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 Nº 766 -10 de diciembre de 2007

La Rusia de Putin

por Carlos Berzosa

Putin ha ganado de un modo clamoroso las elecciones a la cámara legislativa en Rusia. Se duda de la
limpieza del proceso, al tiempo que sabemos de las carencias de un régimen que pasa por tener un sistema democrático. El asesinato de Anna Politkówskaya pone de manifiesto cómo se acallan las voces discrepantes y críticas, que resultan molestas ante las denuncias que hacen de las prácticas de la clase dirigente. Los comportamientos mafiosos se siguen dando, mientras que grupos reducidos de personas controlan las principales fuentes de riqueza económica del país, centradas principalmente en el petróleo, el gas y los recursos minerales.

Ahora bien, ¿se puede realmente manipular tanto para obtener una victoria de este tipo? Me imagino que no y que otros factores están influyendo en el comportamiento electoral del pueblo ruso. Aparte de los hechos mencionados, como los asesinatos, que deben ser condenados y rechazados y ante los cuales observamos una excesiva condescendencia de los dirigentes democráticos occidentales, otros factores deben ser considerados.

Tuve ocasión de visitar Moscú a finales de septiembre, conjuntamente con el rector de la Universidad de Alcalá de Henares y el presidente del Banco Santander, con el fin de firmar convenios con dos universidades que tienen como objetivo principal conceder becas a estudiantes con la financiación del banco para que acudan a nuestras universidades. Fue una visista rápida y, por tanto, nada más lejos de mi intención que intentar hacer un análisis de la situación a través de un viaje de esta naturaleza, aunque tuviéramos ocasión de hablar con diplomáticos españoles y el directordel Instituto Cervantes, así como con algún moscovita.
Lo que más me impresionó fue la cantidad de automóviles de buenas marcas que hacían de Moscú una ciudad con atascos a todas horas. Las tiendas de grandes marcas internacionales estaban presentes en la capital de Rusia, y los restaurantes se encontraban llenos. Todos los interlocutores estaban de acuerdo en que en esa aparente prosperidad influían decisivamente las rentas derivadas del petróleo y el gas natural. Pero a la vista de lo que estábamos viendo esas rentas no eran sólo apropiadas por una minoría, sino que se hacían extensibles a unas emergentes clases intermedias. Una mujer rusa nos dijo que antes Moscú era gris, aburrida y sin esperanza, y que ahora tiene colorido, es alegre y tiene ilusión.

Si esto es así, lo que sucede es que las cosas están realmente cambiando. No obstante, hay que matizar, pues sin duda esta visión –número de automóviles, tiendas, restaurantes– es algo superficial que no nos dice nada acerca de si ese dinamismo económico se produceen otras ciudades, y sobre todo, en zonas rurales y también en el propio Moscú. En esta ciudad tan poblada, no cabe duda de que el hecho de que una minoría, pongamos por ejemplo un 20%, tenga una determinado poder de compra ya da esa imagen similar a la que podemos encontrar en las ciudades del mundo occidental de los países desarrollados. Pero sin lugar a dudas otras capas de la población considerables quedan marginadas de esa relativa prosperidad. Así, atraído por lo que había visto me puse a leer El libro blanco de Rusia de tres autores, Anatolevich Batchicov, lurevich Glasev y Georguevich Kara-Murza, que ha sido editado por El Viejo Topo. La lectura del libro nos ofrece una visión realmente negativa en la evolución de la salud, la economía y el bienestar de la población sometida a las reformas neoliberales llevadas a cabo entre 1991 y 2004. El libro acaba en 2004 y es posible que se piense que las cosas han cambiado desde entonces, y aunque en parte puede ser así, las grandes tendencias negativas no han podido ser corregidas en tan breve periodo de tiempo.

Lo que sí creo, y algunos datos lo corroboran, es que en términos económicos Putin ha frenado las tendencias negativas y ha iniciado un repunte de la economía, que el pueblo, tras tantos sufrimientos padecidos en la transición de la economía planificada a la de mercado, valora en términos positivos, aunque aún hay mucho por resolver, como pone muy bien de manifiesto Jean Meyer en Rusia y sus imperios (1894-2005).•

*Rector de la Universidad Complutense de Madrid

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