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Nº 760 -29 de octubre de 2007 |
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La atracción que ejerce China y su modelo económico por Carlos Berzosa Los días 20 y 21 de octubre se ha celebrado en Pekín una feria de educación de las universidades españolas, en la que éstas han expuesto sus programas de licenciatura y posgrado con la finalidad de atraer estudiantes chinos a nuestras aulas. En los momentos actuales ya asisten a nuestras instituciones bastantes estudiantes asiáticos para obtener titulaciones de grado y pos-grado, pero el objetivo es conseguir más, debido a que el prestigio de las universidades, entre otras cosas, se sustenta cada vez más en la capacidad que tienen para reclutar estudiantes extranjeros y que éstos tengan en la medida de lo posible un alto nivel de preparación. Desde esta perspectiva, no cabe duda de que los estudiantes chinos se distinguen por su afán de aprender, su buena preparación, su capacidad de esfuerzo y su tesón. Resultan, por todo ello, un buen estímulo para nosotros, profesores y estudiantes, en lo que al interés por el aprendizaje y el conocimiento se refiere. La educación ha sido muy importante para China en el pasado comunista, y así Amartya Sen, en el libro India contemporánea, al que ya nos hemos referido en estas páginas, señala: "En efecto, la China posterior a las reformas ha hecho un uso excelente de lo conseguido por el país con anterioridad a ellas (sobre todo en lo que se refiere a la mejora de la educación básica y los niveles sanitarios en todo su territorio), para hacer que, tras 1979, su expansión basada en el mercado se apoyara en gran medida en las capacidades de una población mejor educada y más sana". Pero de lo que no cabe duda es de que el esfuerzoen los tiempos actuales China lo tiene que realizar en los estudios superiores, y en esto seguro que las universidades españolas tienen bastante que ofrecer, aunque nosotros también tenemos mucho que aprender de ellos si queremos de verdad penetrar en su mercado y en su sociedad. De ahí la relevancia de la reciprocidad. De hecho, esta feria de Pekín ha tenido continuidad en el foro de rectores, chinos y españoles, que se ha celebrado en Shanghai el 23 de octubre para estrechar los lazos entre nuestras instituciones y favorecer la movilidad de profesores y estudiantes de los dos países, pues es indudable que necesitamos ese conocimiento mutuo de nuestras sociedades, que hasta fechas recientes han estado alejadas por la gran distancia física que nos separa. Lo cierto es que cada día hay mayor interés entre nosotros por conocer la cultura china y su modelo de desarrollo, y lo mismo sucede a la inversa. Estar presente en el mercado chino requiere conocer algo más que los datosmacroeconómicos, por lo que hay que acercarse a sus instituciones, su cultura y a la propia identidad china. De todos es sabido que China, como dice Sen, se ha incorporado a la economía mundial –y se ha convertido en uno de sus motores– con pasmoso éxito, y la India, como muchos otros países, ha extraído numerosas enseñanzas de este hecho, sobre todo en años recientes. El fuerte crecimiento económico logrado y el motor basado en las exportaciones con la penetración tan considerable de las mercancías chinas en todos los mercados han sido espectaculares. Los cambios habidosen pocos años han sido realmente impresionantes. La pobreza ha disminuido y la dinámica económica en las zonas de producción manufacturera y de exportación ha cambiado el paisaje de las ciudades, que se asemejan cada vez más a las grandes urbes de los países desarrollados con sus rascacielos y sedes de grandes empresas nacionales y multinacionales que se encuentran allí ubicadas. Una buena información por lo que a los datos se refiere se puede encontrar en The State of China. Atlas, de Stephanie Hemelryk Donald y Robert Benewick. La información que se ofrece en este Atlas es una imagen de lo que la China es hoy y de los cambios sufridos en poco tiempo. El modelo chino está causando una cierta fascinación entre los estudiosos y hombres de negocios por lo que se considera uno de los mayores éxitos económicos de los últimos tiempos. En todo caso, no es oro todo lo que reluce. Por ello, sin negar los cambios y los progresos habidos, tanto en el funcionamiento económico, como en la mejora de cierto bienestar material que afecta positivamente a miles de chinos, también existe la parte oscura de una economía que agudiza las desigualdades, y cuyos trabajadores se encuentran sometidos a largas y duras jornadas de trabajo, al tiempo que reciben bajos salarios. Por eso conviene leer, aunque sea para contrarrestar tanta apología favorable a China, el libro China y el socialismo, de M. Hart- Lanssberg y P. Burkett, en la editorial Hacer, así como el número 6 en castellano de la revista Monthly Review, también editada por Hacer.• |
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