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Nº 755 - 24 de septiembre de 2007

Jóvenes, mediáticos y de ‘provincias’ frente a la ‘caverna’ de Génova

El ejército de Rajoy

 

Rajoy se ha armado hasta los dientes. Después de ahuyentar las malas vibraciones, el líder del PP ha echado el resto para tratar de arrebatarle la victoria a Zapatero en 2008. En 2004 heredó el partido que le dejó Aznar, pero ahora quiere marcar su impronta formando un ejército de dirigentes jóvenes, con experiencia, con capacidad de comunicación y con un estrecho vínculo en sus respectivos territorios para sumar fuerzas de cara a la batalla que se avecina. Junto a los miembros del comité de campaña capitaneado por Pío García Escudero, en el comité asesor y  en el territorial para el programa electoral coordinado por Juan Costa ya han empezado a perfilar la estrategia que pretende aupar a Rajoy a la presidencia del Gobierno. La cantera viene pisando fuerte y los más duros han quedado relegados a un discreto segundo plano. Han cedido el paso, pero su tiempo aún no ha concluido..

Por Virginia Miranda

El resultado electoral de las pasadas municipales insuflaron cierta sensación de alivio entre los populares. El partido había ganado en número de votos y sus dirigentes tradujeron inmediatamente el recuento en los Ayuntamientos en una victoria moral sobre Zapatero. Las encuestas siguen otorgando al Partido Socialista la mayoría, pero Mariano Rajoy se aferra al 27-M y al derecho de todo candidato a batirse el cobre en las generales. El líder del principal partido de la oposición, tras acallar las voces de algunos correligionarios que alimentaron el inoportuno debate sobre su posible sucesión en caso de perder las elecciones de 2008, se ha puesto los galones de capitán general del Ejército popular y ha dispuesto a sus regimientos en el frente de batalla: la campaña electoral.

En semanas sucesivas, Rajoy ha ido presentando a sus huestes. Al frente del comité de campaña se encuentra Pío García Escudero. El portavoz del PP en el Senado, hombre de confianza de Aznar primero, y de Alberto Ruiz-Gallardón después, se ha alineado ahora con el marianismo. Lo mismo que Juan Costa, cuyos orígenes se remontan a su proximidad a Rodrigo Rato. Precisamente es su relación con el ex vicepresidente económico lo que hizo pensar que la incorporación de quien fuera su secretario de Estado de Economía –después ascendió a ex ministro de Ciencia y Tecnología– era una señal de que el aún director gerente del FMI regresaría a la primera línea política. Sin embargo, a estas alturas, parece descartado que Rato se incorpore a las filas del partido y Costa, designado coordinador del programa electoral, podría haber depositado su interés en entrar en la disputada lista del PP por Madrid –él es de Castellón–.

A su lado estará uno de los valores del partido que más han despuntado en la última legislatura. Soraya Sáenz de Santamaría, secretaria Ejecutiva de Política Autonómica y Local, es la encargada de coordinar al último de los comités constituidos para orquestar la campaña. La joven vallisoletana es marianista pura; entró a trabajar en su gabinete y fue creciendo a la sombra del líder hasta que la nombró para el cargo que ahora ostenta y se convirtiera en la cara amable de la formación.

Nadie duda de que esta treinteañera está en la mente de Rajoy para un posible gabinete ministerial. Pero de momento, trabaja para que el jefe gane las elecciones. La pasada semana se celebró la primera reunión del comité territorial para la elaboración del programa electoral –está previsto que se repita cada dos semanas, aunque pueden introducirse variaciones en función de los encuentros que puedan programarse con el resto de comités–. Parlamentarios nacionales, como la diputada por Huelva y portavoz popular en la Comisión de Presupuestos, Fátima Báñez [ver entrevista en páginas posteriores], o el diputado por Cantabria, José María Lasalle; regionales, como el aragonés Antonio Suárez Oriz; presidentes y secretarios generales de las formaciones regionales del PP, como el canario Pablo Matos Mascareño o el asturiano Ovidio Sánchez; y consejeros como el riojano Emilio del Río; conforman este grupo heterogéneo que sin embargo comparte una serie de rasgos comunes.

