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Nº 759
22/10/2007

Franco los fusiló, la Iglesia los discrimina

O tros 498 mártires de la guerra serán beatificados el 28 de octubre en Roma. La fecha coincide con el 25 aniversario de la victoria de Felipe González el año 1982, la primera vez que España fue gobernada por un Gobierno socialista. La fecha viene a coincidir también con la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica, rechazada frontalmente tanto por el PP como por la Iglesia.

Por mucho que Juan Antonio Martínez Camino, hombre fuerte de la Conferencia Episcopal Española –clérigo de la máxima confianza del cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela–, se empeñe en decir lo contrario, esta beatificación en masa, "la más grande de toda la historia de la Iglesia", no ha sido cronológicamente casual.

En todo caso, nos encontramos ante una iniciativa orientada a reforzar, desde el frente católico oficial, los intentos del PP por regresar al Gobierno. El nacionalcatolicismo –doctrina sobre la que se vertebró el régimen franquista– trata de jugar otra vez un papel determinante en la coyuntura política. Hace tiempo que los monseñores en España –salvo raras excepciones– desean la derrota de José Luís Rodríguez Zapatero y el triunfo de Mariano Rajoy.

¿Quién es, por ejemplo, el postulador de la causa de beatificación de esta nueva legión de beatos? Según publicó El Plural, el sacerdote e historiador Jorge López Teulón, colaborador de La Linterna, el programa nocturno de la COPE que dirige César Vidal (uno de esos historiadores revisionistas de la escuela de Ricardo de la Cierva o Pío Moa) y autor del libro Mártires españoles. Colabora, asimismo, en el programa de la tarde de la cadena episcopal.

El reverendo López Teulón, perteneciente a la Archidiócesis de Toledo, cuyo prelado principal es Antonio Cañizares,uno de los líderes eclesiásticos más conservadores, mantiene buenas relaciones con Fuerza Nueva –en cuya Aula ha pronunciado recientemente una conferencia–y otros sectores de la derecha radical.

La derecha tradicional española, acérrima partidaria de la alianza entre la cruz y la espada, aplaude con entusiasmo y emoción estas otras beatificaciones. Hubo, no obstante, mártires vascos que ni han sido ni serán nunca objeto de ceremonias similares. Leo el libro de Claude G. Bowers, embajador de EE UU desde 1933 a 1939, titulado Misión en España: "Más tarde me enteré (...) de que habían sido ejecutados incontables prisioneros vascos, que cayeron ante un pelotón de ejecución. Sus nombres son conocidos. Esta es la lista de los sacerdotes fusilados...."

Franco los fusiló. La Iglesia católica los discrimina. No pertenecen al escuadrón de los canonizables. No existen. Fueron leales a la República. Ese fue su pecado. Un pecado que no les ha sido perdonado ni setenta años después. "Cuando estalló la rebelión –escribe Bowers–, los vascos se alinearon inmediatamente con los leales. Sus iglesias continuaron funcionando como antes: sacerdotes y monjas se paseaban por las calles libremente; se oía misa (...) y los sacerdotes bendecían a las fuerzas armadas de los vascos (...) Esta lealtad de los católicos vascos a la democracia ponía en un aprieto a los propagandistas que insistían en que los moros y los nazis estaban luchando para salvar a la religión cristiana del "comunismo".

Los herederos del franquismo beatifican a sus víctimas reconocidas como católicas. Los herederos católicos de la República, como los vascos y otros, siguen estando en las cunetas. Naturalmente al PP y a la Iglesia les revuelve el estómago la Ley de la Memoria Histórica. Ellos hubieran preferido la Ley de la Amnesia Histórica. Amnesia que han practicado siempre.•

Enric Sopena

 
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