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Nº 769 - 7/1/2008

Bernat Soria, ministro de Sanidad

"MADRID Y LA RIOJA SON LAS COMUNIDADES

QUE ROMPEN ESPAÑA"

"Un ejercicio de aprendizaje continuo". Así define Bernat Soria sus seis meses al frente de un Ministerio de Sanidad que, con la mayor parte de competencias transferidas a las Comunidades, tiene que lidiar con las trabas que le ponen algunos
gobiernos autonómicos del PP, a quienes "se les llena la boca hablando de España" pero que luego "rompen las leyes". Como uno de los mayores expertos mundiales en investigación con células madre, Soria confiesa que echa de menos el laboratorio, y que su vida "se ha complicado mucho" en estos meses, pero aun así confirma que
aceptará la propuesta para ir de número uno en las listas del PSOE en Alicante.

Por Manuel Capilla

Qué se siente al ocupar el despacho desde el que se llevó a cabo la persecución contra sus investigaciones?
—En realidad, no había caído en esa cuestión. Ni me he planteado siquiera ver dónde pueden estar esos papeles, porque en algún sitio del Ministerio estarán. Fue un momento personalmente difícil que profesionalmente tuve que resolver pero que tiene un impacto cero en mi situación actual.

—¿En qué ha cambiado su vida durante estos meses en el ministerio? ¿Echa de menos el laboratorio?
—Se ha complicado mucho. Echo de menos el laboratorio, estoy obligado a atender a cuestiones muy diversas sin el tiempo suficiente que tiene el laboratorio para analizar... En el laboratorio puedes pasarte años para contestar una pregunta y en el ministerio tiene que contestar veinte preguntas cada día. Hay equipos alrededor excelentes, que mantienen los temas suficientemente trabajados, pero es un ejercicio de aprendizaje continuo.

—Con la legislatura tocando a su fin, ¿qué balance hace de estos seis meses al frente del ministerio? ¿De qué se siente más orgulloso?
—Lo importante ha sido continuar la labor de mi predecesora en las estrategias de salud y aportar mi granito de arena. Pero hay varios aspectos que son consecuencia directa de mi intervención, aunque no me atrevo a poner a unos por encima de otros. El plan de salud bucodental va a permitir que en pocos años todos los niños españoles tengan dentista gratis. También creo que es muy importante el esfuerzo que estamos haciendo en trasladar la investigación al paciente, en relación a terapias avanzadas o medicina regenerativa. Y además está el tema de los alimentos para celiacos, en el cual hemos sido pioneros en Europa.

—Usted ha sido prácticamente la única excepción que confirma la regla de ausencia de investigaciones punteras en nuestro país, así que conocerá de sobra cuáles son los problemas de los investigadores españoles, pero ¿sabe cuáles son las soluciones?
—El diagnóstico de la realidad es parte de la solución, eso es lo que aprendí como médico. En cuanto al tratamiento, lo que usted me pregunta, no es algo para lo que yo tenga una respuesta directa, pero sin lugar a dudas pasa por una mayor inversión en recursos, la captación de capital humano y un cierto cambio en la cultura de la investigación, el desarrollo y la innovación.

—¿En qué consistiría ese cambio?
—Mi trabajo como coordinador en la Agencia Nacional de Evaluación en los noventa me permitió analizar propuestas de investigación de equipos pequeños, seleccionar las mejores propuestas y financiarlas, y eso ha generado un cuerpo de investigadores que es la primera vez que existe en este país. Aunque aún necesitamos más, tenemos una estructura de investigación sólida.
Lo que este país no está en posición de afrontar es lo que se llama 'big science', es decir, grandes proyectos de investigación. En el sistema nacional de salud, una buena ley la de 1986, la Ley General de Sanidad, ha permitido que treinta años más tarde esté considerado por la Organización Mundial de la Salud o por el British Medical Journal el sexto o el séptimo del mundo. Es decir, tenemos un sistema nacional de salud que está por delante de nuestro nivel económico. En investigación me gustaría una cosa similar.

— Al hilo de lo que comentaba sobre el sistema nacional de salud, ¿la sostenibilidad de los sistemas sanitarios públicos puede ponerse en cuestión a largo plazo como ocurre con las pensiones?
—Yo creo que sí lo es. Quizás hace falta el nivel de diálogo y de consenso que alcanzó el sistema de pensiones, que está bastante garantizado. Para que se mantenga el sistema de salud tenemos que hacer varias cosas que ya estamos haciendo. La primera de ellas es el control del gasto, no sólo el farmacéutico, sino de otras partidas, porque eso es lo que permite que el sistema sea viable.
Y por otra parte, hay que trabajar el concepto de gasto sanitario, porque se habla mucho de financiación pero los datos que ha aportado el ministro al Consejo Interterritorial han sido de gasto. Ése es un dato imprescindible para poder contestar a la pregunta sobre la viabilidad del sistema. Cuando las comunidades autónomas negocien con el Ministerio de Economía y no con el de Sanidad, porque no está entre mis competencias la financiación de las autonomías, que tengan en cuenta qué es lo que les cuesta la cartera de servicios sanitarios que ofrecen y ese dinero lo dediquen a sanidad y no a otras cosas. Eso es en lo que estamos, pero el sistema es viable.

