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Nº 758 - 15 de octubre de 2007

Guerristas, Prisa y ‘vieja guardia’ económica alertan al presidente de que la victoria no está cantada

Los ‘Pepito Grillo’ de Zapatero

 La “cuestión nacional” puede resultar de vital importancia; la economía mundial no está para muchas certezas; la política de comunicación está fallando; las promesas “de impacto”, tipo el “cheque-bebé”,  transmiten improvisación y falta de proyectos de fondo... Estos son algunos de los principales peligros que distintos sectores del socialismo y su entorno están silbando a la oreja del presidente desde hace unas semanas. Frente al optimismo que irradia Moncloa, el guerrismo, por un lado, y los veteranos del mundo económico, por otro, advierten nubarrones en el horizonte del PSOE de cara a las próximas elecciones generales. Por su parte, Prisa, habitual aliado de los socialistas en los medios, también avisa: la política informativa es un grave error que puede llegar a pagarse con la derrota en las urnas.

Por Inmaculada Sánchez

Les va a caer encima, dentro de nada, la sentencia del 11-M”, explica ufano un ministro del Gobierno de Zapatero refiriéndose a los actuales dirigentes del PP. El recuerdo en el electorado de las mentiras del Gobierno de Aznar que traerá consigo la comunicación de la sentencia, prevista para el próximo 31 de este mismo mes, es una de las bazas que exhiben los más directos colaboradores del presidente para restar importancia a los “avisos” que están llegando desde distintas vías a Moncloa.

El citado ministro hacía este comentario a El Siglo unos días antes de que ETA volviese a atentar el pasado martes en Bilbao, esta vez logrando herir al escolta de un concejal del PSE. La amenaza de la banda terrorista es, quizá, el mayor peligro que acecha al actual Gobierno  en los meses que se avecinan pero el “regreso” a la contundencia policial y judicial tras la ruptura del alto el fuego ha hecho declinar las críticas internas.

Por mucho que, en su momento, fuese incomprendida y hasta censurada dentro del PSOE la decisión de Zapatero de intentar un final dialogado de la violencia, hoy estos mismos sectores críticos consideran que el Gobierno está en la posición que debe y, dependiendo del daño que ETA consiga hacer antes de la cita electoral, al PP se le podrá contestar remarcando la inequívoca finalización del “proceso” y la inflexible actuación contra los violentos y su entorno a partir de ella.

No. Los problemas no parecen estar ahora ahí, según algunos significados sectores del Partido Socialista, que perciben la realidad de manera bien distinta a como se hace desde el complejo monclovita y los ministerios más cercanos al presidente.

Quienes no han dudado en decirlo públicamente han sido los guerristas, a través de su habitual medio de expresión, la revista Temas, que edita la Fundación Pablo Iglesias, presidida por Alfonso Guerra. En su número de octubre, su director y experto en sociología electoral, José Félix Tezanos, arranca su habitual artículo con una especie de “respuesta” al optimismo que irradia la actual dirección del PSOE: “Muchas personas prudentes no estarían dispuestas a apostar sobre quién puede ganar las próximas elecciones”.

En su análisis, señala que los resultados de las últimas  municipales y los datos de las encuestas más rigurosas muestran “un equilibrio ajustado de apoyos” y, aunque reconoce que “en principio, el PSOE tiene más posibilidades de ganar” apunta a cuatro serios peligros a tener en cuenta.

Dos de ellos serían ajenos a la actuación del Gobierno y el partido, aunque deberían tenerse en cuenta para responder adecuadamente. Se trata de la marcha de la economía y de las resoluciones del Tribunal Constitucional. Tezanos recomienda no ceñir demasiado los éxitos a lo económico porque “el riesgo es que una crisis acabe estallando en las narices”.

