Hemeroteca Lista sin maldad
Nº 759
22/10/2007

Zapatero, maestro de brujos

Zapatero podría ganarse muy bien la vida como creativo de una agencia de publicidad si algún día perdiera las elecciones. No hay quien le iguale en el arte de fabricar palabras y frases.  Empezó con “talante” y ha desembocado en “sereno” pasando por  “campeones nacionales”, “duro, largo y difícil” , “rey republicano” y “Gobierno de España”, entre otras expresiones afortunadas. En este arte de la acuñación de eslóganes, el presidente  no tiene precio. Pero no es su única habilidad: cada día se supera a sí mismo en el conjuro,  un arte entre el mensaje publicitario y la prestidigitación cuando no en la pura alquimia en la que ZP sienta plaza como maestro de brujos.

A pesar de que vamos conociendo a nuestro presidente a mí no deja de sorprenderme. Me ha dejado atónito su declaración formulada a la prensa el pasado lunes, la víspera de su cita con Ibarretxe. Preguntado por la respuesta que daría al lehendakari cuando este le planteara su propuesta-ultimátum de autodeterminación para el País Vasco, José Luis Rodriguez Zapatero contestó con su habitual serenidad que lo que le planteaba el presidente vasco no era en realidad una propuesta, sino una idea. En esa lógica no se precisaba ni siquiera una negativa pues, naturalmente, todas las ideas son respetables siempre que no superen tan noble condición.

Los políticos disponen de un amplio arsenal de respuestas ante una propuesta inaceptable como la negativa pura y simple; la oferta de considerarla con mucha atención más adelante, o sea, el aplazamiento sine die expresado con  un “lo pensaré”, o un “ya hablaremos en otra ocasión”; o como hiciera Aznar, no recibir al proponente. Sin embargo, la respuesta de ZP no tiene precedentes y supone una innovación en el lenguaje político: la negativa pura y simple de que la conflictiva propuesta exista realmente. Ibarretxe debió quedarse noqueado. Después del cristo que había organizado desde que el pasado 28 de septiembre presentara su hoja de ruta ante el Parlamento vasco y ante la prensa; después de la dimisión del presidente del Partido Nacionalista Vasco, Josu Jon Imaz, motivada por discrepancias con su proyecto; tras la oposición de gente importante del partido como el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, resulta que el presidente opina que tal propuesta no existe.

Ha sido un hallazgo genial, pues de la nada no puede derivarse ni debate ni negativa. Oponerse a la nada no tiene sentido. ZP ha reducido a Nicolás Maquiavelo a la categoría de parvulillo. Incluso ha superado en sutileza a un ex ministro de Fidel Castro que, como todos los dirigentes cubanos, tiene que afinar mucho para sobrevivir en un régimen en que todo es dialéctica. Un colaborador le hizo llegar al ministro una propuesta que este consideró demasiado valiente, lo que en términos políticos es lo mismo que tacharla de peligrosa. La respuesta del dirigente cubano es digna de antología: “Mira, compañero, tienes razón. Pero la razón que tienes es poca. Y la poca que tienes no es aplicable a este caso”. Ni que decir tiene que este ministro se mantuvo muchos años en el cargo.

Creo que, finalmente, Zapatero ha descubierto la piedra filosofal por la que tanto batallaron los alquimistas que le precedieron. Pronto oiremos al presidente que ETA no existe más que en el mundo platónico de las

ideas, una falsa realidad percibida por quien ha pasado toda su vida en una caverna y solo vislumbra pálidos reflejos de la realidad. Zapatero acertó en que Maragall, que le metió en el lío del Estatuto catalán, no existe y quizás consiga conjurar a Josep Lluís Carod-Rovira. ¡Ojo con escribir bien el nombre! Si consigue que desaparezca el Tribunal Constitucional consagrará de una tacada la constitucionalidad del nuevo Estatut.

Hay, sin embargo, algo de cuya existencia Zapatero no se permite dudar: las elecciones que convocará para el mes de marzo y su victoria en las urnas. De aquí a entonces alumbrará nuevos términos y quién sabe si difuminará a Mariano Rajoy. Como sostiene Manuel Conthe en un delicioso libro que acaba de publicar tras su traumática experiencia: “Aunque la realidad es compleja y los puntos de vista plurales, el electorado espera recetas sencillas y unidad de mando. Por eso, los partidos políticos triunfan cuando saben resumir pensamientos complejos en mensajes y metáforas sugerentes, enunciados por políticos con carisma y capacidad de comunicación”  (véase: Manuel Conthe: La Paradoja del Bronce. Espejismos y sorpresas en el mundo de la economía y la política. Editorial Crítica. Barcelona, 2007).

  José García Abad

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