—¿Cómo interpreta el plante de los consejeros del PP en el último Consejo Interterritorial debido a que precisamente el tema de la financiación no estaba incluido en el orden del día?
—Es una demostración de que no querían hablar de gasto. Ellos querían hablar de financiación, aunque la comisión delegada que se reúne una o dos semanas antes había aprobado por unanimidad todos los puntos del orden del día. Cuando los consejeros se levantan, ya saben todo lo que se va a tratar y que cada punto se ha aprobado por ellos mismos, pero curiosamente no hay ningún comentario al informe de más de 600 páginas sobre gasto sanitario que se les había entregado tres meses antes. ¿Por qué no quieren hablar de gasto? Porque entonces tendrían que explicar en qué se han gastado el dinero.
Las comunidades han recibido 6.800 millones de euros en los últimos dos años. En teoría, para atender a sus necesidades sanitarias, porque eso fue lo que las comunidades le dijeron al presidente. Si luego, una comunidad como Valencia que recibe 1.100 millones no te dice en qué se ha gastado ese dinero, unos 200.000 millones de pesetas, y se levanta y abandona la sesión, aparte de no cumplir su compromiso con los ciudadanos que es estar allí, lo que está diciendo es no quiero hablar de esto, no quiero decirte en qué me he gastado el dinero. Pero el punto más importante es no cumplir el compromiso con los ciudadanos. Esas actitudes son de franca irresponsabilidad porque el consejo Interterritorial no es ni el Congreso ni el Senado, que es donde uno tiene que ir a debatir. El Consejo Interterritorial es un órgano de coordinación y de ese órgano no te puedes levantar porque estás allí para ayudar a los ciudadanos. Es como si dijera yo que, para ayudar a los ciudadanos, abandono la cartera, que gestione otro el ministerio o que no lo gestione nadie, que se queden los decretos parados.

—Con respecto a la ley antitabaco, ¿se ve capaz de solucionar las resistencias de las comunidades gobernadas por el PP en su aplicación?
—Esta ley fue aprobada por todos los grupos en el Parlamento. En el desarrollo de la ley, es cierto que hay cuatro comunidades gobernadas por el PP y otra por el PSOE, aunque antes lo estaba por el PP, que a la hora de aplicar la ley sacan una normativa que la contradice. Ahí el ministerio tiene que actuar, y lo que ha hecho es recurrir esos decretos autonómicos. Por ahora las tres resoluciones que han salido las hemos ganado.
Yo intentar ía quitar este tema del debate partidista porque es una ley aprobada en el Congreso, así que vamos a ponerla en práctica. Porque, ¿qué podernos hacer? ¿Aprobar una ley y no aplicarla? ¿Ése es el sentido que tenemos de España? Y estoy dirigiéndome a las comunidades del PP, que continuamente repiten en su discurso "España, España, España". Yo también soy de los que piensa que España es un proyecto compartido de muchos ciudadanos. Lo que no vale es salirse de España cuando hay que aplicar la ley. Y voy a decir algo un poco más fuerte, no ha sido Cataluña ni el País Vasco quienes han dejado de cumplir la Ley de Medidas de Protección Frente al Tabaquismo. Han sido comunidades gobernadas por un partido que todos los días se les llena la boca hablando de España. Y siento que sea así, porque también es cierto para otras cosas, por ejemplo la vacunación. Como los virus no saben de fronteras tenemos que hacer campañas de vacunación común. Eso es lo que aprueba el Consejo Interterritorial ¿quién se salta la norma? Madrid, La Rioja...Para un ministro de Sanidad los que rompen España son los que no cumplen la ley que protege a todos los ciudadanos con campañas de vacunación comunes para todos, con medidas frente al tabaquismo comunes para todos. Y, es más, no sólo lo dice el ministro de Sanidad sino que otras comunidades gobernadas por el PP están defendiendo esa campaña común de vacunación.
La salud debería estar fuera del debate partidista y todos deberían de esforzarse por cumplirlo más, no por cumplirlo menos. Y sobre todo, por favor, que quienes van todo el día vendiéndome que son los que defienden España no sean los primeros en incumplir las leyes españolas, porque entonces no sé exactamente a qué se refieren cuando hablan de defender á España. Yo cuando hablo de defender a España, hablo de defender a los niños españoles, a los pacientes españoles, a las mujeres que sufren la violencia de género...ahí quiero ver a todos los españoles. A todos. No han sido ni Cataluña, ni el País Vasco quienes han roto las leyes españolas.

—¿Se plantea retomar la ley antialcohol?
—Esa ley está en un cajón, está aparcada.