En cuanto al Constitucional, un fallo en contra del Estatuto de Autonomía de Cataluña “sólo traería a primer plano de atención uno de los asuntos más polémicos de la legislatura”. Tanto el guerrismo, con el propio Guerra o el ya retirado Rodríguez Ibarra a la cabeza, como sectores considerados más “a la derecha” dentro del PSOE, se han mostrado muy críticos durante toda la legislatura con la decisión de Zapatero de abrir la puerta a la renovación de los estatutos autonómicos. Una posible declaración de inconstitucionalidad del más problemático de todos, el catalán, sin embargo, hace temblar no sólo a estos críticos, sino a una mayoría de dirigentes socialistas por las consecuencias políticas que traería y el torticero aprovechamiento que el PP haría a su favor.

Más profundidad ideológica tiene la carga que Tezanos lanza al explicar los otros dos problemas que se ciernen sobre la victoria electoral: la credibilidad del programa y la capacidad de integración, cuestiones que, para el director de Temas, no parecen estar garantizadas tal como se está actuando.

Dando por sentado que, hasta el momento no se ha puesto el énfasis en las medidas sociales, recurrir ahora a “iniciativas de gran impacto, como los 2.500 euros por hijo”, cita expresamente, pueden “dar la impresión de que se trata de medidas ocasionales, poco meditadas y escasamente articuladas en proyectos de fondo”.  En cuanto a la integración del partido y los sectores a los que debería aglutinar Tezanos habla claramente de déficits. Y concluye que “los huecos que se han abierto en torno a la cuestión nacional no son asuntos que deban minusvalorarse”.

Aun cuando hoy el guerrismo sólo representa una cualificada minoría dentro del actual PSOE sus análisis estratégicos y electorales  suelen ser valorados dada la experiencia que sus miembros acumulan en estos asuntos. Así, el citado artículo está generando entre los cuadros socialistas comentarios no exentos de inquietud. Aunque para inquietud, la que suscita en la mayoría de las sedes del PSOE la actual posición del grupo PRISA y sus principales medios, El País y la Cadena Ser.

“¿Por qué un Gobierno que retiró de inmediato las tropas de Iraq, ha creado millones de puestos de trabajo y  ha aprobado medidas sociales como la Ley de Dependencia, se acercan las elecciones y las encuestas no arrojan una clara victoria? La respuesta sólo puede ser una: falla la polìtica de comunicación”. Era el propio Juan Luis Cebrián, primer director de El País  y actual consejero delegado de Prisa el que hablaba la semana pasada.

Al calor de la “guerra del fútbol”, en la que el Gobierno no ha querido intervenir para disgusto de los directivos del imperio Polanco, el primer dirigente del grupo y antaño cómplice y apoyo mediático del PSOE, arremetía sin tapujos contra el Gobierno de Zapatero y su estrategia de comunicación, de la que se sentía abiertamente excluído.

Más allá de las afirmaciones que buscaban atacar a los supuestos “nuevos amigos mediáticos” de Zapatero  –”A estas alturas ya no cabe duda de que algunos brujos visitadores de Moncloa tenían planes para crear una nueva empresa informativa”, aseguró Cebrián–  lo que ha  preocupado a algunos dirigentes socialistas ha sido escuchar que “así”, el Gobierno de Zapatero no va a  lograr hacerse entender. “La política informativa de este Gobierno ha estado marcada por el oportunismo y por la falta de estrategia; se ha mostrado a la defensiva y se ha regido en gran parte por manías”, sentenció Cebrián. Lo escuchaba a pocos metros José Blanco, el secretario de Organización socialista, con un tenso silencio que tampoco rompió al término de la conferencia.

Las inciertas consecuencias de un enfrentamiento tan abierto con quien ha sido el principal aliado mediático del PSOE desde la Transición tiene distintas interpretaciones dentro del circuito de poder socialista. Desde el “vamos a ganar, a pesar de lo que haga El País”, de algunos miembros del círculo más cercano a Zapatero, hasta el “lo de El País nos puede costar las elecciones”, que se comenta en una ejecutiva regional, los matices son variados.

