Hemeroteca Lista sin maldad
Nº 758
15/10/2007

Del terrorismo al pistolerismo más cutre

El escolta Gabriel Ginés se ha salvado de milagro de un atentado programado para asesinar, aunque ha sufrido severas quemaduras en las manos y en la cara. ETA no quería matar en Barajas y asesinó a dos ciudadanos. La organización terrorista decidió ahora matar en Bilbao aunque en esta ocasión no lo haya conseguido.

Dirimir si ETA quería asesinar al escolta, Gabriel Ginés, un aragonés afiliado al PP o al concejal socialista de Galdácano Juan Carlos Domingo no es muy relevante y sería una estupidez explotarlo en términos partidarios. No deja de tener, sin embargo, un hondo contenido simbólico pues ambos, el socialista y el popular, han podido compartir un trágico destino si la bomba lapa colocada por los terroristas bajo el Renault Mégane que utilizan habitualmente ambos ciudadanos hubiera cumplido su siniestra función. Es un simbolismo que debería unir a ambos partidos en lugar de dar al Popular otra macabra oportunidad para el aprovechamiento partidista.

La bomba lapa de un kilo de amonal colocada bajo el depósito de gasolina que chamuscó el coche del concejal Domingo es un nuevo intento frustrado de la banda tras los atentados fallidos o abortados con coche bomba perpetrados el verano en Durango, Castellón, Logroño, Zarautz y Ayamonte. Quizás haya que atribuir tales fracasos a la baja preparación de la nueva recluta de terroristas, lo que no nos permite confiarnos porque el asesinato está al alcance de cualquier desalmado. En esta ocasión a la banda le faltó probablemente la información de que el concejal estaba pasando sus vacaciones en Valencia y por las razones que fueran el escolta pudo salir milagrosamente por su propio pie de aquel infierno.

Lo importante de esta siniestra historia es que ETA ha dejado de marear la perdiz con violencias sin muertos y ha emprendido el viejo camino del asesinato puro y duro. Es la vuelta al terrorismo de baja calidad, o lo que es lo mismo, al pistolerismo más cutre y más infame. El atentado del pasado martes en Bilbao adquiere además una connotación que la hace especialmente significativa en el terreno político: ha dado marcha atrás de la decisión tomada hace dos años de no atentar contra representantes del pueblo.  Ahora se ve que aquella decisión no respondió a un cambio estratégico, sino a un movimiento táctico considerado conveniente de cara a una negociación con el Gobierno. La última víctima de un dirigente político fue, como se recordará, Eduardo Madina, secretario general de las Juventudes Socialistas en  Euskadi, mutilado por la banda asesina en 2002.

Este cambio de estrategia pudiera responder a la debilidad de ETA pero ello no justifica la actitud de Ibarretxe quien, tras la condena ritual del atentado y su calificación de “asco” insiste en mantener un plan que no se desarrollará precisamente en un marco de no violencia.

Tampoco es razonable la actitud del Partido Popular. La intervención de Pío García-Escudero, portavoz de este partido en el Senado, en la primera interpelación al presidente del Gobierno tras el atentado, después de las sentidas condenas y condolencias de rigor, me parece igualmente extemporánea. No era aquél el momento más oportuno para hacer una crítica general al Gobierno, sino para colaborar en lo que fuera menester contra la nueva escalada de terror. 

Por otra parte, el atentado es un buen recordatorio para José Luis Rodríguez Zapatero de que ETA no ha cambiado la estrategia simple y cruel mantenida en los últimos 40 años: ir poniendo muertos encima de la mesa hasta rendir al Estado. Frente a esta organización terrorista no hay más estrategia válida que hacerles llegar el mensaje de que, gobierne quien gobierne, pierdan toda esperanza sea cual fuere el coste de esta decisión que, por otro lado, es la única que se puede adoptar en democracia. Zapatero no ha sido tan preciso en su respuesta a Pío García-Escudero pero ha emplazado una vez más a todos los grupos políticos a la unidad al tiempo que garantizó a la Cámara y a toda la sociedad que “el Estado democrático está muy fuerte y muy preparado para este combate”.

El combate, no obstante, debe ser inteligente. La decisión de Garzón de encarcelar a la Mesa Nacional de Batasuna ha sido justa y oportuna pero el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, hace bien en propiciar la ilegalización de Acción Nacionalista Vasca (ANV) cuando sea menester. O, como él mismo dice, "cuando la jugada lo aconseje".

  José García Abad

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