Los caídos de
la legislatura
Si la perspectiva de saberse candidato a ser relevado del cargo tras las
elecciones no es buena, peor es la de figurar entre los cadáveres
políticos que losé Luis Rodríguez Zapatero ha ido dejando a su paso
durante estos cuatro años. Desde el más reciente, el todavía presidente
del Congreso, Manuel Marín, a la más antigua, la ex ministra de Educación,
María Jesús San Segundo, pasando por el ex ministro de
Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, o el ex presidente de la
Generalitat, Pesque! Maragall, éstos son los principales caídos en
desgracia de esta legislatura.
Por Manuel Capilla
El 'malquerido'
"Yo estoy aquí
para que me
quieran". Con
esta frase pronunciada este
verano cuando
saltaron a la
prensa los rumores de que
José Luis Rodríguez Zapatero
le había ofrecido el cargo de
presidente del Congreso a José Bono, Manuel Marín resumió su trayectoria al frente
de la Cámara Baja. No le ha querido ni Zapatero, que no le escogió para la cartera de
Exteriores al principio de la legislatura, ni le
han querido los grupos parlamentarios, que
no han secundado su propuesta de reforma
de un reglamento del Congreso que lleva vigente 25 años. Es más, fue el propio Alfredo
Pérez Rubalcaba, todavía como portavoz socialista, quien no mostró mucha predisposición a sacar adelante la reforma del Reglamento. Este desinterés comenzó deteriorar
la relación de Marín con la cúpula socialista, hasta tal punto que el presidente del Congreso llegó a manifestar en público su disconformidad con que las lenguas cooficiales se usaran en el estrado, como pretendía el Gobierno. El resultado del pulso ha sido que una de las trayectorias políticas más brillantes del Partido Socialista se va por la puerta de atrás para dedicarse a la lucha contra el cambio climático en el ámbito universitario.
Para el recuerdo quedan sus enfados y discusiones con sus señorías desde la tribuna de la cámara, en un intento por borrar esa imagen de patio de colegio que transmiten los diputados más veces de las deseables.
"Nada"
en la Biblioteca
"Boquiabierta" Así se quedó Rosa Regas, según sus propias palabras, cuando el ministro de Cultura, César Antonio Molina, le dijo a la cara que "no había hecho nada durante más de
tres años", tras lo cual presentó su dimisión como directora de la Biblioteca Nacional. Y es que, a pesar de que ha iniciado un importante proceso de digitalización de los fondos de la institución, su gestión ha sido criticada por sectores de la prensa, que la han culpado de cierto colapso en la Biblioteca. Además, el nombramiento de cuatro gestores bajo su mandato y el aumento de los gastos de la institución le forzaron a comparecer en el Congreso a petición del Partido Popular, y los rumores de que nunca llegó a gozar del apoyo de los empleados de la Bibloteca siempre han estado ahí. Por si fuera poco, la recta final de su mandato ha quedado marcado por el robo de dos mapamundis de la 'Cosmografía' de Ptolomeo, custodiada en la Sala Cervantes, restringida a investigadores.
Contra la
`España plural'
De íntimo de
Zapatero, y uno
de sus primeros
apoyos para el
asalto a la secretaría general
del PSOE, Jordi
Sevilla ha terminado como
diputado raso
tras su estancia
al frente del Ministerio de Administraciones Públicas. De hecho, Sevilla estuvo junto a Jesús Caldera y algunos otros cargos socialitas en el histórico desayuno 'de los cruasans', que tuvo lugar en casa de Trinidad Jiménez con el objetivo de convencer a Zapatero de que se podía vencer a José Bono, a pesar del apoyo que tenía de la cúpula del partido.
Siete años después, Jordi Sevilla será el número uno de las listas del Partido Socialista en Castellón de cara a las elecciones generales, pero sus discrepancias con el proceso de reformas estatutarias abierto por Zapatero, y más siendo el responsable de un ministerio clave en el traspaso de las nuevas competencias, le han terminado por relegar a un segundo plano.
`Minipisos'y
`superdespachos'
La recomendación de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, le sirvió a María Antonia Trujillo
para estrenar el proyecto estrella de Zapatero, el Ministerio de Vivienda, pero no para mantenerse al frente
de una cartera tremendamente expuesta a la opinión pública y que, con las competencias tranferidas, tiene serias dificultades para funcionar. Esta inoperancia y el defender unos 'minipisos' más pequeños que su despacho forzó su relevo por Carme Chacón. Ha regresado a Extremadura para retomar su trabajo de profesora de Derecho Constitucional en la universidad.