Sobre lo que sí existe un general asentimiento dentro de los equipos electorales del PSOE es en cuanto a la necesidad de mejorar la comunicación como elemento clave de la ya desatada precampaña.  Los  últimos cambios ministeriales realizados por el presidente, precisamente, respondieron a ello y, por el momento, en el partido están contentos. “Trujillo –la anterior ministra de Vivienda– había hecho muchas cosas pero no había logrado traspasar el problema de la comunicación. Nadie sabía las ayudas que daba su ministerio”, se lamenta un alto cargo del Ejecutivo.

El problema, pues, está detectado pero nunca, como ahora, se había encontrado de frente un gobierno del PSOE con El País  o la Cadena Ser. Sólo la reciente decisión de una juez de frenar la guerra del fútbol televisado, obligando a Mediapro, la productora catalana de Jaume Roures y dueña de La Sexta y el nuevo diario Público, a no emitir más que un sólo partido en abierto cada jornada, reservando los de pago a Sogecable, la filial audiovisual de Prisa, ha dado un respiro a los más preocupados. Si la guerra se suaviza, aunque sea a través de la vía judicial, quizá los ánimos también se templen en Prisa y los golpes al Gobierno sean menos, piensan los que quieren ver el vaso “medio lleno”.

Los “avisos” que está recibiendo en estas semanas el presidente suman, además, otro elemento del que el Gobierno no controla su evolución. Se trata de la economía.  Ya Solbes, nada más reincorporarse tras las vacaciones y el turbulento agosto de la  crisis “subprime” americana,  admitió públicamente que la situación era “de incertidumbre y eso es malo para la economía”.

Tras unas iniciales resistencias a algunos de los más llamativos anuncios de los nuevos ministros (ayudas a la vivienda o plan buco-dental para niños), el vicepresidente ha logrado coser unos Presupuestos para 2008 que mantienen el superávit e incluyen un importante aumento del gasto social. Tras su presentación, no obstante, la incertidumbre respecto a la evolución de la economía, se mantiene. Y no se trata de los habituales vaticinios de la derecha económica.

El antiguo ministro socialista y hoy Comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, llegó a decir en Madrid el pasado septiembre que había que tener cuidado, “no vaya a ser que se hagan promesas en estos prolegómenos preelectorales que den al traste con la economía”.

Más recientemente, el gobernador del Banco de España y antiguo secretario de Estado en anteriores gobiernos del PSOE, Miguel Angel Fernández Ordóñez, situaba la previsión de crecimiento para el año próximo al 3 por ciento, tres décimas por debajo de lo previsto por Solbes en los Presupuestos y, sobre todo, advertía que no se debían caer en la tentación de hacer uso del superávit en las cuentas estatales para hacer promesas electorales. “La consecución de un superávit superior al programado”, dijo, debería servir “para afrontar con fortaleza y capacidad de reacción la eventualidad de que surjan perturbaciones contractivas indeseadas”.

Lejos de la jerga macroeconómica, en algunos despachos socialistas se hacen cruces para que las turbulencias financieras no tengan consecuencias en España antes de las elecciones y cifras como las que atesora Jesús Caldera, ministro de Trabajo y coordinador del programa electoral, puedan ser “vendidas” sin problemas ante la ciudadanía. Entre ellas, los 600.000 puestos de trabajo creados con los que se cerrará el 2007 ó el mantenimiento de los ocupados en la construcción también al concluir el año.

“Al final, aunque nos pegue El País, el balance del Gobierno se va a imponer”, señala uno de sus miembros, en línea con la estrategia diseñada por Moncloa de no dar un paso atrás e ilusionar a los electores con nuevas medidas y promesas hasta el último aliento de la legislatura.

El citado Caldera ya ha hablado de situar el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en 800 euros al final de 2012, aunque Solbes, en otro arranque de realismo, no exento de la inconveniencia política que representa una división en el Gobierno, le ha dicho que, primero, “hay que hacer las cuentas”.