Rajoy planteó un cometido a los presidentes regionales del partido; ofrecerle gente joven –la media de edad ronda los cuarenta y tantos–, con experiencia política y solvencia en diversas áreas de trabajo –fundamentalmente la economía, pero también las infraestructuras, la vivienda o la sanidad– y con capacidad de comunicación: hacia arriba, para proponer las propuestas que deberán articular la estrategia del PP, y hacia abajo, para presentar el programa electoral una vez esté listo en sus respectivos territorios durante la campaña. Porque ese también ha sido un factor fundamental a la hora de formar el equipo: contar con representantes de todas las Autonomías para recoger las singularidades de cada una de ellas en un programa con claro contenido local –de “provincias”, como le gustaría decir a Rajoy–. Y de paso, para aglutinar mayores efectivos que refuercen su liderazgo. Así, desde Génova han tejido toda una red jerarquizada: cada circunscripción tiene coordinadores electorales entre región y provincia que recaban información para transmitirla al comité de campaña de cada Comunidad. Éste a su vez se comunica con los comités territorial y asesor que derivan el trabajo elaborado a partir de lo recabado sobre el terreno al comité de campaña. Los secretarios de área y los grupos parlamentarios regionales y nacional también harán sus aportaciones a lo largo del proceso.

El destino final de la montaña de informes será su traducción en un programa electoral, cuya redacción correrá a cargo de Baudilio Tomé, fontanero del PP desde los tiempos de Aznar –también ha sido secretario general del FAES– y experto en presupuestos que, durante toda la legislatura, ha jugado un destacado papel en la sombra junto a Lasalle y Sáenz de Santamaría [ver recuadro: El cuarteto de los discursos].

La presentación del programa no será posiblemente hasta enero, pero el PP ha preparado un anticipo para ir calentando el ambiente. Su coordinador Juan Costa ha confirmado que en octubre se celebrará una convención política para publicitar el programa, una autopromoción sin mucho contenido pero destinada a la reafirmación del candidato Rajoy y de los suyos. Y es que el lugar elegido no resulta baladí. Será en Valencia, donde su protegido ante las enbestidas de Eduardo Zaplana, Francisco Camps, gobierna con una holgada y exitosa mayoría para el PP en la Comunidad Valenciana tras convertirse, con Esperanza Aguirre en Madrid, en uno de los más importantes bastiones populares.

Otro signo de que el líder de la oposición se ha apoyado en la gente de esta Autonomía es la designación de Esteban González Pons para el comité asesor. El senador por Valencia, que trabaja mano a mano con García Escudero en la Cámara Alta, forma parte de otra de las patas del programa y la campaña electoral. Como los miembros del territorial, son jóvenes y, muchos de ellos, se dedican a la política autonómica. Por supuesto hay excepciones, como la de la ex ministra de Educación, Pilar del Castillo, aunque su aportación al PP nacional viene de lejos a pesar de haber sido elegida eurodiputada tras las europeas de junio de 2004 –su mano aparece reflejada en los discursos populares relativos a la educación–. Destaca dentro de este grupo la presencia de presidentes regionales, como María San Gil (País Vasco), Alberto Núñez Feijóo (Galicia), María Dolores de Cospedal (Castilla-La Mancha), Rosa Estarás (Baleares) y Daniel Sirera (Cataluña). Ninguno de ellos tiene responsabilidades de Gobierno, pero precisamente por ello forman parte del mensaje; contar con su contribución para devolverles el favor echándoles un capote en sus respectivas Comunidades –sobre todo a los últimos, recién aterrizados en el cargo–.

