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Nº
760 - 29/10/2007
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La mayoría de miembros del Gobierno serán cabeza de lista en las elecciones generales MINISTROS Y CANDIDATOS
Por Pedro Antonio Navarro Será para mí un honor representar a los socialistas valencianos y valencianas en el Parlamento", anunciaba el pasado día 20 de octubre la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, aceptando, de ese modo, la petición explícita que le había hecho el presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, para que se pusiera al frente de la lista electoral de esa provincia en las próximas elecciones generales de marzo de 2008. La demostrada polivalencia de De La Vega se ponía al servicio –una vez más- de las necesidades del Partido Socialista en una de sus plazas tradicionalmente más complicadas y conflictivas. Pero no será la única integrante del Gabinete que ejercerá de reclamo electoral en los comicios que se avecinan. De hecho, los estrategas del PSOE tienen claro que para garantizarse una victoria vital que las encuestas no dan por conseguida –los últimos estudios demoscópicos establecen una corta ventaja que oscila entre los tres y cuatro puntos sobre el Partido Popular, y parece difícil que en los pocos meses que restan vaya a abrirse un hueco mayor- necesitan echar mano de todos sus activos. Y entre los más importantes con los que cuentan, están los miembros del Gobierno. Los procesos internos de elección de los
integrantes de las listas en cada federación
y en cada provincia ni siquiera han comenzado. Tras la inestabilidad y la época de tensiones internas que sucedió a la dimisión de
Felipe González, y la lucha estéril entre Joaquín Almunia y Josep Borrell, el XXXV Congreso de 2000, con la relativamente sorpresiva victoria de José Luis Rodríguez Zapatero, abrió un periodo de mayor estabilidad en La pugna electoral se prevé, como antes se mencionaba, muy reñida, ya que el PP ha demostrado tener un suelo electoral muy alto y consolidado. La batería de medidas sociales y la remodelación del Gobierno en el último tramo de la legislatura, además de las causas funcionales que han estado detrás de la decisión, también puede leerse en clave electoral. Muchos ministros y ministras tienen buen cartel ante la opinión pública, y esa imagen positiva quiere ser aprovechada. El caso paradigmático es el de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, pero no es el único. José Luis Rodríguez Zapatero ya ha planteado, en más de una ocasión, al vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, la posibilidad de que repita en el cargo, en caso de nuevo triunfo electoral. Aunque no le ha pedido que forme parte de ninguna lista, tampoco es descartable su presencia en alguna. Sobre todo, teniendo en cuenta que ya existe un precedente. Solbes fue diputado por la provincia de Alicante en la anterior legislatura, entre 1996 y 2000, además, con el partido en la oposición. La buena marcha de la economía española, asociada a la imagen que proyecta el vicepresidente, de hombre templado, equilibrado y sereno, constituiría un buen reclamo, tanto para los electores de la provincia en la que, hipotéticamente se presentara, como a nivel nacional, si antes de la cita con las urnas, hiciera pública su aceptación de continuar en el cargo. Pero, por el momento, el ministro no despeja la incógnita. Aunque ha reconocido públicamente el ofrecimiento de Zapatero, a día de hoy continúa parapetado en la incertidumbre. Ha comentado que a sus 65 años influyen "muchos factores" a la hora de tomar esa decisión. "Entre los más amigos, opinan que viviría más tranquilo fuera de este tipo de responsabilidades, y los menos amigos o los que piensan más en términos generales, creen que debería hacer un esfuerzo adicional. Ambas tesis son válidas, ya veremos", comentaba recientemente, coqueteando con el sí. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, es también diputado por Córdoba en la actualidad. No parece difícil que repitiera como candidato por esta misma circunscripción en los próximos comicios. Ha sido uno de los pilares básicos del Gabinete y, pese a algunos problemas a mediados de la legislatura, se ha erigido en uno de los rostros más amables y cercanos del Ejecutivo. También se da por prácticamente seguro que el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, encabece las listas por la provincia de León, por la que ahora es también diputado en el Congreso. Compañero de estudios y amigo personal y del presidente desde hace muchos años, es considerado un valor seguro en el partido, y sería muy difícil que se negara a la petición del presidente, ya que, probablemente es su ministro más próximo y fiel. Además, proyecta una imagen sólida y casi siempre se encuentra en las posiciones más elevadas en las encuestas de valoración de los miembros del Gobierno. Alfredo Pérez Rubalcaba, único superviviente de la vieja guardia del PSOE de Felipe González, lleva ya muchas legislaturas como diputado. Hasta las elecciones de 2000 su escaño había sido obtenido en las listas socialistas por Madrid. En esta legislatura encabezó las listas en su Cantabria natal, y es muy probable que también lo haga el próximo mes de marzo. Magdalena Álvarez, pese a estar en estos momentos en el ojo del huracán por su gestión de las superlativas obras para llevar el AVE a Barcelona, y el perjuicio que están ocasionando al funcionamiento regular de las líneas de cercanías en la Ciudad Condal y toda su área metropolitana –lo que está suponiendo el mayor quebradero de cabeza al Gobierno y al Partido socialista, que teme una merma de votos en uno de sus más seguros calderos electorales por esta cuestión, también podría ponerse al frente de la candidatura en Málaga, circunscripción por la que, por primera vez es diputada nacional (lo fue anteriormente en el Parlamento Andaluz, y también consejera de la Junta), aunque, en su caso, probablemente, todo dependerá de cómo evolucione el asunto del tren de alta velocidad en Barcelona. En su contra también está el hecho de que todos Jesús Caldera Ileva los partidos, a excepción