La ministra que
enfadó al Cine
La habilidad de
Carmen Calvo
para chocar
con la opinión
pública -con la
Ley de Propiedad Intelectual-
y con colectivos del mundo
de la cultura-
con la Ley del
Cine-, provocó
que la ascendencia que tenía en el entorno del presidente del Gobierno -formó parte del 'comité de notables' que Zapatero creó para asaltar la Moncloa en 2004- se diluyera y terminase por ser relevada por César Antonio Molina en Cultura. Sin embargo, y a diferencia de, por ejemplo, Jordi Sevilla, las cosas no le han ido tan mal y ha terminado la legislatura como vicepresidenta del Congreso. En las generales repetirá en la lista de Córdoba, según ha confirmado Manuel Chaves.
El dueño de
la caja de Pandora
Probablemente Zapatero no hubiera pronunciado aquello de que aprobaría cualquier texto estatutario salido del parlamento catalán si hubiese sabido en qué acabaría el asunto. Y Pasqual Maragall
quedó a ojos de Ferraz como el máximo responsable de ese proceso largo y farragoso que fue la reforma del Estatut, en el que el propio presidente se tuvo que sentar a negociar el 'sí' de CiU, y que terminó por abrir una crisis en el gobierno catalán con la decisión de ERC de votar 'no' al texto. Así que, a pesar de haber sido uno de los principales apoyos de Zapatero para alcanzar la secretaría general, fue el presidente del Gobierno quien forzó que Maragall no se presentase a la reelección ni continuara al frente del PSC.
Después de hacer público que padece alzheimer y retirarse de la política, se encuentra dedicado a la creación de la Fundación Cataluña Europa.
El `antigallardón'
derrotado
El que fuera conocido como el otro 'ministro de Economía' en su etapa de director de la Oficina Económica de Moncloa, empezó y terminó su carrera política el día que fue nombrado candidato a la
alcaldía de Madrid por el PSOE. Tras la negativa de José Bono, Miguel Sebastián fue la única persona que aceptó encaminarse hacia una derrota prácticamente segura ante Alberto Ruiz-Gallardón, sin el apoyo del PSM y protagonizando una campaña electoral desesperada en la que llegó a exhibir en un debate televisado la fotografia de Montserrat Corulla, una supuesta amante de Gallardón, y presunta testaferro del principal implicado en la 'operación malaya'. Zapatero está en deuda con él y, aunque haya vuelto a su cátedra de en la Universidad Complutense de Madrid, no sería raro que el presidente del Gobierno le premiara de alguna forma. Y más cuando Pedro Solbes probablemente sólo continúe hasta 2010. Aunque en su contra juega que públicamente ha quedado tremendamente desgastado.
El díscolo de la clase
El ex presidente
de la Comisión
Nacional del
Mercado de Valores, Manuel
Conthe, ha sido
uno de los actores principales
del culebrón
más importante
de la economía
española en los últimos años: la
OPA a Endesa. Se opuso en solitario al asalto a la eléctrica de Enel y Acciona, una operación que contaba con el visto bueno del Gobierno, deseoso de que Endesa no fuese a parar a manos de la alemana E.On. Cuando el Consejo de la CNMV votó mayoritariamente a favor de no sancionar a Enel y Acciona por su actuación, presentó la dimisión para declarar después que había recibido presiones desde Moncloa para reorientar su posición.
Una vez abandonada la CNMV, y a propuesta del director general de Unidad Editorial, Pedro J. Ramírez, fue nombrado presidente del Consejo Asesor de Expansión y Actualidad Económica,ambos propiedad del grupo creado por el director de El Mundo. Además, acaba de publicar su segundo libro, 'La Paradoja del Bronce', que analiza
dilemas relativos a la economía, el Derecho y la vida pública.
El comisionado
derrotado por la AVT
Gregorio Peces-Barba fue uno de los principales figuras del arranque del gobierno de Zapatero. Formó parte del 'Comité de Notables' y para él el presidente creó el cargo de Alto Comisionado
para la Atención a las Víctimas del Terrorismo. Sin embargo, terminó por rendirse ante el acoso de la asociación presidida por Francisco José Alcaraz y volvió a ocupar el cargo de rector de la Carlos III, que abandonó en abril. En mayo fue nombrado por la Asamblea del Comité Olímpico Español presidente de su Comisión de Ética.
La vicerrectora que
atascó la Educación
En la dimisión de Peces-Barba influyó el que cinco meses antes Zapatero cesara a su antigua subordinada en el rectorado de la Carlos III, María Jesús San Segundo, que había llegado a la 'Comisión de
Notables' primero y al ministerio de Educación después apadrinada por el propio Peces-Barba. Su escasa cintura política a la hora de negociar hizo embarrancar las leyes de reforma del sistema educativo, provocando la primera reforma ministerial del gobierno Zapatero. En la actualidad es embajadora española ante la UNESCO. •
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