La creación de estos comités ha disparado las quinielas. No sólo las de las listas, de las que Rajoy no quiere oir hablar hasta que Zapatero convoque elecciones. También se ha ido más allá colocándole una cartera ministerial bajo el brazo a alguno de sus miembros. Por eso ha habido codazos para poder entrar en alguno de ellos; ya hay quien ha querido ver en el antiguo comité de notables de Zapatero un modelo de lo que puede hacer con su equipo Rajoy de ganar las elecciones. De hecho, algunos de los integrantes del comité asesor ya fueron señalados como ministrables durante la primera campaña a la que se enfrentó el ahora líder de la oposición como candidato a la presidencia del Gobierno. Es el caso de Lucía Figar, consejera de Educación de la Comunidad de Madrid –llegó a ser secretaria general de Asuntos Sociales sin haber cumplido los 30 con Eduardo Zaplana–, y de Gustavo de Arístegui, portavoz popular en la Comisión de Exteriores del Congreso de los Diputados. Entonces eran jóvenes de éxito con perfil moderado, aunque éste último tuvo que soportar la papeleta de defender la guerra de Iraq. Y aún siguen manteniendo una buena posición en el pelotón de salida de los futuros posibles ministros del PP.

La estrategia de Rajoy, su afán por demostrar que le sobran efectivos para formar “50 gobiernos mejores que el de Zapatero” y por incorporar caras nuevas sin apenas desgaste a su Ejército –quién se lo iba a decir a Josep Piqué, cuya apelación a la renovación le costó el cargo en Cataluña–, tiene sin embargo un riesgo: no acabar de conectar con el electorado que ha venido alentando desde el principio de la legislatura con su guardia pretoriana con dirigentes de segundo nivel desconocidos para gran parte de la opinión pública. De ahí que nada haga presagiar que sus segundos de a bordo, el portavoz parlamentario Eduardo Zaplana y el secretario general Ángel Acebes, corran riesgo alguno de perecer ante tanta sangre nueva. El ex titular de Trabajo irá sí o sí en las listas, aunque no le quieran acoger en Valencia –la de Alicante, Murcia o Madrid podrían ser la alternativa– y quien fuera ministro del Interior con Aznar posee el control de Génova y, por tanto, del partido. La campaña, sin duda, también contará con ellos.

El cuarteto de los discursos

La discreción es su principal seña de identidad. Y el trabajo de campo, la fontanería y la búsqueda de resultados a largo plazo. Por eso no se sabe apenas nada de su agenda de trabajo ni, en realidad, de quiénes forman parte del equipo que le hacen los discursos a Rajoy. En el partido no desvelan sus nombres, ni dan detalles, ni quieren que trascienda su labor. Pero sí se puede hablar de un cuarteto de elegidos que lleva el peso de la tarea, tal vez una de las más importantes para un líder político.

Francisco (Paco, le llaman en el PP) Villar es su jefe de gabinete desde 2000, cuando el candidato Rajoy era vicepresidente primero del Gobierno. Desde entonces no se han separado ni parece que haya nadie en la formación que le haga sombra.

Villar fue quien fichó a Soraya Sáenz de Santamaría. Un currículum, una entrevista, y la abogada del Estado se incorporaba al gabinete del entonces ministro. Aún hoy, a pesar de sus responsabilidades como secretaria Ejecutiva, le sigue escribiendo los papeles al jefe de la oposición.

José María Lasalle está considerado uno de los ideólogos de la era Rajoy. Liberal confeso en la política y en lo personal y casado con la diputada del PSC Meritxel Batet, procede de la fundación FAES, el think tank del PP que surte de fontaneros a Génova y algún que otro diputado, como es el caso del propio Lasalle, parlamentario por Cantabria.

Otro autor de los discursos del presidente popular procedente del laboratorio de ideas del partido es Baudilio Tomé. Secretario general de FAES en tiempos de Aznar -después le nombró Rajoy asesor del área programática-, siempre se consideró que tenía poca destreza en la arena política, pero sus conocimientos en materia presupuestaria le convirtieron en un elemento clave para todo lo que se teje en la trastienda de la formación.

