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Nº 776
17/12/2007
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'Rumbos en la carta'

Por José María Benegas

Este es el título del último libro de Juan José Laborda, una recopilación de artículos publicados en la prensa que abarcan por lo tanto, un amplio temario de problemas, reflexiones del autor, semblanzas personales de intelectuales, políticos, historiadores, poetas, literatos, etc, que han pasado por la vida de Laborda y van apareciendo a lo largo del libro enriqueciendo su contenido.

De su lectura he descubierto con sorpresa que Laborda es un verdadero experto en cuestiones relacionadas con el medio y próximo Oriente, el mundo árabe, el pueblo judío, Irán, Iraq, etc., temas todos estos que dan contenido a la primera parte del libro. El autor explica con claridad algo básico para entender lo que sucede en esa área del mundo. El Islam, a diferencia del Cristianismo, precede al Estado y lo crea. "El Corán creó al Estado, en el mundo occidental, por el contrario, el Evangelio se adaptó al Estado", a veces con enormes resistencias.

Su juicio sobre Arafat me parece muy certero al margen de nuestras simpatías por la causa Palestina, siempre sin perjuicio del derecho de Israel a tener un Estado propio con fronteras seguras. Dice Laborda con acierto que "Arafat no quiso ser el gobernante que conseguía la paz con Israel y la independencia de la nación Palestina. Prefirió seguir siendo un mito, el luchador perpetuo por la causa, y se marchó de Camp David, para declarar la segunda Intifada, rechazando la oferta de Clinton, la más amplia y generosa de todas las que se le hicieron a lo largo de su vida", haciendo buena una vez más la per-cepción de que los palestinos nunca pierden la oportunidad de perder una oportunidad. Señala Laborda que la ideología cuando se convierte en verdad sagrada conduce no a la búsqueda de la paz, sino a intentar alcanzar la victoria total lo cual se ha demostrado a lo largo de la historia que es un desastre para los pueblos orientados en esa dirección.

Su opinión sobre la paz en el próximo Oriente, coincidente con la de Shlomo Ben Ami, que suscribo plenamente, es concluyente a la hora de señalar que un acuerdo entre las partes implicadas, palestinos e israelíes, es imposible, por lo que la paz debe ser una paz impuesta por la acción coordinada internacional impulsada, al menos, por Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y los Paísea Árabes más significativos del área.

En relación a Iraq, comenta La borda que lo peor de lo que sucedió en la reunión de Bush, Blair y Aznai en las Azores fue que intentaron devolver a sus Estados el derecho a hacer la guerra al margen de las Naciones Unidas.

En otro orden de cosas, a lo larga de todo el libro, en diferentes partes del mismo y por diversos motivos, aparece la cuestión de la calidad de la democracia y el nivel de los debates en la confrontación política, tema éste de máxima actualidad hoy en España. Laborda introduce la idea del "pensamiento líquido", que define como "aquel que carece de principios sólidos, la lógica no se resiste a nada, cede como si fuese un líquido que adquiere millones de formas, es un lenguaje copiado al de la publicidad. La línea entre la mentira y la verdad no sé ve clara. Un minuto ante una cámara hace más opinión que cientos de libros o miles de periódicos. Estamos ante un lenguaje sin matices. La consigna partidista sustituye a la opinión convencida, a las propias convicciones. Lo que se valora es si se ha estado convincente o no, no importa lo que se diga y menos que sea verdad".

En otro pasaje de su libro y en esta misma dirección, califica esta realidad como "la democracia instantánea", "regida por dos grandes valores, los sondeos y la frase brillante ausente de todo tipo de razonamiento, que se puede decir en un minuto" y añado que además debe estar preparada para el informativo de las tres o de las nueve". Es decir, en el debate político se han cambiado los análisis por la consignas. Es lo que Ortega y Gasset ya denunció en su época como el exceso de "acción directa e improvisación". Para Ortega era una tara del carácter nacional, no genética, más bien el resultado del atraso económico y del débil sentido civil de la responsabilidad.

Sobre los derroteros por los que discurre el debate político en España, Laborda encuentra una explicación: "Los líderes conservadores actuales, ni participaron ni tuvieron las emociones de los partidos y dirigentes que hicieron posible la democracia en España. Como desconocen lo que costó no les alarma que con sus mendaces infundios se degrade el clima moral del país".

Una idea que me parece destacable es aquella que señala el autor del libro argumentando que cada vez que se ha quebrado la democracia en la historia de España se invocó a la nación, a España, en contra de la libertad. Al referirse a la Transición señala que "ajustamos con la precisión de una rosca de reloj dos esferas que en otras ocasiones anteriores habían chocado entre ellas. La libertad y la nación han sido unidas desde entonces".

No podían faltar en el libro consideraciones sobre el País Vasco y ETA. Resalto un pensamiento muy interesante referido a los separatismos independentistas. "En Europa no hay ampliación interior". "Si Euskadi se independizara para volver a la Unión Europea, debería obtener un doble acuerdo: el de España y elde los demás miembros". También entre las preocupaciones del autor se sitúan la nunca alcanzada y, por lo tanto, pendiente reforma del Senado y la construcción del Estado de las Autonomías. Sobre este último aspecto me ha llamado la atención el planteamiento del canadiense Stephan Dion en relación con la descentralización del poder que lo resume de la siguiente manera: "Disposición para transferir más poder, si es para hacer a la gente más libre y más feliz. En mucha menor medida, si lo es para seguir estimulando la afirmación de identidades excluyentes". Este es uno de los problemas de la construcción de nuestro Estado de las autonomías, que el nacionalismo es insaciable en sus reivindicaciones. Éstas no tienen límite.

Laborda, hombre apasionado por la historia cita a muchos de los personajes más relevantes del pensamiento español en este ámbito. Hay una frase que resume bien parte de lo que ha sido nuestro pasado: "Un pueblo muy idealista e ingobernable". Les recomiendo la lectura de este libro. •


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