En el entorno presidencial no parecen demasiado preocupados por estas alertas que les llegan en los últimos días. Más aún, según sus estimaciones, no les viene nada mal que haya inquietud respecto al triunfo para evitar el siempre peligroso abstencionismo de la izquierda.  “La campaña se va a presentar como Zapatero contra Rajoy, y ahí llevamos las de ganar”, aseguran entusiastas. El papel de agoreros y detectores de peligros, se lo dejan a otros.

 El País se hace “global” y antimonclovita

Se ha hecho esperar unas semanas respecto a la fecha anunciada pero este domingo estará en los quioscos. El primer rotativo de España, el diario El País, iniciará el día 21 una nueva etapa en la que no sólo cambiará, por primera vez desde su aparición, su diseño, sino que, también, modificará su histórica denominación: el “Diario independiente de la mañana” pasará a ser “El periódico global en español”.

Tan relevante transformación –es la primera de semejante alcance en 31 años de historia del diario– coincide en el tiempo con su inédito desapego al Partido Socialista, que además hoy está en el Gobierno, y de quien ha sido referente y compañero de travesía desde los inicios de la Transición.

Para Juan Luis Cebrián, fundador y primer director del diario,  actual consejero delegado de Prisa e impulsor de los cambios, “no se trata de  un mero lavado de cara  o un cambio de diseño. Pretendemos que responda a una nueva mirada sobre la sociedad”.

El objetivo es dirigirse a un público más heterogéneo, “ávido por comprender la realidad, sin fronteras de edad ni geográficas”.

La transformación de El País pretende, además, ser uno de los pilares para la construcción del “mayor grupo global de educación, información y entretenimiento en español”, tal como lo definió el mismo Cebrián.

En cuanto a contenidos, la nueva etapa estará protagonizada por “otra manera de informar, de contar historias y otra forma de presentarlas”, según explicaba el rotativo la pasada semana.

Respecto al aspecto exterior, el rediseño “generaliza el uso del color en sus páginas, con un lenguaje gráfico e infográfico más atractivo y contundente y con una mayor flexibilidad de formatos y titulares”.

El rotativo también potenciará, paralelamente, sus ediciones europeas y americanas y su presencia en internet, donde se libra una feroz batalla en los últimos meses con sus más directos competidores, especialmlente con El Mundo.

Asimismo, la revista EPS, que se distribuye los domingos con el diario, recuperará su nombre completo, El País Semanal, y lucirá, también, un nuevo formato que apuesta por “el periodismo, el espectáculo y la modernidad”.

¿Se callará  Bono?

Puede que el único Pepito Grillo  en ejercicio que le quede al PSOE de Zapatero sea quien hace ya casi ocho años le disputara el puesto de líder del PSOE. José Bono se ha mostrado públicamente crítico con la actuación de gobierno socialista en no pocas ocasiones, sobre todo en temas de política antiterrorista y de estructura territorial del Estado.

Tras su marcha del Ejecutivo no ha dejado de soltar sus “perlas” en muy medidas ocasiones logrando continuar siendo una referencia política para una parte de la militancia socialista y del electorado de centro que reclama más “patria” y menos autonomismo al presidente.

Tal como informaba El Siglo hace un par de semanas, Bono va a regresar a la política nacional como diputado por Toledo y, según apuntan todas las fuentes, será presidente del Congreso si el PSOE consigue la mayoría suficiente.  El prestigioso puesto -se trata del tercer cargo del Estado tras el Rey y el presidente del Gobierno- ha servido habitualmente para “callar” a quienes lo han ocupado dado su carácter institucional. Así lo utilizó Aznar con Trillo en su primera legislatura. ¿Servirá, en esta ocasión, a Zapatero para callar a Bono?

¿Qué falla para que aún haya partido? por Enric Sopena


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