El frente de batalla

Miembros del comité de campaña

—Pío García Escudero (Coordinador de la campaña electoral)

—Sebastián González (Organización)

—Gabriel Elorriaga (Estrategia y comunicación)

—Juan Carlos Vera (Candidaturas y actos públicos)

—José Antonio Bermúdez de Castro (Publicidad, medios, interventores y apoderados y formación)

—Arsenio Fernández de Mesa (Secretario de campaña)

—José Luis Ayllón (Comunicación interna)

—Tomás Burgos Beteta (Dirigentes nacionales)

—Julio Sánchez Fierro (Actos sectoriales)

—Rafael Rodríguez-Ponga (Emigración)

—Pilar Busó Borus (Asesoría jurídica)

—Francisco Villar (Campaña del presidente)

—Alejo Miranda (Campaña Nuevas Generaciones)

—Marilar de Andrés (Prensa)

Coordinador del programa

—Juan Costa

Redactor del programa

—Baudilio Tomé

Miembros del comité asesor

—Todos los secretarios ejecutivos del PP

—Gustavo de Arístegui

—Gerardo Camps

—Pilar del Castillo

—Mª Dolores de Cospedal

—Rosa Estarás

—Lucía Figar

—José Folgado

—Jaime García-Legaz

—Paula Gómez-Angulo

—Esteban González Pons

—Alberto Núñez Feijóo

—Beatriz Rodríguez-Salmones

—María San Gil

—Daniel Sirera

—María Rosa Valdeón

—José Antonio Nieto

—Ana Torme

Coordinadora del comité territorial para la elaboración del programa electoral

—Soraya Sáenz de Santamaría

Miembros del comité territorial para la elaboración del programa

—Fátima Báñez (Andalucía)

—Antonio Suárez Oriz (Aragón)

—Ovidio Sánchez (Asturias)

—Lluís Ramis de Ayreflor (Baleares)

—Mabel Cabrer (Baleares)

—Pablo Matos Mascareño (Canarias)

—José María Lasalle (Cantabria)

—Antonio Marcial Marín Hellín (Castilla-La Mancha)

-Gonzalo Robles (Castilla y León)

—Alicia Sánchez Camacho (Cataluña)

—Adela Arévalo Pérez (Ceuta)

—César Díez Solis (Extremadura)

—Celso Delgado (Galicia)

—Emilio del Río (La Rioja)

—David Pérez (Madrid)

—Pedro Antonio Sánchez (Murcia)

—Javier de Andrés Guerra (País Vasco)

—Ricardo Costa (Valencia)

Miembros del comité de campaña

—Cada Comité Ejecutivo Regional ha designado al suyo

Coordinadores electorales entre región y provincia

—Designados por cada Comité Ejecutivo Regional

Objetivo: el jefe de prensa

La estrategia de comunicación es fundamental para cualquier formación política. Más aún en época de precampaña, donde los partidos se la juegan a cara o cruz en editoriales y artículos de prensa. El PP vivió un reciente proceso de cambio tras la marcha de la directora de Comunicación, Belén Bajo, hace ahora un año. Una decisión difícil, siendo como era una de las personas de la máxima confianza de Rajoy desde que ocupara su primera cartera ministerial. Pero a tenor de las quejas de algunos periodistas, necesaria para relanzar la imagen de los dirigentes populares en los medios.

La hasta entonces periodista en Onda Cero, Carmen Martínez Castro, fue entonces fichada para tratar de impulsar el área de comunicación. Una faceta que, hasta ahora, no había admitido discusión. A seis meses de las generales, en Génova han comenzado a observarse ciertos movimientos y presiones para arrinconar a Martínez Castro procedentes de interesados medios de comunicación. Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos han iniciado una campaña para impulsar la carrera de su joven colaboradora, Cayetana Álvarez de Toledo, cuyo nombramiento como jefa de gabinete de Acebes ya celebraron con gran alborozo y cuyo ascenso podría proporcionarles línea directa con el PP.

No es creíble por Enric Sopena


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