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Nº
761 - 5 de noviembre de 2007 |
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| Hemeroteca | Esta semana |
Del caso del hermano Rajoy también tiene su cuñadísimo. “Una carta de nueve líneas y un currículum de un folio fueron toda la documentación que Manuel Fernández Balboa envió para solicitar el cargo de director económico financiero de la Fundación Cidade da Cultura, una entidad pública (promovida por la Xunta de Galicia en los tiempos del más grande esplendor de Manuel Fraga al frente del Gobierno autonómico gallego) que gestionaría recursos millonarios (…) Esa escueta comunicación le bastó para lograr el puesto que perseguía, con un contrato de alta dirección y un salario de 49.000 euros al año”, según publicó hace unos días el diario Público. “Cuando se postuló para alto cargo de la Cidade da Cultura, Fernández Balboa tenía 29 años de edad, una formación académica que incluía un máster MBA y un bagaje profesional propio de un mileurista: un contrato como becario en una entidad financiera y un paso fugaz –y sobre el que no aportó las fechas concretas– por la delegación provincial de una constructora. Fernández Balboa solicitó el puesto cuatro días después de que se iniciasen los trámites administrativos para su creación. Lo consiguió. En 2005, tras el cambio de Gobierno en Galicia, decidió dejarlo. Argumentó que no había la “confianza” necesaria para seguir en un cargo “político”. “Su época como gestor económico coincidió con los años en los que se iniciaron las obras”, añade el periódico mencionado. Público precisa todavía más: “El proyecto, que contemplaba la remoción de todo un monte, iba a costar 108 millones de euros. El Consello de Contas avisó la semana pasada, al presentar su estudio de 2004 de la fundación, de que el monto de las obras no bajaba de los 373 millones de euros” Durante su comparecencia ante la Comisión de Investigación del asunto Cidade da Cultura, una de las herencias faraónicas de Manuel Fraga, el cuñadísimo apenas ha contestado a las preguntas de los portavoces del BNG y del PSdeG-PSOE. Su silencio o sus evasivas refuerzan la teoría de que Fernández Balboa, hermano de la mujer del candidato a presidente del Gobierno por el PP, fue enchufado, lisa y llanamente; enchufado “por ser vos quien sois.” Un caso paradigmático de nepotismo, probablemente acompañado de una gestión deficiente e incluso de irregularidades o corruptelas, planea sobre Rajoy. En las páginas del diario Público, impulsado por Jaume Roures, propietario del 33 por ciento de las acciones de Mediapro, y hombre fuerte de La Sexta, encontré un artículo firmado por Manuel Rico, uno de los directivos de ese nuevo periódico editado en la capital de España. El título es éste: “Si el cuñado llega a ser de Zapatero…” El texto no tiene desperdicio: “Menos mal que el cuñado es de Mariano Rajoy, porque si el pariente llega a ser de Zapatero, a estas horas estaba incendiada España entera. La derecha mediática publicaría decenas de páginas denunciando el caso, Eduardo Zaplana y su cuadrilla estarían todo el día pidiendo dimisiones y hasta el Consejo General del Poder Judicial se dedicaría a redactar informes no solicitados sobre la falta de transparencia en los nombramientos de cuñados”. El comentario continúa: “Si un cuñado de Zapatero envía una carta pidiendo el puesto de director financiero de un proyecto público controlado por el PSOE, sólo cuatro días después de que la Administración inicie los trámites para cubrir el puesto y cuando no es pública la oferta de trabajo, entonces estaríamos ante el mayor caso de información privilegiada que conocieron los tiempos. Pero siendo el cuñado de Mariano, seguro que se enteró de la existencia del puesto por alguna casualidad inocente. Si al mismo cuñado de Zapatero lo fichan por controlar un proyecto de 108 millones, con una experiencia profesional que se reduce a unos meses de becario y un plazo indeterminado gestionando contratos de aparcamiento, entonces estaríamos ante el mayor caso de nepotismo que conocieron los tiempos”. “Pero siendo el cuñado de Mariano, insiste Rico, seguro que el hombre tenía cualidades profesionales ocultas. Si el supuesto cuñado de Zapatero salda su gestión pública con un desfase en las cuentas superior al 300 por ciento, entonces estaríamos ante el mayor caso de corrupción que conocieron los tiempos. Pero siendo el cuñado de Mariano, seguro que el desvío presupuestario tiene alguna explicación técnica. Estas diferencias sin duda molestarán a los envidiosos de siempre, pero digo yo que alguna ventaja tendría que tener ser de derechas. ¿O no?” Comparto totalmente el escrito de Rico. Me parece de una lógica aplastante. Sin embargo, me pregunto por qué la izquierda es tan ineficaz o tan torpe ante este género de situaciones. El caso del cuñado de Rajoy no ha conseguido convertirse, hoy por hoy, en un tema relevante, de actualidad, de polémica y de debate. Se ha circunscrito a Galicia y se ha extendido tímidamente por el resto del Estado. ¿Para qué sirve ante un episodio como el narrado la Secretaría de Estado de Comunicación? ¿Para qué la calle Ferraz de Madrid? ¿Dónde están los portavoces del Gobierno y del PSOE más conocidos y de más impacto en la sociedad para exigir con apremio responsabilidades políticas a Rajoy a cuenta de su cuñadísimo? La derecha tiene más capacidad de pregonar estas cosas. La derecha dispone de un aparato mediático bastante más corrosivo que el de los socialistas y no digamos los de IU. Pero convendría en alguna ocasión plantearse las razones por las cuales el Gobierno actual desperdicia una ocasión de gol tan clara como la del hermano de la señora del candidato Rajoy. Y todo esto a cuatro meses de unas elecciones que parecen estar en el alero y que pueden ganarse o perderse por la mínima. A la izquierda le sobran demasiados lirios. A ver si nos vamos enterando. Luis G. del Cañuelo |
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