció “la dedicación y entrega y el ejemplar comportamiento” de militares, guardias civiles y policías nacionales en los Balcanes. “Contáis con el apoyo de la sociedad española y con el reconocimiento de la comunidad internacional”, añadió. Los actos programados para la celebración incluyeron un acto de homenaje a los que dieron su vida por España, un reducido desfile de las fuerzas de paz presentes en Kosovo y en Bosnia-Herzegovina, y la inauguración de los acuartelamientos en los que en breve se instalarían los cerca de mil soldados españoles destacados en la zona. Además, y a pesar del mal tiempo de aquel día, cuatro F-18 españoles destacados en la base italiana de Aviano sobrevolaron el acuartelamiento poco antes del desfile con que se cerró el acto castrense.

Un rey muy social

El mensaje navideño del Rey es símbolo de tradición. Tradición porque durante tres décadas ha venido precediendo las cenas de Nochebuena en los hogares españoles. Y tradición porque las dos fuerzas mayoritarias han cerrado filas en torno a su discurso.

También es tradicional que el mensaje aborde temas de actualidad presentes en las agendas política y mediática. Así ha ocurrido el 24 de diciembre. En ocasiones, las palabras de don Juan Carlos guardaban incluso gran sintonía con una legislatura de marcado carácter social. Además de apelar a la unidad de los partidos frente al terrorismo –algo “urgente e imperativo”–, el monarca hizo mención especial a “dos campos objeto de importantes medidas legislativas y campañas de sensibilización”; la violencia y malos tratos “que afectan dramáticamente a tantas mujeres”, que “nos duelen e indignan profundamente, y nos denigran como sociedad”, y el dolor de miles de familias “que tanto padecen como consecuencia de las muertes y graves lesiones provocadas por accidentes de tráfico. Todos debemos contribuir a evitarlos”.

También tuvo palabras para abordar el problema del cambio climático, una de las últimas prioridades políticas de Zapatero. “Un mejor futuro pasa asimismo por ejercer las responsabilidades y aprovechar las oportunidades para un desarrollo sostenible, respetuoso con el medio ambiente, con nuestros paisajes y riquezas naturales”, aseguró don Juan Carlos. Subrayó asimismo la importancia de la cooperación al desarrollo, la diversidad y “avanzada articulación territorial” del Estado, la aportación de los inmigrantes “venidos a España en un afán de mejora personal y familiar, que también contribuyen a nuestra prosperidad y que mucho valoramos”, y la necesidad de que las Administraciones redoblen esfuerzos “para atender las carencias”, sobre todo, de mayores y jóvenes. Y mencionó “las diversas necesidades sociales y asistenciales”, que particularmente aparecen recogidas y cubiertas por la Ley de Dependencia, y “la carestía de la vivienda”, que estos días está siendo noticia por las primeras solicitudes de las ayudas al alquiler.

No se deje confundir, Majestad por Enric Sopena


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