F abián
Hemeroteca Esta semana
Nº 769

7/1/2008

 

Estado de bienestar, fiscalidad y valores

Por Francesc Homs i Molist*

Aunque es obvio, no siempre se recuerda: sólo puede existir Estado de bienestar si hay un sistema fiscal que permita la redistribución de la riqueza. Piénsese, por ejemplo, en lo que socialistas y populares están prometiendo estos días: más prestaciones sociales y menos impuestos. Hace ya más de una década lo sentenció en un memorable debate Felipe González, ante el aspirante Aznar: "el Estado es como una caja donde se le ponen recursos y salen en forma de prestaciones sociales; querer poner menos recursos y sacar más prestaciones es un milagro imposible".

Es verdad que las cosas ni son tan lineales, ni tan simples. Por ejemplo, el efecto que conlleva el crecimiento de una economía permite al mismo tiempo reducir algunos impuestos e incrementar el gasto social. Pero la relación sistema fiscal y Estado de bienestar no se puede menospreciar como se hace estos días. En primer lugar por la obviedad hasta ahora comentada: no hay prestaciones sociales sin impuestos. Decíamos en otro artículo que la aplicación del modelo social vigente ha permitido a los europeos disfrutar de unos niveles de bienestar e igualdad social sin parangón en el mundo. De hecho, gracias a tal modelo, los europeos hemos evitado en buena medida el fuerte incremento de las diferencias de renta que se ha producido durante los últimos 30 años tanto en los Estados Unidos, como en los antiguos países comunistas y las economías emergentes de China, India y Latinoamérica.

Y en segundo lugar, tampoco podemos menospreciar la intensa relación entre sistema fiscal y Estado de bienestar por otra obviedad, aún menos comentada que la anterior: la necesaria contribución al bien común. La crisis de valores de nuestra sociedad liderada por una fuerte apología del individualismo, explica la fácil y
estúpida promesa de bajar los impuestos, sin más. Es el canto egoísta e irresponsable que invita a la desvinculación de lo colectivo. Cabe decir que en este terreno todos somos algo responsables. Pero parece razonable afirmar que a la derecha ya le viene bien este tipo de planteamientos. Lo sorprendente es la actitud de los supuestamente progresistas. ¿Es posible defender el Estado de bienestar ignorando el valor del esfuerzo colectivo y fomentado todas las banderas del individualismo? El PSOE ha avanzado en esta legislatura en el fomento del individualismo con distintas medidas que en muchas ocasiones tienen en común la ignorancia hacia lo colectivo o el menosprecio hacia la familia, la dimensión colectiva de derechos y deberes más cercana a la persona. Ignorar que este tipo de medidas no son neutras para el conjunto de una sociedad ni para la defensa del Estado de bienestar es una grave irres ponsabilidad. ¿Cómo podremos des pués exigir a nuestros conciudada nos que hagan un esfuerzo colectivo pagando, si cabe, más impuestos, si los hemos acostumbrado al dulce y decadente egoísmo del indivi dualismo?

El esfuerzo fiscal que hace mos entre todos se trata como un botín. Los unos lo quieren para repartirlo entre sus votantes. Los otros lo miran como un jamón para cortarlo a lonjas. Y otros lo quieren para sacar recursos de un sitio (léase Cataluña), y po nerlos en otro (Madrid o Andalucía). Pero muy pocos advierten que los años de las vacas gordas han finali zado. El éxito del denominado mi !agro español tiene ahora los pies de barro. Ni los tipos de interés repeti rán la bajada de los últimos 12 años -la clave del "éxito" Rato-Solbes-, ni los ingresos fiscales van a seguir subiendo por gracia divina. Además, es más que previsible el aumento del gasto de la Seguridad Social, no sólo por el paro, sino por un sistema de pensiones que está al borde del colapso... En fin, ante tal desbara juste de promesas electorales, bas taría con una: reformar y renovar el Pacto de Toledo, ampliándolo al con junto del Estado de bienestar. Y te ner el valor de advertir a nuestros conciudadanos que el Estado de bienestar tiene unos costes que en tre todos debemos sufragar. •

*Diputado al Parlament de Catalunya por CIU.

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