del PSOE, han exigido su reprobación en el Parlamento. La ministra de Educación, Mercedes Cabrera, fue la sorprendente número dos en las listas por Madrid Jesús Caldera lleva como diputado en el Congreso en las listas del PSOE de Salamanca desde la II Legislatura. Pese a que en los tiempos de la oposición aparecía como la mitad de un tándem con el ahora presidente Zapatero, y apuntaba como vicepresidente del Gobierno, y su nombramiento como ministro de Trabajo y Asuntos Sociales parecía un cargo menor, sin embargo, su ejecutoria ha impulsado muchas de las leyes más emblemáticas del Ejecutivo. Nadie pone en duda que volverá a ponerse al frente de la candidatura de su partido por Salamanca en marzo de 2008. No está tan claro el caso de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Carbona. En las últimas elecciones obtuvo su escaño en el Congreso por la candidatura de Madrid, pero en la anterior legislatura había encontrado acomodo en las listas que el PSOE presentó por la provincia de Almería. Con toda probabilidad repetirá acta de diputada, pero no hay certeza acerca de la circunscripción por la que se presentará. La nueva ministra de Vivienda, Carme Chacón, forma parte del círculo de próximos del presidente del Gobierno. Tras haber desempeñado la vicepresidencia del Congreso, su nombramiento como miembro del Gabinete representa un ascenso y un espaldarazo para una política en ascensión. Su actual acta de diputada la consiguió en las listas del PSC por Barcelona. Lo más probable es que en esta ocasión encabece esa candidatura por la provincia catalana más poblada. Muchas dudas existen en torno a las posibles candidaturas de otros nuevos ministros. Mariano Sánchez Bermejo, al frente de la Cartera de Justicia, no es diputado. Proviene de la carrera judicial, como fiscal, aunque, en caso de que José Luis Rodríguez Zapatero piense en mantenerlo en su puesto, en caso de victoria electoral, es probable que termine siendo incluido en alguna lista. Caso similar es el de Elena Espinosa, que tampoco es parlamentaria. En el momento de ser incluida en el Ejecutivo presidía el organismo que gestiona el Puerto de Vigo. Su ubicación en una candidatura parece bastante clara; ya se le ha pedido que encabece la de la provincia de Pontevedra. La otra Elena del Gabinete, Salgado, actual ministra dé Administraciones Públicas, y anterior de Sanidad, ha declarado públicamente su deseo de no integrar ninguna lista, pero desde el Gobierno y el partido se le ha solicitado que se ponga al frente de los candidatos por Orense. La situación de otros dos ministros que, además, no pertenecen al PSOE, resulta menos evidente. Sobre Bernat Soria no se ha planteado aún nada, al menos de modo formal, y podría no formar parte de ninguna lista, reforzando así su imagen de independencia, mientras que el ministro de Cultura, César Antonio Molina, ha sido llamado a liderar la candidatura de A Coruña, plaza de alto interés para los socialistas, donde en los pasados comicios locales, el PSOE perdió tres diputados autonómicos y una mayoría absoluta que ostentaba desde hacía más de 20 años. Se quiere aprovechar su tirón para recuperar esa posición de privilegio, aunque el ministro, de momento, aún no se ha pronunciado. Otros antiguos miembros del Gabinete también partirán desde posiciones privilegiadas en la carrera electoral. El ex titular de Defensa, José Bono, será el número un por Toledo, y se da prácticamente por hecho que, en caso de repetir victoria electoral, será el próximo presidente del Congreso. La ex ministra de Cultura, Carmen Calvo, repetiría por Córdoba, mientras que la anterior responsable de Vivienda, María Antonia Trujillo, estará en primera línea de una de las provincias extremeñas, probablemente, Badajoz. Jordi Sevilla repetirá por Castellón y el ex ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar será el cabeza de lista por Las Palmas, aprovechando la fuerte subida de los socialistas en el archipiélago, en buena medida, debido a su popularidad. • Vicepresidenta y 'bombera' María Teresa Fernández de la Vega demuestra a cada paso su enorme versatilidad. Lo mismo está para un roto que para un descosido, pero, sobre todo, ha demostrado su valía y capacidad como muñidora de acuerdos, coordinadora de ministerios y apaga-fuegos. Sus dotes y su habilidad han sido reclamadas ahora para unificar en torno suyo las voluntades dispares de la última federación conflictiva que pervive en el seno del Partido Socialista, el PSPV-PSOE valenciano. La endémica división en sus filas, agravada por la repentina dimisión de su líder, Joan Ignasi Plá, paliada momentáneamente por la constitución de una gestora ad hoc, añade debilidad a una formación que hace muchos años obtenía unos excelentes resultados en esta comunidad autónoma, y que desde hace cuatro legislaturas le supone una constante sangría de votos, convirtiéndose en uno de los bastiones electorales del Partido Popular, que cuenta sus triunfos en la región por mayorías absolutas, con una tendencia que parece no cambiar, y a la que no sabe hacer frente una formación dividida como el PSV. Mucho se juegan los socialistas en el levante español, y por eso han decidido dar un golpe de efecto y poner al frente de su candidatura a la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, la ministra que, sistemáticamente, obtiene la valoración más alta en las encuestas de entre todos los integrantes del Gobierno español. En Ferraz (sede madrileña de la ejecutiva Federal del PSOE) calculan que el efecto María Teresa podría proporcionarles entre dos y tres escaños más en esta circunscripción, cosa que también está siendo tenida en cuenta por los estrategas del Partido Popular. Una vez que la vicepresidenta dio el sí el pasado 20 de octubre, en el PP ya han pensado en contrarrestar esta maniobra socialista colocando en cabeza de su candidatura a la alcaldesa de Valencia, Rita Barbera, que también goza de gran popularidad y reconocimiento, aunque, por el momento, parece resistirse a aceptar el reto, ya que sus preferencias se encuentran claramente ubicadas en la política municipal.
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