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Nº
768
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24/12/2007
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El parón de la construcción y los efectos de la inflación amenazan el Año Nuevo LOS PELIGROS DE 2008 La fiesta de Fin de Año trae en esta ocasión algunas que otras preocupaciones en
el ámbito económico, pues con el telón de fondo de la crisis hipotecaria
estadounidense, se agrupan datos económicos no muy alentadores sobre el Por Carmen Guerrero Quienes hoy luchan por llegar a La Moncloa en la próxima legislatura deberán afrontar un próximo 2008 plagado de incertiduhbres en el ámbito económico. Justo ahora que casi habíamos conseguido olvidar lo que eran las 'vacas flacas' o la consigna de 'apretarse el cinturón', el año que llega no lo hace precisamente con un pan debajo del brazo, sino con augurios de un cambio de ciclo económico que requerirá todos los esfuerzos posibles para que el menor crecimiento previsto para nuestro país no frustre las fortalezas y buenas posiciones adquiridas en los últimos años. Las expectativas de crecimiento para 2008son dispares, ya que abarcan desde las previsiones más pesimistas, el 2,5% según la OCDE, hasta las más optimistas, que se aproximan al 3% que finalmente ha fijado el Gobierno y los pronósticos de la Comisión Europea. Pero más allá de este debate puntual, los expertos coinciden en que el buen ritmo de la economía internacional ha echado el freno y en nuestro país los datos que se van publicando en la recta final de 2007 apuntan una tendencia bien distinta a la vivida en años anteriores. Las restricciones del crédito derivadas del huracán subprime que sorprendió al mundo este verano, se unen a una creciente inflación, un Euribor marcando récords y un repunte del paro que amenazan con lastrar el consumo, uno de los pilares que ha sustentado el tirón de nuestra economía en los últimos años. El otro gran soporte de nuestro crecimiento, la construcción, también comienza a dar signos de agotamiento, confirmando los temores de los menos optimistas. El último dato del IPC sobre los precios del mes de noviembre confirma la tendencia al alza iniciada después del verano. La inflación se ha situado en el 4,1% interanual, a cuenta principalmente del incremento del precio de los alimentos básicos y la escalada del petróleo, próximo a franquear la barrera de los cien dólares, tras encarecerse en los últimos doce meses más del 50%. El panorama económico del próximo año puede verse negativamente afectado por esta cifra, un mal dato que si se prolonga no sólo menguará la renta disponible de los ciudadanos, sino que supondrá también un sobrecoste para las arcas públicas y para la empresa privada. La actualización de las pensiones costará tres mil millones de euros más de lo previsto al Estado, la misma cifra que la patronal CEOE calcula que costará la revisión salarial del nuevo año a las empresas. Ante esta situación y el lastre que conllevaría en términos de costes salariales y, por tanto, en términos de competitividad y empleo, tanto los agentes sociales, como el Banco de España o el Gobierno coinciden en apostar por la moderación salarial. Así, el Acuerdo para la Negociación Colectiva para 2008 aconseja actualizar los salarios conforme a la inflación prevista (2%) en lugar de la real (que no se espera que baje del 4%), apuntando que esta tendencia al alza de los precios se considera coyuntural y que se estabilizará en unos meses. De hecho, el vicepresidente Solbes ya avanzó que el próximo año la inflación quedará en su conjunto por debajo del 2,7% previsto para 2007. A todo esto, se unen dos nuevos riesgos que pueden aguar la fiesta del próximo año: el Euribor y el paro. El índice que referencia la mayoría de las hipotecas de nuestro país, haciendo nuevos récords en las proximidades del 5% y el paro dando disgustos tras repuntar un 2,2% en noviembre, para superar la cota de los dos millones de desempleados en nuestro país. Pero quizás el mayor dolor de cabeza de la economía nacional lo esté provocando el sector de la construcción, que tras haber hecho aportaciones al PIB próximas al 10%, confirma día a día su desaceleración. El ritmo de construcción de viviendas es menor y su venta también (la compraventa ha caído entre agosto y octubre un 16%), pero más preocupantes aún son las estimaciones de su evolución en el futuro. El lobby constructor afirma que en 2008 se agudizará la reducción en el número de nuevas construcciones hasta el entorno de las 490.000 unidades, por lo que se destruirán unos 250.000 empleos en el año. Respecto a los precios, el Grupo afirma que se estabilizarán en términos nominales, es decir, su caída será similar a al aumento de la inflación. Aunque la mayoría de los expertos andan en sus previsiones más cerca del esperado