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 Nº 768 -24 de diciembre de 2007

Fin de año sin pollo y con conejo

por Carlos Berzosa

L a economía mundial se desacelera y la época de fuertes y elevados crecimientos que prácticamente se ha dado en todos los países en los últimos años ha terminado. El detonante principal ha sido la crisis hipotecaria en Estados Unidos que, debido a la primacía que desempeña este país, se ha extendido a la economía mundial en su conjunto con diferentes grados en el frenazo del crecimiento. De todos modos, la ralentización de Estados Unidos que se venía dando en los últimos tiempos, ha sido compensada por las grandes economías emergentes. China y la India han crecido al 10% o más, y Rusia al 7%. En el mundo desarrollado, también Japón y la zona euro han tenido un fuerte vigor. No obstante, en la zona euro se dan síntomas de debilitamiento.

No sabemos muy bien hasta qué punto esta desaceleración tendrá consecuencias más o menos negativas para la marcha de la economía de la zona euro, y tampoco en qué medida la vitalidad de los países emergentes podría seguir compensando las dificultades de la economía de Estados Unidos, aparte de que estas economías, como es el caso de la China, también ofrecen síntomas de sobrecalentamiento. Entramos en una fase de la economía de menor crecimiento en donde resulta complejo predecir cuánto tiempo va a durar y la dimensión que puede adquirir esa desaceleración.

La complejidad de realizar predicciones acertadas acerca de cómo va a funcionar el futuro próximo de las economías, sobre las cuales ya he escrito en estas mismas páginas, viene ahora dificultada por la falta de información transparente de las empresas y de los bancos. La información asimétrica que caracteriza alas economías de mercado, en este caso se hace más compleja, por esa ocultación de datos, y la falta de confianza que todo ello genera en los diferentes mercados. Por esto mismo, no podemos saber con precisión cuál puede ser la gravedad de la situación y en qué grado afectará a las diferentes economías.

Por lo que concierne a la economía española, esta desaceleración es manifiesta, al tiempo que viene acompañada de una creciente tensión inflacionista. La compra de viviendas disminuye y el ritmo de construcción de edificios también. Habida cuenta de la importancia que desempeña el sector de la construcción en la economía española, con un peso excesivo si se compara, además, con otras economías europeas, su repercusión en el empleo y en otras muchas actividades ligadas directa o indirectamente a este sector se verán afectadas con crecimientos menores.

La construcción en España ha tenido un crecimiento desmesurado ydesordenado. Todo lo cual ha generado, por una parte, una mejora de los equipamientos, pero por otra, una fuerte especulación, con ganancias rápidas y fáciles, y una corrupción desmedida que corroe al funcionamiento del sistema económico y debilita la democracia. La falta de una ordenación adecuada del territorio ha provocado crecimientos aberrantes en las ciudades y en la costa y ha causado deterioros graves medioambientales, sobre todo en el litoral. Unos daños que ya están hechos y que resultan difíciles de corregir. Este modo de crecer a algunos, sobre todo a las clases medias emergentes, les produce una sensación de mejora en su bienestar, pero esto resulta falso en la medida que es contrarrestado por la desorganización en la ordenación del territorio y los elevados costes medioambientales que genera.

Desde hace tiempo, algunos economistas hemos venido predicando la necesidad de un cambio de modelo. Nuestras voces no han sido escuchadas, pues se han impuesto los intereses económicos poderosos y los gobiernos, en sus diferentes instancias, no sólo no han afrontado este problema, sino que han sido cómplices de los beneficios que a corto plazo genera. Cambiar un modelo en poco tiempo no es posible, pero sería más que deseable que se apueste más por la investigación y por el conocimiento que por el ladrillo.

En fin, que tengan felices navidades y hagan caso de las últimas recomendaciones, no consuman pollo que está muy caro y compren conejo que es más barato. Brindemos con cava catalán con conejo y sin otros productos que rompen el presupuesto familiar.•

*Rector de la Universidad Complutense de Madrid

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