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| Nº 755 - 24 de septiembre de 2007 |
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Imaz
por Juan Antonio Barrio La decisión del presidente de la Ejecutiva del PNV (EBB), Josu Jon Imaz, de no presentarse a la reelección ha producido –y lo seguirá haciendo– un montón de comentarios, la mayoría bastante desesperanzados ("se va el moderado", "riesgo de radicalización en el PNV", "imposibilidad de soportar la presión de Arzallus, Eguibar e lbarretxe") y alguno, como el de Rajoy, directamente salido de la factoría "manipula que algo queda", pues otra intención no puede tener la frase "con Zapatero siempre ganan los radicales". Para empezar, hasta ayer mismo el PP tenía como doctrina más o menos oficial la inexistencia de dos PNV, por lo que Rajoy acaba de descubrir la moderación de su todavía presidente. En segundo lugar, es obvio el apoyo del PSOE o, al menos la posibilidad de acuerdos de mínimos y no tan de mínimos, en todos los terrenos a que se había llegado con Imaz, tanto el PSE-EE (Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra) como el PSOE y el Gobierno. Es cierto que en la compleja dinámica interna del PNV, algún elogio algo desmedido ha podido perjudicar a Imaz. Además, como dice un diputado socialista vasco muy buen conocedor del tema, si alguna vez triunfaran de forma muy amplia las tesis de Imaz habría una negociación en serio "y nos íbamos a enterar", es decir, que los postulados de Imaz en esa negociación tampoco gustarían en según qué ámbitos. Pero, en fin, para no perderse conviene resaltar un par de cosas. En primer lugar, la exigencia de transversalidad de los planteamientos de Imaz es fundamental en el País Vasco: cualquier acuerdo necesita de apoyo entre nacionalistas y no nacionalistas (es decir, más del 51 por ciento con el que se contentan Arzallus o Eguibar). Esta es la clave de su famoso artículo. "No impedir, no imponer". En segundo lugar, ha sido la dificultad interna, y el decidido apoyo de Arzallus y Eguibar –y también el progresivo distanciamiento con Ibarretxe– lo que en mi opinión ha decidido a Imaz a una retirada estratégica. Con ello Imaz ha conseguido varias cosas. Ha evitado lo que en el mejor de los casos sería una victoria pírrica donde su figura seguiría siendo tremendamente cuestionada. Ha conseguido una ponencia que si no impide tajantemente la famosa consulta de lbarretxe al pueblo vasco sobre el "derecho a decidir", al menos la consulta queda aplazada sine die, y tercero, pero no lo menos importante, es más que probable que su sucesor sea Iñigo Urkullu y no Egibar u otros del ala más soberanista. Desde luego, según sus propias declaraciones, él no ha tirado la toalla en la pugna interna del partido. Otras especulaciones sobre una posible candidatura a lehendakari en caso de retirada de lbarretxe parecen algo prematuras, pero tampoco descabelladas. • |
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