aterrizaje suave que asegura el Gobierno que de emergencia. augurado por el G-14, un buen número de inmobiliarias se han puesto manos a la obra para sanear sus cuentas, profundamente endeudadas, a la vista de cómo las incertidumbres están complicando la financiación. La venta de activos que ha emprendido Martinsa-Fadesa o Colonial es un ejemplo de ello, pero hay muchas más fórmulas, desde la recompra de títulos para mantener la cotización de sus títulos hasta el cortejo entre compañeras de sector para fusionarse y hacer frente a la crisis, y en estos laces se encuentran Astroc y Landscape o Colonial con Gecina. Un nuevo horizonte para las empresas. Además de los cambios propios de la entrada en vigor del Nuevo Plan General de Contabilidad o del Código Conthe de Buen Gobierno, las empresas de nuestro país –más allá de las afectadas por la crisis estadounidense- tendrán que desenvolverse en un nuevo escenario el próximo año, marcado también por la incertidumbre y las mayores dificultades de financiación que ha impuesto la desconfianza interbancaria y la escasez de liquidez en el mercado derivada de la crisis subprime. Pero, a pesar de estas circunstancias, los expertos no auguran horizontes de nubarrones ni para las empresas ni para la bolsa de nuestro país. Tras un año muy movido en cuanto a movimientos corporativos y salidas al parqué, el listón está demasiado alto, pero no se espera un gran freno en la actividad inversora en general, ya que los ratios de endeudamiento aún no son demasiado elevados y los balances hacen gala de gran solvencia. Es probable que no se produzcan operaciones de gran calado como la salida a Bolsa de lberdrola Renovables o la adquisición de Endesa o ABN Amro, pero aún hay sectores con posibilidades de concentración. Entre ellos, el de la banca mediana, tal como se ha visto con el interés mostrado por Credit Agricole en Bankinter, o el sector energético, pues aún queda por ver qué hará Florentino Pérez con su posición mayoritaria en Unión Fenosa. También Repsol está pendiente de vender YPF, tras el posicionamiento de CajaMadrid en Iberia aún habrá que esperar si se produce finalmente la esperada OPA sobre la aerolínea, y BME, entre otras, sigue buscando un novio en Europa. No parece que los espectadores del panorama empresarial se vayan a aburrir el próximo año, ni tampoco los inversores. De este modo, y a pesar de los esfuerzos que los bancos centrales están haciendo para paliar los efectos de la crisis hipotecaria estadounidense, aún el próximo año se desarrollará bajo el paraguas de la incertidumbre, que no tardará en ir despejándose conforme entidades y compañías vayan presentando sus cuentas ya auditadas. Conocer el alcance real de la crisis dará la base necesaria para restaurar la confianza en los mercados y restablecer la normalidad, que los expertos auguran, se instalará de nuevo hacia la segunda mitad del año. • ZP al rescate Ante la desaceleración prevista para el próximo año, que augura el inicio de un nuevo ciclo económico menos alentador, Zapatero ha querido dejar patente la capacidad de gestión de su equipo de Gobierno, no sólo en los cómodos últimos años que le han acompañado en su legislatura, en que "los resultados en materia económica son apabullantes", ha dicho el presidente. Para afrontar el nuevo escenario que las cifras auguran, ZP ha salido al rescate de la economía avanzando algunas medidas, que irán incluidas en su programa electoral, para afrontar los retos de la etapa que comienza. Con la promoción de un millón y medio de viviendas de protección oficial en los próximos diez años, de las que 600.000 estarán destinadas al alquiler, Zapatero pretende contribuir a facilitar el acceso a la vivienda y paliar la ralentización del sector de la construcción, que también cuenta con la edificación no residencial y la obra pública, en la que se invertirá el próximo año un 15% más, para paliar los efectos del descenso de la demanda residencial. La creación de dos millones de empleos en los próximos cuatro años o el ascenso del salario mínimo hasta los 800 euros son algunos de los compromisos adquiridos por el presidente de Gobierno para la próxima legislatura, así como el objetivo de elevar la productividad de nuestro país, que permitirá disfrutar de un mayor poder adquisitivo, solventar desequilibrios como el de la inflación y hacer frente al envejecimiento de la población. La creación de un Observatorio de Precios en Internet que permita a los ciudadanos comparar los precios de cada producto o la reducción del 25% de las cargas administración para facilitar la creación de nuevas empresas también están ya en el programa electoral del Partido Socialista, pero aún quedan muchos temas que abordar, como la fiscalidad o pensiones, y mucha campaña por delante. |
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