—Se lo pregunto porque quizá el principal fallo de Elena Salgado con esta ley fue su poca capacidad de comunicación...
—Sí...En su momento era una ley necesaria que fue mal explicada o mal entendida, porque en realidad, ¿cuál era el objetivo de esa ley? ¿Y cuál tiene que ser el objetivo de un ministro de Sanidad? Proteger a los menores del alcohol, porque sabemos que el alcohol produce daños irreparables en el cerebro, por lo tanto, en el tema menores tolerancia cero. Ahora, ¿cuál es la forma de evitar el consumo de alcohol? Una ley o campañas educativas...Pues para un Gobierno lo importante es conseguir los ob-
jetivos. Por lo tanto, lo que estamos haciendo ya son campañas para proteger a los menores y promover educación sanitaria. Si se da en el futuro, dentro de cuatro o diez años una situación distinta, pues a lo mejor tendrá sentido, pero no creo que ahora sea el momento de abrir ese debate. De hecho, según las últimas encuestas ha disminuido el consumo de tabaco y de alcohol en menores entre un 5 y un 10 por ciento, que no es suficiente pero por lo menos es una demostración de que otras medidas nos están ayu-
dando a conseguir los objetivos.

—¿El consumo de cocaína puede llegar a convertirse en un problema como fue el de la heroína en los ochenta?
—Me temo que sí. Es un tema que me preocupa porque aunque en jóvenes y adolescentes ha disminuido el consumo de drogas, el de cocaína globalmente está aumentando, lo cual quiere decir que los adultos, con un perfil de un ejecutivo entre los 30 y los 40 años con un cierto éxito social, consumo cocaína asociado al ocio y al alcohol o al tabaco. Y ahí no estamos teniendo éxito. Ten dremos que diseñar otras estrategias y dedi carie más esfuerzo.

—La legislatura se ha cerrado también con un retorno al primer plano de la actualidad del debate sobre el aborto. ¿No constituye una cierta anomalía el hecho de que la mayor parte de las interrupciones de embarazo se lleven a cabo en clínicas privadas y no en centros públicos?
—No en tanto se dé el servicio. Quiero ser claro en esta pregunta porque se ha abierto un debate a partir de unos presuntos abortos ilegales y la obligación del Ministerio de Sanidad y de las comunidades es garantizar una prestación a las ciudadanas que está asociada a la despenalización de la interrupción del embarazo. Eso es lo que la ley española dice, que hay unos supuestos en los que la interrupción del embarazo está despenalizada. ¿Cuál es la mejor forma de garantizar una prestación? Prácticamente todas la comunidades han transferido parte de ella a clínicas privadas y eso no quiere decir que la prestación no sea pública, porque la soporta el sistema público. Hay prestaciones que el sistema público concierta con el privado. Algunos son muy visibles, como la interrupción del embarazo, y otras menos, como muchas pruebas diagnósticas. No es tal paradoja porque hay casos en los que el concierto es un buen sistema.

—Las clínicas abortistas han anunciado un paro para la segunda semana de enero si no cesan las presiones y el acoso que dicen estar recibiendo, especialmente en la Comunidad de Madrid, ¿puede calificarse de caza de brujas las inspecciones que se están realizando, como han denunciado las clínicas?
—Me alegra que me haga esa pregunta porque hay un medio, el ABC, que me atribuye unas declaraciones que yo nunca he realizado. Yo nunca he hablado ni de Inquisición ni de caza brujas por las inspecciones a las que está siendo sometidas estas clínicas.
La inspección y la sanción están en manos de las comunidades. Una inspección es incómoda pero cuando las cosas se hacen bien hechas la inspección garantiza el funcionamiento correcto.

—¿La ley de plazos estará entre las prioridades del recién creado Comité de Bioética?
—De entrada, el Cómite de Bioética no tiene esa pregunta sobre la mesa. Tiene que constituirse y empezar a trabajar sobre cuestiones que el ministerio le hará llegar. Si uno ve la Ley de Investigación Biomédica, las cuestiones tienen que ver más con investigación clínica o aplicada. Y cambiar la ley del aborto a una ley de plazos es una cuestión más legal que técnica. Es una pregunta más para el ministro de Justicia que para el de Sanidad. Sí es probable que le preguntemos al comité cuestiones de matices que son difíciles de aplicar en otros ámbitos de la investigación: la confidencialidad de los procesos, la seguridad de los pacientes...

—La regulación de la eutanasia tampoco estará entonces entre los temas a considerar por el comité?
—Primero nos tenemos que poner de acuerdo en qué significa, porque hay gente que puede estar pensando en el suicidio asistido, que es ilegal hoy por hoy en España, pero otros están pensando en la sedación terminal, que es legal, o en la limitación del esfuerzo terapéutico, que es legal también. El comité nos puede ayudar a resolver esos casos en los que la ley no tiene una respuesta clara, pero no en hacer una ley nueva, si no en qué pasa en las situaciones que la ley no había previsto. Los avances técnicos son tan rápidos que muchas veces la ley va por detrás.

—La pregunta es inevitable, ¿encabezará la lista del PSOE en Alicante?
—Iré en al candidatura, sí, y todas las agrupaciones me han propuesto en el número uno, y yo aceptaré. También habría aceptado ir de número dos, tres, cuatro o último, porque mi ambición política no voy a decir que es cero, pero soy más gestor que político tal y como los conocemos.•


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