Nº 769 - 7 de enero de 2008
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Impuestos, centro, izquierda volátil: elecciones

por Juan Antonio Barrio

En días pasados se suscitó una interesante polémica. Por un lado, César Molinas (El País, 11/11/07) propugnaba la tesis de que las elecciones, al menos en España, se deciden básicamente según el comportamiento de la denominada izquierda volátil. Se trata de sectores de izquierdas que, sin tener excesiva simpatía por el PSOE, sienten aversión por el PP y no son especialmente proclives a ir a las urnas. Así, en el 93 ganó el PSOE por la amenaza de victoria del PP, en el 96 votaron en gran medida a IU (que alcanzó el 11 por ciento de los votos) de modo que esta recomposición del voto de izquierdas –que en cifra total era muy similar a la del 93– trajo la victoria por la mínima del PP. En 2000, esta izquierda mayoritariamente se abstuvo, con la consecuencia de la victoria por mayoría absoluta del PP. Y en 2004 pudo más la atractiva novedad de J. L. Rodríguez Zapatero –y la pésima gestión del PP tras el atentado del 11-M, junto con la guerra de Iraq y las implicaciones del Gobierno de Aznar, foto de las Azores, etc.– y volvía a ganar el PSOE.

Frente a esto, Belén Barreiros (El País, 6/12/07) expuso la tesis más clásica, según la cual quien domina el centro gana las elecciones (el punto 5 de la escala 0-10, por definirlo matemáticamente)

En mi opinión una cierta convergencia de ambos razonamientos es plausible. Así, la percepción mas centrada del PP algo tuvo que ver en su victoria de 2000, facilitando la abstención de la izquierda volátil. La percepción en 2004 sobre el PP era mucho menos centrada y tuvo mucho que ver en la masiva votación (en torno al 77 por ciento) quese produjo, facilitando la victoria del PSOE.

Sin embargo, si hubiera que optar, me sentiría más próximo a la tesis de César Molinas. Vamos a intentar explicarlo.

Ciertamente, no es un axioma que la abstención sea más de izquierdas que de derechas. Las cosas son hasta que dejan de ser, y la crispación absoluta impulsada por el PP en esta legislatura podría hipotéticamente, llevar a una abstención de derechas superior a la de otras convocatorias. Pero, hasta ahora, no ha sido así nunca en nuestra democracia. Es difícilmente rebatible con datos la afirmación de que, si el porcentaje de abstención fuera el mismo en los distritos y pueblos donde gana el PSOE que allí donde donde gana el PP, la victoria del PSOE sería muy clara. A no ser que se piense que la gente que no vota en Fuenlabrada o el distrito de Salamanca en Madridtendrían, caso de votar, un comportamiento muy distinto de los que sí votan. Por lo tanto, aunque todos los votos cuentan, el voto de la izquierda volátil es muy importante. Y en ese sentido algunas propuesta no parecen especialmente incentivadoras y otras sí. Las políticas sociales lo son, la descripción (sin sobreactuar, no hace falta) de lo que sucedería con ellas si volviera un gobierno de derechas, también. En cambio, contribuir a una cierta percepción de indiferenciación izquierda/derecha respecto a la política económica y, en especial, la política fiscal no lo es. Como ha dicho Robert Stiglitz (El Economista, 3/12/07) "bajar los impuestos no es una solución", "las naciones con más impuestos son las mas fuertes". Véase los países escandinavos. Y especialmente en España, un país cuyo gasto social está seis puntos por debajo de la media de la Unión Europea a 15. Por lo tanto, creo que la prudencia, y más en período de desaceleración, donde las perspectivas de crecimiento son algo menores, debería ser mucho mayor en política fiscal, ya que las posibilidades de que falle la famosa curva de Laffer (más recaudación con menos impuestos) aumentan proporcionalmente.

Y, además, el 9 de marzo hay elecciones. Por balance de lo realizado, proyecto y liderazgo el PSOE está en buena situación para ganarlas. La pre-campaña y la campaña deben servir para potenciar todo eso. No despistemos o decepcionemos a una parte de nuestros electores potenciales. Como bien ha dicho Josep Ramoneda ("La Manta", El País, 13/12/07) "un exceso de confianza en el voto del mal menor puede hacer que se pierda por la izquierda lo que se gane por el centro". Pues eso.•

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